LAS ALMAS Y EL CIELO
¿VAN AL CIELO LAS ALMAS?
Mientras que los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día, y otros movimientos religiosos son acusados de “cultistas” porque dicen que el alma no va al cielo cuando muere una persona, los registros de la historia de la Iglesia Primitiva dan sobrado testimonio del hecho de que la “ortodoxia” es el verdadero culpable del engaño religioso sobre este asunto.
¿Enseñó la Iglesia Primitiva la separación de un alma consciente del cuerpo al momento de la muerte y su partida al cielo?
Aquí están las palabras del cristiano Ireneo en la mitad del siglo segundo (Contra las Herejías, Lb.5): “Algunos que son reconocidos ortodoxos van más allá del pre-arreglado plan de Dios para la exaltación de los justos, y son ignorantes de los métodos por medio de los cuales los justos son disciplinados de antemano para la incorrupción y la vida eterna. Por esta ignorancia los ortodoxos abrigan opiniones heréticas (con respecto al destino de los justos). Los heréticos, que no admiten la salvación para su carne, afirman que inmediatamente después de su muerte ellos pasarán sobre los cielos. Aquellas personas, por tanto, que rechazan una resurrección que afectará el hombre entero, y hacen lo mejor que pueden para removerlo del plan Cristiano, no saben nada del plan de la resurrección. Como resultado, no prefirieron entender que, si estas cosas son como ellos dicen, el Señor mismo, en quien ellos profesan creer, no resucitó nuevamente en el tercer día, sino que inmediatamente después de su expiración partió al cielo, dejando su cuerpo en la tierra. Pero el hecho es que por tres días, él moró en el lugar donde estuvieron los muertos, así como Jonás permaneció tres días y tres noches en el vientre del pez (Mateo 12:40)... David dice, cuando profetizó de él: “Tu has librado mi alma del sepulcro”. Y al resucitarlo al tercer día, Él le dijo a María: “No me toques, porque todavía no he ascendido al Padre” (Juan 20:17)... ¿Como entonces no deben estos hombres ser puestos en confusión y ridículo, cuando alegan...que su humanidad interna (alma), al abandonar el cuerpo aquí, asciende dentro del lugar super- celestial?. Siendo que el Señor salió de en medio de la sombra de muerte (Salmos 86:23), donde las almas de los muertos estuvieron, y después resucitó en cuerpo, y después de la resurrección fue tomado arriba al cielo, es obvio que las almas de sus discípulos también...deberán ir a un lugar invisible...y permanecer allí hasta la resurrección, esperando ese evento. Luego al recibir sus cuerpos, y resucitando en su integridad, corporalmente, tal como el Señor resucitó, ellos vendrán así en la presencia del Señor. Así como nuestro Maestro no se fue al cielo inmediatamente, sino que esperó el tiempo de su resurrección...del mismo modo debemos esperar el tiempo de nuestra resurrección.
Ya que, por tanto, las opiniones de ciertos ortodoxos son derivados de los discursos heréticos, los tales son ignorantes de las dispensaciones de Dios, del misterio de la resurrección de los justos, y de un REINO terrenal que es el principio de la incorrupción. Por medio de este REINO aquellos que serán dignos están acostumbrados gradualmente a participar de la naturaleza divina.
La protesta de Justino Mártir contra con la después vino a ser ortodoxia, y permanece así hasta hoy día, no es menos incisivo (Diálogo con Trypho, Cap.80-2do siglo):
“Aquellos que mantienen la opinión errada dicen que no hay resurrección de la carne...como es el caso de una yunta de buey, si uno u otro está descontrolado del yugo, ninguno de ellos puede solo hacer los surcos. De modo que tampoco puede el alma o el cuerpo afectar nada, si ellos están desconectados de su comunión...” (i.e. el alma no puede tener una existencia separada). Porque qué es el hombre sino el animal razonable compuesto por cuerpo y alma? ¿es el alma por si misma hombre? No; sino el alma del hombre. ¿Sería llamado el cuerpo llamado hombre? No; sino que es llamado el cuerpo del hombre. Si luego ninguno de estos es por si mismo hombre, sino aquel que está hecho de los dos juntos es llamado hombre, que es el alma y el cuerpo...bueno, dicen ellos, el alma es incorruptible, siendo una parte de Dios e inspirado por Él...entonces que gratitud le son debidas a Él, y qué manifestación de Su Poder y bondad es esa, si Él se propuso salvar lo que es por naturaleza salvo... pero ninguna gratitud son debidas a uno que salva lo que es de Él; puesto que esto sería salvarse a Sí mismo...cómo entonces resucitó Cristo de la muerte? Sus almas o sus cuerpos? Manifiestamente ambos. Si la resurrección fuera sólo espiritual, era requisito que Él, al resucitar de los muertos, debiera mostrar el cuerpo echado aparte por si mismo, y el alma viviendo aparte por si mismo. Pero ahora Él no hizo eso, sino que resucitó el cuerpo...por qué debe seguir durando más esos increíbles argumentos y errar en ver que estamos retrogradando cuando oímos a semejante argumento como éste: Que el alma es inmortal, pero el cuerpo mortal, e incapaz de ser revivido. Por esto solemos oír de Platón, aún antes de aprender la verdad. Si en verdad el Señor dijo esto y proclamó la salvación al alma únicamente, qué cosa nueva más allá de lo que oímos de Platón, nos trajo Él?”
Justino está acá refutando los argumentos del Gnosticismo que negaba la resurrección de la carne. El Cristianismo Tradicional a tomado una táctica un poco diferente por medio de incluir en el credo una creencia en la resurrección del cuerpo, mientras también enseña una salvación inmediata del alma sola en un estado incorpóreo consciente. Esta se dice ser la persona real, si bien incorpóreo. Semejante idea es contradicha rotundamente por Justino Mártir e Ireneo y es identificada por él como pagana.
Justino Mártir: Diálogo con Trypho:
Trypho: “Realmente admites tu que este lugar Jerusalén será reconstruida? Y esperas que tu gente será reunida nuevamente, y será gozosa con Cristo y los Patriarcas?
Justino: “Yo y muchos otros somos de esa opinión, y creemos que esto tomará lugar, como tu estás advertido seguramente; pero por otro lado, yo te aseguro que pertenecen a la pura y pía fe piensa de otro modo. Más aún te señalo que algunos que se llaman Cristianos, pro que son ateos, herejes impíos, enseñan doctrinas que son en todo sentido blasfemas, ateístas, y estúpidas ...Yo escojo seguir a hombres o enseñanzas de hombres, sino a Dios y sus doctrinas entregadas por Él. Pero si tú te has encontrado con algunos que se llaman Cristianos, pero que no admiten la verdad de la resurrección...y que dicen que no hay resurrección de los muertos, y que sus almas cuando mueran son tomadas al cielo, no te imagines que son Cristianos...
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