LA INFLUENCIA DEL MITRAÍSMO EN EL CATOLICISMO ROMANO—¡HE AQUÍ ALGUNOS HECHOS DESCONOCIDOS!

Mithra y el toro, de la ciudad de Dura Europos, datable hacia los años 168 a 256
En la época del emperador Constantino existían dos religiones que eran casi igual de fuertes: el cristianismo y el culto a Mitra. Este último tenía ya 800 iglesias en Roma. Si se observan estas “iglesias” con atención, en ellas se encuentra la nave central, a izquierda y derecha los bancos, al frente un altar, escaleras hacia arriba, en lo alto una bóveda - tienen así el mismo aspecto que una sencilla iglesia católica.
En el culto a Mitra se reconocen de golpe las raíces del catolicismo. Casi se podría decir que la Iglesia católica procede en última instancia menos del cristianismo originario que mucho más de cultos paganos. Como mucho se tomó del cristianismo de los primeros tiempos el nombre y los evangelios. En el culto a Mitra había también siete sacramentos; incluso la palabra «sacramento» se utilizaba en el culto a Mitra.
El culto a Mitra es uno de los muchos cultos paganos que se practicaban en aquel entonces en el imperio romano. Probablemente fue introducido en Roma por los soldados romanos que lo trajeron de Babilonia.
En el libro de Johannes Leipold «Entorno del cristianismo», leemos que «Mitra era un antiguo dios iraní del cielo y de la luz, el que en el Avesta es alabado como guardián de la ley y personificación de la fidelidad a la ley. Desde aproximadamente el año 400 a.C. aparece él en todas las inscripciones y epígrafes de la casa real». O sea que se trata de una antigua enseñanza celeste, una enseñanza de Dios y la luz que dice que la redención viene de parte de este dios-luz. La creencia en Mitra vino de Babilonia y portaba en sí elementos astrológicos y muchísimas influencias de cultos. Los magos más influyentes eran en este caso también los misioneros más empeñosos. Si se observa bien a estos magos, sus túnicas, cómo están sentados en el trono, es exactamente igual que en la actualidad, el Papa sentado en su trono, o los obispos y cardenales. Además, es interesante el que tenían diversos niveles de sacerdotes, tal y como lo conocemos del catolicismo.
Del libro «Entorno del cristianismo» se puede seguir deduciendo más o menos que hay muchos escritos, pero lo que es seguro es que para cada grado había una vestidura o un símbolo especial, cuya investidura era celebrada con mucha pompa. Cada puesto o cargo espiritual estaba unido indisolublemente a él con insignias, con trajes y con símbolos. Se sabe que en el culto a Mitra existían bautismos, comuniones, confirmaciones y un sacramento de penitencia. Todo esto a uno le resulta conocido. Por cierto, Jesús no introdujo ni quiso muchas de estas cosas. Y los cristianos originarios tampoco. En el culto a Mitra se celebraba una cena festiva, pero no era como la de los cristianos originarios, sino que era un ritual, como lo celebra la Iglesia católica también en la actualidad, una cena ritual. En estos actos similares a las cenas festivas también intervenían sacerdotes.
Citamos del libro antes nombrado: «El sacerdote expresaba las llamadas palabras de bendición, diciendo además: “Has salvado a los hombres al derramar la sangre eterna”». La sangre del toro, la cena de culto, prometía entonces a los llamados mistos (los iniciados) una existencia celestial y la resurrección. O sea que aquí nos volvemos a encontrar con los sacrificios de animales procedentes del culto sacerdotal pagano, y vemos que el sacrificio de sangre, que la Iglesia católica también ha acogido, tiene su origen en el culto a Mitra; allí se creía, por ejemplo, en la resurrección de la carne. De esto Jesús igualmente no dijo nada. Pero en la actualidad es enseñado en la Iglesia católica. También era conocido en este culto pagano el día del «Juicio final» y muchas otras cosas que son parte del orden eclesial católico. Si se lee todo esto uno después de otro y se observan las imágenes, en realidad allí no se ve otra cosa que puro catolicismo.
Algunos autores escriben que Constantino quería precaverse de los desacuerdos que podían surgir al convivir dos religiones y se decidió por el cristianismo. Muchos funcionarios y soldados habían llevado a otros países el culto pagano a Mitra y lo habían vuelto a importar desde allí, también de Babilonia. Los soldados y los funcionarios eran naturalmente un fundamento del imperio. Entre los ricos, pero también entre las capas pobres el cristianismo estaba igualmente extendido. Ambas religiones tenían el mismo valor, y muchos autores dicen que Constantino simplemente quería una sola religión. Él quería tranquilidad en su reino. Y como se ha dicho, de un modo u otro puso punto final a esto y así en aquel entonces surgió una religión unificada, que era una mezcla de ambas. Inmediatamente después prohibió el culto a Mitra en el concilio de Nicea, en el año 325. Así se ve que sólo podía existir una religión en su imperio.

Constantino
La fecha decisiva para introducir esta religión unitaria en el sentido que quería el emperador Constantino fue el concilio de Nicea, en el año 325. En aquel entonces había todavía otro movimiento dentro del cristianismo primitivo, que por su parte ya se había convertido en su mayor parte en lo contrario, un movimiento que trató de continuar, según su entender, con el cristianismo originario. Estos fueron los llamados cristianos arrianos que se guiaban por Orígenes. Orígenes fue un gran filósofo y pensador que vivió en el siglo III, luchando en aquel tiempo contra la falsificación del cristianismo originario, por ejemplo, contra la falsificación de la Biblia. Él se dio cuenta de que en ello había algo que no estaba bien y que el cristianismo originario era algo totalmente diferente. En el año 250, durante la persecución de los cristianos por Decio, Orígenes fue torturado de modo tan intenso que murió 4 años después a raíz de esto. Pero su enseñanza, sus ideas siguieron difundiéndose. Uno de sus seguidores era Arrio de Alejandría, en Egipto, que siguió difundiendo esta enseñanza. Él era un contemporáneo de Constantino. Y en el concilio de Nicea del 325 se llegó a una decisión en la que el emperador determinó que no era Arrio y su enseñanza el que tenía razón, sino que la Iglesia, así como él la había conocido en Roma.
Vemos así que en el siglo IV tuvieron lugar grandes luchas espirituales, una disputa sobre cómo era realmente la enseñanza de Jesús de Nazaret, y la falsificación de esta enseñanza ya había avanzado bastante. Esto se mostró en este concilio en las disputas teológicas que se debatieron allí.
Orígenes
Atanasio
Se trataba entre otras cosas de la pregunta de si Jesús de Nazaret era el hijo de Dios o Dios mismo. Atanasio, un Padre de la Iglesia, afirmaba que Jesús de Nazaret era una encarnación de Dios. Para un romano como Constantino esto era algo conocido ya que los romanos conocían un solo Dios principal, Júpiter, y cuando más una encarnación más de Dios. Por eso Constantino, en interés de la unificación de su religión estatal, se decidió por la creencia de que Jesús de Nazaret, respectivamente Cristo, era «verdadero Dios proveniente del verdadero Dios», tal y como aún en la actualidad se encuentra en el credo apostólico. Su adversario, Arrio, representaba por su parte la idea, como lo creían los cristianos unitarios de entonces, de que Jesús de Nazaret era el Hijo de Dios, que estaba pleno en Dios pero que no era idéntico a Dios. Fue una maniobra importante la que llevó a cabo un emperador romano, y el resultado todavía en la actualidad forma parte del credo de la Iglesia católica romana que los fieles repiten cada domingo.
Los cristianos originarios de hoy saben, gracias a la Palabra de Dios dada en nuestra época a través de la palabra profética, que Jesús de Nazaret vino a esta Tierra como el Hijo de Dios para traer el reino de Paz, y que Él estaba lleno del Espíritu de Su Padre, de Dios.
Durante siglos siguió existiendo el llamado cristianismo arriano. Pero la fe de la Iglesia católica romana aún en la actualidad está marcada por la decisión –como se puede comprobar, p. ej., en el texto del credo católico romano– del concilio decretada por Constantino de que «Cristo y Dios son un solo ser».
Puede que nos parezca una sutileza, una argucia teológica el saber quién era realmente Jesús. Pero no se trata de una sutileza. Se trataba de que la Iglesia quería simplificar la fe en lo que fuera posible. Y considerando el espíritu que reinaba en aquel tiempo, en los cultos paganos era así que se quería tener sólo un dios, un dios que solucionara todos los pecados, si uno hacía todo bien, si se llevaban a cado de forma correcta todos los ritos. El politeísmo había disminuido un poco en ese tiempo y por eso se quería hacer que en el cristianismo hubiera sólo un dios; para ello, de Dios-Padre, Dios-Hijo y del Espíritu Santo se hizo un solo Dios que se manifiesta en tres personas. Sin embargo, la creencia de los primeros cristianos era diferente: Existe un solo Dios, y Cristo, es Su Hijo, y quien trajo a los hombres las legitimidades de la vida y la chispa redentora que apoya y conduce, la fuerza redentora. Y como esto es así, toda persona tiene también la posibilidad de experimentar a Cristo en sí mismo y encontrar el camino hacia Dios a través de esas legitimidades y no por medio de ritos externos. Esta es una gran diferencia.
Jesús estaba pleno de Dios y no era Dios mismo. Él era el Hijo de Dios, a quien había enviado el Padre, y que estaba lleno del Espíritu del Padre. Esto vivificaba el cristianismo originario de aquel entonces, y esto vivifica el cristianismo originario actual. Formulado con toda claridad, se puede decir que el culto de misterios es culto pagano. Constantino estaba impregnado del culto pagano y en última instancia los actos de la casta sacerdotal actual son la herencia del culto pagano de Constantino, que se colocó recubriendo la creencia en el Dios único.
Y así ha sido al fin y al cabo. Lo que no vino del culto a Mitra, vino del culto a Atis, a Dionisio, Hércules, Osiris o Isis. Se trataba de muchos cultos que iban en una dirección parecida. Constantino vivió en el modo de pensar de estos cultos, apoyándolos por eso. Aunque aparentemente hiciera del cristianismo una religión estatal, la verdad es que él incorporó a ella estos cultos paganos. Constantino mismo era pagano, es decir, que él consultaba oráculos y se hacía imprimir en monedas como dios-sol. En realidad, en aquel tiempo también era usual que el emperador también se considerase un dios. También había que hacerle ofrendas como a un dios. Constantino tampoco fue bautizado mientras vivió y sólo en el lecho de muerte dejó que se le administrara el sacramento del bautizo, pero no de manos de un sacerdote católico romano sino de un cristiano arriano. Sin embargo, todo esto no tiene mayor importancia para la Iglesia. Hasta hoy ella le rinde un homenaje especial. Constantino por su parte era un hombre muy cruel, un caudillo guerrero que echaba a sus enemigos prisioneros a los osos, que incluso hizo asesinar a sus propios parientes. Todo esto no tiene mayor importancia para la silla de san Pedro, que hasta hoy lo sigue haciendo venerar como a un santo –la Iglesia de Oriente por su parte sí que lo canonizó– ya que Constantino convirtió a la Iglesia en religión del Estado, y esto es lo que cuenta para esta institución.
Constantino otorgó enormes privilegios a la Iglesia, hizo embargar templos paganos y se los donó a la Iglesia. Liberó a los clérigos de la mayoría de los impuestos, por lo que se puede decir que aseguró la remuneración de los clérigos haciéndoles enormes regalos. Hasta hoy en día es así que, por lo menos en Alemania, las Iglesias son apoyadas de forma masiva por el Estado. Los sueldos de los obispos y cardenales de 8 a 10 mil euros por mes son pagados por el Estado. El Estado también paga el estudio de los teólogos, las clases de religión en las escuelas públicas y otras cosas más. Las Iglesias también están liberadas de pagar muchos impuestos. Si se cuenta todo esto, se llega a la enorme suma de 14 mil millones de euros por año lo que el Estado alemán paga a las Iglesias por concepto de subvenciones. Y esto es lo que la Iglesia ama.
En la actualidad aún tenemos una Iglesia estatal, que más bien es una Iglesia de los gobernantes. Pues, ¿quién peregrina en la actualidad hacia la silla de san Pedro? Son los gobernantes los que pueden dar la mano al regente de la Iglesia católica, que representa a la silla de s. Pedro.
La silla de san Pedro en el transcurso del tiempo ha dictado más leyes, que son igual de crueles que las del culto pagano de tiempos pasados; son leyes que se contraponen de forma absoluta a las enseñanzas de Jesús, el Cristo.
Seguramente que es interesante tomar en una próxima ocasión todos los dogmas, ritos y cultos de la religión estatal actual, que es lo mismo que la religión del gobierno, para examinar a fondo: ¿De dónde vienen los cultos? ¿De dónde vienen los dogmas y los ritos? Así cada uno se puede dar cuenta de a quién está sirviendo: a una religión de Constantino estatal o de gobierno, o a Jesús, el Cristo.
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Colaboración de Juan M. Ballesteros
25 de Diciembre y las fiestas paganas
El día de Navidad es el 25 de diciembre, cuando se conmemora el Nacimiento de Jesucristo en Belén según los evangelios de San Mateo y San Lucas. Después de la Pascua de Resurrección es la fiesta más importante del año eclesiástico.
Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.
De esta manera seguía la política de la Iglesia primitiva de absorber en lugar de reprimir los ritos paganos existentes, que desde los primeros tiempos habían celebrado el solsticio de invierno y la llegada de la primavera.
La fiesta pagana más estrechamente asociada con la nueva Navidad era el Saturnal romano, el 19 de diciembre, en honor de Saturno, dios de la agricultura, que se celebraba durante siete días de bulliciosas diversiones y banquetes.
Al mismo tiempo, se celebraba en el Norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses para conseguir que el Sol brillara con más fuerza.
Edad Media, nacimientos y villancicos
Una vez incorporados estos elementos, la Iglesia añadió posteriormente en la Edad Media el nacimiento y los villancicos a sus costumbres. En esta época, los banquetes eran el punto culminante de las celebraciones. Todo esto tuvo un abrupto final en Gran Bretaña cuando, en 1552, los puritanos prohibieron la Navidad. Aunque la Navidad volvió a Inglaterra en 1660 con Carlos II, los rituales desaparecieron hasta la época victoriana.
Siglo XIX, árbol y postales de Navidad
La Navidad, tal como la conocemos hoy, es una creación del siglo XIX. El árbol de navidad, originario de zonas germanas, se extendió por otras áreas de Europa y América. Los villancicos fueron recuperados y se compusieron muchos nuevos (la costumbre de cantar villancicos, aunque de antiguos orígenes, procede fundamentalmente del siglo XIX). Las tarjetas de navidad no empezaron a utilizarse hasta la década de 1870, aunque la primera de ellas se imprimió en Londres en 1846.
Santa Claus y el Espíritu de Navidad
La familiar imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención estadounidense de estos años, aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en parte de San Nicolás y una jovial figura medieval, el espíritu de navidad. En Rusia lleva tradicionalmente un cochinillo rosa bajo el brazo.
Navidad hoy día
Actualmente, la Navidad es tiempo de gran actividad comercial e intercambio de regalos, reuniones y comidas familiares.
En Occidente se celebra la Misa del gallo en iglesias y catedrales. En los países de América Latina, de arraigada tradición católica, se celebra especialmente la Nochebuena (24 de diciembre) con una cena familiar para la que se elaboran una diversidad de platos, postres y bebidas tradicionales.
También se acostumbra asistir a la Misa del gallo y celebrar con cohetes y fuegos artificiales.
Agradecemos la colaboración de Juan M. Ballesteros, de Campanillas en Málaga, España en la recopilación de la información y elaboración del material arriba presentado.
Lo que dicen las enciclopedias
enviado por Concepción Garay S.
La palabra "navidad" es una contracción de "natividad", que significa natalicio. Esta fiesta hizo su aparición en la Iglesia Católica y de allí se extendió al protestantismo y al resto del mundo.
Ahora bien, de donde la recibió la Iglesia Católica? No fue de las enseñanzas del Nuevo Testamento. No fue de la Biblia ni de los apóstoles quienes habían sido instruidos personalmente por Jesucristo. La Navidad se introdujo en la Iglesia durante el siglo cuarto, proveniente del paganismo.
Puesto que la celebración de la Navidad fue introducida en el mundo por la Iglesia Católica Romana y no tiene otra autoridad que la de ella misma, veamos lo que dice al respecto la Enciclopedia Católica (edicion de 1911): "La Navidad no estaba incluida entre las primeras festividades de la Iglesia... los
primeros indicios de ella provienen de Egipto... Las costumbres paganas relacionadas con el principio de enero se centraron en la fiesta de la Navidad.
En la misma enciclopedia, bajo "Día Natal", encontramos que Orígenes, uno de los padres de la Iglesia, reconoció la siguiente verdad: "...No vemos en
las Escrituras que nadie haya guardado una fiesta ni celebrado un gran banquete el día de su natalicio. Solo los pecadores (como Faaraon y Herodes) celebraban con gran regocijo el día en que nacieron en este mundo".
La Encyclopedia Británica, edicion de 1946, dice: "La Navidad no se contaba entre las antiguas festividades de la Iglesia... " No fue instituida por Jesucristo ni por los apóstoles, ni por autoridad bíblica. Fue tomada más tarde del paganismo.
La Enciclopedia Americana, edición 1944, dice: "La Navidad... de acuerdo con muchas autoridades no se celebró en los primeros siglos de la Iglesia Cristiana, ya que la costumbre del cristianismo en general era celebrar no el natalicio sino la muerte de personas importantes. La Pascua, instituida por
autoridad bíblica en el Nuevo Testamento, es una conmemoración de la muerte de Cristo. En el siglo quinto, la Iglesia Occidental dio orden de que fuese celebrada para siempre, en el mismo día de la antigua festividad romana en honor del nacimiento del sol, ya que no se conocía la fecha exacta del nacimiento de Cristo".
Estas autoridades históricas demuestran que durante los primeros dos o tres siglos de nuestra era, los cristianos no celebraban la Navidad. Esta fiesta fue introducida en la Iglesia Romana en el siglo cuarto de nuestra era y no fue hasta el siglo quinto que la establecieron oficialmente como fiesta cristiana.
Cualquier enciclopedia u otra autoridad nos puede confirmar el hecho de que Cristo no nació un 25 de diciembre. La enciclopedia Católica lo dice claramente.
La fecha exacta del nacimiento de Jesucristo es totalmente desconocida. Las sagradas escrituras no revelan este acontecimiento.
La nueva enciclopedia de conocimiento religioso, de Schaff-Herzog, lo explica claramente en su artículo sobre la Navidad: "No puede determinarse con precisión hasta que punto la fecha de de esta festividad dependió de la pagana Brumalia (25 de diciembre), que seguía a la Saturnalia (17-24) de diciembre y conmemoraba el día más corto del año y el nuevo sol.
Para más referencias podrías recopilar más datos en la Enciclopedia Británica, edición 11, volumen 19, páginas 648-649 acerca del origen de San Nicolás. También en Biblioteca Sacra, volumen 12, páginas 153-155 referente a la tradición de intercambio de regalos, característico de la Saturnalia.
Por el momento es todo en lo que puedo colaborar, de todas formas escríbeme y te contestaré con mucho gusto.
Concepción Garay S.
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