ANEURISMA CEREBRAL
ANEURISMA CEREBRAL EN LA BIBLIA

POR EL DR. JAVIER RIVAS MARTÍNEZ. (MD).
«Y el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los segadores; y dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre. Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió» (2 R. 4:18, 19).
Los aneurismas cerebrales, son dilataciones anormales de las arterias del cerebro que amenazan con romperse en cualquier momento. No se ha determinado exactamente la causa u origen; algunos dicen que son genéticos, otros, hereditarios.
Los aneurismas son habitualmente hallados en las necropsias por muertes que no tiene relación con ellos, es decir, por otras causas, pero su diagnóstico se realiza cuando se rompen y provocan hemorragia cerebral o intracraneal que es manifestada por un cuadro clínico neurológico bastante severo, que va desde cefalea intensa (dolor de cabeza) por irritación meníngea, náusea, vómito, déficit neurológico motor y sensitivo, pérdida del conocimiento, coma y muerte. La muerte en los pacientes con malformaciones aneurismáticas, tiene una incidencia del 10 al 15%, antes de recibir atención médica y que es necesariamente neuroquirúrgica («clampeo vascular»). A los treinta días, la incidencia de mortalidad es de 46 %, siendo demasiado elevada.
Su frecuencia aumenta entre la cuarta y séptima década de la vida, aunque su presentación es más esporádica en la niñez, como en el relato bíblico que se encuentra en el Segundo Libro de los Reyes (incidencia en infantes en un 2 %).
El cuadro clínico en el libro mencionado, presenta la típica sintomatología de los aneurismas cerebrales. El niño se queja de cefalea insoportable, ya que grita desesperadamente por el dolor; posteriormente fallece por el compromiso neurológico o central. No ha otra entidad nosológica que encuadre o justifique algo diferente a los presentado. Es obvio el deceso por aneurisma cerebral.
No queda la menor incertidumbre de la historia bíblica narrada en los textos que encabezan nuestro escrito, que el cuadro médico que hemos presentado, fue una malformación vascular neurológica, aneurismática que ocasionó la muerte del pequeño.
Dios les bendiga hermanos y amigos.
C A Í D A
En el Huerto del Edén
Habitó el santo hombre:
Mas al serle a Dios infiel
Le vinieron maldiciones.
Con el alma maloliente
Él perdió la autoridad,
Ésta vino a la Serpiente
Que engañó la Humanidad.
Duro fue para el Pensante
El caer por su arrogancia;
Por deseos imperantes,
Él pecó para desgracia
«Y desgracia bien se entiende
Que la vida es perdición»:
Perdición para quien tiene
Un andar sin el Señor.
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