LA ALEGORIZACIÓN DE LO QUE ES LITERAL EN LA BIBLIA

LA ALEGORIZACIÓN Y SU ESENCIA PAGANA Y ANTIBÍBLICA

 

  ¡Una estocada fatal al corazón del mensaje de Cristo!

San Agustín y Santa Mónica (1846), por Ary Scheffer

Orígenes de Alejandría y Agustín de Hipona

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

 

El método alegórico empezó en el primer siglo con los judíos platónicos de Egipto que fueron influenciados por los griegos paganos que interpretaron el Antiguo Testamento de modo alegórico. Filón de Alejandría tomó este "novedoso" método que era discorde con el pensamiento judío de su tiempo. Filón, influenciado por su antecesor Aristóbulo, que declaró que los puntos capitales de la filosofía griega (principalmente con la aristotélica) se encuentran en el Antiguo Testamento, en la Ley de Moisés y en los profetas. El propósito era, que al utilizar este método, se pudiera hacer una unificación sin conflicto entre el Antiguo Testamento con el mundo griego, es decir, conciliar la revelación divina con la filosofía griega para que fuese incorporada a la cultura helénica.  

Como consecuencia, la teoría de Filón vino  a despertar un gran interés en es tiempo  para incursionar en la escuela teológica de Alejandría, que también, como Filón, trataba de unir  la revelación judía vetero testamentaria con las doctrinas filosóficas griegas. Uno de sus  maestros más notables de esta escuela catequística, Clemente de Alejandría, resuelve con definición que la totalidad de las Escrituras deberán de interpretarse de forma alegórica.  

Con Orígenes, discípulo  de Clemente, se formaliza el método de interpretación alegórica. Orígenes consideró que la Biblia era un organismo vivo de tres elementos correspondientes al cuerpo, al alma y al espíritu del hombre, según la psicología platonista, dejando asentado por medio de dicho método de interpretación  una razón triple de las Escrituras que da como resultado una razón o sentido  somático, una razón o sentido psíquico o moral, y una razón o sentido místico o espiritual que es apto, esto último, en solo aquellos con un conocimiento  filosófico de alto nivel.   

Con este método y su forma de aplicación, las Escrituras son conjugadas en un entorno espiritualizado dando paso a una serie de extraños y místicos dogmas que  rayan en lo absurdo, en lo ficticio, despojando al texto bíblico de su propósito real para un correcto y razonable entendimiento. 

Desde Orígenes, han salido defensores del método alegórico que han tratado de echar por tierra las expectativas milenarias que son escatológicamente literales. Ellos admiten que el regreso de Cristo deberá entenderse en un  lenguaje figurado, además admiten que libros como el del profeta Daniel y el de Apocalipsis se encuentran llenos de ideas místicas y alegorías y que su interpretación deberá ser tan solo espiritualizada.  

Con la venida de eclesiasticismo, se toma la dirección  de los asuntos doctrinales en general bajo el control  y la tutela de la autoridad de la Iglesia, y no conforme a la Cabeza de la Iglesia que es Cristo («ideales humanos truncando las verdades bíblicas»), recibiéndose con buena  aceptación el método alegórico para que Agustín, Obispo de Hipona (354-430 d. C), se encargara de interpretar  y pervertir  las Escrituras en una condición  netamente  espiritual. 

El fundamento de la doctrina amilenarista fue formalizado  por la  influencia de Orígenes a través del método alegórico (184-254 a. C). Agustín incorporó el dislocado método de interpretación en la Iglesia que conjeturaba en base a su absoluta autoridad.  Aunque Orígenes  y Cemente creían en la autoridad divina de la Escrituras, requirieron por desgracia el  método  alegórico para entender con capricho sus verdades y que es antitético con la realidad de su contenido textual, porque se deriva o parte de la filosofía griega pagana que fue "excretada"  del pensamiento humano y terrenal, que no se acopla, lógicamente, con los asuntos y propósitos postreros, todos, por supuesto, literales, de Dios para con sus hijos. Pablo escribe al respecto:   

"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo" (Col.2:8). 

Los primeros padres  apostólicos consideraron el Reino de Dios como "uno" que vendría al mundo concretamente. Dan testimonio de esto Bernabé, Papías, Ireneo de Lyón, Justino Mártir, y Tertuliano. Un autor comenta que antes de Orígenes  no había nadie que contrastara con la interpretación milenaria del Reino, ni después de Agustín; la concepción, en este caso,  fue un futuro Reino escatológico milenial, según lo descrito en el capítulo 20 del libro de Apocalipsis. 

La Iglesia Prístina comprendió un Reino futuro terrenal para los redimidos en Cristo y no una alegorización de él. Documentos como la Didaché, o Enseñanza de los Doce Apóstoles, es un documento antiguo que compagina a la perfección con la Palabra de Dios. Se escribió  entre el 65 y 80 a. C. y fue muy apreciado por los primeros padres apostólicos. La Didaché da una semblanza de la conducta de los primeros cristianos verdaderos. Enfatiza con luz clara la parusía del Señor Jesucristo, que juzgará a las personas del mundo malvado y que regirá literalmente el  Reino terrenal futuro junto a sus salvos y fieles súbditos, como lo veremos en algunos  de los textos bíblicos que siguen después de la última parte del escrito que enseguida aparece (de la misma Didaché que mencionamos):   

6 "Entonces aparecerán las señales auténticas: en primer lugar el signo de la abertura del cielo, luego el del sonido de trompeta, en tercer lugar, la resurrección de los muertos, 7 no de todos los hombres, sino, como está dicho: «Vendrá el Señor y todos los santos con él». Entonces el mundo verá al Señor viniendo sobre las nubes del cielo". 

Y en la Biblia (lea los textos y corrobore la veracidad del escrito querido lector):  

 

Mat. 5:5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad. 

 

Mat. 24:27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.         

 

Mat. 24:29Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.    

 

Mat.24:30 Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.   

 

Mat.24:31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. 

 

Mat.24:38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca,

 

Mat. 24:39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 

 

Mat. 24:40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado:

 

Mat. 24:41 Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

 

Mat. 24:42 Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor. 

 

Mat.24:43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

 

Mat. 24:44 Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.   

 

Mat. 25:31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.

 

Mat. 25:32 Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.  

 

Ap.1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén. 

 

 Stg. 5:8 Tened también vosotros paciencia; confirmad vuestros corazones: porque la venida del Señor se acerca.  

 

Apo 20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fué dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni á su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. 

 

Apo. 20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

 

Las expectativas del Reino y su establecimiento en la futura  Tierra restituida en el Antiguo Testamento son completamente literales. Dios prometió a Abraham que a través de él surgiría una gran nación (Es decir, la nación de Israel, de dónde saldría el Mesías de Dios para el alcance salvífico de todo hombre, sea gentil o judío, que le  ha creído y recibido) benditas todas las naciones de la Tierra (Gn.12:2; 13:15; 15:5; 17:5-8,16; 18:18; 21:12; 22:17-18).  

 

Los  antiguos profetas no pasaron por alto el asunto escatológico  del Reino de Dios en la Tierra y cuyo Rey vendrá a ser, conforme lo develado en el Nuevo Testamento el  Cristo Redentor, cuando arribe del cielo revestido de poder y gloria con sus millares de ángeles en un tiempo futuro que solo Dios conoce (Mt.24:36). Isaías, "catalogado" como el profeta mesiánico principal del Antiguo Testamento, es uno de los profetas que aclaran el largo reinado del Mesías en el mundo:

 

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto (Is.9:7). 

 

En otra parte, el profeta Daniel anuncia la venida del Hijo del Hombre, de Cristo, en las nubes del cielo, para tomar dominio sobre las naciones del mundo por largo tiempo, de acuerdo a la voluntad y soberanía del Dios Padre. Esta profecía de Daniel la confirma el mismo Señor en los evangelios (Ver también Ap. 2:26-27).  

Dan. 7:13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él.

Dan. 7:14 Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá.

 Y en el Nuevo Testamento:

Mat. 13:26 Entonces verán al Hijo del Hombre (Cristo), que vendrá en las nubes con gran poder y gloria (Mr.13:26).

Dios pacto con David prometiéndole que su trono, su casa y descendencia serían para siempre:

89:3 Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo: 89:4 Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. 

Esta promesa tendrá cumplimiento ineluctable en el Hijo de David, Jesucristo, en la era milenaria (Is.10:21-22; 19:25; 43:1; 65:8-9; Jer.30:22; 32:38; Ez.34:24; 30-31; Mi.7:19-20; Zac. 13:9; Mal. 3:16-18); tal promesa fue reafirmada a María por el ángel Gabriel: 

Luc.1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;  33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Israel tendrá un trono, en Jerusalén (Zac14:16-17), y el Mesías de Dios se sentará en él para tomar posesión de la Tierra para gobernar como Rey por mil años (Ap.20:4, 4). Al terminar este período de reinado, Cristo entregará la potestad del trono al Dios Padre: 

1 Cor. 15:24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 

Así, que, todas promesas de Dios dadas a Israel desde la antigüedad, que alcanzan al mundo gentil además, porque se ha derribado por medio de Jesucristo el muro que separaba al judío del "goym" (Ef.2:14), vendrán a cumplieres en el teocracia terrenal y milenaria del Padre por medio de su Hijo Jesucristo. Su literalidad, es contundente, sensata e irrefutable.   

Agustín de Hipona adoptó el método alegórico como forma de interpretación bíblica. La validez del método es objetado sin ningún problema ya que se deriva del pensamiento filosófico griego y que fue aplicado por los  adeptos de la escuela teológica de Alejandría para "desposar"  la filosofía griega con las Escrituras de inspiración divina.

El amilenarismo de Agustín enseña que el "milenio" es el tiempo entre la primera y segunda venida de Cristo, y que este intermedio es la era que corresponde a la Iglesia del Señor. El amilenarismo sostiene que la era de la Iglesia es el tiempo de triunfo del evangelio de Cristo que concluye en su segunda venida para juzgar a los inicuos en un juicio final. También asegura que la primera resurrección es el nuevo  nacimiento del creyente, de acuerdo a Jn.5:25 y Ap. 20:6 (¿?). El amilenarismo de Agustín afirma que Satanás, en el presente tiempo, o "milenio", se encuentra atado en el oscuro Abismo hasta el fin de dicho tiempo (imposible que así sea, porqué el diablo, el dios de este siglo, está desgajando con toda libertad   en el mundo el entendimiento de los muchos incrédulos a Dios para que no les vislumbre la luz del evangelio del Señor en su oscuras y vendadas mentes, 2 Co.4:4; el Señor Jesucristo dijo que Satanás es el príncipe de este mundo, y si es de este mundo, está en el mundo, y no en e Abismo, Jn.14:30).

San Agustín fue irrazonable en el uso de su hermenéutica. Así como determinó que los  mil años correspondían a un  tiempo indefinido, por otro lado y con ambigüedad, también consideró su literalidad. Cuando Agustín vivía en la primera mitad del primer milenio de la historia, explica Oswald T. Allis, tomó los mil años del capítulo 20 de Apocalipsis como literales, creyendo que la segunda venida de Cristo sería a terminar este período de mil años. Ya que de algún modo identificaba el milenio sin sentido o lógica con lo que en ese momento quedaba del sexto milenio de la historia humana, pensó que este período podría acabar en el año 650 d. C. con la rebelión de Gog que daría seguimiento a la segunda venida de Cristo.

Para terminar, diremos que la doctrina de un milenio literal, donde todas las promesas de Dios del Antiguo Testamento habrán de ser cumplidas para el beneficio de los que le aman, fue aceptada por muchos grandes hombres de Dios por más de doscientos cincuenta años, y fue con seguridad, una tradición apostólica. Los padres de la Iglesia del segundo y tercer siglo y otros individuos anteriores a ellos la aprobaron sin divergencias ni conflictos.

Por todo lugar fue recibida: en las regiones orientales de la Iglesia por Papías en frigia,  por Justino en Palestina, por Ireneo en Galia, por Nepote en Egipto, por Apolinar y Metodio en el occidente y en el sur, por Cipriano y Victorino en Alemania, por Tertuliano en África, por Lactancio en Italia.

Dios les bendiga, y muchas gracias. 

 

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SAN AGUSTÍN DE HIPONA: ¿ORTODOXO O HETERODOXO?

 

SAN AGUSTÍN DE HIPONA: ¿ORTODOXO O HETERODOXO?

 

 

 

Agustín de Hipona

 

 

Compendiado por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

 

Agustín de Hipona , el más prestigioso Padre Latino del Catolicismo Romano, fue convertido en el 386 DC en Milán. Después que pasó seis meses cerca de Milán recibiendo instrucción Cristiana, él fue bautizado por Ambrosio con su hijo bastardo, nacido de una concubina, con la que vivió quince años. Su bautismo fue por inmersión, la cual continuó siendo la forma usual de bautismo. Después del bautismo, Agustín renunció a su profesión y regresó a África, donde fue bautizado otra vez por Valerio, obispo de Hippo. El rebautizo de Agustín es interesante, porque éste fue debido a la influencia y aprobación de Agustín que un edicto fue publicado y declarado que la persona rebautizada, y las personas rebautizadas deberán ser castigadas con la muerte.  Agustín fue ordenado presbítero en el año 391 DC en Hippo, volviéndose un obispo en el año 396 DC, en cuya oficina permaneció hasta la muerte. Así como Calvino, él fue un escritor prolífico, comprometido en disputas con los maniqueos, donatistas y pelagianos. El también interactuó en controversias en cuanto a la Trinidad y el bautismo. Pero es por su doctrina que nosotros debemos ver al verdadero Agustín.

Los Calvinistas no son los únicos que están atraídos a Agustín por su sistema de teología, como sir Robert Anderson dice: “Casi todos los errores prevalecientes en el Romanismo pueden ser atribuidos a Agustín.”  Agustín fue el primer y más eminente Católico Romano. Zanchio se refiere a él (Agustín) como una de las cuatro patas que soporta la silla papal. Schaff lo llama “el principal creador teológico del sistema Católico-Latino como distinción del Catolicismo Griego por un lado y del protestantismo evangélico por el otro. Lo que significa, así como otro escritor dijo: “El primer Católico Romano verdadero.” Agustín se convirtió en “el sirviente y teólogo representativo de la iglesia Católica en el norte de África.” Warfield hizo una admisión que fue probablemente no intencionada cuando él dijo acerca de Agustín que “en él se encuentra la semilla de la cual sale el árbol que nosotros conocemos como Iglesia Católica Romana.” Compara esta afirmación con la monstruosidad demoniaca religiosa visualizada en Mateo 13:

 

31 Otra parábola les refirió diciendo, el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomo y sembró en su campo; 32 el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Mat. 13:31-32

 

Fue en Milán en el año 384 DC, dos años antes de su conversión, que Agustín se puso bajo la influencia de la filosofía Neo-platónica. Agustín fue un gran admirador de Platón e hizo cada intento para reconciliar la filosofía con la Cristiandad. En él, el filósofo y el Cristiano son fusionados en todas partes. Es sabido que el Agustinianismo como filosofía frecuentemente utilizaba términos platónicos para dar a exponer conceptos Cristianos. Compara la iglesia Católica Romana en Sudamérica de hoy en día con esta práctica, solo substituye gentiles por  platónicos. Incluso el Calvinista Warfield consiente que la filosofía Cristiana que Agustín busco para edificar, fue “construida grandemente por material platónico.”

 

Ahora un filosofo es plenamente un “amante de la sabiduría.” Los griegos buscan sabiduría (1 Cor. 1:22) pero no la sabiduría que Salomón tuvo 600 años antes (1 Reyes 3:28). Hay dos tipos de sabiduría en la Biblia: la sabiduría del mundo (1 Cor. 2:6) y la sabiduría de Dios (1 Cor. 2:7). Se dice que la sabiduría del mundo es sensual, animal y terrenal (Santiago 3:15); la sabiduría de Dios es pura, pacífica, amable, benigna y sin hipocresía (Santiago 3:17). La actitud de Dios hacia la sabiduría del mundo, que el mundo no conoció (1 Cor. 1:21), ha sido guardada:

 

Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desechare el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? (1 Cor. 1:19-20).   

 

Agustín puede ser perdonado por su filosofía Neo-platónica antes de su conversión, pero su intento por sintetizar la Cristiandad y la filosofía es un rechazo directo de la palabra de Dios:

 

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Col. 2:8).

 

Platón (724-347), junto con Sócrates y Aristóteles, es uno de los tres filósofos que influencian más en la historia. Cuando era joven, Platón se volvió discípulo de Sócrates, que nunca trabajo un día en su vida y que dejó a su esposa para tener sexo con hombres jóvenes. En el año 387 D.C., Platón fundó la Academia en Atenas, donde Aristóteles estudió antes de que cometiera suicidio como Sócrates. Platón, así como Calvino y Agustín, escribió extensivamente, lo cual explica su notoriedad. Su obra más famosa es la Republica, un tratado político. Del valor verdadero de sus obras, se dice: “una masa confusa de teorías políticas y sociales que nunca han funcionado y nunca se les ha intentado utilizar para algún gobierno en la faz de la tierra.” Platón fue un politeísta y evolucionista que se suscribió a la trasmigración y reencarnación de las almas. ¿Cuál deberá ser la actitud del Cristiano hacia Platón y su filosofía? “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías…” (Col. 2:8).

 

La influencia de Platón continuaba siendo difundida incluso después de su muerte. El Neo-Platonismo es una designación dada para el grupo de pensadores especulativos quiénes buscaron desarrollar y sintetizar las ideas metafísicas de Platón. En otras palabras: los seguidores de Platón. El Neo-platonismo empezó en Alejandría en el tercer siglo D.C. Clemente y otros miembros de la escuela Alejandrina, llamaban a Platón el “Moisés de África.” El fundador del Neo-Platonismo fue el filosofo Alejandrino, Ammonio Saccas. El más grande proponente del Neo-Platonismo fue el filosofo Romano, Plotino, quien llevó la doctrina a Roma, donde sus elementos ascéticos alcanzaron a Agustín en Milán.

 

No solamente se pueden rastrear todos los errores del Romanismo a  Agustín, sino que también al protestantismo, para la reforma, como Warfield declaro, “fue solo el último triunfo de la doctrina de gracia de Agustín sobre la doctrina de Agustín de la iglesia.” La reforma tomo sus errores sobre la elección y los Católicos Romanos sus otras herejías, aunque los de la reforma también tienen algunos de sus errores romanos. Es por eso que Warfield aceptó ambas cosas acerca de Agustín que era “fundador del Catolicismo Romano y el autor de aquella doctrina de gracia que ha sido constantemente perseguida por los esfuerzos del Catolicismo romano para neutralizarla.” Entonces no es sólo el hecho de que Agustín fue un Calvinista filosófico que lo hizo hereje: los horrendos errores mantenidos por Agustín que encarna a las peores herejías Católicas y Protestantes de la peor especie.”

 

Esta es la otra cara de Agustín que examinaremos más adelante. Agustín fue el primer teólogo que mantuvo un lugar para el bautismo de los infantes en la teología Cristiana. El también fue el primero en aventurarse a atacar al bautismo de los creyentes con una ley civil. Cualquier hombre que se opusiera al bautismo de infantes era condenado, especialmente cualquiera que negara que los niños pequeños por medio del bautismo son liberados de la perdición y salvados eternamente. Ahora lógicamente sigue, que si los infantes son salvados por el bautismo, y por lo tanto sin éste son condenados. Y esto es precisamente lo que Agustín enseñó. Los infantes que mueren sin bautizarse son consignados al Limbos Infantum. Aquí, en las afueras del infierno, Agustín creía que ellos recibían la luz del castigo. Agustín pensaba que los muertos debían ser salvados por agua en este mundo o por fuego en el próximo. El caso del ladrón en la cruz lo puso perplejo, pero no hubo ningún archivo o indicio acerca del bautismo del ladrón, Agustín encontró algo de problemas en el pensamiento que nadie sabía que él no había sido bautizado de antemano. Para el pecado cometido después del bautismo, él desarrolló la doctrina del purgatorio. Boettner admite que Agustín fue el único que dio a la doctrina del purgatorio su primera forma definida.

 

Agustín no solamente mataría a cualquiera que rebautizara a adultos convertidos, él defendía usar la fuerza contra las sollamadas herejías en general, incluso apelando a las palabras de nuestro Señor en Lucas 14:23: “y fuérzalos a entrar,” como prueba por sus actos barbáricos. La iglesia católica era solamente el cuerpo de Cristo y “fuera de este cuerpo el Espíritu Santo no da vida a ninguno.” Siendo anti-católico, ninguno era perseguido por Agustín como lo fueron los Donatistas. Después el Consejo de Cartago, que fue llamado debido a la influencia de Agustín, mucha persecución tomo lugar, Gibbon describe los odiosos resultados:

 

300 obispos, con muchos miles del clero inferior, fueron atormentados desde sus iglesias, a quienes se les quitó sus posesiones eclesiásticas, desterrados a las islas, y proscritos por las leyes, si ellos presumen ocultarse en cualquiera de las provincias de África. Sus numerosas congregaciones fueron privadas de los derechos ciudadanos y del ejercicio de adoración religiosa. Por estas severidades, las cuales obtuvieron la aprobación más cálida de San Agustín, grandes números de Donatistas fueron resignados a la iglesia Católica.

 

Agustín se mantuvo al método alegórico de la interpretación de las Escrituras. Siguiendo a Orígenes y a la escuela Alejandrina. La obligación de Satanás tomó lugar durante el ministerio del Señor. La primera resurrección es el nuevo nacimiento del creyente, por el cual enseñando Himeneo y Fileto socavaron la fe de algunos (2 Tim. 2:17-18). La  memoria a la cena del Señor se volvió en la presencia espiritual del cuerpo y sangre de Cristo, y fue Agustín quien definió los sollamados sacramentos como consecuencia de la gracia. Como cualquier Romano Católico pagano, Agustín promocionó la adoración de María. El gran pecado que yace detrás de la miseria humana existente fue identificado en la opinión de Agustín por la relación sexual que tuvieron Adán y Eva. El sexo fue siempre vergonzoso y pecaminoso a excepción de concebir niños. Esta herejía fue recogida por Calvino, quien equiparo el control natal con el aborto y asesinato y en los tiempos modernos, por Arthur W. Pink, quien no habiendo tenido hijos, proclamo: “nosotros no creemos en lo que se denomina ‘control natal’, pero anticipo la urgencia de un autocontrol.” Con respecto al Milenio, Agustín fue correctamente un amilenialista, no aceptando un reinado literal de mil años de Cristo, pero enseñando que el milenio era la era entre el primer y segundo advenimientos. El, sin embargo, se inclina hacia el postmilenialismo, sosteniendo que la presente era fue un conflicto entre la ciudad de Dios y la ciudad de Satán, consumándose en el Segundo advenimiento de Cristo. Sin embargo, Agustín, en ciertos momentos parecía aceptar una visión literal de Apocalipsis veinte.

 

El punto principal de la doctrina de Agustín escogido por Calvino, y los otros reformistas, fue su enseñanza acerca de la predestinación. Agustín se sostuvo a los cinco puntos comúnmente aceptados del Calvinismo, y Constancio incluso insiste que ellos fueron “formulados implícitamente por Agustín.” El al principio se sostuvo al libre albedrío pero lo abandonó luego y promovieron la depravación hacia la incapacidad, la cual todos los reformistas adoptaron en su negación al libre albedrío. Agustín declaró, “la voluntad humana no obtiene la gracia por la libertad, sino que obtiene la libertad por gracia.” Las declaraciones de Agustín acerca del libre albedrío son aun extraídas por ambos Bautistas y Reformistas, en su búsqueda para probar la Total depravación del sistema TULIPAN.

 

Agustín también enseñó la Elección Incondicional así como cada Calvinista de hoy en día. Los padres Pre-Agustinos estuvieron en desacuerdo con él acerca de la predestinación, estando de acuerdo con Pelagio en fundar la predestinación sobre un conocimiento previo. La fe fue un regalo dado para los pecadores incapaces de arrepentirse. Sin embargo, Agustín admitió que si tú predicabas la elección verdadera eras un tonto. La elección verdadera para él era decirle a la gente: “si no crees, la razón es que tú has sido divinamente predestinado para la destrucción.” ¿Pero no es esto lo que el Calvinista enseña? Entonces ¿Por qué no lo predican? Agustín puede ser apropiadamente clasificado como un Infra lapsariano, aunque un instinto lógico algunas veces lo lleva a él al borde del supra lapsarianismo. Donde él habla de la predestinación hacia la perdición, él sostiene que esto es en consecuencia del pecado, no para pecar. La razón de que él algunas veces está equivocado por ser un Supra lapsariano es porque él hace esencial la existencia y castigo del mal para la armonía del esquema divino. Correspondientemente, Agustín enseñó que la voluntad de Dios era la causa de todas las cosas. Es por esta razón que Calvino deduce que Agustín enseñó una reprobación de la voluntad de Dios de los “no-elegidos”, y da esta evidencia desde las escrituras de Agustín:

 

El Señor ha creado a aquellos quienes él incuestionablemente sabía de antemano irían a ser destruidos. Esto ha sucedido porque él lo ha deseado. Pero si él lo ha deseado no es nuestra razón para preguntar acerca de eso porque no lo podemos comprender.

 

Realmente, Agustín fue inconsecuente, porque si Dios ha deseado todas las cosas, entonces la condenación del malvado está incluida, así como la razón para su condenación. A pesar de su enseñanza sobre el bautismo, Agustín pensó que Dios puede “elegir” a los incrédulos que podrían ser salvos sin el evangelio. Con respecto a la expiación, Agustín restringió el propósito de redención hacia un círculo definido de los electos quienes constituirían la minoría de la raza.  El explico que todos los hombres  descritos en 1 Tim. 2:4 así como toda clase de hombres quienes Dios hubiera salvado o todos los que son salvos solamente por la voluntad de Dios.

 

En su enseñanza acerca de la Gracia Irresistible, Agustín estaba en línea con todos los Calvinistas, enseñando que un hombre debe ser regenerado antes de que él pueda arrepentirse y creer. El dice en un estilo típico Calvinista: “el Señor utiliza a los hombres por sus propias voluntades, las voluntades que el mismo ha forjado.” Esta enseñanza de la Gracia Irresistible es hecha sostenible mediante la realización de dos tipos de gracia o llamados. El tipo irresistible es la gracia que verdaderamente regenera: un poder moral que hace a los hombres de buena voluntad.

 

Con respecto al último punto del sistema TULIPAN, Agustín sostuvo la Perseverancia de los Santos; sin embargo, él pensó que una persona salva podría perder su salvación si él no perseveraba, pero que ninguna persona elegida podría morir en un estado no regenerado. Esto significa, que una vez salva una persona, esta podría perder su salvación, pero siempre podría recuperarla antes de su muerte. Naturalmente, si un Cristiano profesado estaba viviendo en una vida de pecado, entonces él no era salvo, aunque no podrías decir por seguro hasta la muerte. Como Agustín dijo “aquellos que cayeron, a pesar de que han sido bautizados y regenerados, muestran así, que ellos nunca han pertenecido al número de los elegidos.” Pero esto destruye la doctrina de la promesa. Agustín dice otra vez:

 

Nos llamamos a nosotros mismos elegidos, o hijos de Dios, porque nosotros también llamamos a todos aquellos que vemos regenerarse, llevando visiblemente una vida santa. Pero solamente en verdad él recibe esa denominación si únicamente persevera. Por lo tanto a más vive un hombre, nosotros no podemos formar un cierto juicio con respeto a él.

 

Es impresionante, como los bautistas pueden ser influenciados por un hereje tal como Agustín.  A pesar de todos sus errores, Agustín ha sido llamado “uno de las mentes teólogas y filosóficas  más grandes que Dios jamás ha dado a Su Iglesia.” El también ha sido designado “el hombre más grande que jamás haya escrito latín.” Otros lo han catalogado como: “el más grande psicólogo y pensador político desde Aristóteles.” Constancio los llama “el más grande de los padres Latinos.” Hay una idea ridícula en la mente de algunos Calvinistas que Agustín tiene algo similar al apóstol Pablo. Esto ha sido referido como una “obstinación con Pablo.”

 

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EL TRASTOCADO REINO ECLESIÁSTICO DE AGUSTÍN DE HIPONA

 

EL TRASTOCADO REINO ECLESIÁSTICO DE AGUSTIN DE HIPONA

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Agustín de Hipona

 

Pocos saben que Agustín de Hipona no sólo fue premilenario en su escatología temprana, sino que fue dispensacionalista. El creía en el modelo de las 7 edades. Las 5 primeras edades tenían que ver con la historia del AT (Adán, Noé, Abraham, David, y el exilio), y las 2 edades del NT eran la Era de la Iglesia y la Era del Reino Milenario, el “Descanso Sabático” de los santos en la tierra (Agustín, Sermón 259,2 y también “Apocalipsis y Redención en el Cristianismo Temprano” Vigiliae Christianae 45 (1991):163 por Paula Fredriksen.

 

Sin embargo, con el correr del tiempo, su antecedente Platonista, y la influencia de Orígenes de Alejandría impulsó a Agustín interpretar lo que antes creía literal de una manera simbólica o alegórica. Orígenes, recordemos,  estuvo encantado con la filosofía Griega, y fue en Alejandría (Egipto) donde se dio inicio a una suerte de Neo Platonismo en el siglo tercero. El (Orígenes) fue el iniciador de la interpretación alegórica de las Escrituras, junto con Clemente de Alejandría. Ellos investigaron el A y N. Testamentos para hallar nuevos y escondidos significados espirituales detrás de las normales comprensiones. Ellos buscaron integrar la filosofía Griega pagana con las Escrituras. Orígenes rechazó la idea de la resurrección física y creyó en la salvación universal de todos los seres humanos y los ángeles caídos.

 

El historiador Schaff dijo esto de Orígenes:

 

“Su gran defecto es el rechazo del sentido gramatical e histórico y su deseo constante de hallar significados místicos escondidos…Orígenes fue el primero en colocar, en conexión con el método alegórico del platonista Judío, Filón, una teoría formal de interpretación…”

 

Agustín se vio influenciado por ellos, sin embargo, según Paula Fredriksen, fue el teólogo laico Ticonio quien primero impresionó a Agustín en los años 390 d.C. Ella dice:

 

es Ticonio quién está de pie en la fuente de transformación radical del africano - y así, por último, de la teología latina, y cuya interpretación de su cultura separatista y tradiciones milenaristas proporcionó el punto de partida para lo que es lo más brillante e idiosincrásico en la propia teología de Agustín. Y es Ticonio, más exactamente, cuya propia lectura del Apocalipsis de Juan determinará la exégesis de la iglesia occidental durante los próximos 800 años. (Fredriksen, 157).

 

La herramienta fundamental de Ticonio no fue la alegoría sino la tipología. A través de las 7 reglas de Ticonio, Agustín podía de revertir los números en símbolos para atar a Satán en la sexta edad de mil años en lugar que en la edad séptima, y tener a los santos reinando con Cristo espiritualmente en la sexta edad en lugar que en la séptima. Los milagros de los santos “probaron” que ellos estaban reinando con Cristo en la Edad de la Iglesia, la sexta dispensación, y que todo lo que tenía que ver con el Anticristo, el Armagedón, y la resurrección concernían a la era en la que él vivía.

 

Agustín escribió: “El reinado de los santos con Cristo durante los mismos mil años, entendido en la misma manera, esto es, del tiempo de su primera venida…por tanto, la iglesia aun hoy es el reino de Cristo, y el reino de los cielos. En consecuencia, aun hoy los santos reinan con él”. 

 

Agustín pues trastocó la creencia escatológica cristiana premilenaria de un reino milenario literal en la tierra, la cual se mantuvo firme durante los primeros 3 siglos de la Era cristiana. Recordemos que siempre los Judíos creyeron en una aproximación o acercamiento literal de las Escrituras, y los apóstoles y la iglesia cristiana enseñaron un acercamiento igualmente literal a ellas y creyeron en un reino literal en la tierra (Hechos 15:15-16; 19:8; 2 Tim. 4:1; Heb. 1:8; Apo. 11:15).

 

Para Agustín la resurrección de los muertos sería ciertamente corpórea, pero estos cuerpos vivirían en el cielo, y no en un reino sobre la tierra. Así que, para Agustín, las primera seis edades son históricas, pero no la séptima, la cual es los santos mismos. El dice: “Después de la presente edad Dios descansará, como fue, en el séptimo día; y Él causará que nosotros, que somos el séptimo día, encontremos nuestro descanso en él” (Agustín, La Ciudad de Dios, 22.0.5).

 

El método de Interpretación que se originó de los teólogos alegóricos fue visto por Farrar de esta manera, cuando escribió lo siguiente: “La alegoría de ningún modo se extendió por una piedad espontánea, sino que fue hija del racionalismo que debe su nacimiento a las teorías paganas de Platón”.

 

La Iglesia Católica en el siglo cuarto abrazó la doctrina de Agustín fuertemente y se reconocieron ellos mismos como la continuación de Israel como una entidad espiritual. El carácter teocrático y político de Israel así como su vida religiosa fueron considerados como una forma continuada en la iglesia Católica. De este modo la iglesia Católica creyó lo que Agustín enseñaba concerniente a la iglesia como una extensión del Israel del AT.

 

La creencia conocida como Amilenialismo (no milenio) fue abrazada por la iglesia Católica a todo lo largo de la Edad Media, y una serie de “reformadores” protestantes la aceptaron como Wycliff, Lutero, Calvino y Zwinglo. Pero Tyndale y muchos Anabaptistas junto con los Moravianos y Hugonotes fueron premileniales. Los reformadores no cambiaron el sistema de interpretación alegórica sobre la iglesia y el reino milenario, confundiendo ambas entidades e igualándolas. Sostuvieron que el Reino era una realidad presente con un rey ya reinando en los corazones de los creyentes.

 

Ya a partir del siglo 18 la gente empezó a tomar la Biblia en sentido literal, aceptando el reino milenario venidero en la tierra nuevamente, aunque el amilenialismo sigue dominando el pensamiento Católico y el de algunos grupos protestantes aún hoy.

 

En el libro “La Ciudad de Dios” Agustín desarrolla la idea de que la iglesia universal o Católica es el reino de Dios en la tierra, y que el milenio realmente comenzó con la primera venida de Cristo al mundo. Así, Agustín vio las profecías apocalípticas como ya cumplidas en vez de interpretarlas como eventos para el futuro, o para después del fin del presente reinado de Satanás. El creyó que el diablo fue atado en el primer siglo, aunque esa creencia realmente presenta serios problemas e inconvenientes.

 

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AGUSTÍN DE HIPONA OPACÓ EL REINO MILENARIO LITERAL CON SUS ESPECULACIONES

San Agustín y Su trágica alegorización del Libro de Apocalipsis

 

 

 

Libro: http://www.iglesiareformada.com/Agustin_Ciudad.html

 

Compendiado por Ing° Mario A Olcese

 

San. Agustín (354-430 d.J.C.) interpretó el libro de Apocalipsis en su libro "La Ciudad de Dios". Él dividió a la gente y a los ángeles en dos sociedades o, como él dijo, ciudades. Una sirve a Dios y es poblada por los ángeles buenos y toda la gente de buena voluntad. La otra se opone a Dios y está poblada de ángeles caídos y toda gente de mala voluntad.

 

Los elementos humanos de estas dos sociedades fueron fundados en la tierra por Caín (quién se rebeló contra Dios) y su hermano Set (quién sirvió a Dios). Cuando estas sociedades se desarrollaron, ellos se extendieron y atrajeron a la otra descendencia de Adán. La ciudad terrenal atrajo a aquellos que prefieren cosas terrenales sobre Dios; la ciudad piadosa atrajo a aquellos que prefieren a Dios.

Todos los humanos están expuestos a estas dos alternativas y eligen según sus corazones. Agustín perfiló la historia de estas dos sociedades al tiempo de Cristo. Entonces, en el libro XX, sección 19, él predice su futuro interpretando el Apocalipsis o Revelación.

Agustín creyó que el milenio comenzó con Cristo. Él cita Mateo 12:28, Lucas 10:9 y Lucas 11:20 para mostrar que Cristo les dijo a la gente que el reino ya había comenzado. Este reino es realmente la ciudad del pueblo de Dios traída a una más alta perfección por Cristo. En este estado más perfeccionado, seguirá hasta que Cristo vuelva.

El comentario de Agustín comienza con la atadura de Satanás y el establecimiento del reinado de mil años de los santos. Antes de entrar en esto, sin embargo, Agustín habló de las bestias de Daniel provenientes del mar. Las cuatro bestias de Daniel representan cuatro Imperios: el asirio, el persa, el macedonio, y el romano (Dan. 7:1-28). Agustín explica que éstas son manifestaciones sucesivas de la ciudad del maligno.

Agustín tenía un problema con los diez cuernos (o reyes) de la cuarta bestia (Dan. 7:7 y 24) porque Roma tuvo más de diez reyes durante la monarquía. Él sintió que diez significaba la plenitud del número, representando a todos los monarcas romanos.

El cuerno pequeño que se levanta (Dan. 7:8 y 24) es el Anticristo, que aparecerá poco antes del juicio final y atacará a los seguidores de Cristo (XX, 23, p. 748). Dios intervendrá y parará esta persecución (XVIII, 53, p. 665). Entonces viene el juicio final y el reinado eterno de los santos.

El reinado de tres años y medio del Anticristo coincidirá con los tres años y medio del reinado terrestre de los santos (XX, 13, p. 730-2). Satanás, atado desde el principio del milenio terrestre, será liberado cuando reine el Anticristo.

La interconexión de Agustín de la historia pasada a la Revelación ocurre en el punto cuando Cristo ató a Satanás. Cristo comenzó a atar a Satanás justo después del Pentecostés, mientras el cristianismo se extendía en todas partes de Judea. Cuando el cristianismo se extendió, la actividad del Satanás dentro de las áreas convertidas fue cada vez más reducida. Cuando el cristianismo se extendió fuera de Judea en las naciones circundantes, la atadura de Satanás se hizo más extendida.

Una vez atado, Satanás permanecerá atado hasta que el cristianismo se haya establecido, y luego Satanás será liberado. Después vendrán los tres años y medio del reinado del Anticristo. Agustín sintió que el maligno no volvería a Dios entonces porque Satanás sería otra vez totalmente armado (XX, 8, p. 722).

Para defender su interpretación, Agustín cita Mateo 12:29: “¿o cómo puede alguien entrar a la casa del fuerte, y saquear sus bienes, a menos que él primero ate al fuerte? y luego él va a saquear su casa." (XX, 8, p. 724). Esto es lo que Jesús hace durante la edad cristiana: la atadura de Satanás de modo que Jesús pueda saquear, o llevarse, a la gente de buena voluntad que una vez fue reclamada por Satanás.

Además, cuando el cristianismo crece, Satanás está cada vez más restringido al hoyo sin fondo, que Agustín define como un abismo espiritual abastecido de combustible por la mentalidad del malo cuya malicia hacia Cristo es sin fondo. Satanás estaba en aquel abismo espiritual desde el principio. Privado ahora de la gente temerosa de Dios, Satanás agarra aún más firme sobre el maligno (XX, 7, p. 720).

Las almas liberadas del apretón de Satanás habían perdido alivio espiritual debido a sus propios pecados y los efectos durables del pecado de nuestros primeros padres. Cristo restaura la vida espiritual a las almas que él libera aplicándoles su propia vida espiritual por su fe. Ellos sellaron su vida en ellos mismos por el bautismo. Ahora ellos que estaban espiritualmente muertos están vivos. Esta es la resurrección del alma. La segunda resurrección será la resurrección del cuerpo.

Él cita a Juan 5:25-6 para demostrar su punto: "... la hora viene, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz... y aquellos que oyen vivirán." Esto describe la primera resurrección: la resurrección del alma de la muerte espiritual.

Entonces Agustín cita a Juan 5:28-9 sobre la segunda resurrección: "... porque la hora viene cuando todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios. Y... saldrán a resurrección..." (XX, 6, p. 275). Agustín entonces traza un paralelo. Ya que hay dos regeneraciones: una del alma en la fe por el Bautismo, y el otro del cuerpo en la carne por la incorrupción, así hay también dos resurrecciones. La primera es del alma en este mundo; la segunda es del cuerpo en el siguiente mundo (XX, 6, p. 718). La primera resurrección es en el reino ya establecido. En la tierra participamos en ello.

Hay cizaña con el trigo en este mundo. Las cizañas (los malos) crecerán junto con los fieles hasta el final. Los ángeles cosecharán primero las cizañas y las quemarán; entonces ellos cosecharán el trigo (XX, 9, p. 725).

Para mostrar que la primera resurrección no es la resurrección corporal, él cita el Nuevo Testamento en la resurrección por el bautismo: "...resucitado con Cristo (Col. 3:1)..." y : "... andando en novedad de vida." (Rom. 6:4) y : "resucitado... levantado de los muertos: (Efe. 5.14)..." y "... no andes aparte de él no sea que caigas." (Ecles. 2:7). Caída en Latín es sacada de la palabra latina "cada", como en "cadáver". Es usada aquí para significar la caída muerta. Él también cita Rom. 14:4: " para su propio señor está en pie o cae” Y 1 Cor. 10:12: "... Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga." (XX,

Los tronos sobre los que los electos se sientan en Rev 20:4 no son tronos del juicio, sino de aquellos gobernantes de la Iglesia (XX, 10, p. 726). Los mártires son llamados para una parte, la mejor parte, de todos los fallecidos que pertenecen a Cristo (XX, 10, p. 727). Los santos seguirán reinando después de que Satanás es soltado (XX, 13, p. 732). El cristianismo no desaparecerá.

Agustín afirma que la Escritura indica que Satanás, cuando sea soltado, seducirá a las naciones - no simplemente a humanos - sino naciones enteras, naciones ahora unidas con Cristo, pero antes estuvieron equivocadas y en impiedad. Revelación no implica que Satanás, cuando sea atado, no seducirá a ninguna persona más; sino que, cuando sea atado, Satanás no seducirá a la toda la gente que conforma el cristianismo. Agustín siente que la razón por la que Cristo ata a Satanás durante mil años es para permitir que las naciones se pongan lo suficientemente fuertes, de modo que, cuando Satanás sea liberado, las naciones no necesiten ser, y no tengan ninguna excusa por estar, engañadas por Satanás (XX, 7-8, pps 721-2).

Gog y Magog no son naciones bárbaras específicas, y tampoco son ellos Getes y Massagetes. Gog y Magog representan la “casa" (gog) "y de la casa" (magog); es decir, "la casa " y "el que sale de la casa". Ambos nombres se refieren a todas las naciones, ninguno se refiere directamente a Satanás. Las naciones son "la casa" porque Satanás es escondido y alojado en ellos. Ellos son "de la casa" porque habiendo abrigado el odio secreto, ellos ahora vomitan el odio abierto, y atacan a los seguidores de Cristo en todas partes de la tierra (XX, 11, p. 729).

Agustín describió dos reinos de Dios. Para la primera resurrección, hay un reino donde están tanto aquellos que obedecen los Mandamientos como aquellos que desobedecen. Para la segunda resurrección, hay un reino purificado donde sólo aquellos que guardan los Mandamientos pueden entrar. Este reino purificado es perfecto y completamente exento del mal. Así que el reino terrenal es tanto el reino de Cristo como el reino del cielo; mientras que, en la siguiente vida, sólo habrá un reino, el del cielo, el que no tiene cizaña (XX, 9, pps 725-6).

"El fuego bajó del cielo y devoró a Gog y Magog." Agustín interpreta el fuego como la firmeza inflexible del santo contra el malo. Su firme fidelidad a Dios quemará al malo (XX, 12, p. 730).

Incluso aunque sepamos que el mundo se terminará, Agustín advierte contra cualquier tentativa de calcular los años que todavía quedan. Cristo mismo dijo que no es para nosotros saber estas cosas (XVIII, 53, p. 665). Cuando el juicio final ocurra, aquellos que no pertenecen a la Ciudad de Dios irán a la miseria eterna, que es la segunda muerte. Las almas allí serán para siempre separadas de Dios, su vida, y sus cuerpos físicos serán para siempre sujetados al dolor eterno (XIX, 28, p. 709).

Agustín interpreta el nuevo cielo y la nueva tierra de esta manera: el mundo presente perderá su forma por el fuego mundano, como fue formalmente destruido por el agua terrenal; y todas las cosas corruptibles se consumirán. Dios renovará entonces el mundo para hacerlo caber con gente con cuerpos inmortales. Este mundo renovado es el lugar, el nuevo cielo que rodea la nueva tierra, donde los inmortales de la segunda resurrección morarán (XX, 16, p. 735). La nueva Jerusalén es una visión del cielo eterno, el lugar donde la gente y Dios se relacionan. No hay ninguna pena allí, ninguna muerte, ningún pecado (XX, 17, p. 736). Las escrituras de Agustín han fuertemente influenciado en el pensamiento Católico sobre el libro de Revelación o Apocalipsis.

Resumen:

-Agustín creía que la atadura del diablo empezó en el siglo I, en Pentecostés del 33 DC.

-Agustín creía que había dos reinos: uno presente y terrenal para obedientes y desobedientes, y otro futuro y celestial para los justos.

-Agustín creía en dos resurrecciones: la primera, la del alma, y la segunda, la del cuerpo.

-Agustín creía en la supervivencia de las almas y esto debido a la influencia platónica.

-Agustín creía en el castigo de las almas en el infierno (miseria y dolor eternos).

-Agustín no creía en el rapto secreto pre-tribulacional de la iglesia.

-Agustín no creía que Gog y Magog representan a dos naciones o pueblos, sino a todas las naciones.

-Agustín creía en la purificación de la tierra y su completa renovación para que gente buena la habitase.

-Agustín no relaciona el reino de Dios con el pueblo Judío en ningún momento sino con la iglesia.

-Agustín creía que la Nueva Jerusalén era un símbolo del cielo donde los justos se relacionarán con Dios eternamente.

-En su libro en el capítulo 7, 2 dice  "Aut certe mille annos pro annis omnibus huius saeculi posuit, ut perfecto numero notaretur ipsa saeculi plenitudo" (ibid. 7, 2) (14). Es decir, para Agustín el milenio o los mil años es simbólico, denotando plenitud o la totalidad del tiempo de la iglesia.

-Es claro que Agustín estaba influenciado por el alegorismo de Orígenes y de la Escuela de Alejandría.

Conclusión:

Agustín de Hipona fue por un tiempo, como el mismo testifica (De Civitate Dei, XX, 7), un destacado campeón del milenarismo; pero él ubica al milenio después de la resurrección universal y se lo mira con una luz más espiritual (Sermo. CCLIX). Cuando, sin embargo, él acepta la doctrina de sólo una resurrección universal y un juicio final siguiéndola inmediatamente, no puede más adherir al principio más importante del temprano chiliasmo. San Agustín finalmente adhiere a la convicción de que no habrá un milenio. La lucha entre Cristo y Sus santos por un lado y el mundo malvado y Satán por el otro, es librada en la Iglesia sobre la tierra; así el gran Doctor lo describe en su obra De Civitate Dei. En el mismo libro nos da una explicación alegórica del Capítulo 20 del Apocalipsis. El nos dice que la primera resurrección, de la cual este capítulo trata, se refiere al renacimiento espiritual en el bautismo; el sábado de mil años después de seis mil años de historia es la vida eterna completa – o en sus palabras, el número mil intenta expresar perfección, y el último espacio de mil años debe ser entendido como refiriéndose al fin del mundo; en todos los casos, el reino de Cristo, del que el Apocalipsis habla, solo puede ser aplicado a la Iglesia (De Civitate Dei, XX 5-7). Esta explicación de ilustre Doctor fue adoptada por los teólogos Occidentales que lo sucedieron, y el milenarismo en su forma original no recibió más apoyo.

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LA TEOLOGÍA ORIGINAL DE AGUSTÍN DE HIPONA

LA SORPRENDENTE ESCATOLOGÍA ORIGINAL DE AGUSTÍN DE HIPONA SOBRE EL REINO FUTURO

 

Puede conmocionarnos un poco al darnos cuenta de que Agustín de Hipona no fue sólo premilennialista 1 en su anterior escatología, sino que él fue también dispensacionalista. Un Milenio literal en la tierra es de hecho la esencia de la teología dispensacional. Agustín se mantuvo firme en un modelo de siete edades tradicional (dispensacional) que clasificó períodos en la historia bíblica con el progreso espiritual de la humanidad hacia la redención. Las primero cinco etapas se correlacionaban a la historia del Antiguo Testamento y estaban demarcadas por Adán, Noé, Abraham, David, y el Exilo.2 Las dos dispensaciones del NT, según Agustín y casi todos los dispensacionalistas, fueron la Edad de la Iglesia y el Reino Milenario, “ el Descanso de Sábado ” de los santos en la tierra.3

 

Pero tres factores convergieron en el norte de África que influenció a Agustín para tomar un nuevo acercamiento para el Milenio. Una de ellas fue su revulsión sobre las celebraciones báquicas de los donatistas.

 

Posteriormente Agustín abandonó su creencia en una dispensación futura del reino por otra presente y encarnada en la Iglesia. En su libro La Ciudad de Dios, Agustín desarrolla su nueva visión presente del reino en la institución de la Iglesia. La iglesia era para Agustín, el reino de Dios. Ya no habría que esperar el reino y el descanso sabático en el futuro, sino en el presente, en la Era de la iglesia.

 

Aunque personalmente creo que la teoría dispensacionalista tiene sus defectos y peligros, lo cierto es que Agustín en el principio creyó que habría una dispensación FUTURA que seguiría a la de la Iglesia, la dispensación del reino milenario, “el descanso sabático” de los santos en la tierra.

 

1 Agustín, Ciudad de Dios, 20.7,1; Vea también G. Folliet, “ La Typologie Du Sabbat Chez Canonice a Augustin. La interpretación milenarista millénariste entre 386 et 400, ” agosto 2 (1956): 371-90.

 

2 Aunque los dispensacionalistas disientan algo en los diferentes períodos administrativos (las economías) en el Antiguo Testamento, hay un acuerdo general que una dispensación es una economía distinguible en la gerencia de Dios de Su plan redentor para el género humano.

 

3 Agustín, Sermón 259, 2. Vea también a Paula Fredriksen, “el Apocalipsis y La Redención en el  Cristianismo Primitivo, ”Vigiliae Christianae 45 (1991): 163.