Hasta ahora el descubrimiento más interesante que da crédito a la historia patriarcal es las tablillas de Nuzu, descubiertas entre 1925 y 1941. Cuando Abraham y Sara se dieron cuenta de que eran estériles y que no podían producir descendencia, Abraham adoptó a su esclavo, Eliezer de Damasco (Génesis 15:2). Esta fue una práctica común de las parejas sin hijos en el Oriente Medio antiguo. Por la misma razón, Sara animó a su esposo a tomar a su sierva, Agar, como una esposa, para que él produjera descendencia. Aunque Dios no aprobó este arreglo, esta fue una práctica estándar de acuerdo a los documentos de Nuzu (Unger, 1973, p. 122). William F. Albright, el arqueólogo famoso de las tierras bíblicas, remarcó:
Ahora está llegando a ser cada vez más claro que las tradiciones de la Era Patriarcal, preservadas en el libro de Génesis, reflejan con exactitud remarcable las condiciones reales de la Edad Media del Bronce, y especialmente del periodo entre 1800 y 1500 a.C. (como citado en Unger, p. 121).
Más sobre arqueología bíblica en www.elevangeliodelreino.org
LA PROMESA DE DIOS A ABRAHAM
(¡JESUCRISTO Y EL REINO DE DIOS!)

Por Juan Baixeras (Piloto Cristiano Unitario de la Cia. United)
Sitio de J. Baixeras: www.geocities.com/athens/olympus/5257
El propósito de este estudio es el de aclarar en lo que se basa el reino de Dios. Hay personas que han dicho que el reino de Dios es la iglesia (¿Cuál de ellas?). O que el reino de Dios está en tu corazón. Estas ideas parecerán absurdas cuando usted entienda en lo que verdaderamente está basado el reino de Dios. Preste atención especial a las palabras claves como “promesa” y “herencia.” El concepto empieza con las promesas que Dios le hizo a Abraham en Génesis 12:3, Génesis 13:14-15 & Génesis 17:7-8. Estas promesas también fueron hechas a Isaac (Génesis 26:4) y a Jacob (Génesis 28:14) los cuales son el hijo y el nieto de Abraham. Estos tres también son conocidos como los patriarcas.
Génesis 12:3 “Y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
Esto es una referencia al Mesías (Jesús). Dios le prometió a Abraham que a través de su descendencia vendría alguien por el cual el mundo sería bendecido (salvo). Pablo lo confirma en Hechos 3:25-26:
“Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese.”
La segunda promesa tiene que ver con la tierra. Las familias que serán bendecidas son las familias de la tierra. Y es en la tierra que las familias serán bendecidas. Dios específicamente le promete a Abraham la tierra (o nación, como se le refiere en algunos casos) como su herencia.
Génesis 13:14-15: “Y Jehová dijo a Abraham: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.”
Génesis 17:7-8: “Y estableceré mi pacto entre mí y tu, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, en pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti la tierra que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.”
El Mesías vino a confirmar y a proclamar las promesas hechas a Abraham, Isaac y a Jacob. Esta es la razón por la cual Jesús vino. Como consecuencia de su muerte nuestros pecados son perdonados (somos bendecidos), y a través de su gobierno como nuestro rey en la tierra (La segunda venida de Jesús), Abraham y sus descendientes (los resucitados en Cristo) heredarán la tierra como su heredad perpetua.
Romanos 15:8: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para CONFIRMAR las promesas hechas a los padres.”
¿Qué promesa? Que Abraham y sus descendientes serían herederos del mundo.
Romanos 4:13: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la PROMESA de que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.”
¿Qué vino a proclamar Jesús? El reino de Dios.
Lucas 4:43: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.”
Como pueden ver, Jesús vino a confirmar las promesas que Dios hizo a Abraham y a proclamar el reino de Dios, Jesús está proclamando lo que vino a confirmar.
1 Corintios 6:9: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?”
A Abraham se le prometió que él heredaría el mundo. En el versículo arriba dice que los injustos no heredarán el reino de Dios. La palabra clave es “heredar.” Heredar el reino de Dios es heredar el mundo. El reino de Dios es el mundo bajo el gobierno de Dios a través de Su Mesías, Jesús.
El reino de Dios = Las promesas que Dios le hizo a los patriarcas.
Entrada al reino de Dios es la meta cristiana. Este es el galardón que Dios le ha prometido a los seguidores de Cristo. Gálatas 3:29:
“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”
¿Qué promesa? Que Abraham y su descendencia serían herederos del mundo.
Romanos 4:13: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.”
Se supone que nosotros heredemos el mundo junto a Abraham. Por nuestra fe en Cristo estamos considerados descendientes de Abraham y herederos de la misma promesa. Con Cristo como nuestro rey, reinaremos en la tierra. Apocalipsis 20:4 dice:
“Y vivieron y reinaron con Cristo por mil años.”
¿Dónde reinaremos con Cristo? Apocalipsis 5:10 nos dice la respuesta:
“Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”
El reino de Dios es el tema de la Biblia entera. Empezó con las promesas que Dios le hizo a Abraham. Cada profeta ha tenido que decir algo de este tema. Dios a través de los profetas añadió mas detalles hasta que Jesús llegó para confirmar y proclamar el reino de Dios, no solamente a los judíos, sino al mundo entero (bendiciones, Génesis 12:3). Abraham y sus descendientes nunca han poseído el mundo. Ellos todos murieron en fe (Hebreos 11:13), por eso es que habrá una resurrección, para que las promesas de Dios sean cumplidas. ¿Cuándo sucederá la resurrección? En los últimos días de este siglo, en la venida de la nueva era (que se inaugurará en el regreso de Jesús). Es aquí cuando Abraham y sus descendientes serán herederos del mundo.
Lucas 20:35: “Mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos.”
Juan 11:23-24: “Jesús le dijo: ‘Tu hermano resucitará.’ Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.”
Resumen – La historia del hombre y la mujer empezó en la tierra con Adán y Eva. Ellos la corrompieron por su desobediencia a Dios. El mensaje del reino de Dios empieza en Génesis y termina en el Apocalipsis. Es el plan de Dios de salvación para la raza humana devolviendo al hombre y a la tierra a su condición original. En las páginas 15 y 24 de la Nueva Biblia Americana verán un resumen excelente:
“El plan de salvación pronosticado por los autores sagrados, detallado y explicado por ellos, es hallado como la verdadera palabra de Dios en los libros del Antiguo Testamento. El propósito principal en el cual el antiguo pacto fue dirigido fue para preparar para la venida de Cristo, el redentor de todos y el del reino mesiánico, para anunciar esta venida mediante la profecía.
Otro tema importante en predicación profética es el mesianismo. Dios castiga la infidelidad a Su pacto. Israel ha sido humillado por sus pecados. Pero en alguna fecha futura el reino de Dios en la tierra será restaurado. El vicegerente de Dios, el Mesías, ungido de una dignidad majestuosa, reinará en ese reino. Usted debe de prestar atención a esta expectación mesiánica en la literatura hebrea. Esto es necesario para entender la literatura del Nuevo Testamento, la cual ve el cumplimiento de esta profecía mesiánica en Jesús de Nazaret. En otras palabras, el movimiento del Nuevo Testamento es el cumplimiento de la Biblia hebrea. Jesús de Nazaret proclama que él es el Mesías prometido (ungido) rey venidero, para estabilizar el reino (reinar, gobernar) de Dios, por el cual el Antiguo Testamento predico.”
Así que ¿Por qué hay personas que piensan que nuestro premio es el cielo? Esta idea vino a través de la influencia de la filosofía griega sobre la iglesia primitiva del segundo, tercer y cuarto siglo. Existe un documento mencionado al final, que trata específicamente con la muerte.
Una vez que usted entienda en lo que está basado el reino de Dios (las promesas hechas a los patriarcas), entonces usted verá fácilmente el error en creer que el reino de Dios es la iglesia, o que está en su corazón. Este documento es el principio de la enseñanza más importante del mundo. Hay muchos versículos para estudiar y muchos más para aprender acerca de la enseñanza más importante de Jesús.
Para más información en el reino de Dios, por favor pida los siguientes documentos, gratis:
1. ¿A Oído usted? (del reino de Dios)
2. El Mesías de Dios
3. El Reino de Dios, Futuro y Presente
4. La Muerte Cristiana
Dios los bendiga.
HONRANDO AL PADRE ABRAHAM
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia padre Abraham
yo soy uno y tu también
alabemos al Señor
MANO DERECHA
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia Padre Abraham
yo soy uno, y tú también
alabemos al Señor
MANO DERECHA, MANO IZQUIERDA
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia Padre Abraham
yo soy uno y tú también
alabemos al Señor
MANO DERECHA, MANO IZQUIERDA
PIE DERECHO
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia Padre Abraham
yo soy uno y tú también
alabemos al Señor
MANO DERECHA, MANO IZQUIERDA
PIE DERECHO, PIE IZQUIERDO
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia Padre Abraham
yo soy uno y tu también
alabemos al Señor
MANO DERECHA, MANO IZQUIERDA
PIE DERECHO, PIE IZQUIERDO
HACE ADELANTE
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia Padre Abraham
yo soy uno y tu también
alabemos al Señor
MANO DERECHA, MANO IZQUIERDA,
PIE DERECHO, PIE IZQUIERDA,
HACE ADELANTE, HACE ATRAS
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia Padre Abraham
yo soy uno y tu también
alabemos al Señor
MANO DERECHA, MANO IZQUIERDA
PIE DERECHO, PIE IZQUIERDO
HACE ADELANTE, HACE ATRAZ
MEDIA VUELTA
Padre Abraham tenía hijos
muchos hijos tenia Padre Abraham
yo soy uno y tu también
alabemos al Señor
MANO DERECHA, MANO IZQUIERDA
PIE DERECHO, PIE IZQUIERDO
HACE ADELANTE, HACE ATRAZ
MEDIA VUELTA, SENTADOS!!
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JESUCRISTO ES HIJO DEL
PATRIARCA ABRAHAM— ¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE ESTO?

Abraham: ¿Quién Fue Él?
Especialmente en el Nuevo Testamento encontramos que a Jesucristo se le llama “el hijo de Abraham”. Por ejemplo, en Mateo 1:1 leemos esto: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”. Nótese que Mateo afirma que Jesucristo es hijo de Abraham, pero al mismo tiempo se nos dice que es igualmente hijo del rey David. Por ahora nos interesa desarrollar todo lo que implica la frase “hijo de Abraham” que se le da a Jesucristo, pues este título, como el de “hijo de David”, implica un vínculo familiar muy especial e importante que le puede involucrar a usted y las gentes de todas las naciones.
Abraham había nacido en Ur de Caldea y fue escogido por Dios para bendecir a la humanidad toda a través de él y su descendencia (singular). Sí, con el pasar de los siglos, Jesucristo nació de María, y así vino a ser hijo de Abraham, pues vino a ser su descendiente según la carne. Con el patriarca Abraham Dios hizo un pacto solemne de bendición futura para toda la humanidad.
El Pacto de Dios con Abraham
Todo se inició con el llamado que le hizo Dios a Abraham para que dejara su tierra con el propósito de que heredara una “nueva tierra” que Él había elegido para Su posesión exclusiva. Nótese lo que dice Génesis 12:1-3: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.
Nótese que Dios hace un arreglo con Abraham el cual incluía las siguientes cláusulas importantes:
1.- Dios haría de Abraham una nación grande.
2.- Abraham sería bendecido y su nombre engrandecido.
3.- Abraham sería de bendición para todas las familias de la tierra.
En Génesis 13:14,15 leemos que Dios le vuelve a decir a Abraham, lo siguiente: “Y Jehová dijo Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. Es claro que Dios le estaba ofreciendo a Abraham una tierra para que la pudiese heredar perpetuamente, y que podía conocerla con sólo dirigir su vista al norte, sur, este, y oeste.
También es significativo de que a Abraham no se le dijo que mirara hacia el cielo, o hacia arriba, más allá de las estrellas, para imaginarse una herencia en el “tercer cielo”. Definitivamente Abraham nunca creyó que él tendría una herencia permanente en el cielo, ni tampoco para su descendencia después de él. Él comprendió muy bien que su mirada debía estar puesta en la tierra prometida, la tierra de promisión que fluye “leche y miel”.
Ahora bien, en Génesis 15:18 Dios le da más detalles de la herencia prometida a Abraham con estas palabras interesantes: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto, hasta el río grande, el río Eufrates”. Pues bien, si uno mira los límites demarcados por el río Nilo y el río Éufrates en un mapamundi, verá que éstos se ubican en el oriente medio, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel. Es importante este detalle, pues a Abraham y a su simiente Dios le daría la tierra prometida de la cual hicimos mención hace unos instantes.
¿Quién es la Simiente de Abraham?
Ahora viene el punto crucial en cuanto a quién es la descendencia prometida de Abraham. Pues bien, según el registro bíblico, Abraham tuvo como hijo a Ismael, el hijo de la esclava egipcia Agar; luego Abraham engendró a Isaac, el hijo que procreó con su esposa Sara. Después, al quedar Abraham viudo, se vuelve a casar con otra mujer llamada Cetura, la cual le dio seis hijos más.
De modo que Abraham tuvo hijos, pero sólo uno de ellos fue el verdadero primogénito de Abraham. Recordemos que el primogénito tenía el derecho de heredar el doble que sus hermanos de lo que el padre poseía. Así era la costumbre Hebrea. También tenía la jefatura de la casa del padre, y recibía una especial bendición de Dios. De modo que es importante saber quién de los ocho hijos era el verdadero primogénito.
Algunos podrían decir que el primogénito era el primer hijo que tuvo Abraham. En su caso se supondría que era Ismael. ¡Pero así no piensa Dios! Ismael no fue el primer hijo de Sara, con quien Dios consumaría su pacto. Dios considera primogénito al hijo que le nacería de Sara, al hijo mayor de la esposa. Así lo leemos en Génesis 21:12 donde dice: “Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia”. En otras palabras, Dios escogió a Isaac como primogénito de Abraham, y por tanto se constituyó en el jefe de su casa, y el que recibía el doble de bendición que los otros hijos.
La otra evidencia que tenemos de que Isaac fue el verdadero primogénito es que su hijo Jacob heredó la primogenitura a la muerte de su padre. Dice Éxodo 4:22 así: “Y dirás así a faraón: Jehová ha dicho así: Israel (=Jacob) es mi hijo, mi primogénito”. Pero nótese que Esaú fue mayor que Jacob (=Israel), pero no obstante, Dios llama a Jacob “mi primogénito”— ¿Por qué? Porque Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas. Lo cierto es que la primogenitura continuó por la línea de Isaac, hijo de Sara, esposa de Abraham. Los hijos de Agar y Cetura no estaban incluidos en el pacto abrahámico. Sus otros siete hijos no estaban incluidos como “la descendencia de Abraham”.
De Jacob nacieron doce hijos, de los cuales Judá era uno de ellos. Este hijo de Jacob recibió de Dios la siguiente bendición: “Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinarán a ti...no será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos” (Génesis 49:18,10). Nótese que Judá sería reverenciado por los demás hermanos como el más importante de los hermanos. De él saldrían los reyes que gobernarían a Israel, incluyendo al futuro Mesías, el hijo de David, el Cristo, la descendencia de Abraham.
Tenemos entonces que de Isaac vendría la descendencia prometida a Abraham. Leemos en Gálatas 3:22,23 lo siguiente: “Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa”. Entonces de Isaac, Jacob, y de Judá, vendría aquella singular descendencia de Abraham que bendeciría al mundo entero y regiría los destinos de la tierra prometida y del mundo entero, pues la profecía bíblica señalaba al Mesías esperado (O sea la descendencia de Abraham—Isaías 9:6,7; 32:1) cuyo gobierno (reino) sería mundial (Salmos 72:8-11).
¿Quién es la simiente o descendencia de Abraham que heredaría la tierra al final de los tiempos, y que bendeciría al mundo entero? Esta pregunta la contesta el apóstol Pablo, cuando al escribirles a los gálatas, les revela lo siguiente: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a sus simientes como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo” (Gálatas 3:16). Ahora bien, observe que Pablo dice que la simiente o descendencia de Abraham es UNA sola: ¡El Señor Jesucristo! Entonces Jesucristo y Abraham son los que bendecirían al mundo por medio de un cetro o reino en el Medio Oriente y en la tierra de Canaán (=Palestina). Jesucristo es la descendencia prometida que heredará el mundo y regirá el planeta tierra con justicia y paz verdaderas. Dice Pablo a los romanos, lo siguiente: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia (Cristo) la promesa de que sería el heredero del mundo, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13). Nótese la frase: “el heredero del mundo”—¿Para qué? Para regirla o gobernarla con justicia, pues dice Isaías 32:1: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio”.
Otros Hijos de Abraham
La Biblia enseña que UNA es la descendencia de Abraham. Pero enseguida veremos que esa única descendencia de Abraham se compone de muchos fieles. Es decir, la simiente se convierte en una UNIDAD COMPUESTA. Veamos lo que dice Pablo nuevamente a los Gálatas: “Y si vosotros sois de Cristo, linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:29). “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham”(Gálatas 3:7,9). Es claro que los creyentes se constituyen en “judíos espirituales” al identificarse con Abraham en su fe y esperanza en la descendencia prometida.
La iglesia, compuesta por judíos y gentiles creyentes en la descendencia prometida, constituye o compone también ahora la verdadera simiente o descendencia de Abraham. Esta simiente o descendencia compuesta por Cristo y los fieles de todos los tiempos, incluidos los padres, heredarán las promesas que Dios le hizo al patriarca cuando vivía en Ur, unos 3,50o años atrás. Por lo tanto, nos parece insólito que las iglesias de hoy, llamadas “cristianas”, hayan olvidado las verdaderas promesas que Dios pronunció al padre Abraham. Extrañamente, en los últimos quince siglos o más, una iglesia de renombre, supuestamente cristiana, “espiritualizó” esa misma promesa de la herencia de la tierra prometida ubicada en el Medio Oriente y la trasladó al cielo. Ahora las iglesias predican que viviremos para siempre con Dios y Su Hijo Jesucristo como angelitos alados y tocando arpas o liras en las “moradas celestiales”. Esto es desatinado, pues recordemos que Dios nunca le dijo a Abraham que mirara hacia el cielo para encontrar su destino final y el de su descendencia.
Herederos de una “Nueva Tierra”
Jesucristo, como el hijo de Abraham y de David, es el heredero legítimo de las promesas de un reino o gobierno en la tierra donde todas las cosas que Dios se propuso hacer, y que fueran estropeadas por Satanás, serán restauradas por el Mesías (Hechos 3:19-21). A los romanos creyentes Pablo les dice: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17).
Nótese que dice textualmente: herederos de Dios y coherederos con Cristo, de las promesas. Esto también lo vislumbró el apóstol Pedro cuando dijo: “pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13). Pues bien, nótese también que las promesas de Dios se resumen en “nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia”. Obviamente acá Pedro no está hablando de un nuevo planeta (cosmos), sino de un nuevo orden mundial (aión) donde imperarán la justicia y la paz verdaderas y duraderas. Esta es la cristalización final del utópico mundo de amor, justicia, y paz perfectos. No obstante, le diré que el pacto con Abraham se circunscribe a la herencia de una tierra, en tanto que el pacto que hace Dios con David se circunscribe a la “permanencia eterna” de su reino, cuando sea restaurado por su hijo Jesucristo en su segunda venida en gloria. Por eso, es muy importante saber porqué a Jesús se le llama también “el Hijo de David”. ¿Se lo ha preguntado usted mismo alguna vez?
Abraham, Isaac, y Jacob, en el Reino de Dios
Parte de las promesas de Dios es el restablecimiento del reino de Dios (pacto davídico) en la tierra, cuando Cristo, el hijo de Abraham y de David, tome el control del mundo junto con sus padres (Abraham, Isaac, y Jacob) y todos los profetas. Dice Jesús así: “...cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios” (Lucas 13:28,29). Sí, el padre de la fe (Abraham), y su prole leal (carnal y espiritual), estarán en la “nueva tierra” de justicia, administrando el nuevo gobierno mundial de Cristo. Entonces las naciones de la tierra serán benditas con su gobierno perfecto de rectitud y justicia, pues por este único medio se cumplirán las promesas de Dios a Abraham sobre bendiciones increíbles nunca antes vistas para una humanidad ansiosa por un cambio radical, por un mundo ideal de justicia y paz duraderas.
Jesucristo, como un judío, y descendiente directo del rey David, tiene el derecho de tomar el cetro y el trono de su reino. De modo que los verdaderos judíos (por la fe) juegan y jugarán un rol especial en el reinado de la justicia. Sus príncipes serán judíos en la carne como por adopción. Nosotros, los que no somos judíos, nos convertimos en judíos espirituales o adoptivos porque somos de la fe del padre Abraham y también porque somos de Cristo (su descendencia), y en como resultado heredaremos las promesas y riquezas otorgadas al padre Abraham. Los que enseñan que los judíos tienen una esperanza terrenal, y la iglesia una celestial o supra mundana, están errados. Ya lo dijo Pablo en Efesios 4:4: “Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación”.
Y además, en Efesios 2:11-17 Pablo explica que para los que son de Cristo (cristianos) ya no existe una pared divisoria entre judíos y no judíos. Todos son uno en Cristo Jesús. Todos son Judíos para Dios por la fe en el judío Jesucristo (Romanos 2:28,29; Gálatas 3:28).
El Renacimiento del Estado Judío
Es cierto que los hebreos entraron en la tierra prometida con Josué una vez muerto Moisés, el libertador. Pero su posesión sólo fue temporal y no permanente, ya que Dios los castigaba por su corazón duro y rebelde. En 586 A.C el rey Nabuconodosor terminó llevándose cautivos al rey judío Sedequías y a su pueblo a Babilonia, en donde estuvieron 70 años como servidores y esclavos del rey pagano. En ese momento el reino o gobierno de David terminó “temporalmente” hasta el día de hoy. Luego de los 70 años de cautiverio, Ciro, el rey Persa, dio un decreto de liberación de los judíos. Regresaron con Zorobabel una minoría de ellos a su tierra para reconstruir lo que estaba destruido, como es el caso del templo judío en Jerusalén.
Pero con el correr del tiempo, la mayoría de judíos volvieron a la incredulidad y no recibieron a su Mesías, el Hijo de Dios, Jesucristo (Juan 1:12). Como castigo, en el año 70 d.C., el general romano Tito invadió Jerusalén y destruyó el templo de los judíos, y el pueblo fue en parte asesinado, en parte desterrado, y en parte esclavizado por los invasores. Nuevamente en esa fecha el pueblo judío se quedó nuevamente privado de su país y de su templo. Esta fue una triste diáspora o dispersión que ha venido durando por casi dos mil años, hasta que, finalizando la primera mitad del siglo XX, nuevamente nace el estado judío el 12 de Mayo de 1948.
Sin embargo, la mayoría del pueblo judío están ciegos a las promesas de Dios, y sólo confían en su poder militar para confrontar cualquier eventualidad bélica. La mayoría de ellos parece que aún viven a espaldas de Dios, y no comprenden en su real dimensión de que es Dios quien les está devolviendo la tierra prometida a fin de bendecirlos a través de la simiente prometida a Abraham (el Mesías Jesús).
La tierra prácticamente ya está en manos de los judíos, sus legítimos dueños, aunque se opongan los ismaelitas o árabes. Estos deben reconocer que Dios hizo el pacto que estamos estudiando con Abraham y con su esposa Sara, y no con Agar e Ismael. Por eso, aunque los árabes protesten, y le hagan la guerra a Israel, siempre saldrán mal parados porque no luchan contra los judíos, sino contra Dios mismo. Ya en las guerras de 1948, 1953, 1967, y 1973 los judíos salieron victoriosos frente a un enemigo numeroso y poderoso, lo que demuestra que Dios está al frente de este minúsculo pueblo en el Medio Oriente para protegerlos. Y es que la Palabra de Dios tiene que cumplirse pese a la férrea oposición del mundo árabe y aun de muchas naciones de occidente. Hoy, las profecías bíblicas que señalan el retorno o alijah del pueblo judío de todas partes del mundo para reconstruir su antiguo país se están cumpliendo ante nuestros propios ojos (véase Deuteronomio 30:3-5; Isaías 11:12; Jeremías 30:3,8-11; 32:37-43).
Definitivamente el panorama del Medio Oriente apunta hacia el cumplimiento de las promesas de Dios al fiel Abraham, Su amigo personal. Lo que falta ahora es el retorno del heredero principal, el descendiente real, para tomar el control del país de Israel, y desde allí a todo el mundo. ¿Recuerda Ud. que Pablo dijo que Cristo sería el heredero del mundo en Romanos 4:13?
La Apostasía Predicha por Pablo
Es lamentable que millones de supuestos cristianos desconozcan este pacto o promesa de Dios hecha al padre Abraham hace más de tres milenios. Pero esto no es sorprendente para los que estudian las Escrituras libremente, y sin prejuicios, pues ya el apóstol Pablo previó que después de su partida entraría la apostasía en la iglesia con doctrinas que él llamó de demonios. Dice él así en 1 Timoteo 4:1,3: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios...”.
Aquí Pablo está hablando que en los postreros tiempos algunos caerían en el error, creyendo en doctrinas de demonios, entre las cuales están la prohibición del matrimonio (el celibato obligatorio) y la ingestión de ciertos alimentos (como el comer carne el viernes santo). Aquí hay una clara indicación de una iglesia apóstata que propagaría las doctrinas del diablo y no las de Cristo. Una iglesia que ignoraría las promesas literales de Dios y predicaría otro evangelio. Por cierto que esta imponente iglesia caería en otras apostasías y desviaciones de la verdad. Y en Hechos 20:29,30, Pablo dice: “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.
Sí, Pablo previó la aparición o manifestación de malos líderes u obispos que seducirían al rebaño de Cristo, hablando doctrinas pervertidas para arrastrar a discípulos tras sí. Y es eso precisamente lo que el romanismo logró con su doctrina del alma inmortal que trasciende la muerte para morar con Dios en el cielo. Ahora resulta que la doctrina católica del cielo es más agradable y esperanzadora que la herencia de esta misma tierra, la cual ya nos parece muy difícil de soportar por tanta maldad, contaminación, y perversión.
Debemos de retener la prístina esperanza que fue una vez dada a los santos, pues así lo exhorta el apóstol Judas, cuando dice: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). ¡Esta debe ser nuestra responsabilidad como cristianos bíblicos!
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NUESTRA PARTE EN EL PACTO DE DIOS CON DAVID
Concierne con la autoridad y el dominio en el Reino venidero de Dios.
Dios hizo un pacto eterno de autoridad con David y sus hijos.
2 Samuel 7:12-19 1 Crónicas 17:11-17.
Estableceré tu simiente después de ti. Estableceré su reino. Él construirá una casa para mi nombre. Estableceré su trono para siempre. Seré su padre y él será mi hijo. Tu casa y tu reino serán establecidos para siempre ante ti. Tu trono será establecido para siempre. Tú has hablado de la casa a tu siervo por un gran momento por venir. El trono de David es el trono de Dios en la tierra. Dios está sentado sobre Su trono en el cielo. Sobre todo el universo. (Salmo 11:4, 47:7,8, 93:1,2, Isaías 66:1,2)
Salomón se sentó " en el trono del reino del SEÑOR sobre Israel". De todas las naciones, Dios escogió a Israel para ser Su reino especial en la tierra, y Jerusalén es Su ciudad escogida. (1 Crónicas 28:5, Deuteronomio 14:2, 2 Crónicas 6:6, Zecarías 2:12).
"Salomón se sentó sobre el trono del SEÑOR como rey en lugar de David su padre, y prosperó; y todo Israel le obedeció". (1 Crón. 29:23). Dios tuvo un trono en la tierra.
Este pacto con David fue un pacto eterno. Nunca acabará. David siempre tuvo un hijo para sentarse sobre su trono.David nunca carecerá de un hombre para sentarse sobre su trono. Esto convenio es tan seguro como el día y la noche (Jeremías 33:17-21).. Dios no quebrantará este pacto acerca de un hijo de David que se siente en el trono de David--- que es el trono de Dios en la tierra. Ese trono durará para siempre, y el Hijo de David se sentará sobre él, rigiendo el mundo (Salmo 89:20-29, 34-37).
El hijo de David, Salomón, se sentó en ese trono. (1 Reyes 2:12). Muchos reyes de Israel y Judá se sentaron sobre ese trono: David, Salomón, Roboam, Abija, Asa, Josafat, Joram, Usías, Ezequías. Sus reinados están Registrado en 1 y 2 Reyes y 1 y 2 Crónicas. Algunos de ellos fueron justos, y algunos fueron malvados. Porque fueron tan malvados, Dios retiró Su trono en la tierra por un tiempo (Ezequiel 21:24-27). Estas palabras son dirigidas al último rey, Ezequías: "Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, 26 así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. 27 A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”.
El trono de David, el trono de Dios en la tierra, no será ocupado hasta que JESÚS venga, el cual tiene el derecho legítimo. Jesús se sentará en el trono de David cuando él venga con todos los santos ángeles (Mateo 25:31).
A JESÚS LE ES PROMETIDO EL TRONO DAVID, EL TRONO DE DIOS EN TIERRA.
Dice en Lucas 1:30-33 que El Señor Dios le dará (Jesús) el trono de su padre David. Note las genealogías de Mateo 1 y Lucas 3. Jesús es el hijo de ambos, de Abraham y de David, a quienes los dos pactos eternos fueron hechos y que conciernen a nuestra salvación.
En Isaías 9:6,7 dice que El Mesías (Cristo) reinará en el trono de David. En el Salmo 2:6-12 dice que el Mesías (el Hijo de Dios) dominará sobre todos los reyes de la tierra. También Salmo 45, Salmo 72, Zacarías 6:12,13.
En Mateo 25:31-34 dice que Jesús vendrá en Su gloria con Sus ángeles. Entonces él se sentará en el trono de David y asumirá la autoridad de la tierra. Luego él separará a las naciones, invitando a algunas personas a la herencia dentro del reino de Dios, y arrojando algunos en el lago de fuego, para allí morir la segunda muerte (Revelación 20:15). En la regeneración, Jesús se sentará sobre Su trono, y los 12 apóstoles se sentarán también sobre 12 tronos juzgando a Israel (Mateo 19:28).
LOS CRISTIANOS VERDADEROS REINARÁN CON JESÚS COMO REYES Y SACERDOTES.
El que venza será invitado a gobernar con Jesús (Revelación 3:21).(Note los dos tronos de Dios aquí en este verso.)Jesús dará el poder del vencedor sobre las naciones, para dominar sobre ellas (Revelación 2:26,27). El Redimido reinará sobre la tierra (Revelación 5:10). Los santos ayudarán a juzgar, cuando Dios juzgue la tierra (Salmo 149:5-9). Si sufrimos con él, también reinaremos con él (2 Timoteo 2:12). Aquellos en la primera resurrección serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años (Rev. 20:4, 6).
AHORA, EN LA ERA ANTES DE QUE CRISTO VENGA Y REINE, PRESTE ATENCIÓN CÓMO ÉL ESTÁ CONSTRUYENDO UNA CASA PARA EL NOMBRE DE DIOS (2 Sam. 7:13,14).
Jesús dijo, "edificaré mi iglesia" (Mateo 16:13-19).La roca en la cual él la construye no es Pedro, sino la confesión de Pedro, o sea que Jesús es el Hijo de Dios.En la casa de Dios (el grupo familiar) hay muchos lugares habitables. Jesús ascendió al cielo para preparar un lugar en la casa de Dios para nosotros. Él vendrá otra vez (Juan 14:2,3).
¿Qué ES la casa de Dios? La casa de Dios es la iglesia de Dios. Jesús está desde el cielo construyendo la Iglesia hoy (1 Timoteo 3:15). Esa casa de Dios que Jesús está Construyendo hoy--- la iglesia o los santos---reinará con él cuando el venga.
CUANDO JESÚS VENGA EN PODER Y GLORIA, CON LOS SANTOS ÁNGELES, ÉL VENDRÁ COMO UN GRAN REY. (Mateo 25:31-46, Rev. 19:14-21). Él reinará sobre la tierra para 1000 años (Rev. 20:4-6). Su pueblo reinará con él (Daniel 7:18, 22,27; Rev.20:6).
EL PACTO ABRAHÁMICO Y EL PACTO DAVÍDICO SON EL FUNDAMENTO DEL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS.
Uno ofrece vida eterna y herencia eterna en la tierra. El otro nos ofrece autoridad y dominio con Jesús en el Reino de Dios. Dios será nuestro Dios para siempre, y Su gloria llenará la tierra (Números 14:21, Isaías 11:9, Habacuc 2:14).
Jim Mattison
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