DIOS ES UNO, NO TRES

 

Dios Es Uno, no Tres

 

Por Sir Anthony F Buzzard (Unitario)

 

     Una consideración del uso del numeral “uno” en conexión con Dios es instructiva. Nadie tiene ninguna dificultad con las declaraciones siguientes. Según Ezequiel, "Abraham era uno [Heb.  echad, Gk. heis] " (Eze. 33:24).  El NIV traduce este hecho al español sencillo: "Abraham era solamente un hombre."  Jesús utilizó la palabra "uno" de la misma manera para significar a un individuo solo: "no os llaméis Rabbi;  porque uno [heis] es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie  en la tierra;  porque uno [heis] es vuestro Padre, el que está en cielo.   Y no seáis llamados Maestros;  porque uno [heis] es vuestro Maestro, el Cristo " (Mateo 23:8-10).  En cada caso "uno" significa una persona.  Para Pablo Cristo es "una persona" (heis): "[Dios] no dice, 'y las simientes' como si hablase de muchas, sino más bien de una, 'y a tu simiente,’ la cual es Cristo (Gál. 3:16). Algunos versos más adelante el mismo lenguaje exactamente aplica a Dios.  Pablo dice: "Y el mediador no lo es es de una [heis] parte solo [literalmente ‘no de uno,’; heis]. Pero Dios es uno [heis] " (Gál. 3:20).  El significado es que Dios es "una parte" o "una persona."  Todo esto es consistente con el testimonio uniforme de la Escritura de que el único Dios es el Padre de Jesús.  Es verdad que heis puede señalar una unidad colectiva: "Todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gal 3:28).  Este significado es absolutamente inadecuado en el caso de Dios, que es descrito constantemente por pronombres singulares  y comparado con el Padre, que es obviamente una persona. 

 

Estos hechos presentan un problema agudo para el Trinitarianismo. Algunos han  sido conducidos al extremo de sostener que la palabra "Padre" en el Nuevo Testamento puede describir a no solamente una persona de la Trinidad pero a todos los tres, "Padre, Hijo y el Espíritu Santo:

 

Algunas veces "Padre" es empleado no de Uno que es distinto del Hijo y al Espíritu Santo - una persona distinta de la Deidad- sino de la Deidad misma. Permítannos darles algunos ejemplos de esto...  [Pablo dice que] hay un Dios que tiene una existencia verdadera, y es el único que los Cristianos adoran. De modo que él escribe, "Pero para nosotros sólo hay un Dios, el Padre " (1 Corintios 8:6).  Aquí  la palabra “Padre” equivale a las palabras “un Dios”. Pablo está diciendo que hay solo un Dios, y no estaba pensando del todo en las Tres personas de la Deidad.  Es en este sentido que él utiliza la palabra “Padre”, tal como él lo hace en Efesios 4:6, donde él escribe de "un dios y Padre de todos."

 

El escritor lucha con la plena definición unitaria de Pablo de Dios como "un Dios, el Padre."  La fuerza de la propia convicción de 0lyott de que Dios es realmente tres lo fuerza a imaginar que “el Padre" realmente significa tres personas. La teoría es imaginaria. El escritor no puede permitirse pensar que Pablo podría no haber sido Trinitario.

 

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PALABRAS DE APOLOGISTA PARA USTEDES

 

PALABRAS DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE ABRIL

avatar de El blog de APOLOGISTA

Estimados amigos y detractores que visitan mis 2 blogs “Despierta conciencias” (www.apologista.blogdiario.com y www.apologista.wordpress.com):

 

Me siento muy contento por la gran acogida que siguen teniendo mis 2 blogs desde que comencé a publicar temas cristianos hace un año y pico, especialmente sobre la doctrina de la Unicidad de Dios y el reino de Dios en la tierra. Estos dos temas son los que más interés han despertado entre mis visitantes, y también los que más han suscitado polémicas y comentarios de distinto calibre.

Según mi record de visitas, el promedio de personas que entran a leer los diversos temas publicados es mis dos blogs es de 1,100 al día. Es decir, unas 33,000 personas al mes entran a mis 2 blogs, lo cual representa unas 400,000 personas al año (unos cuatro estadios de futbol enormes repletos de personas, sin contar con las visitas que tengo también en mis dos sitios web pagados y uno gratuito). Esto obviamente nos alegra muchísimo, ya que más y más personas van oyendo el mensaje del evangelio del reino, y nosotros vamos cumpliendo el encargo del Señor de esparcir estas buenas nuevas al mundo entero (Mateo 24:14). Al hacerlo así, es claro que vamos “acelerando”, por decirlo de alguna manera, la parusía o retorno de nuestro rey Jesús al mundo, el Mesías esperado.

 

Nuevamente muchas gracias por su preferencia, y por el interés mostrado por el valioso tesoro espiritual que representan mis blogs, los cuales edifican la fe los creyentes para crecer en el conocimiento de Dios y de Jesucristo, Su Hijo.  

 

Muchas bendiciones espirituales para todos.

 

Su servidor,

 

Apologista

 

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SERVETO Y PASTOR SOBRE CRISTO

 

PENSAMIENTO DE MIGUEL SERVETO Y ADÁN PASTOR SOBRE CRISTO

 

Miguel ServetAdam Pastor

 

El Español Miguel Serveto (1511-1553) fue uno de los más claros exponentes de la Cristología anti-Nicena. Su tesis fundamental fue que la caída de la Iglesia databa de la desastrosa intervención de Constantino dentro de los asuntos de la doctrina Cristiana en Nicea. El discutió que la aceptación de Jesucristo como el Hijo de Dios Mesiánico debería ser la base de una Cristología reconstruida. El Hijo, él afirmaba, vino a la existencia en su concepción en María. El luego rechazó como especulación filosófica Griega toda enseñanza de una “eterna generación” pre mundana del Hijo. El vio al Espíritu Santo como el poder y la personalidad de Dios extendida a la creación, no una persona distinta de la Deidad. Serveto enfatiza que el Hijo puede ser pensado como eterno sólo con respecto a la intención de Dios de generarlo en un momento posterior de la historia.17 Como es bien conocido, Serveto pagó con su vida por su Cristología “herética”. El fue quemado en una estaca en Ginebra, ante la instigación de la Iglesia Católica Romana y el Reformador Protestante, Juan Calvino, en Octubre 27 de 1553. Este trágico episodio es un recordatorio nefasto de la terrible violencia y celo equivocado que han marcado algunas formas “magisteriales” del Cristianismo profesante.

 

     El tema de la preexistencia fue una preocupación crítica entre los Anabaptistas Holandeses del siglo 16 en la disputa entre Menno Simons y un compañero Anabaptista, Adán Pastor (c.1500-1570). Un ex monje originalmente llamado Rodolfo Martens, Pastor era incuestionablemente “el más brillante hombre y erudito en la entera comunidad Holandesa Anabaptista de su día.” La Cristología de Pastor anticipa los cuestionamientos contemporáneos de la naturaleza de la preexistencia, y una Cristología similar ha emergido en la obra de los teólogos Holandeses del siglo veinte Hendrikus Berkhof y Ellen Flesseman. Pastor repudió el Trinitarianismo ortodoxo en 1547 en Emden y fue inmediatamente excomunicado por Simons y Obbe Philips. Como vemos de la obra diferencia entre la Verdadera Doctrina y la Falsa Doctrina, de Pastor él negó la preexistencia de Cristo. Como es lógico, Sandio y otros escritores Polacos anti-Trintarianos se refieren a Pastor como “el hombre en nuestra patria que ha sido el primer y capaz escritor en esa dirección,” i.e.- la opinión de que la “palabra” de Juan 1:1 no era una persona, sino la palabra creativa de Dios o su voluntad personificada. H.E. Dosker comenta que “Cuando leemos a Adán Pastor tenemos que frotarnos los ojos para ver si estamos despiertos o dormidos. Lo que él tiene que decir es tan asombrosamente moderno que desconcierta al lector. Y nos despertamos para ver que no toda modernidad…es moderna.”

 

         Pastor es crítico de la doctrina de Menno y Melchor Hoffman de que la palabra sólo pasó a través de María sin llegar a tener del todo contacto con su cuerpo. Esto hubiera hecho a María una especie de madre sustituta que no concibió realmente a Jesús como declara la Escritura. Semejante Cristología pudo difícilmente escapar de un cargo de docetismo y Gnosticismo. Pastor insiste que Cristo es verdaderamente humano y el descendiente de David, concebido sobrenaturalmente. Su opinión parecería coincidir bien con lo que Raymond Brown describe como aquella de Lucas y Mateo. Es seguro que los Anabaptistas Polacos un siglo antes reclamaron a Pastor como el primer hombre que tuvo claramente articuladas sus opiniones acerca de la preexistencia. Sin duda, Adán Pastor anticipa la moderna discusión acerca de la humanidad de Jesús cuando él define el “logos” no como una persona preexistente, sino como la actividad auto-expresiva de Dios poniendo adelante Su energía en la creación, en la verdad revelada y generando al Mesías.

 

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LA "PERSONALIDAD" DEL ESPÍRITU SANTO

 

La mal interpretada “personalidad” del Espíritu Santo

Por Leonardo Betetto

 



Las citas de las escrituras inspiradas son versión propia del autor, excepto expresa aclaración de otra.

 (Ma’asêh/Hch. 5:1-4): “Un hombre llamado Hanan’yâhû, con Shâphirâh su mujer, vendió una propiedad. Siendo cómplice su mujer, tomó del dinero y trajo sólo una parte y la puso a disposición de los emisarios. Dijo Këfa (Pedro): Hananyâhû: ¿Cómo es qué llenó Śâtân tu corazón para que mintieras al rûach qôdesh (Espíritu Santo), y te quedaras con parte del dinero de la propiedad? ¿No era tuya antes de ser vendida? Y luego de vendida ¿No estaba el dinero en tu poder? ¿Por qué concebiste esto en tu corazón? ¡No has mentido a los hombres, sino a ‘Elohîym (Dios)!”  

Basándose en este suceso de los Ma’asîym (Hechos), afirman que dada la expresión de Këfa: mintieses al rûach qôdesh, no has mentido a los hombres, sino a ‘Elohîym, implica que el rûach qôdesh es una persona distinta dentro de ‘Elohîym. 

El pasaje no dice que ‘Elohîym sea una Trinidad, ni que el rûach qôdesh sea una tercera persona, ni que sea una persona distinta dentro de ‘Elohîym. Observen que Hananyâhû trajo solo parte del dinero de la propiedad, y lo presentó a los emisarios. Hananyâhû dio cabida a una mentira ante quienes se le ha concedido el tener del rûach de ‘Elohîym, y a él no le podemos engañar, porque ¿A dónde iremos que no esté su rûach? 

(Tehilîym/Sal. 139:7): ¿A dónde me alejaría de tu rûach? ¿A dónde huiría de tu presencia?  

Nótese que la presencia de Yāhwëh es el mismo rûach, esto es, su rûach. El hombre pensó que quizás podría engañar a ‘Elohîym, puesto que parte del dinero fue presentada ante los emisarios, pero “El rûach (espíritu) todo lo escudriña, aún lo profundo de ‘Elohîym (Dios)”; por tanto la mentira de este hombre era imposible de pasar por alto por parte de Yāhwëh, pues por su rûach todo lo escudriña. Hananyâhû no estaba mintiendo a estos hombres, sino a Yāhwëh mismo. 

De igual manera podría decir que hemos mentido, supuestamente dado el caso pertinente, al rûach de un hombre, mas no por ello a una persona diferente a ese hombre, pero que a su vez es ese mismo hombre. El decir, has mentido a su rûach, no has mentido a otro sino al mismo, podría significar que hemos mentido a una sola persona, que es ese ser; más no por ello a una segunda persona diferente a él. 

Lo mismo sucede con otros pasajes de las Escrituras, donde el rûach viene: 

(I Shemû’êl/S. 19:20): “[...] Vino el rûach de ‘Elohîym sobre los mensajeros de Sh’ăûl, y también ellos profetizaron.”

 

(Mattit’yâhû/Mt. 3:16): “Yâhûshu’a (Jesús), después de ser sumergido subió del agua. En ese momento se abrió el cielo, y vio el rûach de ‘Elohîym que venía sobre él como paloma.”

 

(Lucás 1:35): “El mensajero respondió: El rûach qôdesh vendrá sobre ti, y el poder del ‘Elyôn te cubrirá. Así el Ser Qadôsh que nacerá lo llamarán: Hijo de ‘Elohîym.”        

En el pasaje de Lucás 1:35 vemos como el rûach qôdesh vendrá sobre Miryam y el poder del Poderoso Más Alto (Êl 'Elyôn) operó. No obstante el Ser Qadôsh fue llamado Hijo de ‘Elohîym (el Padre), es decir, ‘Elohîym hace por su rûach. Y si el rûach de Yāhwëh es de Yāhwëh, no puede ser nunca una persona distinta a Yāhwëh. 

En las siguientes citas, el rûach qôdesh manifiesta su parecido, prohíbe, pone en el rebaño, y dice: 

(Ma’asêh/Hch. 15:28): “Aprobado por el rûach qôdesh (espíritu santo) y nosotros, no impondremos ninguna carga más que estas cosas necesarias […]”

 

(Ma’asêh/Hch. 16:6): “Atravesaron la región de Frigia y Galacia, ya que les fue prohibido por el rûach qôdesh hablar la palabra en Asia […]”  

 

(Ma’asêh/Hch. 20:28): “Tengan cuidado de ustedes, y de todo el rebaño en que el rûach qôdesh los ha puesto como cuidadores para el cuidado de la congregación de ‘Elohîym, la cual él ganó por la sangre del Suyo.”

 

(Ma’asêh/Hch. 21:11): “Vino a vernos, tomó el cinturón de Sh’ăûl, se ató de pies y manos diciendo: Así dice el rûach qôdesh: De esta forma atarán los yahûdîym en Yerûshalaim al dueño de este cinturón, y le entregarán en manos de los gentiles.” 

Como sabemos, el rûach qôdesh es el consolador de los renacidos en Mâshîyach Yâhûshu’a (Mesías Jesús); el cual guía, fortalece y enseña viviendo en el creyente. Es pues, el rûach del Padre que mora en el engendrado de él, a quién ha parecido bien, prohíbe y dice, por tanto al ‘Elohîym el Padre mismo. Este es un caso donde un instrumento se convierte en el agente ejecutante por si mismo, como si se tratara de una conciencia separada. Por ejemplo, el profeta dice:

(Yirme'yâhû/Jer. 8:8): "¿Cómo dicen: Nosotros somos sabios, y la Tôrâh de Yāhwëh está con nosotros? ¡De cierto, he aquí! En falso hizo [la pluma]. Pluma falsa [es] la de los sâfârîym."

Dice que la pluma hace y es falsa (algunas versiones dicen “pluma mentirosa”) es la de los sâfârîym (escribas). Sin embargo el profeta está transfiriendo a la pluma, una actitud mentirosa que tiene su origen en el escriba, pues la pluma por sí misma no puede mentir ni hacer. Lo mismo sucede con el rûach qôdesh: Es Yāhwëh el que hace, dice, consuela, y lo hace por su rûach; nosotros interactuamos con Él por su rûach, por eso es común ver en la escritura decir que es el mismo rûach quien está haciendo las cosas. 

Una analogía más sería decir que el nexo de comunicación de un buzo submarino con el mundo exterior; específicamente los compañeros que están en la superficie, es un monitor de computadora. Si los que están en la superficie dan una indicación a los buzos, lo harán por el este medio, es decir, tenemos un mensaje que es dado por. Ahora bien, sería absurdo decir que el mensaje o el medio por el cual viene, que es el monitor, es una persona adicional a las de la superficie, puesto que habla, indica, guía, etc. Lo que sucede es que las personas que los están guiando desde la superficie se valen del monitor para llegar a los compañeros. En tal caso podríamos decir: “Nos ha indicado el monitor que nos dirijamos hacia la superficie.” 

Ahora bien, es obvio que quien habla no es el monitor sino los de la superficie utilizando como medio el monitor. No obstante, como el monitor es lo que tienen de ellos los que están en las profundidades, sería lógico por su parte, que los buzos llegaran a decir en algún momento que el monitor les guía, les dice, etc. 

Ma’asêh 20:28 nos dice que el rûach los ha asignado como cuidadores, y ‘Elohîym ha comprado la congregación con la sangre del Mâshîyach (del Suyo).  

Vemos como el rûach qôdesh habla luego de invocación y ayuno: 

(Ma’asêh/Hch. 13:1-4): “En la congregación de Antioquia había profetas y maestros: Bar Navîy, Shimôn llamado Niger, Lucius de Cirene, Manahén, criado junto con Herodes el tetrarca, y Sh’ăûl. Mientras celebraban culto a Yāhwëh y ayunando, el rûach qôdesh dijo: Sepárenme a Bar Navîy y a Sh’ăûl para la obra a que los he llamado. Así que luego de hacer invocación y ayuno, les impusieron las manos y los despidieron. Enviados por el rûach qôdesh, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.”  

Bar Navîy y Sh’ăûl fueron apartados para ir a Seleucia enviados por el rûach qôdesh, luego de invocación y ayuno. Es decir, ellos sintieron la voz del rûach de Yāhwëh (no voz literal) que les ordenaba e indicaba el camino, puesto que es quién guía a la congregación, el consolador tal como declara el Yâhûshu’a (Yôchânân/Jn. 16:7). Pero el afirmar que el rûach qôdesh que vive en ellos dice y envía, es decir que el Padre así lo dispone por su rûach que mora en ellos (así como resucitará a los qadôshim por su rûach que habita en ellos <Romanos 8:11>). 

(Efesios 4:30-31): “No aflijan al rûach qôdesh de ‘Elohîym, con el cual fueron sellados para el día de la salvación. Que no haya en ustedes amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, y ningún tipo de maldad.”  

Los que apoyan la doctrina de la Trinidad, dicen también que el rûach de Yāhwëh es una tercera persona, ya que puede ser afligido. Este argumento carece también de validez, ya que precisamente como venimos diciendo, el rûach es permanentemente personificado. Si observamos v31 dice: Quítense amargura, enojo, ira, gritos, y otras maldades que nada tienen que ver con el rûach. Está claro que la referencia es a no superponer sobre el rûach de Yāhwëh que mora en el creyente, obras de la carne que entristezcan al rûach que les ha dado en sus corazones, y por el cual han sido sellados para el día de la liberación (Efesios 1:13, 4:30). 

Un ejemplo sería I Yôchânân/Jn. 5:8, donde se dice que el rûach, el agua y la sangre testifican. Ahora bien, es evidente que tanto el agua como la sangre (ya explicamos que el rûach tampoco) no son personas, sin embargo testifican ¿Cómo puede testificar el agua y la sangre? La escritura está llena de hebraísmos que nos dan a conocer las verdades de Yāhwëh.  De hecho, esta forma de hablar de las Escrituras, con la consiguiente interpretación literal, son la razón por la cual se deforma su contenido.  

(Mattit’yâhû/Mt. 10:20): “Porque no son ustedes los que hablan, sino el rûach de su Padre que habla en ustedes.”  

Estas palabras de Yâhûshu’a en el rollo de Mattit’yâhû muestran que el rûach del Padre habla, ya que es él mismo  en el creyente, esto es, están en el rûach. El rûach inspira. Yâhûshu’a dijo que es el rûach del Padre el que habla, es decir el Padre está hablando, no una tercera persona divina. El rûach qôdesh nunca ha hablado con voz literal, sino que siempre lo ha hecho por y en hombres. 

El rûach qôdesh también es repartido, lo cual concuerda con el hecho de ser el aliento/viento de Yāhwëh, es decir no es alguien sino algo

(Hebreos 2:4): “‘Elohîym también dio testimonio con ellos, con señales, prodigios, diversos milagros, y distribución del rûach qôdesh según su voluntad.” 

La voluntad es de ‘Elohîym, y la distribución es de su rûach. Quienes han sido instruidos en que “el Espíritu es Dios”, o una “tercera persona”, perciben de inmediato esta afirmación como una ofensa a “Dios”. ¡Y bien que es una ofensa a Dios! Pues el Dios del cristianismo es muy diferente a Yāhwëh ‘Elohîym. 

Lo que dice Hebreos 2:4 es que testificando ‘Elohîym (el Padre Yāhwëh), haciendo prodigios entre las gentes con repartimiento (¿Puede ser una persona repartida?) de su rûach, según su (del Padre Yāhwëh) voluntad. Aquí queda claro que quien hace es el Padre por su rûach. Lo mismo acontece con el pasaje de Romanos, donde la resurrección la hace el Padre por medio de su rûach: 

(Romanos 8:11): “Si el rûach de Aquel (el Padre) que resucitó a Yâhûshu’a habita en ustedes, el (el Padre) que resucitó al Mâshîyach, dará vida también a sus cuerpos mortales, por su rûach (Su poder: I Corintios 6:14*) que habita en ustedes.”

 

*(I Corintios 6:14): “Así como ‘Elohîym (el Padre) resucitó al Adôn  (el Mâshîyach), también a nosotros nos resucitará por su poder.”  

El rûach qôdesh le habla al creyente dándole testimonio que es hijo de ‘Elohîym. Incluso intercede por él, ya que es su poder en el apartado: 

(Romanos 8:16): “El mismo rûach testifica al nuestro, que somos hijos de ‘Elohîym.”  

Como vimos en I Yôchânân/Jn. 5:8, el agua y la sangre también dan testimonio, mas no por ello son personas. Es la presencia del rûach en nuestro interior como “río de agua viva” (Yôchânân/Jn. 7:38), que nos atestigua que somos hijos de Yāhwëh. Dice Romanos 8:16 que el rûach de ‘Elohîym testifica al nuestro ¿Qué significa que nuestro rûach recibe testimonio? ¿Es acaso una persona nuestro rûach diferente? ¿Cuántas personas hay dentro de un hombre entonces, dos, dos en uno, tres, tres en uno? Significa que “el Padre” nos testifica “por su rûach”. 

(Romanos 8:26-27): “Asimismo el rûach nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos pedir lo que corresponde; no obstante, el rûach mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse en palabras. El que escudriña en los corazones sabe cuál es el propósito del rûach, porque conforme a ‘Elohîym (el Padre), intercede por los qadôshîym.“ 

Algo similar sucede con este pasaje: Pareciera como que alguien separado de Yāhwëh hiciera intercesión por la congregación. Sh’ăûl dice que el rûach pide según la voluntad del Padre, es decir, el que hace es el Padre por su rûach, puesto que es el nexo de unión al mismo. Su poder abarca mas allá de lo que el escogido puede llegar a expresar mediante sus propias ideas y palabras, de manera que el rûach le da forma ante ‘Elohîym. No obstante, no hay razón para suponer siquiera que se trata de una persona diferente. El pasaje hace referencia a un acto volitivo por parte del Padre, de manera que su poder es el medio por el cual sostiene a su congregación. Dice que “el que escudriña los corazones…” ¿Quién escudriña? Es el Padre; lo hace mediante su poder, de manera que el mismo rûach sirve de nexo para su voluntad y conocimiento, pues la expresión “propósito del rûach”, es una forma de expresar lo que el mismo Padre demanda y hace. 

La versión Reina Valera 1995, hace mención a Tehilâh 139, donde dice el que escudriña los corazones: 

Tehilîym/Sal. 139:1-7:

 

“Yāhwëh, tú me examinas íntimamente y conoces.

Sabes cuando me siento, y cuando me pongo de pié; entiendes mis pensamientos a la distancia.

Escudriñas mi rumbo, y mi reposo; conoces todos mis caminos.

Aún no llegan las palabras a mi lengua; he aquí, Yāhwëh, ya sabes cada una de ellas.

Me rodeas por delante y detrás; y pones tu mano sobre mí.

Este conocimiento es admirable para mí; es tan elevado, que no lo puedo comprender.

¿A dónde me alejaría de tu rûach? ¿A dónde huiría de tu presencia?”  

Dice “tu mano”, lo cual recuerda a la expresión dedo de ‘Elohîym (Shemôt/Éx. 8:19, 31:18; Dâbârîym/Dt. 9:10; Lucás 11:20); es decir, el rûach de Yāhwëh es su dedo, el medio por el cual hace las cosas. Su rûach todo lo puede, es decir está en todas partes. No es una tercera persona con esta capacidad, sino el Padre lo es. El rûach es una forma interfaz entre el hombre con su capacidad limitada para expresarse, pues cuando sondea la mente y el corazón, ‘Elohîym conoce de antemano la intención del hombre; pero debe notarse que se refiere siempre a Yāhwëh. Lo dice en el último versículo “¿Donde me alejaría de tu rûach?”. Y el rûach no es una persona distinta al ‘Elohîym el Padre que media con el hombre, sino que es su mismo poder en acción donde manifiesta su palabra.  

La blasfemia contra el rûach qôdesh: 

(Mattit’yâhû/Mt. 12:32): “Todo aquel que diga algo contra el Hijo de Adam, se le perdonará. No se le perdonará al que diga contra el rûach qôdesh; ni en este tiempo, ni en el próximo.”  

En base a estas palabras de Yâhûshu’a, dicen que el rûach qôdesh es ‘Elohîym, y una persona diferente al Padre y al Hijo, aunque ‘Elohîym mismo. Para entender que dijo Yâhûshu’a necesitamos ver el contexto de sus palabras. El Mâshîyach durante su ministerio hecho fuera demonios, sanó enfermos que padecían de distintas dolencias, levantó muertos, y alivió a los afligidos de corazón. En cierta ocasión luego de echar fuera un ser maligno (Mattit’yâhû/Mt. 12:22), los pârûshîym le acusan de hacer el prodigio por Ba’al Zibbûl. Luego de decirles que un gobierno no puede estar dividido contra si mismo ya que sucumbiría, les dice que la blasfemia contra el rûach no será perdonada, ya que habían blasfemado de Yāhwëh, por el hecho de decir que sus operaciones eran obra de un poder ajeno.  

Semejante afirmación en relación al poder mediante el cual Yâhûshu’a actuó, es blasfemar contra Yāhwëh mismo, puesto que el poder del Padre operando, es por supuesto, el mismo Padre, tal como vemos otra afrenta contra el rûach en el libro de las Ma’asêh, cuando Hanan’yâhû miente a Këfa (Ma’asêh/Hch. 5:4).  

Dice la Enciclopedia Católica: 

(Enciclopedia Católica, Sobre la Santísima Trinidad): “En relación a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, hay pocos pasajes que pueden ser citados de los Sinópticos que atestigüen Su personalidad distintiva. Las palabras de Gabriel (Lucas 1:35) haciendo alusión al uso del término "el Espíritu" en el Antiguo Testamento, para significar a Dios como operativo en Sus criaturas, puede decirse que difícilmente contiene una revelación definitiva de la doctrina. Por la misma razón, es dudoso si la advertencia de Cristo a los fariseos en relación a la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mateo 12:31) puede ser usada como prueba. Aunque en Lucas 12:12, " el Espíritu Santo les enseñará lo que tengan que decir." (Mateo 10:20 y Lucas 24:49), Su personalidad está claramente denotada.”  

Dice la Enciclopedia Católica, que al enseñar el Espíritu Santo, la personalidad de éste está claramente denotada, a pesar que anteriormente dice difícilmente contiene una revelación definitiva de la doctrina.  

En absoluto es así, al menos para el rûach de Yāhwëh: Que el rûach qôdesh enseñe, no denota que sea una tercera persona componente de una Santísima Trinidad. Ya vimos el caso concreto de la pluma mentirosa que hace ¿Implica que la pluma haga y mienta, que tiene personalidad? No. Así entonces: Es el Padre y el Hijo quienes hacen por medio de su rûach, lo cual no quita que podamos decir que el rûach hace. 

En cuanto al género de la palabra, esto es, el pronombre masculino utilizado en pneuma (rûach), es un argumento inválido también, ya que en los escritos figura también en femenino. La rûach o rûach es el “viento”. Aunque también se les llame Rûchôt/espíritus a las personas con cuerpo sobrenatural, o como una forma de hacer referencia al rûach de vida, o una cualidad de alguien.  

Por ejemplo, puedo decir: ¡Que rûach/espíritu poderoso el de esa persona! 

Estoy denotando una cualidad, y para nada estoy diciendo que otra persona rûach sea fuerte; sino que es el mismo hombre el que es fuerte. Tampoco estoy diciendo que son dos personas (Persona-rûach, y Persona-cuerpo) en una unidad. Tampoco quita esto que pueda decir que esa persona es un espíritu, pues la Escritura da testimonio de ello.  

Esto también llevó a interpretar que el rûach de una persona es una dimensión de él, que es enteramente la persona, pero que existe en otro plano. A su vez llevó a la cristiandad a incorporar el concepto de alma inmortal, o alma incorruptible que continúa la vida luego de morir. Así: Alma inmortal y Trinidad son doctrinas paganas, que se incorporaron en la cristiandad en el marco del caer de la fidelidad (apostasía) (I Timoteo 1:4).

En el nombre de Yâhûshu’a el Mâshîyach

Para la honra de
 Yāhwëh nuestro ‘Elohîym

 

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TOMÁS Y SU ENTUSIASTA EXCLAMACIÓN

 

El Dubitativo Tomás y su entusiasta Exclamación

 

 

Por Sir Anthony F. Buzzard (Unitario)

 

     [Tomás.JPG]Pero, ¿qué del dubitativo Tomás? Cuando este ex-escéptico exclamó al resucitado Jesús, “Mi Señor y mi Dios” (Juan 20:28), ¿tuvo él, en una simple  frase, y delante de sus compañeros (como admiten los Trinitarios) alguna idea de la Deidad de Jesús, y de fundar una teología que hiciera a Jesús parte de una Trinidad y por tanto “Dios verdadero de Dios verdadero,” junto a los lineamientos de las fórmulas de Nicea y Calcedonia?¿Declaró él que Jesús era parte de una Deidad de dos personas como otros afirman. A pesar de la clara aplicación de Tomás del término “Dios” a Jesús en Juan 20:28, el bien conocido teólogo Emil Brunner hace la siguiente observación significativa:

 

La historia de la teología y del dogma Cristiano nos enseña a  considerar el dogma de la Trinidad como el elemento distintivo en la idea Cristiana de Dios...Por otro lado debemos admitir honestamente que la doctrina de la Trinidad no formó parte de los Cristianos primitivos del Nuevo Testamento...nunca fue la intención de los testigos originales de Cristo en el Nuevo Testamento establecer ante nosotros el problema intelectual--- aquel de tres personas divinas---y luego decirnos que adoremos en silencio este misterio de tres en uno. No hay huella de semejante idea en el Nuevo Testamento. Este “mysterium logicum,” el hecho de que Dios es tres y aún uno, se encuentra totalmente fuera del mensaje de la Biblia. Es un misterio que la iglesia coloca delante del fiel en su teología...pero que no tiene ninguna conexión con el mensaje de Jesús y los Apóstoles. Ningún Apóstol hubiera soñado en pensar que aquí hay tres personas divinas cuyas mutuas relaciones y unidad paradójica están más allá de nuestras comprensiones. El misterio de la Trinidad...es un seudo-misterio el cual apareció de una aberración en el pensamiento lógico de las  líneas escritas en la Biblia, y no de la doctrina bíblica misma.

 

     El significado de las palabras debe buscarse dentro del ambiente en donde fueron escritas. La Biblia no fue compuesta en el siglo 21, ni tampoco sus escritores supieron nada de los credos subsecuentes y de los concilios. El contexto es del todo importante para determinar la intención del autor. Dentro de las páginas del Evangelio de Juan Jesús nunca se refirió a sí mismo como Dios. El hecho es que el Nuevo Testamento aplica la palabra Dios---en su forma Griega ho theos---a Dios, el Padre solamente unas 1350 veces. Las palabras ho theos (i.e., el único Dios), usadas absolutamente, no son aplicadas con certeza en ninguna parte a Jesús. La palabra que Tomás usó para describir en Juan 20:28 fue en efecto theos. Pero Jesús mismo había reconocido que el Antiguo Testamento llama a los jueces “dioses,” cuando él se refirió en Juan 10:34 al Salmo 82:6: “¿No está escrito en vuestra ley: ‘Yo dije, dioses sois’”? Theos (aquí en el plural, theoi) aparece en la versión Septuaginta Griega del Antiguo Testamento como un título de los hombres que representan al único Dios verdadero.

 

     Jesús en ninguna ocasión se refirió a si mismo como Dios en el sentido absoluto. ¿Qué precedente tenía Tomás para llamar a Jesús “mi Dios”? Indiscutiblemente, los Cristianos primitivos usaron la palabra “dios” con un amplio significado de lo que es hoy habitual. “Dios” fue un título descriptivo aplicado a un rango de autoridades, incluyendo al emperador Romano. No estaba limitado a su sentido absoluto como un nombre personal para la Deidad suprema como solemos usar hoy. Fue de la Iglesia primitiva que las palabras bíblicas llegaron a nosotros, y es de ese ambiente Neo Testamentario que nosotros debemos descubrir sus significados.

 

      La idea de Martín Lutero de que “las Escrituras comenzaron muy despacio, y que nos condujeron a Cristo como hombre, luego a uno que es Señor sobre todas sus criaturas, y después de eso a uno que es Dios” encuentra poco apoyo en el Nuevo Testamento. Ella refleja la presión de tener que cuadrar la tradición recibida con el texto de la Biblia. La enseñanza registrada de Jesús está en contra de cualquier desviación del estricto monoteísmo unipersonal de la Torah. Afirmando el credo de Israel, Jesús había proclamado: “Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Marcos 12:29). El expresó su lealtad a la más enfática declaración de creencias de Israel. Sus palabras fueron difícilmente calculadas para inducir a los discípulos “muy suavemente” a creer en otro que es Dios. Semejante concepto es muy contradictorio. La absoluta confirmación de Jesús del principal credo del Judaísmo, cuando es leída asintiendo sus palabras claras que retienen su significado prístino,  debería ya ser vista como una prueba de su aprobación del monoteísmo unitario del Antiguo Testamento.

 

     Tomás, quien no pudo creer que una resurrección había tenido lugar hasta que él tuvo una fuerte evidencia verificable, comprendió finalmente la exaltada posición que asumió Jesús como el resucitado Mesías. La anhelada grandeza nacional para Israel parecía ser una posibilidad real. La afirmación de Jesús de ser el prometido Mesías estaba ahora confirmada. Jesús finalmente se convirtió en el Señor de Tomás y en el “Dios” de la era venidera del Reino. Tomás estaba bien familiarizado con las predicciones del Antiguo Testamento acerca del Reino. La promesa a Israel era que “un niño nos es nacido, hijo no es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isa. 9:6).

 

     Esta fue una declaración clara e inequívoca acerca de un Mesías venidero. Pero este “Dios Fuerte” de Isaías 9:6 es definido por el destacado Léxico Hebreo del Antiguo Testamento como un “héroe divino que refleja la majestad divina.” 

 

     En cuanto a la expresión “Padre Eterno”, el título fue entendido que significaba para los Judíos “el padre de la Era (Mesiánica) Venidera.” La palabra Septuaginta (Griega) para “eterno” en este caso no necesita transmitir la idea  de “siempre y para siempre,” “por toda la eternidad” pasada y futura, como normalmente lo entendemos, sino que contiene el concepto “relacionado a la era (futura).” Verdaderamente Jesús, el Señor Mesías, será el padre de la Era Venidera del Reino de Dios en la tierra hasta que “todas las cosas le estén sujetas. Entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.” (1 Cor. 15:28). Es extensamente reconocido por la comunidad Judía que un líder político humano podía ser llamado padre. Isaías afirma de un líder en Israel: “y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá” (Isaías 22:21).

 

     Tomás, al igual que Judas, vino a reconocer a uno que sería “Dios” de la Era Venidera, que reemplaza a Satanás, el “Dios” de la presente era (2 Cor. 4:4). Tomás no había arribado sorpresivamente a una  nueva creencia revolucionaria de que Jesús era “verdadero Dios de Dios verdadero”. No había nada en el Antiguo Testamento concerniente al Mesianismo de Jesús que predijera que un ser eterno inmortal vendría a ser una persona humana como el prometido Rey de Israel. Sin embargo el rey humano podía en raras ocasiones ser llamado como “Dios” como en Salmo 45:6, dónde a él también se le da el título “señor” (v.11). Ambos “Señor” y “Dios” son títulos Mesiánicos, y usados apropiadamente por Juan quien escribió su libro entero para convencernos de que Jesús era el Mesías (Juan 20:31).

 

     La realidad dio en el clavo para el escéptico Tomás cuando él reconoció que era a través del resucitado Jesús que Dios iba a restaurar las fortunas de Israel. Así Jesús vino a ser “Dios” para Tomás en una forma paralela al sentido en el que Moisés había disfrutado del estatus de “Dios” en la presencia del Faraón: ‘Mira, yo te he constituido Dios ante Faraón’ (Exodo 7:1). Estos títulos de gran honor otorgados sobre los instrumentos humanos de Dios no usurpaban el estricto monoteísmo del Antiguo Testamento. Tampoco deben implicar el derrumbe del primer principio de la Biblia: Dios es una persona, no dos o tres (Marcos 12:29). El ángel del Señor en el Antiguo Testamento pudo también ser llamado “Dios” como un representante del único Dios de Israel (Gén. 16:9,10,11,13). La autoridad de Yahweh fue transferida a él porque “el nombre de Dios estaba en él” (Exo. 23:20,21). En el mundo contemporáneo “Dios” no significa lo que significa para nosotros hoy. Una inscripción datada en el 62 AC llama al Rey Ptolomeo XIII “el señor rey dios.” Los judíos medievales se refirieron a David como “nuestro Señor David” y “y nuestro Señor Mesías,” basados en el Salmo 110:1 (cp. Lucas 2:11).

 

     Un teólogo Trinitario del siglo diecinueve tiene esto que decir de la forma cómo Tomás se dirige a Jesús: “Tomás usó la palabra ‘Dios’ en el sentido en que es aplicado a los reyes y jueces (quienes son considerados como representantes de la Deidad) y extraordinariamente al Mesías.”

 

     Pero ¿qué del posterior Apóstol Pablo? Hay evidencia bíblica de que este ex-Fariseo estricto abandonó su herencia Judía del Antiguo Testamento y que amplió su concepto de Dios para incluir a una segunda y tercera persona, construyendo así un fundamento para la doctrina de la Trinidad?

 

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EVALUANDO EL ADVENTISMO DEL SÈPTIMO DÌA

 

DE LA CONTROVERSIA A LA CRISIS:

UNA EVALUACIÓN ACTUALIZADA
DEL ADVENTISMO DEL SÉPTIMO DÍA

 

Ellen G. White

 

Por Kenneth R. Samples

 



Desde sus comienzos a mediados del siglo diecinueve, el Adventismo del Séptimo Día (ASD) ha continuado siendo extremadamente polémico entre los cristianos evangélicos (definiéndose el evangelismo como un movimiento en el moderno cristianismo protestante que enfatiza la conformidad con la teología ortodoxa, el evangelismo, y, particularmente, el nuevo nacimiento). De hecho, había algo de consenso entre los eruditos evangélicos en el sentido de que el ASD era poco más que un culto no cristiano hasta la década de 1950, cuando Donald Grey Barnhouse y Walter Martin iniciaron una abarcante evaluación de la teología adventista. Después de miles de horas de investigación y extensas reuniones con oficiales adventistas, Barnhouse y Martin llegaron a la conclusión de que el ASD no era una secta anti-cristiana, sino más bien una denominación cristiana algo heterodoxa (es decir, que se apartaba de la doctrina aceptada).

 

Gradualmente, el clima de la opinión evangélica comenzó a cambiar a favor de la posición de Barnhouse y Martin, aunque hubo siempre muchas opiniones disidentes. Al comenzar la década de 1960, sin embargo, el ASD disfrutaba de una franqueza sin precedentes con el protestantismo evangélico. Irónicamente, esta franqueza también hizo surgir algunos puntos en disputa muy difíciles, pues ciertas enseñanzas claves del ASD tradicional fueron puestas en tela de juicio dentro de la denominación.

 

Para mediados de la década de 1970, habían surgido en el ASD dos tendencias claramente diferenciadas: El Adventismo Tradicional, que defendía muchas de las posiciones adventistas de antes de 1950, y el Adventismo Evangélico, que enfatizaba el modo en que la Reforma entendía la justificación por la fe. Esta controversia pronto dio lugar a una verdadera crisis interna que fragmentó severamente a la denominación. Para principios de la década de 1980, una severa disciplina denominacional contra ciertos dirigentes adventistas evangélicos dejó desilusionados a muchos adventistas.

 

Estos acontecimientos han llevado a cierto número de evangélicos a preguntarse si los ASD deberían continuar siendo considerados como evangélicos. El propósito de este artículo es resolver directamente esta pregunta mientras examinamos los controvertidos diálogos evangélicos/ASD de la década de 1950, así como seguir el rastro de los puntos doctrinales en disputa que han contribuído a la crisis de identidad del adventismo.

Los diálogos evangélicos/ASD de la década de 1950

Incluídos entre los evangélicos que en la década de 1950 consideraban al ASD una secta no cristiano había eruditos tan capacitados como Louis Talbot, M. R. DeHann, Anthony Hoekema, J. K. Van Baalen, John Gerstner, y Harold Lindsell. (1) Walter Martin, a la sazón director de apologética de sectas para la Zondervan Publishing Company, ha clasificado a los ASD como culto en su libro The Rise of the Cults [El Surgimiento de las Sectas]. Y Donald Grey Barnhouse, erudito bíblico y fundador y editor de la revista Eternity [Eternidad], conocido en todo el país, había escrito críticamente sobre la teología ASD. Habiéndose encontrado con algunos fanáticos ASD anteriormente en su vida, Barnhouse consideraba al evangelicalismo y al adventismo mutuamente excluyentes.

 

Irónicamente, el primer contacto de Barnhouse con dirigentes adventistas ocurrió cuando T. Edgar Unruh, ministro y administrador ASD, le escribió felicitándolo por varias conferencias que había presentado sobre el tema de la justificación por la fe. A Barnhouse le causó perplejidad el hecho de que un adventista, que mentalmente aceptaba la justificación por las obras, lo felicitara por predicar el evangelio de la Reforma. Aunque todavía muy suspicaz, Barnhouse sugirió que los dos hombres conversaran más en relación con la doctrina adventista.

 

Varios años más tarde, Barnhouse mencionó el nombre de Unruh a Walter Martin, y le encargó la tarea de investigar exhaustivamente al ASD para Eternity. Martin le habló a Unruh acerca de que éste le hiciera llegar materiales representativos de su teología, y de una oportunidad para entrevistar a ciertos dirigentes adventistas. Unruh le proporcionó a Martin la documentación que éste buscaba, e hizo arreglos para que visitara las oficinas principales de la Conferencia General, que a la sazón estaban situadas en Takoma Park, Maryland. La Conferencia General, que es el cuerpo gobernador de los ASD, recibió cálidamente a Martin y se mostró muy dispuesta a cooperar proporcionándole materiales básicos originales. Con la bendición de R. R. Figuhr, presidente de la Conferencia General, Unruh hizo arreglos para una conferencia formal entre Martin y varios dirigentes adventistas.

 

Martin había pedido específicamente hablar con Leroy E. Froom, el principal historiador y apologista del adventismo. Froom, autor de libros tan bien conocidos como Prophetic Faith of Our Fathers [La Fe Profética de Nuestros Padres] y Movement of Destiny [Movimiento con Destino], pidió que participaran otros dos dirigentes adventistas: W. E. Read, Secretario de Campaña de la Conferencia General, y Roy Allan Anderson, Secretario de la Asociación Ministerial de la Conferencia General y editor de la revista Ministry. A estos hombres se les unió T. E. Unruh, que actuaba como moderador. Un asociado de Walter Martin, George Cannon, profesor de griego en el Nyack Missionary College, ayudó a Martin en su investigación durante esta histórica conferencia. Cuando las reuniones se trasladaron a Pennsylvania más tarde, Barnhouse también se convirtió en participante activo.

Preguntas y respuestas

El formato de la conferencia consistió esencialmente en que los eruditos adventistas contestaban las preguntas que les hacían los evangélicos. Martin, en particular, hizo decenas de preguntas que habían surgido de su estudio de las fuentes originales adventistas. Uno de los primeros y principales puntos de contención que los evangélicos presentaron fue la tremenda cantidad de literatura adventista que claramente contradecía otras declaraciones oficiales adventistas. Por ejemplo, junto con declaraciones ortodoxas en relación con la persona, la naturaleza, y la obra de Cristo, las publicaciones adventistas también contenían otros artículos que abrazaban el arrianismo (la posición de que Cristo era un ser creado), una naturaleza pecaminosa de Cristo, una incompleta teoría de la expiación, el galacianismo (salvación mediante la observancia de la ley), y sectarismo extremo. Martin afirmó que él podía proporcionar numerosas citas que eran inequívocamente heréticas. Los eruditos adventistas se escandalizaron y se horrorizaron de algunos de los documentos presentados.

 

A causa del fuerte énfasis de los adventistas en una progresiva comprensión de la Biblia, han estado renuentes a adoptar un credo formal. Aún su declaración doctrinal conocida como las "27 Creencias Fundamentales" permite cambios y revisiones. Históricamente, esta falta de un credo formal, así como el énfasis en la comprensión progresiva de la Biblia, ha dado lugar a un amplio espectro de interpretación doctrinal entre los adventistas. En la década de 1950, igual que hoy día, esta tolerancia de posiciones divergentes y a veces heréticas ha perjudicado la unidad y la solidez de su denominación. Este era un punto crítico para los evangélicos, que no podían esperar representar con precisión la posición del adventismo ante el mundo evangélico si los adventistas mismos carecían de consenso en cuanto a esas posiciones.

 

Durante la conferencia de 1955-1956, Martin acusó a los adventistas de hablar con doblez en el peor de los casos y no controlar sus filas adecuadamente en el mejor de los casos. Los evangélicos afirmaron que, si la Conferencia General permitía que herejías como el arrianismo y el galacianismo continuaran en su filas, los adventistas merecían el título de "culto". Para crédito suyo, todos los eruditos adventistas presentes repudiaron las posiciones mencionadas más arriba, y prometieron que las enseñanzas aberrantes que difirieran con las expresas doctrinas adventistas serían investigadas por la Conferencia General. También afirmaron que la mayoría de estas doctrinas, si no todas, no representaban la teología ASD, sino que expresaban las opiniones de unos pocos que pertenecían a lo que Froom describió como "los fanáticos".

¿Ortodoxia esencial?

Al progresar la conferencia, los evangélicos quedaron más y más impresionados tanto por la sinceridad como por la ortodoxia general de los dirigentes adventistas. Ahora parecía que la estructura de la teología ASD era esencialmente ortodoxa. El adventismo afirmaba la inspiración de las Escrituras, la doctrina cristiana de la Trinidad, y la deidad, el nacimiento virginal, la expiación vicaria, la resurrección corporal, y el segundo advenimiento de Cristo. (2) Martin, que había escrito extensamente sobre el tema de los cultos en los Estados Unidos, reconoció inmediatamente que ésta no era la declaración doctrinal de un culto típico. Comenzó a creer que el Adventismo del Séptimo Día, por lo menos como estos hombres lo representaban, había sido muy mal entendido por el cristianismo evangélico.

 

Aunque Martin quedó impresionado con el compromiso de los adventistas con los elementos esenciales de la fe, todavía había cierto número de doctrinas adventistas distintivas que por mucho tiempo habían impedido que se les aceptara como hermanos cristianos. La mayoría de los eruditos evangélicos que habían escrito negativamente sobre los adventistas centraban sus críticas sobre estas pocas doctrinas distintivas, que ellos creían socavaban cualquier ortodoxia que el adventismo pudiera tener. Martin, que estaba decidido a entender al adventismo con exactitud, solicitó una explicación completa de estas peculiares creencias.

¿Heterodoxia o herejía?

Como estas doctrinas controvertidas expresan la singularidad de la teología adventista, y como alcanzar un entendimiento en relación con ellas era importante para la evaluación de Barnhouse y Martin, es necesario que las discutamos brevemente. Por desgracia, las limitaciones de espacio no permiten que las tratemos en profundidad, así que discutiremos tres de los distintivos que han sido uente principal de malos entendidos. (3) La Conferencia Evangélica/ASD reveló que la teología adventista difería de la corriente principal del cristianismo en los siguientes tres puntos en controversia: El sábado, la autoridad de Ellen G. White, la figura principal de la secta, y la doctrina del "juicio investigador".

 

Sabadismo. El adventismo enseña que la observancia del séptimo día sábado, como memorial perpetuo de la creación, es obligatoria para todos los cristianos como distintivo de una "verdadera obediencia" al Señor. Sin embargo, a diferencia de algunos adventistas extremistas, los eruditos adventistas en la conferencia afirmaron que la observancia del sábado no procuraba la salvación, y que los cristianos no adventistas que observaban el domingo de buena fe no estaban excluídos del cuerpo de Cristo.

 

Aunque la observancia del sábado nunca ha sido la posición oficial del cristianismo histórico, los evangélicos llegaron a la conclusión de que guardar o no guardar el sábado era permisible dentro del contexto de Romanos 14:5-6. Otras denominaciones cristianas, como los Bautistas del Séptimo Día, habían tomado esta posición también. Los evangélicos discreparon enérgicamente con la conclusión de los adventistas en relación con el sábado, pero no vieron esto como un punto en disputa que los dividiera.

 

Ellen G. White y el Espíritu de Profecía.

 

El desarrollo y la existencia misma del adventismo son literalmente incomprensibles sin Ellen White y sus voluminosos escritos. Ningún dirigente o teólogo cristiano ha ejercido una influencia tan grande sobre una denominación en particular como Ellen White la ha ejercido sobre el adventismo. A lo largo de su vida, a la Sra. White se le atribuye el haber escrito más de 46 libros, totalizando aproximadamente 25 millones de palabras, que abordaban virtualmente cada una de las áreas de las creencias y prácticas adventistas.

 

El adventismo cree que el don de profecía que se menciona en I Corintios 12 y 14 se manifestó de manera singular en la vida y los escritos de Ellen White. Sus supuestas visiones y las palabras del Señor fueron interpretadas como una característica identificadora y calificadora de la iglesia remanente de Dios. A menudo, los escritos de Ellen White se han descrito, como ella misma dijo, como "una luz menor" que apunta a "la luz mayor" de las Escrituras. (4)

 

Como el ASD consideraba los escritos de Ellen White como "el consejo inspirado de Dios", los evangélicos se preocuparon por la relación entre sus escritos y la Biblia. La pregunta que se les hizo a los eruditos adventistas fue: "¿Consideran los Adventistas del Séptimo Día a los escritos de Ellen G. White en un plano de igualdad con los escritos de la Biblia?" (5) Los dirigentes adventistas dieron la siguiente respuesta:

1) Que no consideramos a los escritos de Ellen G. White como una adición al canon sagrado de las Escrituras.

2) Que no los consideramos de aplicación universal, como lo es la Biblia, sino particularmente para la iglesia Adventista del Séptimo Día.

3) Que no los consideramos en el mismo sentido que las Sagradas Escrituras, las cuales permanecen solas y únicas como el modelo por el cual han de ser juzgados todos los otros escritos. (6)

Aunque los evangélicos rechazaron abiertamente la posición adventista en cuanto a los escritos de Ellen White, llegaron a la conclusión de que, mientras sus escritos no fueran considerados 1) al mismo nivel de las Escrituras, 2) infalibles, o 3) una prueba de que se es cristiano, no era necesario que este punto fuera causa de división.


La doctrina del Santuario/Juicio Investigador.

Quizás la más distintiva de todas las creencias adventistas es la del santuario. Esta doctrina resultó como una explicación del fracaso del movimiento millerista en 1844. El ministro bautista William Miller (1782-1849), usando la interpretación de día por año en relación con Daniel 8:14, predijo que Cristo Jesús regresaría literalmente a la tierra 2300 años después del comienzo de las 70 semanas de Daniel (Dan. 9:24-27), que él interpretó como el espacio de tiempo transcurrido desde el año 457 a. C. hasta el año 1843 d. C. Cuando pasó el año de 1843 sin ver el regreso del Señor, el movimiento millerista hizo un pequeño ajuste y declaró que el 22 de octubre de 1844 sería la fecha del segundo advenimiento de Cristo. Cuando esta predicción también falló, el movimiento millerista sufrió lo que se conoce históricamente como "La Gran Decepción" o "El Gran Chasco". Para muchos, esto representó el fin del movimiento millerista, pero, para unos pocos, acababa de comenzar.

 

Siguiendo los pasos de La Gran Decepción, otro individuo, Hiram Edson, volvió a examinar la profecía de Daniel 8:14 después de que supuestamente recibiera una iluminadora visión sobre este asunto en un maizal. Edson, quien, con la ayuda de O. R. L. Crosier, llegó a la conclusión de que el error de Miller consistía en la naturaleza del evento, más bien que en el cálculo del tiempo. Miller había interpretado "la purificación del santuario" (a la que se alude en Daniel 8:14) como una profecía de que Cristo Jesús regresaría al "santuario terrenal", esto es, a la tierra misma. A la luz de esta visión, Edson llegó a creer que Cristo, en vez de regresar a la tierra en 1844, en realidad entró por primera vez en el segundo compartimiento del santuario celestial. Edson creía que había un santuario celestial que había sido el modelo para el santuario terrenal del Antiguo Testamento, completo con los compartimientos dobles conocidos como el lugar santo y el lugar santísimo. Según Edson, 1844 marcaba el comienzo de la segunda fase de la obra expiatoria de Cristo.

 

La obra que Jesús habría de llevar a cabo en el lugar santísimo se desarrolló más tarde en la doctrina del juicio investigador. Los primeros adventistas entendían que la obra expiatoria de Jesús se llevaba a cabo en dos fases. Este ministerio de Cristo en dos fases podría entenderse mejor como un antitipo de la obra de los sacerdotes del Antiguo Testamento.

 

Bajo el antiguo pacto, argumentaban, los deberes sacerdotales diarios se limitaban a ofrecer sacrificios dentro del lugar santo (el perdón de los pecados), pero una vez al año, en el día de la expiación, el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo y purificaba el santuario rociando sobre el propiciatorio la sangre de un macho cabrío sacrificado (borradura de los pecados). Después de la purificación del santuario, los pecados del pueblo eran puestos sobre un macho cabrío, que era abandonado en el desierto.

 

Según el adventismo, Jesús había estado perdonando el pecado desde su muerte vicaria en la cruz; sin embargo, el 22 de octubre de 1844, Jesús inició su obra de borrar el pecado. Desde su ascensión hasta 1844, Jesús había estado aplicando el perdón comprado en la cruz en el primer compartimiento del santuario, pero en 1844, entró al segundo compartimiento y comenzó a investigar las vidas de los que habían recibido el perdón para ver si eran dignos de recibir la vida eterna. Sólo los que salieran aprobados en este juicio podrían estar seguros de ser trasladados a la venida de Jesús. Esta doctrina dio lugar a lo que más tarde se conoció como la enseñanza de la perfección sin pecado (una perfecta observancia de los mandamientos para encontrar aceptación en el juicio). Después del juicio investigador, Cristo saldría del santuario celestial y regresaría a la tierra trayendo a cada uno su recompensa, e introduciendo el grande y terrible día del Señor. Es 1844, y los eventos descritos más arriba, lo que marca el comienzo del Adventismo del Séptimo Día. Al enterarse de esta peculiar doctrina, Barnhouse describió la doctrina del santuario como nada más que un mecanismo para salvar las apariencias, creado para disculpar el error millerista. Los evangélicos repudiaron estas dos doctrinas diciendo que no tenían apoyo bíblico. Sin embargo, para los evangélicos permanecía válida la pregunta de si estas dos doctrinas se interponían delante de una genuina membresía cristiana. La preocupación principal era si estas doctrinas minimizaban la obra expiatoria de Cristo, o la reducían a una expiación incompleta. Después de una evaluación crítica, los evangélicos llegaron a la conclusión de que esta doctrina del juicio investigador "no constituye una barrera real contra la membresía cristiana cuando se entiende en su significado simbólico, y no en el sentido literalista extremo en el cual lo establecieron algunos de los primeros escritores adventistas". (7) Subrayaron que, en el pensamiento contemporáneo de los Adventistas del Séptimo Día, esta doctrina no implicaba una expiación dual o parcialmente completada, sino más bien que la expiación una vez por todas está siendo aplicada por Cristo como nuestro gran Sumo Sacerdote en el cielo.

 

Por lo que concernía a los evangélicos, las tres doctrinas, el sabadismo, la autoridad de Ellen White, y el santuario/juicio investigador, aunque erróneas, no impedían la comunidad entre los dos bandos si se interpretaban correctamente. Los evangélicos discutieron y evaluaron otras doctrinas distintivas adventistas, como la inmortalidad condicional, la aniquilación de los impíos, la reforma pro salud, y el concepto de la iglesia remanente. Su conclusión fue que, aunque estas doctrinas estaban fuera de la corriente principal evangélica, y en algunos casos sin ningún apoyo bíblico claro, la explicación dada por estos eruditos adventistas no les impediría ser genuinos seguidores de Jesús.

 

Después de evaluar miles de páginas de documentos, y participar en extensas sesiones de preguntas y respuestas con varios de los más competentes eruditos del adventismo, Walter Martin, hablando en nombre de los evangélicos, llegó a la conclusión de que el Adventismo del Séptimo Día "es esencialmente una denominación cristiana, pero que, en la perspectiva general, su teología debe ser considerada más heterodoxa que ortodoxa, y que en no pocos casos sus prácticas podrían correctamente denominarse divisorias". (8)

Secuela de la conferencia

La decisión de reclasificar al adventismo como una denominación heterodoxa, más bien que un culto no cristiano, fue muy controvertida. Barnhouse y Martin recibieron considerables críticas dentro de los círculos evangélicos. De hecho, después de que revelaron sus hallazgos en varias ediciones de la revista Eternity, ¡el 25 por ciento de los suscriptores retiraron sus suscripciones!

 

Este clima de opinión comenzó a cambiar, sin embargo, con la emisión de la publicación adventista Questions on Doctrine [Preguntas Sobre Doctrina] (de aquí en adelante QOD). (9) Este volumen resultó directamente de las sesiones de preguntas y respuestas con los evangélicos, contribuyendo ambos bandos con las palabras precisas de las preguntas. El propósito expreso de este libro era clarificar la doctrina adventista mostrando las áreas de creencias comunes y las de claras diferencias con el evangelismo. Los eruditos adventistas que redactaron QOD subrayaron el hecho de que este libro no era una nueva declaración de fe, sino más bien una explicación de los principales aspectos de las creencias adventistas.

 

Para garantizar que este volumen representara verdaderamente la teología adventista y no la opinión de de unos pocos miembros selectos, el manuscrito sin publicar fue enviado a 250 dirigentes adventistas para que lo revisaran. Al recibir sólo críticas de menor cuantía, el manuscrito de 720 páginas fue aceptado por el comité de la Conferencia General y publicado por la Review and Herald Publishing Association en 1957. Aunque en años recientes este volumen se ha convertido en fuente de controversia dentro del adventismo, es interesante observar que R. R. Figuhr dijo más tarde que él consideraba a QOD el logro más significativo de su presidencia. (10)

 

Varios años más tarde, en 1960, el libro de Martin The Truth About Seventh-day Adventism [La Verdad Acerca del Adventismo del Séptimo Día] se publicó también y recibió amplia aceptación. Muchos de los que inicialmente habían criticado la evaluación Barnhouse/Martin comenzaron a mirar a los ASD con otros ojos a causa de la extensa documentación revelada en el libro de Martin. (Aunque este libro ha estado agotado por muchos años, la evaluación de Martin de los ASD ha continuado estando disponible por medio de su libro posterior The Kingdom of the Cults [El Reino de las Sectas]. Los dirigentes adventistas también dijeron públicamente que el libro de Martin representaba con exactitud la teología adventista. Un erudito adventista actual dijo lo siguiente: "El libro de Martin es la obra de un investigador honesto y un teólogo competente. Entendió e informó con exactitud lo que los adventistas le dijeron que creían, y citó sus evidencias exhaustivamente". (11) De esta manera, según la dirigencia ASD, tanto QOD como The Truth About Seventh-day Adventism representaban con exactitud su teología a finales de la década de 1950, aunque, como veremos, la aceptación de esa teología en los ASD estaba lejos de ser universal.

Mucho ha cambiado, sin embargo, desde QOD, así que ahora dirigiremos nuestra atención a los eventos que han moldeado la actual crisis del adventismo.

EL PRINCIPIO DE LA CONTROVERSIA

Las décadas de 1960 y 1970 fueron de gran agitación y debate doctrinal dentro del adventismo, siendo el común denominador la cuestión de la singularidad del adventismo. (12) ¿Continuaría el adventismo en la misma dirección establecida en QOD bajo la administración de Figuhr, o regresaría la denominación a una comprensión más tradicional de la fe? El debate sobre esta cuestión resultaría en dos distintas facciones dentro de los ASD: El Adventismo Evangélico y el Adventismo Tradicional. (13). Examinaremos estos dos grupos y compararemos sus respectivas posiciones sobre las doctrinas que los dividieron. Esas doctrinas consistían de la justicia por la fe, la naturaleza humana de Cristo, los sucesos de 1844, la seguridad de la salvación, y la autoridad de Ellen White.

El Adventismo evangélico

Las raíces del Adventismo Evangélico ciertamente se remontan a los eruditos adventistas que dialogaron con Barnhouse y Martin. Cuando QOD repudió doctrinas tan comunes y tradicionales como la naturaleza pecaminosa de Cristo, los extremos literalistas del santuario celestial, y los escritos de Ellen White como autoridad doctrinal infalible, echaron los cimientos críticos para aquéllos que más tarde llevarían la antorcha de este movimiento de reforma. Alan Crandall, que fuera editor de Evangelica, comenta: "Las semillas de este movimiento fueron plantadas dentro de la denominación por medio del libro QOD en 1957, y el semillero fue irrigado por los ministerios públicos de hombres como R. A. Anderson, H. M. S. Richards, padre, Edward Heppenstall, Robert Brinsmead, Desmond Ford, Smuts van Rooyen, y otros". (14) Este movimiento continuó creciendo y evolucionando en la década de

 

1970, siendo sus principales voceros dos eruditos adventistas australianos llamados Robert Brinsmead y Desmond Ford (anteriormente, Brinsmead había sostenido una forma de perfeccionismo, pero más tarde la repudió). Por medio de sus escritos y conferencias, Brinsmead y Ford fueron los principales catalizadores de un reavivamiento de la doctrina de la justificación por la fe, que estaba recibiendo una amplia audiencia, particularmente en la División Australasiática de la Iglesia Adventista. El movimiento era sostenido mayormente por jóvenes pastores adventistas, seminaristas, y laicos. Había también un buen número de eruditos adventistas norteamericanos que simpatizaban con la posición de Brinsmead/Ford.

Los principales puntos doctrinales en disputa que unían a los miembros de este grupo eran:

1) Justicia por la fe: Este grupo aceptaba la manera en que la reforma entendía la justicia por la fe (según la cual la justicia por la fe incluye la justificación solamente, y es un acto judicial de Dios por medio del cual Él declara justos a los pecadores en base a la propia justicia de Cristo). Nuestra posición delante de Dios descansa en la justicia imputada de Cristo, la cual recibimos sólo por medio de la fe. La santificación es el fruto acompañante, y no la raíz de la
salvación.

2) La naturaleza humana de Cristo: Jesucristo poseía una naturaleza humana sin pecado, sin ninguna inclinación ni propensión al pecado. En ese sentido, la naturaleza humana de Cristo era como la de Adán antes de la caída. Aunque Cristo ciertamente sufrió las limitaciones de un hombre verdadero, por su naturaleza era incapaz de pecar. Jesús era principalmente nuestro sustituto.

3) Los sucesos de 1844: Cristo Jesús entró en el lugar santísimo (el cielo mismo) a su ascensión; la doctrina del santuario y el juicio investigador (literalismo y perfeccionismo tradicionales) no tienen base bíblica.

4) Seguridad de la salvación: Nuestra posición y nuestra seguridad delante de Dios descansan solamente sobre la justicia imputada de Cristo; la perfección sin pecado no es posible de este lado del cielo. La confianza en Cristo le da seguridad a una persona.

5) La autoridad de Ellen G. White: Ellen White fue una genuina cristiana que poseía un don de profecía. Sin embargo, ni ella ni sus escritos son infalibles, y no deberían usarse como autoridad doctrinal.

El Adventismo tradicional


Aunque QOD se considera el origen del Adventismo Evangélico, también echó leña al fuego de los que apoyaban el Adventismo Tradicional. Después de la publicación de QOD, M. L. Andreasen, un reputado erudito adventista, lo criticó severamente, diciendo que, en su opinión, había vendido al adventismo a los evangélicos, traicionándolo. (15) Varios años más tarde, bajo la administración de Robert Pierson, dos prominentes eruditos, Kenneth Wood y Herbert Douglass, declararon que la publicación de QOD había sido un error de graves proporciones. (16)

 

Ciertamente, el punto crucial del Adventismo Tradicional parecía descansar de plano sobre la autoridad de Ellen G. White. Este grupo defendía vigorosamente las doctrinas que eran creencias adventistas distintivas, especialmente las que ostentaban el sello de aprobación del don profético de Ellen White (por ejemplo, la doctrina del santuario, el juicio investigador). El apoyo para este grupo provenía mayormente del clericato y los laicos de mayor edad, y mucho más importante, pareció haber ganado el favor de la mayoría de los administradores adventistas. Entonces, como ahora, los dirigentes que gobernaban la denominación no estaban bien informados teológicamente, sino que respondían al muy ruidoso segmento tradicionalista.

El Adventismo Tradicional ha adoptado las siguientes posiciones en respuesta a los debates doctrinales:

1) Justicia por fe: La justicia por fe incluye tanto la justificación como la santificación. Nuestra posición delante de Dios descansa tanto en la justicia imputada como la justicia impartida de Cristo (la obra de Dios por mí y en mí). La justificación es solamente para los pecados cometidos en el pasado.


2) La naturaleza humana de Cristo:
Jesucristo poseía una naturaleza humana que, no solamente fue debilitada por el pecado, sino que tenía propensión al pecado mismo. Su naturaleza era como la de Adán después de la caída. A causa de su éxito en vencer al pecado, Jesús es principalmente nuestro ejemplo.

 

3) Los eventos de 1844: Jesús entró al segundo compartimiento del santuario celestial por primera vez el 22 de octubre de 1844, e inició un juicio investigador. Este juicio es el cumplimiento de la segunda fase de la obra expiatoria de Cristo.

 

4) La seguridad de la salvación: Nuestra posición delante de Dios descansa tanto en la justicia imputada como la justicia impartida de Cristo; la seguridad de la salvación antes del juicio es presunción. Como nos lo mostró Jesús, nuestro ejemplo, la observancia perfecta de los mandamientos es posible.

5) La autoridad de Ellen G. White: El espíritu de profecía se manifestó en el ministerio de Ellen White como señal de la iglesia remanente. Sus escritos son consejo inspirado del Señor y posee autoridad en cuestiones doctrinales.

Debe observarse que se han escrito libros enteros sobre cada una de estas doctrinas, en ambos lados. La breve descripción que se ha dado más arriba sólo desea proporcionar una sinopsis exacta de los puntos de vista de los dos grupos. Es importante darse cuenta de que, durante la década de 1970, como en la actualidad, no todos los adventistas encajaban perfectamente en uno de estos dos grupos. Ninguno de estos grupos estaba totalmente unificado en sus creencias doctrinales. Por ejemplo, no todos en el lado Tradicional se adherían a la doctrina de la naturaleza pecaminosa de Cristo, aunque la mayoría ciertamente lo hizo. Entre los Adventistas Evangélicos, había diferentes opiniones en relación con la manera de entender un juicio pre-advenimiento. También había adventistas que no sentían la necesidad de identificarse con un lado u otro.

Hay que mencionar también que, aunque pequeño, había y hay un segmento en el adventismo que podría describirse como teológicamente liberal.

DE LA CONTROVERSIA A LA CRISIS

Como ha mostrado la comparación doctrinal anterior, las diferencias entre estas dos facciones fueron realmente significativas. Esencialmente, las diferencias podrían reducirse a: 1) la cuestión de autoridad (sola scriptura vs. la Escritura más Ellen White), y 2) la cuestión de la salvación (justicia imputada vs. justicia impartida). En realidad, el adventismo debatía los mismos puntos en disputa que provocaron la Reforma del siglo dieciséis.

 

Al acercarse el fin de la década de 1970, esta controversia doctrinal condujo a una verdadera crisis dentro del Adventismo. Primero, salieron dos libros que desafiaban las posiciones tradicionales adventistas sobre la justificación por fe y los sucesos de 1844. The Shaking of Adventism [El Zarandeo del Adventismo], escrito por Geoffrey Paxton, un erudito anglicano, bosquejó la lucha en el Adventismo acerca de la doctrina de la justificación por fe. Paxton afirmó que, si los adventistas fueran, como afirmaban, los herederos especiales de la Reforma entonces deben aceptar la manera en que la Reforma entendía la justificación por fe. Llegar a una correcta comprensión de esta doctrina crítica había atormentado al adventismo a través de su historia. El segundo libro,1844 Reexamined [Un Reexamen de 1844], por Robert Brinsmead, repudió la manera tradicional en que los adventistas entendían a 1844 y el juicio investigador. Estos dos libros se enfocaban sobre dos de los puntos en disputa críticos de la crisis de identidad adventista.

Zarandeando los fundamentos

Sin duda, el punto en disputa más explosivo que surgió durante este período fue la revelación de la tremenda dependencia literaria de Ellen White. Todos los eruditos adventistas, como Harold Weiss, Roy Branson, William Peterson, y Ronald Numbers, revelaron los resultados de investigaciones históricas que mostraban que Ellen White había tomado prestado material de otros autores del siglo diecinueve. Sin embargo, la revelación más controvertida procedió de un pastor adventista llamado Walter Rea. Rea dijo que entre el 80 y el 90 por ciento de los escritos de White habían sido plagiados. A causa de la tremenda influencia que han tenido los escritos de White en la denominación, y porque a los adventistas se les ha enseñado que los escritos de ella fueron tomados directamente de sus visiones (una posición publicitada por la denominación), esta revelación sacudió los fundamentos mismos del Adventismo.

 

Inicialmente, el White Estate negó esta evidencia, pero más tarde admitió que se habían usado fuentes para sus escritos. Review and Herald, el órgano oficial de la denominación, arguyó en defensa de White que sus préstamos literarios fueron mucho menores de lo que afirmaba Rea, y que el uso por parte de ella de fuentes literarias no invalidaba la inspiración de sus escritos. Después de todo, razonaron, algunos escritores bíblicos usaron fuentes. Rea, que más tarde documentó a conciencia esta acusación en su libro The White Lie [La Mentira White] (M. & R. Publications), fue despedido de la denominación.

 

La cuestión de la inspiración y la autoridad de Ellen White ha sido fuente de controversia a lo largo de la historia del adventismo, pero la acusación de plagio ha arrojado dudas en cuanto a su integridad y su veracidad. Algunos hasta acusaron al White Estate de haber conocido este problema por algún tiempo y haber intentado ocultarlo. Este punto era también importante en relación con la singular identidad del adventismo. Porque muchas de sus doctrinas distintivas habían recibido confirmación por medio del don profético de Ellen White, cuestionarla era cuestionar la singularidad del adventismo mismo.

Poniendo en tela de juicio el corazón del Adventismo

Dos de las doctrinas que habían recibido confirmación por medio del don profético eran la doctrina del santuario y la del juicio investigador (es decir, los sucesos de 1844). Estas dos doctrinas distintivas estaban en el centro de una controversia que finalmente conduciría a una marcada división dentro de las filas del adventismo. Desmond Ford, que durante 16 años fue el presidente del departamento de teología de Avondale College en New South Wales, Australia, puso en tela de juicio la validez bíblica de la manera tradicional en que se entendían estas doctrinas. Argüía que la manera literalista y perfeccionista en que se entendían estas doctrinas adelantadas por el Adventismo Tradicional no tenía justificación bíblica, y que eran aceptadas principalmente a causa de las visiones de la Sra. White, que las había confirmado. Ford declaró que, aunque los escritos de Ellen White eran esenciales para el desarrollo adventista, debían entenderse como pastorales, no como canónicos. Aunque Ford argumentó que 1844 no tenía significado bíblico, sí creía que Dios había realmente suscitado a la denominación adventista para subrayar, junto con las justicia por la fe, doctrinas tales como el sabadismo, el creacionismo, la inmortalidad condicional, y el premilenismo.

 

A causa de la controversia sobre las creencias doctrinales de Ford, los dirigentes adventistas acordaron darle una licencia de seis meses para que preparara una defensa de sus puntos de vista. Más tarde, un comité se reuniría y evaluaría sus posiciones a la luz de las doctrinas adventistas. Ford, un erudito cuidadoso y prolífico, preparó un manuscrito de 990 páginas titulado Daniel 8:14: The Day of Atonement and the Investigative Judgment [Daniel 8:14: El Día de Expiación y el Juicio Investigador]. En agosto de 1980, 126 dirigentes adventistas se reunieron en Glacier View Ranch, Colorado, para discutir estos provocativos puntos. Después de una semana de reuniones, los dirigentes declararon que los puntos de vista de Ford estaban en desacuerdo con las expresas doctrinas adventistas. Como Ford no quiso retractarse de sus convicciones, la denominación le quitó sus credenciales de ministro.

 

La expulsión de Desmond Ford, a quien algunos consideran el padre del Adventismo Evangélico, enfureció a muchos, y dio lugar a un éxodo evangélico en masa de la denominación hacia iglesias adventistas independientes y evangélicas de corriente principal. Asimismo, hasta cien dirigentes e instructores bíblicos adventistas evangélicos fueron más tarde despedidos u obligados a renunciar por apoyar la teología de Ford.

 

No es necesario decir que la década de 1980 ha sido un tiempo de crisis para los adventistas. Y aunque parecería que el período más traumático ha pasado, todavía quedan las cicatrices de esta lucha. Aunque las decisiones de la Conferencia General parecen apoyar al Adventismo Tradicional, la denominación ha negado haber tratado sistemáticamente de eliminar toda influencia evangélica. Muchos ex-pastores y ex-instructores bíblicos se opondrían vigorosamente a esta afirmación. Parecería que todavía hay gran número de adventistas de persuasión evangélica, pero ciertamente no muy vocingleros después de Glacier View.

 

A causa de la controversia que ha prevalecido dentro del adventismo durante las décadas más recientes, muchos de los que están enterados de la evaluación Barnhouse/Martin en la década de 1950 se han preguntado si esta posición debería ser revisada o cambiada significativamente. Debido a la acción tomada contra Desmond Ford, Walter Rea, y muchos otros, algunos se han preguntado si el adventismo actual debería ser considerado un culto no cristiano.

 

Nuestra posición es la de que la evaluación de Barnhouse y Martin todavía representa el segmento del adventismo que sostiene la posición manifestada en QOD, y expresada además en el movimiento Adventista Evangélico de las recientes décadas. Aunque algunos dentro de este grupo se adhieren a doctrinas que no son parte de la corriente principal evangélica, sí afirman las doctrinas fundamentales del cristianismo histórico, en particular la manera en que Pablo y la Reforma entienden la justificación por gracia por medio de la fe solamente (Rom. 3-4). A este grupo, sin importar el número de los que todavía queden, extendemos una mano de compañerismo y estímulo. Aplaudimos su valor de permanecer firmes en favor del evangelio.

 

Por otra parte, el Adventismo Tradicional, que parece haber obtenido el apoyo de muchos administradores y dirigentes (por lo menos en Glacier View), parece estar desplazándose en dirección opuesta a varias posiciones adoptadas en QOD. Aunque los dirigentes adventistas han declarado que la denominación apoya a QOD, algunos de estos mismos dirigentes han desfraternizado a numerosos adventistas por haber afirmado porciones de QOD. En vez de sustentar a QOD, algunos dirigentes dentro de la denominación se han referido a ello como una "herejía condenable". (17)

 

Por irónico que le parezca a un grupo que vocingleramente condena al catolicismo y afirma ser el heredero especial de la Reforma, la posición adventista tradicional sobre la justificación por la fe se parece más a la del Concilio de Trento católico romano que a la de los reformadores. (18) Como esta doctrina es tan crucial para un correcto entendimiento de la ley y el evangelio, su aberrante punto de vista de igualar la justificación a la santificación conduce a varios conceptos antibíblicos (falta de seguridad, el perfeccionismo, etc.). No es de sorprenderse que Lutero pensara que todo giraba sobre una correcta comprensión de esta doctrina.

 

Aparte de su comprometedora posición sobre la justificación, el Adventismo Tradicional parece decidido a convertir a Ellen G. White en la infalible intérprete de las Escrituras. Aunque ésta nunca ha sido la posición oficial de la iglesia, de modo práctico muchos dirigentes dentro del Adventismo han afirmado esto. Lyndon K. McDowell hace este penetrante comentario: "En la práctica, si no en teoría, los escritos de Ellen G. White han sido elevados a la categoría de piedra de toque de la interpretación casi de inspiración verbal, lo cual ha resultado en una membresía esencialmente inculta bíblicamente". (19)Desafortunadamente, muchos adventistas consideran los escritos de Ellen White como un atajo infalible hacia la comprensión de las Escrituras. Los adventistas deben entender que, si elevan a Ellen White a la posición de intérprete infalible, entonces la dramática ironía de todos los tiempos se habrá convertido en realidad - el Adventismo tiene una Papisa.

¿Es sectario el Adventismo tradicional?

Con respecto a la acusación de que el Adventismo Tradicional es un culto no cristiano, hay que subrayar que la estructura del Adventismo es mayormente ortodoxa (acepta la Trinidad, la deidad de Cristo, el nacimiento virginal, la resurrección corporal, etc). Sin embargo, en la actualidad parecería que el Adventismo tradicional es por lo menos aberrante, confundiendo o comprometiendo la verdad bíblica (por ejemplo, su posición sobre la justificación, la naturaleza de Cristo, la apelación a una autoridad no bíblica). Hay que decir también que, si el segmento tradicional continúa apartándose de QOD y promocionando a Ellen White como la intérprete infalible de la iglesia, entonces podrían un día hacerse acreedores al título de "culto", como lo reconocen algunos adventistas.

 

A finales de la década de 1970, el adventismo se encontraba en la encrucijada de convertirse en bastante evangélico o regresar al tradicionalismo del pasado. La crisis de la década de 1980 deja claro que muchos en la dirigencia adventista escuchan atentamente al bullicioso segmento tradicionalista y, desafortunadamente, han conducido al adventismo en la dirección equivocada. Si los de la dirigencia adventista que aman el evangelio de la Reforma (y todavía hay muchos) no hablan y defienden sus convicciones, el adventismo tiene pocas esperanzas, porque el Adventismo Tradicional está teológicamente en bancarrota. Su pervertido evangelio les roba la seguridad a los cristianos evangélicos y les coloca en la rueda de molino de tratar de ponerse a la altura de la santa ley de Dios para ser salvos.

 

Nuestra crítica del adventismo no debería interpretarse como un ataque del enemigo, sino más bien como las preocupadas palabras de un amigo, que ora fervientemente para que los actuales dirigentes del Adventismo honren las Escrituras y el evangelio de la gracia por encima de sus propias y distintivas creencias denominacionales.



NOTAS

1. Véase, por ejemplo, The Four Major Cults, de Anthony Hoekema (Grand Rapids, MI:
William B. Eerdmans Publishing Company, 1963).
2. Questions on Doctrine (Washington, D. C.: Review and Herald Publishing Assn., 1957),
21-22.
3. Para un análisis completo de las creencias distintivas adventistas, véase The Kingdom of the Cults, de Walter Martin, edición revisada (Minneapolis, MN: Bethany House Publishers,
1985).
4. Questions on Doctrine, 96.
5. Ibid., 89.
6. Ibid.
7. Walter Martin, "Adventist Theology vs. Historic Orthodoxy", Eternity, Ene. 1957, 13.
8. Walter Martin, "Seventh-day Adventism", Christianity Today, 19 Dic. 1960, 14.
9. El título exacto es Seventh-day Adventists Answer Questions on Doctrine, pero se conoce mejor como Questions on Doctrine.
10. "Currents Interview: Walter Martin", Adventist Currents, Julio 1983, 15.
11. Gary Land (ed.), Adventism in America (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company. 1986), 187.
12. Véase a Land, 215.
13. Desmond y Gillian Ford, The Adventist Crisis of Spiritual Identity. (Newcastle, CA:
Desmond Ford Publications, 1982), 20-28.
14. Alan Crandall, "Whither Evangelical Adventism", Evangelica, Mayo 1982, 23.
15. Ford, 20.
16 Ibid.
17. Geoffrey Paxton, The Shaking of Adventism (Grand Rapids, MI: Baker Book House,
1977), 153.
18. Véase a Paxton, 46-49.
19. Lyndon K. McDowell (erudito adventista), citado en "Quotable Quotes from Adventist
Scholars", Evangelica, Nov. 1981, 37.

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EL MESÍAS DE HEBREOS

 

El Mesías Humano (no Dios) del Libro de Hebreos

 

 

     Un especial énfasis es puesto en la humanidad de Jesús en el libro de Hebreos. Claramente Jesús es parte de la raza humana:

 

Heb. 2:17: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos” (Sus hermanos fueron todos seres humanos.) 

 

Heb. 7:14: “Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá.” (Como el Hijo de David él fue parte de la raza humana.)

 

Heb. 5:8: “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia”   (El sufrió como cualquiera otra persona humana. Dios no aprende la obediencia.)

 

Heb. 2:18: “Pues en cuanto a él mismo padeció siendo tentado.” (“Dios no puede ser tentado,” Santiago 1:13.)

 

Heb.5:7: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte.” (Si él  hubiera sido Dios, él debería haber estado capacitado para salvarse a si mismo.

 

Heb. 4:4. Dios, no Jesús, reposó en la creación; i.e., Dios fue el Creador.

 

Heb. 2:2. Jesús se une a los Cristianos en la adoración de Dios.

 

     Dunn reconoce que el libro de Hebreos ha sido frecuentemente creído que sostiene la preexistencia de Cristo: “La contribución especial de Hebreos es que parece ser el primero de los escritos del Nuevo Testamento que ha aceptado el pensamiento específico de un Hijo divino preexistente.” Pero note su conclusión:

 

Sería ciertamente ir más allá de nuestra evidencia concluir que el autor ha llegado a la comprensión del Hijo de Dios como habiendo tenido una real preexistencia personal. En pocas palabras, un concepto de un Hijo preexistente, sí; pero la preexistencia tal vez más de una idea y propósito en la mente de Dios que la de un ser divino personal.16

 

 

     Cuando el libro de Hebreos habla de Jesús (Heb. 2:6-8) se remite al clásico pasaje de Salmos que tiene que ver con el destino del hombre: “Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el Hijo del hombre, para que lo visites’ Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra” (Sal. 8:4-6).

 

     ¿Puede ser este pasaje que habla originalmente de la humanidad ser aplicado a Jesús si de hecho él fue Dios? ¿Cómo pudo ser él “menor que Dios (o que los ángeles), y al mismo tiempo, aun como un hombre, ser plenamente Dios?

 

     El libro de Hebreos ha sido usado para apoyar una pasada existencia eterna para el Mesías. Tales pruebas dependen mucho de las deducciones obtenidas de  versos sencillos. Por ejemplo, “Dios...estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (Heb. 1:2).  Algunos han supuesto que este verso es evidencia de que Jesús creó el mundo. El verso se traduce más correctamente a través de [no por] quien asimismo hizo el universo”. No hay nada aquí que implique que Jesús creó el cielo y la tierra. Lo que se dice es que el único Dios quien sobre su propio testimonio, como hemos visto, estaba solo en el acto de la creación (Isa. 44:24), estableció los siglos de la historia humana con Jesús en el centro de Su propósito, mucho antes de que hablara sólo a través del Hijo “en estos últimos días”. No es difícil concebir que la vida, muerte, y la gobernación del mundo del Mesías impactará todas las edades, pasada, presente, y futura. La misma figura es hallada en Colosenses 1:15-18. En Hebreos es sumamente significativo que Dios no habló a través de un Hijo en los tiempos del Antiguo Testamento sino sólo “al final de aquellos días” (Heb. 1:2). Hay una fuerte sugerencia aquí que el Hijo no es eterno sino que vino a la existencia como el histórico Jesús.

 

     Lo que emerge de los primeros dos versículos del libro de Hebreos es que Jesús no era el agente de Dios para Israel en los tiempos del Antiguo Testamento. Dios habló a través de otras personas y no por medio de Jesús en el pasado. Los ángeles fueron frecuentemente los agentes de Dios. Esto no significa que el “ángel del Señor”,” que representó al Dios de Israel, era el Hijo de Dios preexistente, como a veces se ha afirmado. Muy específicamente, nuestro autor argumenta, que Dios no se dirigió a ningún ángel como “Hijo” (Heb. 1:5). Este privilegio le fue reservado al único Hijo de Dios, Jesús. Este hecho debería sepultar cualquier teoría de que Jesús preexistió como un ángel. La noción de que él pudo haber sido Miguel, el arcángel, está positivamente excluida por el primer capítulo de Hebreos. El ministerio del Hijo de Dios es por lejos superior de aquel de los ángeles, aunque ellos han sido instrumentos en la dación de la ley en el Sinaí (Gál. 3:19).

 

     El escritor de Hebreos llama a nuestra atención a un periodo de tiempo diferente cuando dice: “Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando” (Heb. 2:5). El tenía en mente no eventos pasados sino una nueva era que estaba viniendo. La preeminencia del Mesías como cabeza de esta nueva creación del futuro es una enseñanza dominante del Nuevo Testamento. El autor de Hebreos subraya el hecho de que Jesús recibió una herencia superior a aquella de los ángeles. La suya fue una herencia legítima de un hijo primogénito: “Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy?” (Heb. 1:5). Jesús no pudo haber sido Dios. El fue un ser creado por el Padre. El engendramiento  implica principio, y Dios no tiene principio. Jesús fue el primogénito de la nueva creación de Dios. Su origen fue único, que envolvía una concepción milagrosa (Lucas 1:35), pero él no fue ni Dios ni literalmente preexistente. Tampoco fue él el Melquisedec de Génesis 14:18-20. Melquisedec no fue el Hijo de Dios pero sí semejante a él, como dice Hebreos 7:3. Melquisedec de hecho tuvo una genealogía, aunque no está registrada en la Escritura. El misterioso sacerdote, de cuyo linaje no hay un registro Escriturario, no fue el Dios supremo! (Dios de todos modos “no es un hombre” en la Biblia Hebrea). Las traducciones están en lo cierto cuando señalan a Melquisedec como “este hombre” (Heb. 7:14). El es también la persona “cuya genealogía no está trazada de los Levitas” (Heb. 7:6), pero el punto es que es trazable a alguno “cuya genealogía” (v.6) supone que él tuvo una, como todos la tienen. Lo cierto es que toda esta clase de argumentación basada en la ausencia de un registro ancestral de un sacerdote-rey está muy lejana de nosotros en este siglo veintiuno. Esta es la mayor razón por la que la Biblia debe ser estudiada a la luz de su propio contexto y con frecuencia con la ayuda de aquellos cuyo  asunto es estar informados acerca de su antecedente. La mentalidad de aquellos que dicen, “yo sólo estudio la Biblia, no los comentarios” podría resultar ser un pasaporte al desastre y a la ignorancia.

       

     Lo que el escritor a los Hebreos y Pablo trataron de clarificar fue la preeminencia de Jesús como “el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga preeminencia” (Col. 1:18). El hijo primogénito por la ley Judía recibía la más grande herencia. El libro de Hebreos describe la posición elevada del Hijo: “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios (Heb. 1:6). Los escritores del Nuevo Testamento hallaron necesario subrayar la magnitud del oficio de Jesús como Mesías. ¿Por qué el autor no afirmó claramente que Jesús era el Dios Único? Esto hubiera establecido su superioridad sobre los ángeles, Moisés y Josué más allá de cualquier duda. Ya que el autor supo junto con Pedro y los Apóstoles que Jesús era el Mesías (Mat. 16:16), él tuvo que demostrar por la Escritura su superioridad sobre todas las otras autoridades creadas. Note también que fue Dios, no Jesús Mesías, quien descansó en la creación (Heb. 4:4). Esto tiene poco sentido si es que el Hijo había llevado a cabo el trabajo de la creación del Génesis---un hecho que él negó en Marcos 10:6. A la luz de Isaías 44:24, Jesús difícilmente pudo haber pensado de sí mismo como presente con Dios en Génesis 1.

 

     Indiscutiblemente la humanidad de Jesús como Sumo Sacerdote fue otro punto especial a ser enfatizado en el libro de Hebreos. Se ha suscitado una confusión, no obstante, sobre el verso ocho del primer capítulo: “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo.” Brown presenta las siguientes observaciones:

 

Vincent Taylor admite que en el v.8 la expresión “Oh Dios” es un enunciado vocativo de Jesús, pero él dice que el autor de Hebreos estaba meramente citando el Salmo y usando su terminología sin ninguna deliberada intención de querer sugerir que Jesús es Dios. Es verdad que el punto principal al citar el Salmo fue contrastar el Hijo con los ángeles y mostrar que el Hijo goza de dominación eterna, mientras que los ángeles eran sólo siervos. Por lo tanto en la cita no se estaba elaborando ninguna idea importante del hecho de que el Hijo de Dios puede ser llamado como Dios. Sin embargo no podemos presumir que el autor no advirtió que esta cita tenía este efecto. Podemos decir al menos, que el autor no vio nada de malo en esta forma de tratamiento, y podemos invocar una similar situación en Hebreos 1:10, donde la aplicación al Hijo del Salmo 102:25-27 tiene el efecto de llamar a Jesús como Señor. Por supuesto, no tenemos forma de saber qué significó el “Oh, Dios” para el autor de Hebreos cuando él lo aplica a Jesús. El Salmo 45 es un Salmo real; y en la analogía del “Dios Poderoso” de Isaías 9:6, “Dios puede haber sido visto simplemente como un título real y por lo tanto aplicable a Jesús como el Mesías Davídico.

 

     Raymond Brown detecta correctamente la fuerte atmósfera Mesiánica de Hebreos 1. “El Dios Poderoso” de Isaías 9:6 significa ciertamente, como es definido por el Léxico Hebreo, “un héroe divino que refleja la majestad divina.” Es precisamente ese mismo sentido Mesiánico del término “Dios” que permite al salmista llamar al Rey como “Dios”, sin invitarnos a pensar que hay ahora dos miembros en la Deidad. La cita de Salmo 45:6 en Hebreos 1:8 trae ese mismo uso Mesiánico de la palabra Dios dentro del Nuevo Testamento. No debemos mal entender ese mismísimo uso Judío de los títulos. Es un serio error que el Mesías haya ahora subido dentro del espacio reservado para el único Dios, el Padre. Por más exaltada que sea la posición de Jesús y a pesar de su función de representante de Dios, el estricto monoteísmo unipersonal de la fe de Israel no es nunca comprometido por ningún escritor del Nuevo Testamento.

 

     El escritor a los Hebreos se une al resto de los escritores del Nuevo Testamento en la proclamación de Jesús como el Mesías real de Dios. La promesa del Reino venidero del Mesías hombre es, por supuesto, hallada frecuentemente en la Escritura. Pablo le dijo al mundo Gentil en los términos más claros que Dios “ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

 

     El hombre Jesús vivió y murió en esta tierra y por su obediencia calificó para ser el primer gobernante mundial justo. A través de su resurrección y el poder ahora conferido sobre él por su Padre, él volverá en el tiempo señalado para sentarse en el trono de su padre David, gobernando y juzgando a la tierra. Él permanece, sin embargo, incluso en su estado resucitado como “el hombre, Mesías Jesús” (1 Tim. 2:5), un testimonio a la cosa maravillosa que Dios ha hecho a través del hombre y para el hombre. Uno cometería una grave injusticia contra el escritor de Hebreos al insistir que él estaba tratando de presentar a un Dios-hombre preexistente en el primer capítulo de su epístola.

 

     La frecuente idea repetida de que a menos que Jesús sea Dios no tenemos Salvador, no tiene respaldo bíblico. Al contrario, la Biblia atestigua el plan sorprendente que Dios está ejecutando a través de un ser humano escogido. Debemos comprender que la fuente de toda esperanza Cristiana se encuentra en este hombre, Jesús, a quien Dios resucitó de la muerte. Si Jesús no fuera un miembro de la familia humana, como somos nosotros, entonces no tenemos la seguridad de que los seres humanos pueden ser resucitados a la vida eterna. La resurrección de Jesús probó a la Iglesia que el Mesías hombre era verdaderamente digno de los títulos exaltados atribuidos al Mesías en el Antiguo Testamento. Su resurrección fue la esperanza que motivó a la Iglesia primitiva. Si eso le pasó a un solo hombre entonces les podría suceder a ellos. 

 

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¿DOS DIOSES CREADORES?

 

¿HAY DOS DIOSES CREADORES?

 

 

...y surgió la Tierra y el firmamento.

 

 ¡La Verdad de los Hechos!

  

 Gén. 1:26 se usa con frecuencia para mostrar que la mano de Jesús estuvo presente en la Creación. Dice: "Entonces dijo Dios: 'hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra." Dicen que en este versículo el Padre está hablando al Hijo, basándose en los pronombres que se usan en él. Fíjese, sin embargo, que el versículo 27 dice: "Creó, pues, Dios al hombre a su imagen..." ¿Por qué no usa la frase "en nuestra propia imagen"? Una vez más en Gén. 11:7, 8 se usa el plural y, sin embargo, solo Yahweh les dispersó. Según Job 38:4-7 cuando Yahweh creó la tierra "gritaban de júbilo todos los hijos de Dios". Sin duda esto se refiere a los ángeles, que también estuvieron presentes durante la creación del hombre. Yahweh podría estar hablándoles a ellos, en Gén. 1:26, usando el plural real. Hallamos un ejemplo en Esd. 4:18: "El documento que nos enviasteis fue leído claramente en mi presencia." En este caso, se había escrito una carta estrictamente al Rey Artajerjes y a nadie más (v. 11). Sin embargo, el rey habla como si también se la hubieran escrito a otros. Otro ejemplo sería el de la Reina de Inglaterra diciendo: "Nosotros, la Reina de Inglaterra..." También puede entenderse en el sentido de alguien diciendo: "vayamos al lago para una merienda" y, sin embargo, solo el que está hablando se dirige al lago en el coche. De modo que creer que Yahweh está hablando a Jesús es una suposición. Es leer en el texto algo que en realidad no está diciendo.

 

Si no intentamos obligar a las Escrituras a adaptarse a nuestras propias doctrinas, resultan muy fáciles de entender. Pero en lugar de eso, los hombres apoyan a "Trinidades sagradas", "encarnaciones", "transubstanciaciones" y cosas por el estilo. La Biblia no usa términos como "Padre" e "Hijo" con el propósito de confundirnos, sino que se usan para expresar una relación con la cual nos podemos identificar. Si Jesús fuese el Padre Yahweh, las Escrituras lo hubiesen dicho claramente, pero en lugar de ello dice que Jesús es el Hijo del Padre Yahweh.

 

Un artículo escrito en "Israel Today" intenta explicar esta relación diciendo que Yahweh se manifestó tomando forma humana como Jesús. El autor llama a esto la encarnación y este mismo autor se mete con todo derecho con la trinidad porque la palabra no se encuentra en la Biblia y, sin embargo, exalta otro término como "encarnación". Tal vez se sintió confuso por la traducción equivocada de 1 Tim. 3:16 en la KJV, que dice "Dios se manifestó en la carne." Una nota al pie de la Diglota Enfática dice: "casi todos los manuscritos antiguos y todas las versiones dicen "Aquel que" en lugar de "Dios" en este pasaje. Incluso aunque la teoría de la encarnación fuese cierta, ¿continuaría Yahweh manifestándose a sí mismo como Jesús, incluso después del Milenio? 1 Cor. 15:24-28 y Apoc. 22:1 muestra a ambos como dos personas aparte después del Milenio. La verdad es que no son parte de un mismo ser, sino dos seres aparte y diferentes. Por eso es por lo que Jesús pudo decir lo que dijo en Juan 8:17,18, "En vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió también da testimonio de mí." Yahweh y Jesús son dos seres aparte, no dos manifestaciones de un mismo ser.

 

Cuando aceptamos las Escrituras tal y como son, sin leen en el texto más que lo que dice, la relación entre los dos resulta perfectamente clara. A pesar de ello, hay muchas personas que no se sienten satisfechas con el puesto que ocupa Jesús en la jerarquía celestial y sienten la necesidad de exaltarle para que ocupe el primer puesto, el de Yahweh Todopoderoso, y tuercen las Escrituras de diferentes maneras para conseguirlo.

 

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EXHORTASIÓN A LOS DETRACTORES, DEFENSORES DE HEREJES

 

PARA TODOS AQUELLOS DETRACTORES QUE DEFIENDEN A ESTOS FALSOS APÓSTOLES, SEAN "APOSTÓLICOS" OH… G12" FALSOS MINISTROS, LOBOS DE LA TEOLOGÍA DE LA AVARICIA. EL QUE CALLA, OTORGA

 

 

Cuando guardamos silencio frente a actos de explotación y abusos espirituales nos hacemos culpables y cómplices de los mismos. Jesús se enfrentó a la hipocresía de su época y denunció la falsedad de los fariseos, al proclamar su verdad (Mateo cap. 23). Ser tolerante con el religioso corrupto es una afrenta a la Palabra, y una vergüenza para el evangelio. No debemos tolerar el abuso espiritual: “Cuando un líder usa una posición espiritual para controlar o dominar a otra persona; esto incluye el avasallamiento de los sentimientos y opiniones de las otras personas, sin considerar lo que pasará con el estado del bienestar de vida, emociones o crecimiento espiritual de esa persona” incurre en un flagrante pecado.

 (1) Es deber de todo cristiano confrontar y analizar lo que cualquier pastor o apóstol enseñe, para ello tenemos la Palabra.

El juzgar lo que se enseña es parte del ser pensante, es un deber. No todo lo que se dice tiene que aceptarse, para ello está la doctrina de los apóstoles. El mismo San Pablo nos habla de aquellos que pervierten el evangelio y proclaman cosas que no son acorde con las enseñanzas de Jesucristo, por lo que debemos rechazarlo. Según Gálatas 1: 6-10, está claro sobre cómo debemos enfrentar lo que no proviene de Dios, y afirma que ni aun debemos aceptar aquello que procede de un ángel del cielo si lo proclamado no se ciñe al fundamento bíblico. San Pablo confrontó a San Pedro cuando erró en su actitud hacia los gentiles (Gálatas 2: 14), y cuando en la Iglesia surgió la disputa sobre si los gentiles, al aceptar a Cristo, debían circuncidarse y aceptar las costumbres del judaísmo, se convocó un concilio, y entre todos buscaron el consenso y la revelación del Espíritu, llegando por último a una conclusión (Hechos 15: 28-29), pero todo se hizo en equipo, lo que no da lugar a una autoridad dogmática y absolutista. Debemos “Hablar verdad cada uno con su prójimo” (Efesios 4:25) y si un hermano peca contra ti o contra la doctrina: “ve y repréndelo tú y él solo; si te oyere, has ganado a tu hermano” (Marcos 18:15). El apóstol Juan es mucho más exigente, al escribir en su segunda epístola una radical posición: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios, el que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esa doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! Participa en sus malas obras” (2 Juan 9- 11). Noten que afirma que decirle “bienvenido”, sabiendo que anda mal, lo hace a uno participante de sus malas obras. Esto no excluye a nadie, porque todos somos iguales delante del Señor, y no existe en la Biblia un grupo privilegiado, exento de las demandas dadas por el Señor a sus seguidores.

2. EL DERECHO A JUZGAR

Todos debemos ejercer nuestra capacidad de juzgar según dos parámetros existentes: 1- La Palabra revelada. 2- El discernimiento espiritual y natural. Cuando San Pablo llegó a Berea, huyendo de la intransigencia de los judíos de Tesalónica, entró en la sinagoga y anunció a los allí congregados el evangelio de Jesús conforme a las profecías del A.T. y los allí presentes ejercieron el derecho a juzgar, porque: “Estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11-12) Noten que no aceptaron fácilmente lo que el apóstol predicó sin primero verificar si lo dicho era veraz conforme a las Escrituras. ¿No es este un criterio analítico que nos lleva a juzgar lo que se nos dice? Algunos manipulan los textos y se basan en aquel que dice: “no juzguéis para no ser juzgados” (Lucas 6: 37) para así prohibir cualquier señalamiento a errores o actuaciones incorrectas en la enseñanza. Es necesario aclarar que este texto no prohíbe, de forma absoluta, el emitir juicios en el área doctrinal o de conducta moral, sino que se refiere a difundir juicios injustos, precipitados y hacer del juzgar una forma arbitraria para calumniar, o un vicio para criticar o condenar a alguien sin evidencias (2), por envidia y sin tener una vida acorde con lo que juzgo. En Juan 7: 24 el Señor nos autoriza a juzgar pero establece cierta regla para hacerlo: “No juzguéis según la apariencia, sino juzgad con justo juicio”. Noten que el juicio debe ser justo, lo que implica que al hacerlo, debemos tener evidencias de hecho, y no por el simple “don de sospecha”, algo común entre algunos cristianos y lo cual nos lleva a levantar calumnias. Si el predicador proclama una enseñanza que no tiene el respaldo de la Palabra, debemos desecharlo porque el “espiritual juzga todas las cosas” (1 Corintios 2:15). En tal caso es un deber señalar los errores de tal predicador.

3. LA CONDUCTA MORAL Y ETICA DEL MINISTRO DE DIOS

Respecto a la conducta moral del ministro, la Palabra indica cómo deben ser sus actuaciones (1 Timoteo 3:1-7). Si no vive dentro de las normas éticas y morales dadas, debe ser descalificado y catalogado como incrédulo y farsante. En Filipenses 3: 2 se mencionan tres conductas inmorales dentro del ministerio: a) Los perros: se refiere a aquellos que van detrás de quien mejor les pague, como el perro, que va detrás de aquel que lo alimenta. El comentarista dice que es una “metáfora para designar a los “inicuos”, a los “sin ley”, ellos que tanto se aferraban a ley, como para querer imponerla a todos los gentiles” (3). En el sentido original griego kuon: “es un término metafórico (Filipenses 3.2; Apocalipsis 22.15), de aquellos cuya impureza moral los excluirá de la nueva Jerusalén. Los judíos utilizaban este término para designar a los gentiles, con la idea de impureza ceremonial. Entre los griegos se trataba se un calificativo denotando impudicia. El término latino “canis” y el castellano “can” están relacionados etimológicamente con kuon” (4).Lo que deja ver que hay señalamientos claros a los que actúan de forma inmoral dentro del ministerio. b) Malos obreros: Como bien dice el término, los que en su proceder no actúan correctamente. Según se afirma, “no son los que trabajan poco, sino lo que trabajan para el mal” (5) c) Mutiladores del cuerpo: El sentido de mutilar es cortar, desmembrar. Tiene que ver con la acción de descuartizar. En el griego se usa el término “peritomé” que significa “corte en derredor” y es el mismo vocablo que se usa para la circuncisión. El apóstol Pablo juega con la palabra cambiándola por “katatomé” que tiene el sentido de un corte total (6). Este principio establece una sentencia condenatoria a aquellos que causan división en la iglesia, por lo cual Pablo le dice a Tito que “Al hombre que cause división, después de una y otra amonestación, deséchalo” (Tito 3:10). En muchas partes del N.T. se nos advierte constantemente del peligro de los impostores: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo” (2 Corintios 12:13). La misma enseñanza nos autoriza a juzgar entre los hermanos aquello que no esté de acuerdo con las enseñanzas apostólicas y las buenas costumbres (1 Corintios 6: 5). Hemos visto como el Apóstol Pablo ejerció su autoridad y condenó a un miembro de la Iglesia de Corinto (no sabemos si era líder o simple miembro), entregándolo a Satanás, para estar ausente de la congregación, pues el tal hermano estaba en fornicación con la mujer de su padre (1 Corintios 5:1-5). En sus consejos a Tito, le recomienda que si alguno actúa causando división lo deseche, y también se amoneste a aquellos que tomando el evangelio como un “modus vivendi”, no obedezcan lo ordenado, queriendo vivir de los demás, sin trabajar en nada, a los cuales manda que los señalemos, para no juntarnos con ellos (ver 2 Tesalonicenses 3: 14). También Pablo declara que él mismo, siendo apóstol, no fue gravoso a nadie, y con sus manos trabajó cuando fue necesario, lo que dignifica el ministerio. Tal posición contra los explotadores de la fe está clara en las enseñanzas bíblicas (1 Corintios 4:12, 2 Corintios 11: 9 Hechos 20: 34).

4. LA ARROGANCIA DE LOS APOSTOLES

Hoy en día, los apóstoles modernos presumen de ser excelentes, visten lujosamente, andan en limosinas, poseen guardaespaldas, entran por la puerta de atrás y comen impúdicamente, hospedándose en hoteles de lujo, buscando las adulación y el reconocimiento (*). Estos lustrosos profetas y apóstoles, como les llama Jeremías 5: 28, son: “…Manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas”. Judas 12-13 (*) En un reportaje de la NBC emitido en el programa DATELINE, se investigó a Benny Hinn y sus finanzas. En una de sus giras por Rusia, se hospedó de pasada en un hotel de Milán (Italia), pagando 10.800 dólares USA por una simple noche. Todo el reportaje revela la corrupción y el derroche de este predicador de la prosperidad. Pero lo más grave de todo es la forma en que contaminan la Palabra, introduciendo enseñanzas antibíblicas y gnósticas basadas, muchas de ellas, en sus propias revelaciones o visiones con las cuales presentan una perspectiva tal, que parece que sólo ellos tienen la revelación divina y línea directa con Dios de carácter privado. Ejecutan prácticas avasalladoras, las cuales debemos analizar a fondo, pues rompen con la humildad, sencillez, mansedumbre y doctrina enseñada por el mismo Jesús. “El mismo diablo es el protagonista principal y maestro de la arrogancia, y muchas veces la oculta con una mascarada de falso amor y bondad, así como hacen sus ministros, los cuales se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras” Es común escuchar de parte de los tales apóstoles y profetas que afirman: -Debemos darle tanta cantidad de dinero al siervo de Dios. -Dios le manda a la iglesia que le compren al pastor un auto de lujo. -Debemos darle al apóstol todos los diezmos como enseña la Palabra. -Que si no bendices (con dádivas) al siervo no serás prosperado. Cierta vez un predicador de la prosperidad afirmó públicamente que si ¡no obtenía un millón de dólares en seis meses el Señor lo iba a matar! En otra ocasión me contó una hermana que la visitó un “apóstol fraudulento” a su negocio y le dijo: -Hermana, el Espíritu Santo me envió para bendecir su negocio, pero me dijo el Señor que debe darme los diezmos de sus ganancias a fin de que sea prosperada en todo como enseña la Palabra-. Todas estas técnicas son contrarias al principio apostólico, por lo cual se evidencia que tales obreros son fraudulentos como enseña la Palabra. “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15)

Dios les bendiga,

Josué

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EL REINO Y SUS EXIGENCIAS PRESENTES

 

LAS EXIGENCIAS DEL REINO

 

Publicado por Iván Tapia



Lectura bíblica: San Mateo 5:48

Propósitos de la charla: Conocer, valorar y practicar las exigencias del Reino, planteadas en el Sermón del Monte.


La palabra "reino" aparece 9 veces en el sermón de la montaña predicado por Jesús y registrado por el primer Evangelio (San Mateo 5, 6, 7). En Numerología bíblica, el nueve es el número de la finalidad o del juicio. Marca lo completo, el fin y el resultado de todas las cosas en cuanto al hombre; el juicio del hombre y de todas sus obras. Es un factor de 666, que es 9 veces 74. El número 9 es 3², y 3 es el número de la perfección Divina, así como el número peculiar del Espíritu Santo (1 Corintios 12:8-10; Gálatas 5:19-21). Por ello, no es sorprendente descubrir que este número denota "finalidad" en cosas divinas.

Los cristianos convertidos leemos este sermón de Jesús a sus discípulos y quedamos perplejos y algunos hasta desorientados frente a unas palabras del Maestro aparentemente tan legalistas. En este discurso Él nos ordena guardar unas normas morales muy exigentes, al punto de decirnos "Sean perfectos como mi Padre que está en los cielos es perfecto". Nos quedamos abismados ante tamaña exigencia, después de habernos convertido a través del Evangelio de la gracia, que tan claramente proclama San Juan. El apóstol del amor nos muestra un Dios de perdón, al cual podemos acceder exclusivamente por medio de la fe, sin necesidad de hacer buenas obras o actuar de un modo moral (San Juan 1:12; San Juan 3:16; San Juan 5:24; San Juan 20:31).

No hay contradicción en toda la Biblia. Dios se ha valido de distintos hombres con particulares sensibilidades, experiencias, culturas, etc. para mostrarnos su multiforme gracia y las distintas perspectivas, alcances y etapas del Evangelio. La gracia de Dios expresada en el sacrificio de su Hijo no entra en contradicción con los mandamientos dejados por Él como Señor de la Iglesia. El Evangelio que proclama San Juan es el Evangelio de la Gracia de Dios, es decir la buena noticia de que Él ha elaborado y puesto por obra un plan de salvación para todos los que estábamos condenados. El Evangelio que nos muestra Leví, San Mateo, como buen judío es el Evangelio del Reino.

El evangelista y apóstol Mateo, opta por hablar de: "El Reino de los Cielos", cuando los otros tres evangelistas hablan de: "El Reino de Dios". Solamente en 4 ocasiones Mateo usa la frase "El Reino de Dios" (San Mateo 6:33; 12:21,28,31,43), en tanto que la frase "el Reino de los Cielos" aparece 32 veces en su evangelio. Generalmente se explica la preferencia de Mateo por esta última frase para denotar el carácter celestial del reino, vale decir, que proviene de arriba, como un don de Dios y no como una creación meramente humana y perecible.

Las nueve palabras "reino" en el sermón del monte, nos están indicando que esta enseñanza es una grave exigencia de Dios para quienes han sido traslados del reino de tinieblas "al reino de su amado Hijo" (Colosenses 1:13). Tales exigencias no son para los inconversos, no son un pre-requisito para la salvación, sino una condición para participar en el Reino de Jesucristo.

Aparte de que el Evangelio de Leví sea para judíos, según algunos, en el sermón del monte Dios se dirige a discípulos, es decir a personas que ya le conocen y están en una relación de obediencia con Él. No es un sermón evangelizador para la multitud sino una enseñanza para sus discípulos (San Mateo 5:1,2). El problema de nuestra lectura del Evangelio es que siempre pensamos en términos de ganar o perder la salvación; ser salvos o ser condenados; ir al cielo o al infierno, y no salimos de ese esquema mental que nos lleva continuamente a relacionarnos con Dios en términos de culpabilidad y liberación. ¡Ya es hora de que maduremos y comencemos a visualizar el proceso de crecimiento que implica nuestra relación con Dios!

Biológicamente no estamos pensando siempre acerca de nuestro nacimiento. Por cierto ese acontecimiento forma parte de nuestro pasado y quizás guardemos alguna fotografía de cuando éramos bebés; pero nadie duda de haber o vive pensando sólo en esa experiencia. Todo lo contrario, lo natural en el ser humano es vivir la etapa presente y proyectarse a etapas futuras. Siempre vamos tras un logro: estudiar para obtener un título, desarrollarnos profesionalmente, encontrar una pareja para casarnos y tener hijos, etc. ¿Por qué en la vida espiritual no asumimos esa conducta y seguimos comportándonos como si aún fuésemos bebés en Cristo, es decir unos aprendices?

Es maravilloso el mensaje de salvación anunciado por Dios en el Evangelio según San Juan, mas también es bellísimo y rico en promesas el Evangelio del Reino anunciado por Dios en el Evangelio según San Mateo. Comience usted a saborear, masticar, incorporar en su mente y corazón, y a practicar las enseñanzas del sermón del monte, y estará viviendo el reino de Dios en su vida. Necesitamos practicar las enseñanzas del Reino si queremos un días reinar con Él en el milenio. Ya no piense que es un asunto de salvación o condenación. Aquello fue resuelto en la cruz por el Hijo de Dios. ahora se trata de otro asunto. Usted ha nacido de nuevo y ha sido alimentado con la leche espiritual que todo hijo de Dios recibe en su infancia cristiana. Ahora necesita entrar a la escuela del Reino de Dios para obtener un día su graduación en el Tribunal de Cristo. ¿Desea usted pasar con honores esa prueba? ¿O es usted de aquellos que se conforman con estar en la multitud?

LOS PRINCIPIOS DEL REINO
El sermón mencionado nos da una "ley" en el sentido que establece normas o principios para la vida en el Reino de Dios. ¿Cómo se obtiene la salvación? Por la fe en Jesucristo. ¿Cómo se obtiene la entrada al Reino milenario? Por el cumplimiento de las normas del reino, es decir por obras. Cuando tomamos con liviandad el Evangelio y lo reducimos a un amor permisivo de Dios, nos hacemos mucho mal a nosotros y a nuestros hermanos. La fe en Jesucristo nos da la salvación de nuestra alma, pero esa fe debe desarrollarse y producir el fruto del Espíritu Santo. Por medio del ejercicio de los principios, actitudes y obras del Reino, alcanzaremos el galardón tras el cual San Pablo luchó hasta su fin (2 Timoteo 4:8), el cual viene con la segunda venida del Señor (Apocalipsis 22:12). A continuación se detallan estos principios expuestos por el Maestro de un modo bastante provocativo.

1. POBREZA
"Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos." (San Mateo 5:3) En las bienaventuranzas Jesús anuncia que es requisito para pertenecer al Reino , la humildad, la absoluta sumisión a la voluntad de Dios. Él emplea la palabra «pobres» (anawim en hebreo, ptojoi en griego) en el sentido que le dieron los profetas del Antiguo Testamento, en particular los tardíos como Sofonías: los humillados y sumisos a la voluntad de Dios (Sofonías 2:3). Jesús, quién desde niño conocía muy bien las Escrituras, como todos sabemos, debe haber tenido en mente la frase de Isaías: «Miraré al que es pobre y humilde espíritu.» (Isaías 66:2). La unión de estos dos términos: «pobre» y «humilde», nos da el sentido en que Jesús emplea la palabra «pobre». «Pobre» es el que se humilla ante Dios, el que reconoce su pobreza y necesidad espiritual, su pobreza en el reino del espíritu, aunque sea rico materialmente. Pobre es el manso, el piadoso, el que está disponible ante Dios. Pobreza, desde el punto de vista evangélico, es humildad, sumisión al Señor.

2. PERSECUCIÓN
"Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos." (San Mateo 5:10) Quien obra la justicia de Dios será perseguido. Muchos que han proclamado la paz, la no violencia, la no discriminación, el respeto a la diversidad, etc. han sufrido persecución. En un mundo de injusticia, el que hace justicia y la tiene como norma de vida, es rechazado y perseguido, ya sea por la burla, el descrédito o la violencia. Es la lucha de las tinieblas contra la luz. Hay una bienaventuranza para los que sufren persecución: serán propietarios del Reino cuando venga Jesucristo. Persecución es en el fondo el resultado de hacer justicia.

3. PEQUEÑEZ
"De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos;" (San Mateo 5:19a) El Señor nos invita a ser detallistas y no menospreciar un mandato de Él, por sin importancia o pequeño que nos parezca. Toda lucha contra el aborto u otra acción contra la vida, por ejemplo, no es sin importancia sino un grave deber cristiano. Pequeñez nos indica que lo que para el hombre es pequeño, para Dios no lo es.

4. GRANDEZA
"...mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos." (San Mateo 5:19b) Hacer y enseñar son los requisitos básicos para tener autoridad en el reino de los cielos. Grandeza es autoridad moral.

5. DISCIPLINA
"Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos." (San Mateo 5:20) Consideramos a los escribas y fariseos, legalistas, exagerados y fanáticos; sin embargo el Señor nos exige esa justicia como standard mínimo. Seremos flexibles con el pecador, comprensivos con el prójimo, caritativos con el hermano, pero inflexibles e intransigentes con nosotros mismos. Necesitamos disciplina para llegar a ser auténticos ciudadanos del Reino.

6. PASIÓN POR EL REINO
"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre./ Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra./ El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy./ Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores." (San Mateo 6:9-12) Deseamos que venga el reino de justicia de Dios a la tierra, pero ese reino no vendrá si primero no lo vivimos nosotros, los cristianos. El gran desafío del discípulo es vivir el reino de Dios en un mundo gobernado por las tinieblas; es como dicen los refranes "predicar en el desierto", "hacer el loco", "nadar contra la corriente". Vivamos los principios del reino en un mundo en decadencia.

7. INTEGRIDAD
"Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén." (San Mateo 6:13) El reino es del Señor eternamente. Él tiene poder para librarnos del mal y enfrentar la tentación con integridad. Ser personas íntegras es que somos discípulos coherentes y consecuentes con lo que creemos y predicamos.

8. PRIORIDAD POR EL REINO
"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?/ Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas./ Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." (San Mateo 6:31-33) Los seres humanos no pensamos ni sentimos como Dios. Damos mayor importancia a lo que es menos importante para Dios: la comida, la bebida, el vestido. ¿Qué es más importante para Él: que me esmere por tener una casa propia o que de alojamiento al pobre? ¿qué me afane en trabajar para ganar mucho dinero o que me esfuerce en servir a mi prójimo? "Buscad primero el reino de Dios y su justicia" La justicia del reino es que al necesitado se le devuelva lo robado, que cese toda discriminación, que sea anunciada Su Palabra y que los hombres se reconcilien con Él. Si buscamos primero esto, todo lo demás nos será añadido.

9. COHERENCIA
"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos./ Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?/ Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." (San Mateo 7:21-23) Creemos que por el puro hecho de adorar a Dios y llamarnos cristianos podremos disfrutar del reino milenario, pero no es así. Sino el que hace la voluntad del Padre, la cual se expresa en este sermón y en todas las palabras de Jesús.

BIBLIOGRAFÍA.
"El Reino de Dios... ¿Qué es?", Mario A Olcese.
http://www.desarrollocristiano.com/
"Como entender los Números de la Biblia", Ramón Romero.
 
Más sobre el Reino en:
 
 

HÁGASE NIÑO PARA RECIBIR EL REINO

 

ACEPTANDO EL REINO CON UN CORAZÓN DE NIÑO

 

¡LA FÓRMULA SECRETA PARA ENTENDER EL REINO DE DIOS!

 

 

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

 

“Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14).

 

 

El Reino es para los puros y sencillos

 

El Señor Jesucristo enseñó que de las personas de corazón de niño es el reino de Dios. Su mensaje del reino no estaba dirigido a los doctos de la ley, aquellos arrogantes y eruditos hombres del pueblo que se le oponían y querían destruirlo. Entonces su proclama no era para gente culta y leída, sino para los pobres de este mundo, para los menos educados, los desposeídos, o la llamada “escoria del mundo”. Esta verdad es muy objetiva en el N.T y era de esperarse que su mensaje fuera igualmente presentado de manera sencilla y clara para que esta clase de gente menos educada pudiera entenderlo. Jesús habló de su reino a los suyos de manera clara, pero ocultamente (en parábolas) a los de fuera, a los que no estaban de su lado.

 

Un Reino que ha sido complicado y trucado con elucubraciones innecesarias

 

Siendo que el reino es un mensaje simple y claro, es sorprendente ver cómo en los sitios web cristianos dónde se trata del tema, se lo presenta de manera confusa y enrevesada que hace imposible que los simples puedan entenderlo, aquellos que son como niños de corazón y de mente.

 

Unos creen que el Reino es una realidad presente, pero otros lo creen futuro; unos creen que el reino es la iglesia, mientras que otros lo creen que será una monarquía restaurada judía en Jerusalén. Unos dicen que el reino está en el corazón del creyente, en tanto que otros creen que es el cielo mismo a donde supuestamente irán los salvos a morar eternamente.

 

Pero me pregunto, ¿sería posible que el mensaje central y salvador de Jesucristo fuera tan complicado y sujeto a miles de interpretaciones que lo único que haría sería confundir más bien que orientar a los potenciales creyentes?¿Cómo puede uno aceptar el prístino y salvador evangelio del reino si éste es presentado de manera contradictoria y embrollada por las diferentes denominaciones que lo predican?¿Podría ser que el diablo, el gran enemigo del evangelio de la gloria de Cristo, esté detrás de toda esta confusión reinante? Creo que es hora que entendamos el reino de Dios de manera como es presentada en las Escrituras, no a partir del Nuevo Testamento, sino desde el mismo Antiguo Testamento. La llamada Iglesia de Cristo presenta un reino eclesiástico que no se ajusta al Antiguo Testamento, pues recordemos que el reino de Dios no  comenzó con Cristo, sino con su ancestro, David. Este insigne rey tuvo un reino literal en la tierra y súbditos a sus órdenes, sabemos que era muy reverenciado y mentado en las memorias o crónicas de Israel. Así que para entender el reino predicado por Jesús debemos estudiar sus antecedentes en el Antiguo Testamento.

 

Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres del pueblo Hebreo

 

Cuando comenzamos a aceptar que el reino está estrechamente ligado a los Judíos, y que Dios hizo pactos muy claros y específicos con Abraham y David, tanto a corto como a largo plazos relativos a una tierra y a un reino, entonces no nos iremos por la tangente con respecto a lo que significa bíblicamente el reino de Yahweh. El problema de las iglesias es que muchas de ellas interpretan alegóricamente el reino obviando su naturaleza terrenal y nacional, tal vez por prejuicios infundados como que los judíos fueron rechazados por Dios porque “mataron a Jesús”. Estos se olvidan de lo que escribió Pablo a los romanos: “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció…” (11:1,2). En otra ocasión, Pablo les dice a los mismos romanos que Cristo vino a confirmar lo que Dios les prometió a los padres. Dice el apóstol, así: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres” (15:8)Así, pues, si Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres, esto significa que están vigentes, al día, ¡y por cumplirse! Es necesario entender esto para no irnos por las ramas con relación al reino verdadero que vino a ser confirmado y predicado por Jesucristo, y que luego fue anunciado por sus apóstoles y discípulos verdaderos (Lucas 8:1,2; 9:1,2).

 

Jesús dio por sentado que sus paisanos conocían sobre el Reino

 

Cuando Jesucristo se presentó a su pueblo, él no vino a decirles que les traía “Nuevas noticias” sino “buenas noticias”, lo cual, obviamente, es muy distinto. Es decir, Jesús se presentó a sus paisanos para traerles la Buena Nueva de que el reino de Dios se había acercado. Esto supone automáticamente que los judíos estaban esperando la venida del reino, y que ahora, en Cristo, ya se había acercado. No era un nuevo reino, porque de lo contrario él se los hubiera dicho claramente como un “Nueva Noticia”. Recordemos que Pedro habló de la “restitución” o “restauración de todas las cosas” (Hechos 3:19-21), lo cual nuevamente supone que ni Jesús ni Pedro estaban hablando de un reino nuevo o diferente, o sea, de carácter netamente espiritual y supra mundano, desligado de la tierra o del mundo. El reino restaurado que Jesús y sus discípulos tenían en mente era el mismísimo reino davídico que fue suspendido en 586 AC, cuando el infiel rey Judío Sedequías reinaba y fue depuesto, pero no sin antes Dios prometer que sería restaurado por uno que tendría el derecho legal, y a él le entregaría el trono, el cetro, y la tiara (Ver Ezequiel 21:25-27).

 

En varias partes del Nuevo Testamento vemos a hombres que fueron considerados justos y buenos esperando la redención de Israel o también llamada “La consolación de Israel” (Lc. 2:38). Esto, claro está, se refiere al cumplimiento de las antiguas promesas de restitución o restauración de las glorias pasadas en Israel (el Reino de Dios). Tenemos por ejemplo a José de Arimatea, un cristiano comprometido esperando la restauración del reino de Dios (Mar. 15:43), también  a Simeón que esperaba la consolación de Israel (Lc. 2:25) y a muchos otros. Así que Jesús no vino a cancelar las antiguas promesas sino a comenzar a darlas cumplimiento. Así tenemos, por ejemplo, que en la sinagoga Jesús leyó el rollo de Isaías, y se detuvo en los primeros dos versículos del capítulo 61: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor”. ¿Por qué Jesús se detuvo en estos dos primeros versículos y no siguió leyendo los siguientes versículos? Pues sencillamente porque él vino a cumplir en su primera venida sólo esa parte de la profecía de Isaías 61 que estaba leyendo. Pero el resto que tenía que ver con el establecimiento o restauración del reino sería cristalizado en su segunda venida en gloria (Ver. Mateo 25:31,34). De modo que debemos entender que hay profecías y promesas que aún están pendientes para cumplirse, profecías muy literales y “terrenales” que tienen que ver con un nuevo Israel y un reino renovado en la tierra prometida a Abraham y a su simiente (Cristo y la iglesia). Entendiendo esto bien no nos desviaremos del evangelio prístino del cristianismo primitivo.

 

La Tarea confiada por Cristo a su Iglesia fiel y verdadera

 

Hay pues una clara tarea confiada por Cristo a Su Iglesia fiel y verdadera hasta su regreso en gloria: La predicación del reino de Dios y hacer discípulos con este único y singular mensaje de salvación:

 

Marcos 16:15,16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio (del reino, Mar. 1:14,15)  a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

 

Lucas 9:60: “Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”.  

 

Lucas 9:1,2:Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”.

 

Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

 

Mateo 10:7: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de Dios se ha acercado.”

 

Mateo 24:14: “Y este evangelio del reino será predicado como testimonio en todas las naciones, y entonces vendrá el fin”.

 

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EL CULTO RACIONAL O DE LA RAZÓN

 

VUESTRO CULTO RACIONAL

 

Textos que nos demandan un entendimiento cabal para conocer a Dios y Su voluntad

 

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto (Rom. 12:1)

 

Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia á cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15)

 

Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom. 12:2)

 

¿Qué pues? Oraré con el espíritu, mas oraré también con entendimiento; cantaré con el espíritu, mas cantaré también con entendimiento. (1 Cor. 14:15)

 

Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efe. 1:18)

 

Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Efe. 4:18)

 

Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo (Col. 2:2)

 

Considera lo que digo; y el Señor te dé entendimiento en todo (2 Tim. 2:7).

 

Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eternal (1 Jn. 5:20).

 

Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente (Mat. 22:37).

 

Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo (Efe. 3:4)

 

Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón (Sal. 119:34)

 

Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios (Sal. 119:125)

 

Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee (Prov. 16:22)

 

El pueblo sin entendimiento caerá (Oseas 4:14).

 

No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento (Sal. 32:9)

 

PREGUNTO:

 

¿Realmente tienes un entendimiento cabal de tu fe cristiana?¿Puedes dar razón sólida y convincente a los incrédulos de porqué eres un cristiano?¿Puedes sostener todo lo que crees con la Biblia en la mano?¿Puedes realmente presentar la misteriosa y difícil doctrina de la Trinidad con claro entendimiento y suficiente razón para que otros la reciban sin dudar nada de ella? Si no lo puedes hacer, ¡entonces algo está mal contigo o con la doctrina misma que presentas! Recuerda lo que dijo Pedro: "...y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia á cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

 

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EL MENSAJE DE BENDICIÒN Y GOZO PERDURABLES

 

¿CUÁL ES EL MENSAJE QUE BRINDA VERDADERO CONSUELO, GOZO, PAZ, ESPERANZA Y  BENDICIÓN?

 

 

Un Examen Breve de Romanos 15

 

Por Ing. Mario A Olcese (Apologista)

 

Frecuentemente recibo e-mails de personas que me dicen que tal o cual pastor les han cambiado sus vidas y la de sus familias. Me dicen que Carlos Cash Luna, Benny Hinn, Pat Robertson, y otros les han sido de bendiciòn y que ahora se sienten felices y en “sintonía” con el Señor. No obstante, me pregunto: ¿cuál es el mensaje que ellos oyeron y que cambió sus vidas? ¿Acaso será la vana promesa de que pueden ser prosperados hasta hacerse ricos en este mundo presente si siembran su “semilla” fielmente? ¿Acaso es la promesa de que si cumplen con ser fieles diezmadores para su iglesia y su pastor serán multiplicados sus ingresos personales y familiares? Tenemos que ser muy claros en esto, pues de lo contrario ese cambio o transformación “espiritual” durará muy poco, cuando se den cuenta finalmente de que todo sigue igual o peor en sus vidas, mientras que sus líderes se van enriqueciendo día a día a costa del sudor de los fieles.

 

Definiendo la Esperanza que da gozo

 

Pablo escribió: Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo” (Rom. 15:13). Aquí Pablo dice que el gozo viene por el creer para que podamos abundar en esperanza—¿pero creer en qué? Pues un poco antes, en el versículo 4, Pablo había escrito: “Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Aquí Pablo recalca que la esperanza que produce gozo, paz, y consolación es aquella que viene por el creer en las cosas que fueron escritas para nuestra enseñanza. —¿Y qué cosas fueron escritas para nuestra enseñanza y consolación? La respuesta salta a la vista en los versículos 16,19,20,29 cuando Pablo lo resume en una frase: el evangelio. Estas son sus palabras: “Para ser ministro de Jesucristo á los Gentiles, ministrando (enseñando, entregando) el evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo” de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, he llenado todo del evangelio de Cristo. De esta manera me esforcé á predicar el evangelio…Y sé que cuando llegue á vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo”. Así que el evangelio de Cristo, que es el evangelio de Dios el Padre, condensa todo lo que fue escrito para ser enseñado a Judíos y Griegos para que diera verdadera esperanza y bendición a los creyentes. Así que el verdadero evangelio brinda las bendiciones duraderas que uno esperaría de un Dios amoroso. No es extraño, entonces, que Pablo aconsejara a permanecer en la esperanza del evangelio, con estas palabras: “Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…” (Col. 1:23).

 

 

¿Pero de qué se trata ese evangelio de Cristo? 

 

En primer término debo señalar lo dicho por Pablo sobre la misión central de Jesús en el verso 8, y que dice: “Digo, pues, que Cristo Jesús fue hecho ministro de la circuncisión por la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas á los padres”. Así que Cristo vino a ratificar las promesas hechas a los padres. Con esta introducción Pablo relaciona las cosas que fueron antes escritas para nuestra enseñanza con lo que Cristo vino a confirmar, es decir, las promesas que Dios hizo a los padres. Este es el evangelio de Cristo, y el evangelio de Pablo, y el evangelio cristiano para los gentiles también, para que ellos glorifiquen a Dios junto con los Judíos creyentes. Dicen los versos 9-11: Y para que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia; como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, Y cantaré á tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, Gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los Gentiles, Y magnificadle, todos los pueblos”. Por eso no me sorprende que Pablo haya seguido el ejemplo de Jesús de predicar el reino de Dios,  que es la misma esperanza de la promesa hecha a los padres: “Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios á nuestros padres, soy llamado en juicio” (Hechos 26:6). O como él también lo dijera en Hechos 28:20: “porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena”.

 

 

¿Cuáles son las promesas hechas a los Padres y que compartimos por fe?

 

En Hechos 26:6 vimos que Pablo predicaba la esperanza de la promesa hecha a los padres, pero en Hechos 20:25 él había dicho que había estado predicando el reino de Dios: “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”.  Así que el Reino de Dios que predicó Pablo es la misma promesa hecha a los padres que lo llevó a juicio, y que Cristo vino primero a anunciar y a confirmar a sus paisanos, para que los que lloran puedan recibir consolación (Mateo 5:4).  

 

El reino de Dios comprende las cosas que fueron escritas en las Escrituras para ser enseñadas y creídas por los potenciales creyentes a fin de que pudieran recibir verdaderamente consolación, esperanza, y gozo verdaderos y duraderos. 

 

Recordemos que Dios hizo pactos con los padres, los cuales tenían que ver con una tierra (Génesis 12:3;13:15;15:18) y con un rey justo (Isaías 32:1) que restauraría todas las cosas a su estado original (Hechos 3:19-21). Esta era la esperanza de José de Arimatea, un fiel discípulo de Jesús (Marcos 15:43), y de los apóstoles del señor (Hechos 1:3,6,7). 

 

Es evidente, entonces, que lo que da verdadera esperanza, gozo y bendición es la promesa del reino de Dios, la cual significará la felicidad de los pobres en espíritu, la consolación de los que lloran, la herencia de la tierra renovada para los mansos, la saciedad para los hambrientos y sedientos de justicia, la misericordia para los misericordiosos, la comunión con Dios para los limpios de corazón, la filiación divina para los pacificadores, y la bienaventuranza para los que son perseguidos por su fe (Mateo 5:3-11). 

 

El Mensaje de esperanza y gozo es ignorado por los evangelistas famosos de hoy 

 

Desafortunadamente el divino mensaje de esperanza y de gozo del reino de Dios es poco o casi nada predicado en las iglesias de hoy. De hecho, los evangelistas contemporáneos lo ignoran por completo, y lo que es peor, lo han sustituido por uno trucado, vano, y de dicha temporal y pasajera llamado: “El evangelio de la prosperidad”. Este evangelio es satánico, engañoso y efímero, que hace “feliz” a unos pocos, y desgraciados a la mayoría. Ahora bien, de hecho podemos decir que hay un evangelio de la prosperidad, pero no para hoy, sino para la era del reino, la Edad donde todos los fieles alcanzarán las bendiciones prometidas por el Señor según sus obras presentes. En la Parábola de la Diez Minas Jesús expone claramente esta verdad de la retribución venidera según las obras presentes (Lucas 19). Hoy estamos sembrando en este mundo para cosechar en la parusía del Señor Jesucristo, el Amo de esta tierra que aparecerá para tomarnos cuenta de lo que hemos producido para él durante su ausencia.

 

Recuerde, serà en la era venidera, la era del reino, cuando usted serà realmente un hombre rico, pròspero, y revestido de poder y autoridad reales. 

 

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REINADO DE LA JUSTICIA EN LA ERA VENIDERA

 

LA PROMESA MILENARIA DE DIOS DE UN REINADO DE LA JUSTICIA EN LA ERA VENIDERA

 

Por Dr. Javier Rivas Martínez (M.D)

El alcance de la promesa del Reino  Dios en la Tierra que fue dada en un principio a Abraham es de largo alcance que abarca todas las naciones del mundo (Gn.12:2-3; 15:5, 7; 17:4-6) y que inicia con Israel (Gn.13:15-17; 15:18; Gn.17:8). Dios le dijo a Abraham que su descendencia estaría en Tierra ajena como esclava y oprimida por un período de cuatrocientos años, bajo la autoridad tiránica del Señor de la Casa en Egipto (Gn.15:13; Ex.1, 13). De Egipto, Israel fue liberado por el terrible poder de Dios en manos de Moisés (Ex. caps.7-14) y por medio de Josué fue introducido a la Tierra de Canaán. Después de un éxodo de cuarenta largos años por el desierto, Israel se establece como nación territorial (Ex.16:35; ver libro de Josué). Posteriormente, en el Israel teocrático, Dios promete en un pacto hecho con el rey David que su casa sería afirmada para siempre y su Reino eterno, entendiéndose como «eterno» en este sentido: de largo tiempo pero limitado: en griego, aionios (1 Co.15:24-28) o sea, de Mil años literales (Ap.20:4-6) y el Señor Jesucristo, del linaje del David, su Hijo (Mt.1:1; Lc.1:31-32),  se encargará  de gobernarlo (Lc.1:33).

«La simiente de la mujer» que habla Ge. 3:15, es la misma «simiente»  que Dios promete a Abraham en el tiempo de su salida de Ur de los Caldeos (Gn.11:31; 15:7) la cual es Cristo (Ga.3:16), para que la bendición de Abraham alcanzará a los gentiles, «a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu» (Ga.3:14), ya que «el justo por la fe vivirá» (Hab.2:4; Ga.3:11) y que este por este hecho podrá obtener la manifestación de la promesa antiquísima que es la herencia del Reino de Dios (Hech.1:3) en la Tierra (Sal.2:8-9; Mt.5:5; Ga.3:29; Stg.2:5;Ap.2:25-27), por la justicia de la fe, como se comento ya (Ef.2:8), y no por la Ley  (Ro.4:13-14; Ga.3:18). De esa manera, la justicia de Dios es imputada en aquellos que han creído en Cristo como el Salvador del mundo (Fil.3:20), viniendo a ser hijos de Dios  por potestad y por adopción (Jn.1:12; Ef.1:5). Por  tal cosa,  la barrera de la separación entre judíos y gentiles queda derribaba por Cristo para hacer un solo pueblo de los dos. Esta barrera de separación corresponde a la ley mosaica, y simbólicamente hablando corresponde también al muro del templo que separaba el atrio de los gentiles del atrio de los judíos,  donde había una prohibición  escrita en hebreo y en griego en la piedra para que ningún gentil se atreviera a desobedecerla ya que se castigaba con la muerte (Ef.2:14). Con Cristo, tenemos entrada, tanto judíos como gentiles, por un mismo Espíritu, al Padre (Ef.2:18), para ser conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios (Ef.2:19), herederos de Dios y coherederos de Cristo cuando seamos glorificados para recibir la  bendición del mundo regenerado en la segunda venida del Señor Jesucristo (Mt.19:28; Lc.8:17-23; 21:27-28).

 La principal promesa de Dios se centra en la herencia del reino apocalíptico y terreno para quienes son suyos. Por infortunio, los maestros de la prosperidad nunca hablan de esta herencia prometida y milenaria, e incitan apasionadamente, en una doctrina ya formalizada por ellos mismos y herética a más no poder y que recibe el nombre de «Súper Fe», a las ovejas ignorantes en las Escrituras de sus congregaciones a buscar primeramente las cosas materiales del mundo depravado y adverso a Dios, y que habrán de perecer  con él y también los que las busquen con desenfreno insano, hágase llamar cristiano, o no (Pr.11:28; 27:24; Ec.5:10; Mt.6:24; 13:22; Mr.10:23; 2 Co. 4:18; 1Tim. 6:17; 1 Jn.2:15-17). Uno de los truco más exitosos de los maestros de la prosperidad para hacerse ricos, es obligar a los creyentes «tapados» (porque así quieren estar, por no hacer caso al  buen consejo bíblico) a dar para lo obra de Dios para que él les multiplique los que han dado de «corazón» (yo le llamo corazón convenenciero: «doy y más me das», muy lejos de: «Más bienaventurado dar que recibir», según Hech.20:35). No pocos aún esperan el «milagrito verde», y lo seguirán esperando vanamente  hasta el día en que el Señor les diga: «Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad» (Mt.7:23).

Los creyentes en Cristo tendrán que convencerse que el Reino de Dios no es la búsqueda primera de las cosas materiales (comida ni bebida), sino uno de justicia, paz y gozo (Mt. 6:33; Ro.14:17), y que será fundado en la era venidera, en la renovación del mundo, y que no es «el tercer cielo» en el que habita Dios (2 Co.12:2), la Eternidad (Is.57:15 ), como han creído con engaño los cristianos pálidos en la fe: «que van a morar allá con Dios y su Hijo Jesucristo al morir», idea que se desprendió en la antigüedad del platonismo pagano y que se introdujo en la Iglesia de Cristo inmediatamente después de su establecimiento. De lamentable manera,  muy pocos de ellos hablan de esperar en la resurrección de los muertos para vida eterna (Jn.5:29a), tal como lo declaró Marta, un poco antes del evento milagroso de parte del Señor, cuando levantó a su hermano Lázaro del los muertos, del oscuro y silente sepulcro (Jn.11:24). Tan importante la resurrección futura de los salvos,  porque a través de ella será consumada su salvación, por medio de un cuerpo glorificado, es decir, trasformado para ser apto para el tiempo milenario (Mt.24:31; 1 Co.15:51; 1 Ts.4:17), porque «la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios» (1 Co.15.50).

En estos tiempos de la apostasía postrera (1Tim.4:1), doctrinas torcidas como la  inmortalidad del alma,  han hecho creer y esperanzar falsamente a los cristianos profesantes en una vida literal en la misma gloria del Dios Creador (y dicen unos que no son soberbios) y en forma almática. Esto no es más que una herejía de alto calibre y condenación, una blasfemia  que pone en tela de juicio el carácter verdadero de la resurrección de los muertos y que define absolutamente para vida eterna o para muerte eterna (Dn. 12:27; Jn.5:25, 28-29; Ap.20:4-6). 

Concluimos, pues, diciendo, que las promesas del pacto de Dios con Abraham tendrá cumplimiento en la futura Tierra regenerada para con su descendencia, en la era milenaria (Is.10:21-22; 19:25; 43:1; Jer.30:22; Ex.34:24; Mi.7:19-20; Zac. 13:9; Mal.3:16-18).

Cristo, el Renuevo de Jehová (Is.4:2), Cristo como Emmanuel, «Dios con nosotros» (Is.7:14), se manifestará físicamente a los naciones  cuando regresé nuevamente al mundo (Dn.7:13-14, 27; Zac.14:4; Mr.16:26-27) para juzgarlo en el valle de Josafat (Jl.3:2, 12; Mt.25:31-46), y para gobernarlo como Rey de reyes y Señores de señores (Ap.19:16), como el Soberano de los reyes de la Tierra (Ap.1:5), con sus fieles súbditos en justicia y en amor por Mil años (Sal. 2:8; Is. 9:7; 11:5, 10, 12; Zac.14:16; Mt.25:34; Ap.20:4-6). 

Y si muchos aún siguen en la terquedad de «ir a morar en el cielo de Jehová algún día», déjenme decirles con certidumbre bíblica (porque todo lo que está escrito aquí, así como los demás artículos que se encuentran en los blogs nuestros, se encuentran sustentados con la Palabra de Dios, con la Biblia en la mano; nada hay mentalmente elucubrado con seguridad. ¡Líbrenos Dios de caer en heretismos y blasfemias!, porque se pagará caro el conciliarlos), que la Ciudad de Dios, la Nueva Jerusalén, descenderá preciosa y ataviada del cielo (Ap.21:2), para que los Hijos del Dios Altísimo en la era post-milenaria, es decir, cuando se manifieste el Reino Eterno, después de que Cristo haya entregado el poder al Dios Padre (1 Co.15:24) moren en ella: «en la casa de mi Padre muchas moradas hay» (Jn.14:2-3). Cuando la Nueva Jerusalén  descienda del cielo, quedará establecida  en la Tierra Nueva (Ap.21:1), donde la justicia de Dios morará eternamente,  para siempre (2 P.2:13).

Dios les bendiga mis hermanos y amigos de buen entender y que nos visitan con gusto.

Los dejo con este precioso texto, uno de mis favoritos: 

«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mt.5:5).

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EL CRISTO DIOS DE JUAN 20:28

  

JUAN 20:28 Y LA

CONFESIÓN DE TOMÁS

 

 

“Entonces Tomás le respondió y le dijo: Señor mío y Dios mío”

 

¿ESTABA ACASO TOMÁS CONFESANDO LA DEIDAD DE CRISTO?

 

Resumido por Mario A Olcese

 

La fe de Tomás es un reconocimiento de que Jesús, de verdad había resucitado de entre los muertos, y no es una declaración de que Jesús  es “Dios el Hijo”. Tomás como Hebreo (Judío) usó una manera de expresión que es común en el Tenach (Antiguo Testamento) donde los representantes acreditados por Yahweh son mencionados como “Dios”.

 

Los ángeles son llamados como “dios” en los siguientes pasajes: Génesis 16:1, 22:11,12-15. Moisés se menciona como Dios ante Faraón, Ex. 7:1, “Dios” es la traducción de la palabra Hebrea “Elohim”.

 

“Elohim”— “Dios”  Este vocablo (Dios) se refiere en varias ocasiones a los jueces de Israel, como se puede ver en el Salmo 82:1-6, el cual es mismo Salmo que Jesús citó en Juan 10:34 para demostrar que los justos de Israel también son llamados dioses y nadie creía que se refería a deidades humanas!

 

El vocablo “Elohim” también es traducida o vertida como “jueces” en Exodo 21:6 y en Exodo 9, y la palabra “theos” que Tomás usa en Señor “Dios” es equivalente a la palabra Hebrea “Elohim”. Pero como ya se mencionó, la palabra Elohim también es usada para profetas, líderes, jueces, y Hebreos justos. Jesús nunca se refirió a sí mismo como el Padre en el sentido absoluto. “Theos” fue usado para muchos líderes, inclusive por el Emperador Romano. Esta palabra no fue solamente usada como el personal atributo de Yahweh el Supremo, sino por humanos destacados y santos.

 

Así, pues, vemos que Tomás reconoció a Jesús como el Mesías de la misma manera las gentes reconocen o veneran a los reyes y los profetas. Esta veneración no es el mismo tipo de adoración como la adoración a Elohim el Padre. Tomás simplemente estaba pagando respeto a su soberano, a su rey, a su juez, a su líder, y a su Señor de la Era venidera. Debe de notarse que la aclamación más alta puesta sobre el rey de Israel es la de “theos” (en Griego) y “Elohim” (en Hebreo).

…………………………

DIOS Y CRISTO COMO UNA UNIDAD

 

“YO Y EL PADRE UNO SOMOS”

Juan 10:30

 

Jesús ora al Padre por Sí mismo 

Por Sir Anthony F. Buzzard (Unitario)

 

     En este versículo Jesús declaró ser “uno” con el Padre. La palabra “uno” en este muy discutido texto es el término Griego hen. No es el numeral masculino heis que describe la deidad en el credo Cristiano anunciado por Jesús (Mar. 12:29). Es injusto que los Testigos de Jehová sean a veces atacados en las presentaciones populares de la Trinidad por decir sólo lo que incluso evangélicos conservadores admiten: “La expresión [“Yo y el Padre uno somos”] parece…principalmente implicar que el Padre y el Hijo están unidos en voluntad y propósito. Jesús ora en Juan 17:11 que sus seguidores sean uno (hen), i.e., unidos en propósito, como él y su Padre están unidos.”

 

     Esto es lo que unitarianos (y numerosos Trinitarianos) han sostenido por muchos siglos. El Trinitario Erasmo vio el peligro de presionar este verso más allá de su significado natural: “Yo no veo cómo este texto es de algún valor para confirmar la opinión de los ortodoxos, o para contener la pertinacia de los heréticos.” 

 

     El significado de la afirmación es plenamente claro en su contexto. Jesús estaba hablando acerca del Padre protegiendo a las ovejas. Puesto que el poder de Jesús se deriva de Su Padre, ese poder es capaz de mantener a las ovejas a salvo. Jesús y el Padre son uno con respecto de la protección de las ovejas. Juan Calvino era en este punto más sabio que algunos de los modernos exponentes. El comentó que “los antiguos usaron impropiamente este pasaje para probar que Cristo es de la misma sustancia como el Padre. Porque [Jesús] no alega con relación a la unidad de sustancia, sino que habla de su acuerdo con el Padre; de modo que lo que sea que es hecho por Cristo será confirmado por el poder del Padre.”

 

     Otra autoridad Trinitaria observa que “si la doctrina de la Trinidad, y la unidad de esencia, son inmediatamente inferidas, esta es una deficiente aplicación del sistema dogmático, porque el contexto del pasaje es abandonado.”

 

     Es costumbre para los Trinitarios asumir que la impresión Judía hostil de las palabras de Jesús debe ser la correcta. Puesto que ellos lo acusaron de blasfemia y de “hacerse a sí mismo igual con Dios” (Juan 5:18), es sostenido que Jesús debió estar haciendo una afirmación Trinitaria. Es injusto asumir que los Judíos habían evaluado correctamente las palabras de Jesús. Si ellos lo habían hecho, no hubiera habido necesidad para Jesús de justificarse a sí mismo además. El necesitó sólo haber repetido de que él era de hecho el Supremo Dios. En su muy rechazada respuesta a los Judíos airados (Juan 10:34-36) Jesús sostiene: “Ya que magistrados y jueces son en la Escritura expresamente llamados ‘dioses,’ es injusto acusarme de blasfemia porque Yo, a quien el Padre a nombrado como el Mesías y por tanto uno más grande que todos los reyes, superior a todos los profetas, me anuncio a mí mismo que soy el Hijo de Dios, esto es el Mesías, que refleja perfectamente la voluntad de mi Padre.” Jesús vincula su propia autoridad con aquella de los “dioses” humanos, a quienes Dios así designó (Sal. 82:1,6). Concediendo que él fue por lejos superior a cualquier previa “autoridad divina,” se logrará una idea correcta de su estatus, así sostuvo Jesús, por medio de considerar que incluso los líderes israelitas tenían derecho de ser llamados “dioses.” Jesús es la más alta autoridad humana, completamente y únicamente autorizado por el Padre.

 

     La convicción Trinitaria acerca de la unidad de la sustancia les da pie a ellos a interpretar mal la descripción del “enviador/agente” de Jesús. Al ver a Jesús los hombres estaban viendo a Dios; al creer ellos en él estaban creyendo en Dios; al honrarlo a él ellos estaban honrando a Dios y al odiarlo a él estaban odiando a Dios. Nada de esto requiere una explicación Trinitaria. Juan nos da un retrato hermoso de un milagroso individuo humano en quien Dios ha investido de Su Espíritu y a quien Dios ha extendido Su autoridad y carácter----y todo esto de un modo nunca visto antes o desde entonces. Jesús es el único embajador para el único Dios. No es que Dios se ha convertido en hombre, sino que Dios ha provisto en el prometido descendiente de David el hombre que es la razón de ser de Su plan cósmico.

 

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LA SALVACIÓN Y EL REINO POR VENIR

 

LA SALVACIÓN Y EL REINO VENIDERO

 

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

 

El día de la expiación (cap.16 del libro de Levítico) es el ejemplo más claro de la obra redentora de Cristo en la Cruz del Calvario. Es el más descriptivo de todos los tipos de sacrificios, de acuerdo a la ley levítica, de animales del AT. y que se llevaba a cabo anualmente para la expiación de los pecados de Israel (yom Kipurr, heb.) y que alude, cómo ningún otro, el sacrificio de Cristo para la remisión de los pecados. El término «hacer expiación», proviene del verbo hebreo kafar que significa «cubrir», «dar cobertura», es decir, que los pecados de los santos del AT. fueron cubiertos y tapados, hasta que Cristo los quitó en forma definitiva:

 

«. . . a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, al fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús» (Ro.3:25-26).

 

En Lev.16:5, se logra apreciar que los dos machos cabríos comprendían el mismo sacrificio por el pecado: El macho cabrío inmolado representa el sacrificio de Cristo en el madero para el perdón de los pecados, en que las justas demandas de Dios ante su carácter santo han sido satisfechas. A esto se le denomina «propiciación» (1 Jn.2:2; 4:10; Ro.3:25). El chivo expiatorio, o «macho cabrío de la remoción» (azazel), representa a Cristo llevando los pecados de los hombres, este acto es conocido como «expiación» (ver: Sal.103:12, Heb.9:26). La expiación de Cristo, quien llevó el castigo por nuestros pecados (Is.53:5, 6; 1 P.2:24), logró «la justificación» de los hombres ante Dios, que es el hacer justo a alguien, dejándolo libre de toda culpa que implica el castigo eterno. Con esto, la pena de la muerte espiritual y física se remite (Gn.2:16, 17; Ro.5:12-14; 6:23), y la restauración viene a darse a causa del perdón de los pecados (Col.2:13). Así, el hombre puede tener ya una comunión santa con el Dios glorioso.

 

Cristo Jesús, el Sumo Sacerdote, el Hijo de Dios que fue sin pecado (Heb. 4:15; 7:26; 1 P. 2:22; 1 Jn.3:5), realizó un solo sacrificio, «una vez por siempre», para la remisión de los pecados (Heb.7:27; 9:12; 10:10). Los sumos sacerdotes anualmente lo hacían (Heb.9:27), y son inefectivos para la Dispensación de la Gracia (Jn.1:17) «porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no pueden quitar los pecados» (Heb.10:4).

 

No solo el día de la expiación el sumo sacerdote efectuaba sacrificios por los pecados para el pueblo de Israel, era también importante que el lo hiciera para sí mismo (Lev. cap. 16). Cristo, por ser libre de la culpa que todo hombre natural lleva por efecto del pecado que tuvo su principio en el huerto edénico (Gn. cap.3; Ro.3:23), no tuvo necesidad de hacerlo para él en la cruz para ser expiado («auto-expiado») por medio de su sangre (Heb.9:11-14, 25).

 

Al derramar Cristo su sangre, hace posible la redención humana. El derramamiento de sangre es el «costo» o el «precio» de la redención para el perdón del pecado que lleva a transgredir en contra de Dios. «La redención» es la compra del esclavo por precio de sangre haciéndolo libre del pecado que lo acarreaba a la eterna condenación, a la Muerte Segunda (ver. Col.1:13, 14; Ap.20:14). En el AT. se aclara que «la vida del cuerpo está en la sangre» (Lev.17:11), y es de vital importancia porque «sin derramamiento de sangre no hay perdón» (Heb.9:22).

Sustituto, ta. (Del part. irreg. de sustituir). m. y f. Persona que hace las veces de otra.

Vicario, ria. (Del lat. vicarĭus). adj. Que tiene las veces, poder y facultades de otra persona o la sustituye.

El sacrificio de Cristo no pudo ser vicario, porque necesariamente como «sustituto» tendría que poseer la naturaleza pecadora de los agentes «sustituidos». El «sustituto», según el significado de la palabra (ver nuevamente las definiciones de «sustituto» y «vicario» inmediatamente arriba, según la RAE), deberá reunir las cualidades propias o inherentes de las personas que son «sustituidas». Cristo nunca tuvo la naturaleza pecadora que inclina al resto de los seres humanos a la maldad; esto lo hace un «sustituto imposible». Es sencillo determinarlo con sensatez espiritual.

Cristo no murió en nuestro lugar. Realmente, cuando Pablo se refiere a que «. . . Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo, por los injustos. . . », da entender que Cristo, como «un cordero sin mancha y sin contaminación» (1 P.1:19), como los tipos del AT, que eran sin defecto físicos (ver el Levítico de Moisés), factor de importancia para culminar el rito de la expiación anual, reunía las condiciones adecuadas de pureza para ofrecerse como sacrifico único, por su absoluta efectividad, por los pecados de los hombres (Heb.10:12):

«Porque Cristo también padeció una vez por siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. . . » (1 P.3:18).

«El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin que nosotros, habiendo muerto para los pecados, vivamos para la justicia» (1 P.2:24).

«Por sus heridas habéis sido sanados» (1 P.2:25).

«Y el murió por todos para que los que viven ya no vivan más para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (2 Co.2:15).

«. . . quien se dio a sí mismo por nuestros pecados» (Ga.1:4).

La salvación por medio del sacrificio de Cristo (Ro.5:8-10; 1 Jn.2:2; 4:14), no se limita al perdón de los pecados (Ef.1:7), ni a la destrucción del aguijón de la muerte (1 Co.15:54-56), ni la del diablo (Gn.3:15; Heb. 2:14) ni tampoco a la resurrección de Cristo (1 Co.15:4). . . no, la salvación no se fija en estos asuntos (aclaro, que no dejan de ser importantes), sino que se extiende mucho más allá: al Reino apocalíptico del Hijo de Dios que será levantado en su segunda venida en el mundo para ser heredado por los mansos suyos (Mt.5:5) para que gocen y gobiernen en él por «mil años» en paz y en justicia, según las Escrituras del AT. (Is. cap.60; Is. 61:3-11; Dn.2:44; Zac.14:16-21; etc.) y las del NT. (Rev.20:4- 6).

En otro lado, al respecto:

«. . . así también Cristo fue ofrecido una sola vez para quitar los pecados de muchos. La segunda vez, ya sin relación con el pecado, aparecerá para salvación a los que le esperan» (Heb.9:28).

«. . . que sois guardaos por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero» (1 P.1:5).

Dios les bendiga siempre hermanos y amigos míos del buen entender.

 

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¿PRUEBA ROMANOS 9:5 LA DEIDAD DE CRISTO?

 

¿PRUEBA ROMANOS 9:5 QUE CRISTO ES DIOS?

 

 

 

Por Sir. Anthony F Buzzard

 

De quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.

 

     Algunos Trinitarianos ofrecen Romanos 9:5 como prueba concluyente de que Jesús es “Dios sobre todo” y por tanto parte de la Deidad. Esta (prueba) depende de cuál traducción uno lee, porque hay algunas siete diferentes maneras de puntualizar el verso en el cual cualquiera Cristo o el Padre es llamado “Dios bendito para siempre.”  El asunto es el siguiente: ¿Debemos leer "y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas. Dios  Bendito por los siglos" o "y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas, es Dios Bendito por los siglos"? Entre los más viejos comentaristas Erasmo, aunque un Trinitariano, era cauteloso acerca de usar este verso como texto de prueba:

 

 Aquellos que afirman que en este texto Cristo es claramente llamado Dios,….niegan toda comprensión a los Arrianos, o prestan apenas alguna atención al estilo de Apóstol.  Un pasaje similar ocurre en segunda de Corintios 1:31: "el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que es bendito por siempre";  la última cláusula está innegablemente  restringida al Padre.

 

      Usando el principio de la comparación del texto con el texto, es muy probable que Pablo describiera al Padre como "Dios sobre todos."  Pablo hace una uniforme distinción entre Dios y el Señor Jesús. En el mismo libro Pablo bendice al Creador y no hay razón para dudar de que da a entender el Padre (Rom. 1:25).  En otro pasaje él habla de "Dios nuestro Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (Gál.1: 4, 5).  Romanos 9:5 es un obvio paralelo. No debería olvidarse que la palabra theos ocurre más de 500 veces en las cartas de Pablo y no hay una sola instancia inequívoca en donde ella aplica a Cristo. Un número de críticos textuales bien conocidos (Lachmann, Tischendorf) colocan un punto después de la palabra "cosas”, permitiendo que el resto de la oración sea una doxología del Padre. Manuscritos Griegos Antiguos no contienen generalmente puntuación, pero el Código Ephraemi del quinto siglo tiene una puntuación que hace del Padre, y no del Cristo, Dios". Más notable es el hecho  de que durante las controversias arrianas,  este verso no fue utilizado por los Trinitarianos en contra los unitarianos. Claramente éste no atestigua a Jesús como el segundo miembro de la Deidad. 

 

     En tiempos modernos Raymond Brown encuentra que "a lo sumo uno puede afirmar cierta probabilidad de que este pasaje se refiere a Jesús como Dios. En el conservador comentario de Tyndale sobre Romanos, F.F. Bruce advierte contra la carga de los que tratan las palabras como aplicable al Padre con una “Cristología no ortodoxa”. Es apropiado agregar que incluso si Jesús es excepcionalmente llamado "Dios," el título puede ser utilizado en su sentido secundario, es decir,  Mesiánico, de uno que refleja la majestad divina del único Dios, Su Padre. 

 

     Cuando el detalle del matiz gramatical se ha explorado completamente, los balances de la probabilidad serán pesados de diversas maneras. Es increíble imaginarse que el credo Cristiano deba depender de los puntos sutiles del idioma acerca de los cuales a muchos no se les podrían razonablemente pedir que hagan un juicio y que los expertos disienten. El lenguaje claro del credo de Pablo y de Jesús está abierto a cada estudiante de la Biblia: "No hay Dios sino uno...Hay para nosotros [los cristianos] un Dios, el Padre " (1 Corintios 8:4,6). 

 

     Ese "un Dios" está diferenciado en la mente Pablo de "un señor Jesús Mesías" como El lo está de los muchos dioses del paganismo.  La categoría de "un Dios" pertenece exclusivamente al Padre, así como el "Señor Mesías" se refiere exclusivamente a Jesús. Jesús mismo  proporcionó la base de la comprensión simple de Pablo de la frase “un Dios”. Ambos Maestro y discípulo compartieron el credo de Israel que creyó en Dios como una persona única.

 

      El Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento, vol. 2, p. 80 comenta sobre este texto así: "Estas ascripción de majestad no ocurre en ninguna otra parte en los escritos de Pablo. La mucho más probable explicación es que la declaración es una doxología dirigida a Dios, que proviene de una tradición Judía y adoptada por Pablo. Extasiado por el trato de Dios con Israel, Pablo concluye con una declaración de alabanza a Dios. La traducción leerá entonces, "el que es Dios sobre todos sea bendito para siempre" (Las Versiones que traducen así son Nueva Biblia Inglesa, TEV, Moffat, RS, Barclay, NA, Riverside N.T, Living).

 

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NUEVO BLOG DEL DR. JAVIER RIVAS MARTÍNEZ

 

NUEVO BLOG DEL DR. JAVIER RIVAS MARTÍNEZ (M.D)

 

 

AVISO

 

Estimados amigos que visitan regularmente mi blog “Despierta Conciencias”, el hermano Javier Rivas Martínez, un asiduo colaborador de mi sonado sitio, dispone ahora de un nuevo blog apologético que reemplaza al anterior que tenía en blogdiario.com. De modo que me es grato anunciarles a todos ustedes que pueden acceder a éste cliqueando en el siguiente enlace:

www.ladoctrinadedios.blogspot.com

¡Muchas gracias por su apoyo y preferencia multitudinaria!

 

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CARTA ABIERTA DE UNA PAREJA ADVENTISTA

 

Carta abierta a nuestros amigos y a nuestra familia

 


Gregory E. Taylor

Ex-pastor ASD

PARTE I

El testimonio

 

A menudo, la gente me ha hecho esta pregunta: "¿Cómo puede alguien jamás abandonar la Iglesia Adventista del Séptimo Día?" En el pasado, yo mismo me he hecho esta pregunta. "¿Cómo pudo una persona apartarse de este mensaje después de haber llegado a conocer todo lo que la iglesia enseña?" Yo había observado que, cuando la gente dejaba el Adventismo, era porque había perdido su dirección espiritual, o había caído en algún estilo de vida pecaminoso. Sin embargo, esta tendencia ha cambiado en años recientes. Más y más personas están abandonando el Adventismo y al mismo tiempo dedicando más sus vidas a Cristo. Esto no tiene sentido para muchos en la iglesia porque ellos creen que el Adventismo es "la verdad". ¿Cómo puede una persona dejar "la verdad" y todavía seguir a Jesús? Aún más extraña a este modo de pensar es la idea de que alguien pueda realmente salir del Adventismo como parte de su proceso de crecimiento espiritual. Esta es la pregunta que deseo responder en las pocas páginas siguientes. Espero que se escuche la historia de mi viaje y que con oración se examine lo que tengo que decir. Compárese lo que digo con las Escrituras para ver si estas cosas son así.

Nací y me crié Adventista. Asistí a escuelas Adventistas desde la primaria hasta que obtuve mi maestría. Aunque me aparté por un tiempo durante mi adolescencia y cuando tenía poco más de veinte años de edad, mi nombre nunca fue borrado de los libros de la Iglesia Adventista. Fui criado en un hogar legalista que seguía muy de cerca las enseñanzas de E.G. White. Yo sabía mucho de la ley, pero poco de la gracia. Yo era uno de esos muchachos que quería hacer el bien, pero no parecía poder hacerlo. Así que, con el correr del tiempo, el no poder vivir a la altura de todas las reglas me desanimó. Cuando terminé la escuela secundaria en una institución patrocinada por la iglesia, o academia, como se les llama (en realidad me expulsaron), huí de Dios y de la iglesia. Esta decisión casi destruye mi vida, y terminé convirtiéndome en adicto a las drogas y al alcohol. Durante casi cuatro años, soporté este estilo de vida adictivo, sin esperanzas y con la salud deteriorada. Mi vida se estaba haciendo pedazos por completo. Decidí acercarme a Jesús una noche en que estaba en drogas, y desde entonces nunca he sido el mismo. El Señor extendió su mano y tocó este duro corazón mío a pesar de mi desesperada situación, y me inspiró nueva vida. Me convertí en una nueva criatura de Dios. ¡Por siempre alabaré el nombre de Jesús por su inagotable amor por mí!

Tan pronto me convertí en cristiano, ingresé a un centro de recuperación cristiano, llamado Bridge Fellowship, en el estado de Kentucky. Allí comencé a leer la Palabra de Dios y a crecer como cristiano, así como a purificarme (volverme sobrio). Después de siete meses allí, el camino se abrió, por medio de mis padres, para que asistiese a la Southern Adventist University (entonces conocida como S.C.). Asistí allí como cristiano que desconfiaba de la denominación, pero ansioso de aprender acerca de Dios. Interesado en prepararme para poder compartir las buenas nuevas con otros, quise aprovechar las oportunidades para estudiantes de ministerio que había en la institución, y me encontré con muchos amigos cristianos.

 

Fue mientras estaba en Southern cuando me hice Adventista por convicción. Estudié educación porque sentía una pasión por enseñar en una escuela superior de la iglesia y ayudar a otros jóvenes a aprender acerca de Jesús, más bien que sólo reglas legalistas de la iglesia. Pero cuando era estudiante de último año, los dirigentes de la conferencia local me preguntaron si me gustaría convertirme en pastor. Ahora estaba dispuesto a considerar la posibilidad de servir como pastor, algo hacia lo cual yo había sentido desde mi niñez que Dios me había estado guiando, pero que yo había resistido aún durante la mayor parte de mi experiencia en la escuela superior. Acepté el llamado, y serví como interno durante un año en una de las iglesias locales allí.

 

En esa época ocurrió en la iglesia una crisis teológica. Desmond Ford fue expulsado de su puesto como profesor de PUC [Pacific Union College] a causa de sus puntos de vista relativos al Juicio Investigador. Walter Rea fue expulsado de su puesto de pastor por haber revelado hasta dónde había copiado material E.G. White al escribir sus muchos libros. Llamar devastador al impacto que esto tuvo en la comunidad Adventista es quedarse corto.

 

Descorazonado, el pastor que era mi jefe terminó abandonando el sistema ASD. Entré al seminario preguntándome si yo era Adventista. Una cosa estaba clara. Por mis propias investigaciones de los documentos manuscritos en borrador, yo sabía que, efectivamente, E.G. White había tomado prestado abundante material de otros autores, y que, a menudo, les añadía la frase "Se me mostró". También sabía que la doctrina del Juicio Investigador tenía serios problemas. Así que asistí al Seminario Teológico de Andrews sabiendo que yo estaba en una precaria situación por lo que concernía a la iglesia. Tomé mi nueva esposa, con la cual había estado casado por 18 meses, y me fui a Berrien Springs.

 

Me sucedieron varias cosas en la Universidad de Andrews que me llevaron al ministerio ASD. Primero, varios profesores me colmaron de gracia. Ivan Blazen fue una bendición. Prosperé con sus enseñanzas. También fui bendecido por Raoul Dederen y Hans La Rondelle. Estos hombres me ayudaron a ver que el perfeccionismo de los miembros de la iglesia que se oponían a Ford no era la posición de todos los profesores.

 

Después, pude estudiar el Juicio Investigador, y se me dieron algunas explicaciones plausibles que, por el momento, calmaron mis preocupaciones. Ahora sé que estas soluciones eran burdamente inadecuadas, pero me ayudaron en ese momento. Es más, algunos expertos de la Fundación White vinieron a la universidad con el informe de los abogados exonerando a E.G. White de toda culpabilidad legal en relación con las acusaciones de plagio. Aunque hoy sé que esto fue sólo a causa de los vacíos legales en las leyes de su tiempo, no porque no era ilegal ni erróneo, aún así mi pensamiento se tranquilizó.

 

El factor final y más importante fue mi primera esposa, quien, después de poco más de dos años de matrimonio, decidió que ya no le interesaba estar casada. Cuando se fue, justo antes de la mitad del semestre de invierno, mi principal preocupación el año y medio siguiente era sobrevivir. Tuve que dejar de lado mis diferencias con la iglesia para poder sobrevivir. Durante muchos años, no me involucré con los puntos teológicos en disputa. Sin embargo, mi confianza en E.G. White nunca fue la misma después de aquello. Sabía que había graves problemas con su autoridad. Todavía leía el Deseado de Todas las Gentes y el Camino a Cristo, pero sabía que utilizarla a ella como comentario bíblico al mismo nivel que la Escritura era ignorar los problemas con su credibilidad.

 

Mientras estuve en Andrews, conocí a una joven y atractiva estudiante de comunicaciones llamada Paula Wesner. Conversamos mucho, y nos conocimos por medio de actividades ministeriales en la universidad. Aunque nunca salimos juntos sino después de que me gradué del Seminario, cultivamos una buena amistad. Después de salir de Andrews, iniciamos una relación a larga distancia que terminó cuando nos casamos en marzo de 1985.

 

Paula y yo nos sumergimos en el ministerio. Al principio, pastoreamos un par de congregaciones distritales. Llevábamos a cabo reuniones evangelísticas, etc. Me sentía más y más incómodo con los métodos evangelísticos tradicionales, que se enfocaban en los acontecimientos de los últimos días y la interpretación profética. Sentí que mi llamado era a alcanzar a la gente con el evangelio de Jesucristo, para llevarles a Él como Salvador, y ayudarles a vivir en correcta relación con Él. Lo que más me encontré en el enfoque tradicional fue a personas que ya pertenecían a alguna iglesia en alguna parte. Las sesiones sólo tenían una o dos noches dedicadas al evangelio, y el resto a nuestras doctrinas distintivas. Me parecía que mucha de la metodología de ocultar nuestro nombre y usar un salón público era engañosa. Gran parte del contenido de seminarios y series de conferencias estaba basado en textos de prueba que yo sabía eran sospechosos. No estaban apoyados por el contexto. Comencé a sentirme frustrado con el pastorado distrital, y cuando llegó una oportunidad para ser un pastor joven de tiempo completo, me apresuré a aprovecharla. Nos mudamos a Kettering, Ohio, y serví a los jóvenes de aquella iglesia por seis años y medio.

 

Junto con los niños, llegó el reconocimiento de que no podíamos continuar en el ministerio para los jóvenes y guardar el equilibrio. Teníamos una familia propia a la que ahora teníamos que ministrar. También teníamos la profunda sensación de que Dios nos estaba llamando a algo especial. Un día, el llamado llegó para que fuéramos a Asheville, North Carolina.

 

Allí había una iglesia que estaba tratando de establecer métodos más contemporáneos de evangelismo. Estaban usando principios del ministerio para los jóvenes para llegar a los adultos y llevarles a Jesús. Estaban ensayando métodos usados por la Iglesia de la Comunidad de Willow Creek en Chicago. Oramos mucho acerca de esta decisión, porque nos dábamos cuenta muy bien de los peligros de intentar una transición a un modelo más contemporáneo. Muchos han tratado, y pocos han tenido éxito. Así que oramos intensamente pidiendo la dirección de Dios. Después de muchas y claras indicaciones de su providencia, nos mudamos a North Carolina. Esto inició una temporada de ministerio intensa pero remuneradora.

Tuvo lugar en nosotros un tremendo crecimiento personal y espiritual. Dios bendijo nuestra iglesia también. Aunque unas 50 personas nos dejaron durante la transición a un modelo más contemporáneo, crecimos desde un promedio de asistencia de 120 personas antes de la transición hasta lo que ahora somos, una vibrante congregación de 500 miembros. Realmente vimos la mano del Señor en la renovación de la iglesia de Foster. Mi don del evangelismo pudo ser usado de tal manera que no me obligó a usar los métodos tradicionales. Paula pudo usar sus dones de hospitalidad y comunicación creativa, y nuestros muchachos pudieron disfrutar de muchos amigos y una gran comunidad.

 

Durante mucho tiempo, tuve problemas con la idea de que los Adventistas fuesen la única iglesia remanente. Pensaba que el centro de atención era demasiado pequeño, y creía que el concepto de un mensaje remanente, más bien que el de una "iglesia remanente", era una interpretación más realista de Apocalipsis 12.

 

El problema de la falta de renovación espiritual en la mayoría de las iglesias ASD, y la presencia de vida abundante en otras iglesias fuera de la nuestra, me seguía molestando. Después de como cinco años en Foster, comenzamos a estabilizarnos en nuestro crecimiento. Todavía éramos una iglesia vibrante, pero parecía que no estábamos alcanzando realmente el grupo que era nuestro blanco, la gente que no pertenecía a ninguna iglesia. Aunque sí alcanzamos a algunos de los sin iglesia, la mayoría de ellos tenían algún antecedente Adventistas. No es que este no es un grupo importante de alcanzar, sino que eran casi todos los que estábamos alcanzando.

Oraba y oraba acerca de esto. Mi don del evangelismo ardía dentro de mí, pero parecía que algo estaba impidiendo mi efectividad. Comencé a pensar que debía haber algo malo conmigo. Pasé mucho tiempo escudriñando mi alma. ¿Es sólo el ego lo que me hace desear una iglesia grande, o es la compasión por los perdidos lo que me impulsa? Busqué algún consejo cristiano que fuese de lo más útil para resolver algunos puntos de mi pasado de los cuales no era consciente, y los puntos de éxito/fracaso con los que lidiaba. Pude mirar las partes de mí mismo que necesitaban sanación y las confesé ante el Señor, y recibí su perdón.

 

Mientras tanto, la iglesia estaba estancada. Descubrí que yo no estaba tan interesado en el tamaño de la iglesia como en usar los dones evangelísticos que Dios me había llamado a usar. Éste fue un tiempo de profundo escudriñamiento del alma. Sabía que algo estaba estorbando el plan de Dios para usar este don en mi vida, pero no sabía qué era. Exploramos algunos llamados, pero no sentimos que el Señor nos estuviese guiando en ese momento. Participaba en retiros espirituales, con ayuno y oración, pidiendo a Dios que me guiase. Invocaba a Lucas 11:11-13 pidiendo la presencia del Espíritu Santo y una clara dirección divina.

Más o menos por esta época, un amigo en un ministerio similar hizo que Carl George, un especialista en evangelismo y crecimiento de iglesias, fuera a su iglesia para que la estudiase. El crecimiento de sus iglesias se había estancado también. La evaluación de Carl George fue que no podían entrar a la comunidad que no asistía a ninguna iglesia a causa de los puntos en disputa relativos al sábado. Esta era una barrera demasiado grande para la mayoría de la gente no criada en el Adventismo o no casada con un Adventista. Para los pastores que son llamados a alcanzar a la gente para Jesús, esto parecía problemático. Tenemos que alcanzar el mundo, pero encontramos una barrera que es parte de la estructura misma del Adventismo. En ese tiempo, yo aceptaba que, si Dios quería usarnos para alcanzar a la gente fuera del sistema, Él prepararía el camino.

 

Mientras tanto, un par de amigos míos en ministerios similares abandonaron el Adventismo para fundar iglesias no denominacionales. Su separación inicial de la iglesia ASD fue el resultado de desacuerdos financieros entre ellos y la conferencia a la cual pertenecían. Estaban luchando para sostener un ministerio de iglesia a tiempo completo y al mismo tiempo enviar el 100% de sus diezmos a la conferencia. Este es un problema que todo pastor Adventista confronta, así que yo simpaticé con su situación. Sin embargo, poco después dejaron de tener culto los sábados y comenzaron a tenerlo los domingos. Tengo que aceptar que, en ese momento, me enojé con ellos. No me enfurecí, pero pensé que habían puesto una mancha oscura en el ya inestable movimiento evangelístico contemporáneo dentro de la iglesia. Había estado mucho menos preocupado cuando abandonaron la iglesia a causa de puntos en conflicto relativos a los diezmos, pues es verdad que el sistema ASD estrangula severamente los recursos de las iglesias locales. Desde los más conservadores hasta los más progresistas, los pastores Adventistas tienen problemas con eso. Yo había esperado que estos pastores demostrasen que las iglesias pueden tener éxito sin ser parte financiera del sistema. Pero el problema del sábado les desacreditaba ante mis ojos y ante los ojos de la mayor parte de la comunidad de la iglesia ASD. Les dije lo que pensaba. Ambos escucharon cortésmente mis preocupaciones, compartieron algunas de sus ideas conmigo, y actuaron conmigo como caballeros cristianos.

 

Cuando estos pastores amigos míos abandonaron el Adventismo y más tarde el sábado, entré en un período de estudio. Mi principal razón de ser Adventista era el sábado. Hasta ese momento, yo había creído que el Adventismo era la iglesia que más cerca estaba de enseñar la verdad bíblica. Por esta razón, yo era sólidamente Adventista por convicción, a pesar de mis preocupaciones relativas a las enseñanzas sobre Ellen White, el Juicio Investigador, y la iglesia remanente. Estaba convencido de que el sábado era el día especial de Dios. En esta época, mis sermones estaban claramente dirigidos a este punto. También enseñaba a los nuevos creyentes que, aunque el Adventismo no era una iglesia perfecta, era lo más cercano a la verdad bíblica como yo la entendía. Por lo tanto, no tenía problemas para llamar a la gente a comprometerse a convertirse en parte de la iglesia Adventista. A menudo, continuaba diciendo que, si algún día descubría una verdad mayor en la Biblia, la seguiría.

 

Estudié los materiales que me habían recomendado los amigos que habían abandonado la denominación. También estudié intensamente los materiales escritos por teólogos Adventistas, incluyendo Samuel Bacchiocchi, la mayor autoridad sobre el sábado de la IASD. Además, consulté a dos de los más respetados profesores y escritores de nuestra denominación con el decidido propósito de demostrar dónde se habían equivocado mis amigos. Leí, estudié, y me convencí de que los Adventistas tienen la verdad sobre el sábado. Yo también creía que E.G. White tenía el don espiritual de profecía, aunque no era de confianza como intérprete de las Escrituras. Vi que los Adventistas tienen un mensaje remanente, aunque no exclusivo, y que el Juicio Investigador de 1844, aunque complicado, podía hacerse concordar con la posición de E.G. White con algo de imaginación creativa y textos de prueba. Pero la piedra angular para mí era el sábado. Si se elimina, desaparece la IASD. ¡Después de todo, es parte de su nombre!

Más o menos por esta época, mi familia y yo nos preparábamos para iniciar una gira sabática. Habíamos planeado viajar por los Estados Unidos viendo parques nacionales y visitando iglesias los sábados. Eso es exactamente lo que hicimos. Tuvimos un viaje maravilloso. Durante todo el camino, le pedimos al Señor que nos mostrase lo que Él quería que hiciésemos con nuestras vidas. Queríamos estar abiertos a su dirección y seguirle, sin importar el costo. Tener un verano entero para estudiar, orar, escuchar, y observar, parecía una manera grandiosa de escuchar la voz de Dios. Y fue un verano maravilloso. Yo oraba y escuchaba todos los días. En cada ocasión, sentía que el Señor sólo me decía que esperase. A través del estudio profundo y la oración, el Señor me hizo saber que lo que Él deseaba que yo aprendiese de la experiencia sabática me llegaría de una sola vez, y sería diáfano y bíblico.

 

Durante el verano, nos llamó la atención la falta de vitalidad espiritual en todas las iglesias Adventistas que visitamos. Aunque la gente era sincera, había tal ausencia de vida que era descorazonador. Era casi como si sólo actuaran mecánicamente al ser miembros de iglesia. Las iglesias dominicales eran lo opuesto. Con excepción de una que visitamos, todas ellas tenían tanta vida y tanto gozo que era contagioso. Nos regocijamos cuando estábamos en estas iglesias de varias denominaciones o comunidades independientes. Cuando visitábamos las iglesias ASD, nos sentíamos muy tristes y desanimados. Recuerdo haber orado: "Señor, si el sábado es tan importante y parte de tu ley moral, que es obligatoria para todos los cristianos, ¿por qué bendices claramente a otras iglesias, mientras las iglesias Adventistas sólo se sostienen en el mejor de los casos?" Regresamos de nuestra gira sabática vigorizados por una parte, y entristecidos por la otra. Estábamos muy contentos de regresar a nuestra iglesia, donde había alguna vibración. Antes de regresar al trabajo, pasé tres días solo en un retiro espiritual, estudiando y orando para que Dios me guiase en la siguiente temporada de ministerio.

 

Estudié, oré, y reflexioné. Todavía continuaba recibiendo la misma respuesta: "Sabrás lo que quiero que aprendas, y será pronto. Tengo un plan para tu vida, y te lo revelaré por medio de mi Palabra".

 

Nada podía haberme preparado para lo que sucedió después. Recibí una llamada de un pastor Adventista, amigo de mucho tiempo, que yo sé que ama a Jesús como pocos de los que he conocido en mi vida. Tengo gran respeto por su caminar con el Señor y su devoción para seguirle sin importar el costo. Se sinceró conmigo, y me confió que había estado estudiando el sábado y no estaba seguro de que nuestra posición ASD estaba bíblicamente basada en el Nuevo Testamento. Me quedé de una pieza, por decir lo menos, pero él mencionó las mismas dificultades que yo había estado teniendo en cuanto a que era obvio que las iglesias que no guardaban el sábado eran ungidas por el Espíritu de Dios, mientras que las nuestras estaban luchando. Les confié mis luchas con esta cuestión. Para no alargar la historia, varios amigos que yo sé están comprometidos con Jesús tuvieron los mismos problemas simultáneamente.

 

Eso inició para mí un período de intenso estudio. Regresé a los materiales que había estudiado para argumentar con antiguos colegas Adventistas, y esta vez decidí estudiar los materiales con ellos con la Biblia abierta y una mente también abierta. Quizás Dios estaba tratando de decirme algo. Lo que aprendí de la Palabra de Dios literalmente ha vuelto mi mundo al revés. Al mismo tiempo, ha sido el estudio más liberador y satisfaciente para mi alma en que jamás me haya embarcado. Fiel a su Palabra, Dios ha transformado radicalmente mi manera de pensar. Paula ha sido bendecida profundamente por este estudio también. Hemos llegado a entender la Biblia de una manera nueva y poderosa.

 

 

¡Amor para todos vosotros!
En Cristo Jesús, nuestra Seguridad y nuestro Reposo.
Greg y Paula Taylor

Carta abierta a nuestros amigos y a nuestra familia
Gregory E. Taylor
Ex-pastor ASD

(Parte II)


Me asombró descubrir que el NT no enseña el sábado como yo pensaba.

 

Por Colosenses 2:16,17, Gálatas 4:10, Romanos 14:5,6, y Hebreos 3-4, me enteré de que el sábado era una institución que señalaba a Jesús y que, por lo tanto, ya no es obligatoria para los cristianos.

 

El NT apunta hacia una Persona (Jesús), no a un día, como el verdadero sábado. Descubrí que, en Cristo, la Ley es reinterpretada para todos los creyentes.
El NT indica claramente cuáles porciones acompañan a Cristo y cuáles no. Finalmente, descubrí que el día de culto NO es la prueba final de lealtad hacia Dios. La prueba es una completa entrega a Cristo Jesús, sellada por la morada del Espíritu Santo en el creyente. Me doy cuenta de que esto requiere una explicación, así que he incluido en un apéndice un pequeño resumen del proceso de mi descubrimiento.

Recomiendo mucho que se tome el tiempo para leer y estudiar este material y ver si estas cosas son así.

 

.....las Escrituras cobraron vida para mí mientras las estudiaba. Al principio, vi lo que siempre había visto. Pero luego, un día, cobraron vida para mí. Comencé a ver la Biblia como nunca antes la había visto. No quiero, en modo alguno, menospreciar la manera en que otros entienden la Escritura. Tampoco quiero decir que yo tengo razón y otros están equivocados. Todo lo que puedo decir es que he visto una imagen de Dios y su Palabra que ha hecho pedazos todos mis paradigmas anteriores. Me siento agradecido por este don de la gracia de Dios.

 

Permítaseme decir una cosa más. A causa de mi posición como pastor Adventista, el estudio del sábado acarreaba enorme riesgo personal. Todo lo que alguna vez he conocido como cristiano y como ministro podría quedar comprometido.

 

Mi esposa también tiene fuertes relaciones en la iglesia. Tenemos amigos de toda la vida a quienes queremos mucho. Tenemos una iglesia a la que amamos entrañablemente y que nos ama. Fuera del ministerio, no tenemos ninguna habilidad vendible en particular. Paula ha suspendido su carrera de escritora para poder estar en casa con nuestros hijos. No tenemos ninguna carrera en la cual apoyarnos en una situación de urgencia.

 

Así que fue con temor y con temblor que comenzamos a estudiar, sin saber lo que podría salir de ello, pero deseando, desde lo más profundo de nuestros corazones, seguir al Señor, aunque esto significase perderlo todo. Después de todo, a través de los años, nosotros habíamos estimulado a la gente a seguir al Señor sin importar el costo, y confiar en Él para los resultados. ¿Qué clase de dirigentes espirituales podríamos ser si rehusábamos arriesgarlo todo nosotros mismos por la causa de Cristo?

Posiblemente, algunos de ustedes se pregunten: "¿Y E.G. White? ¿Qué papel desempeña ella en todo esto?"

 

Paula y yo hemos asumido la posición de que nos vamos a atener a "la Biblia y la Biblia solamente". Esto no significa que no creamos que haya un lugar apropiado para los dones espirituales, sino que, como hemos de probar los dones por medio de la Palabra, y no la Palabra por los dones, en la formación teológica, tenemos que ir a la Palabra.

 

Tenemos que referirnos al hecho de que hay serios problemas con EGW, los cuales la iglesia, desafortunadamente, no ha estado dispuesta a discutir abiertamente. Para ser justos, sugerimos que cada Adventista preocupado lleve a cabo alguna investigación por su propia cuenta y decida qué lugar asignarle a EGW en su teología personal. Sugiero que entre a Internet e investigue a Ellen White. Encontrará sitios pro-EGW y otros que critican su ministerio. Debería leer ambos y tomar una decisión. Recuerde a 1 Tes. 5:20-22. Por nuestra investigación, hemos llegado a la conclusión de que ella no es digna de confianza como voz profética.

Esto no significa que no fuese inspiradora a veces. Ambos amamos los libros "El Camino a Cristo" y "El Deseado de Todas las Gentes". Pero es claro que EGW, a sabiendas, copió extensamente de otras fuentes mientras afirmaba que NO lo estaba haciendo, excepto en unos pocos casos. Algunos estiman que estos préstamos alcanzan hasta el 80%. Según un estudio patrocinado por la iglesia, ni siquiera en El Deseado de Todas las Gentes, mi libro favorito de EGW, "hay una sola línea de pensamiento que sea original" de ella. Hasta en las obras en que ella dice "Se me mostró" hay evidencia de que copió extensamente. Ella copiaba materiales ajenos, y en muchos casos, copiaba los errores junto con las verdades.

 

Algunos han dicho que las leyes eran diferentes en aquel entonces. Ella no podría haber sido hallada culpable en un tribunal de su tiempo.

 

¡Quizás no, pero James y Ellen eran bastante inflexibles en el sentido de que los demás no debían tomar prestado de ellos sin darles crédito! Hasta llamaban la atención a los que lo hacían, señalando la deshonestidad de esta práctica. Tengo en mi poder una copia del periódico de Healdsburg fechada el 20 de marzo de 1889, en que se informa que la comunidad local se había rebelado contra los plagios que se habían descubierto en sus escritos. Es claro que era deshonestidad, y ella lo sabía. La gente en su propio vecindario no lo aprobaba.

 

Fue este descubrimiento lo que la obligó a admitir que había usado fuentes externas para componer "Great Controversy". Aún entonces, sólo aceptó lo que ella sabía que otros sabían sobre su uso de las fuentes.

 

Hay también el encubrimiento de sus visiones, que enseñaban lo opuesto de lo que ella creyó más tarde. En las páginas iii y iv del prefacio, Early Writings [Primeros Escritos] afirma que no se ha borrado nada. Se afirma que se han incluido TODAS sus primeras obras. Se afirma que sólo se ha reemplazado una palabra aquí y otra allá para actualizar el significado original. Todo esto se hizo "con la aprobación de la autora misma".

 

La verdad es que se eliminaron partes considerables de sus primeras visiones y el significado original fue cambiado. He visto comparaciones entre sus primeros documentos y el libro Early Writings. Es evidente que las eliminaciones fueron intencionales y engañosas. EGW sabía muy bien lo que estaba haciendo. Esto fue considerado deshonesto y engañoso por su compañero de trabajo W. W. Prescott y otros.

 

Para nosotros, el mayor problema con Ellen White es el efecto que ella ha tenido en la iglesia ASD. El evangelio de la gracia todavía no se comprende bien en el Adventismo.

En nuestros años de servicio, nos hemos encontrado con una enorme barrera que nos impide ayudar a la gente a encontrar seguridad. No es que ella no enseñase la gracia. A veces la enseñaba de manera hermosa, pero también enseñaba el perfeccionismo. Como pueblo, los Adventistas están básicamente confundidos acerca del núcleo mismo de la fe cristiana. A causa de estas afirmaciones, es muy difícil para la mayoría de los Adventistas comprender el evangelio.

 

Nunca hemos visto una iglesia Adventista verdaderamente dedicada a aplicar los escritos de EGW que sea una comunidad de iglesia vibrante, viva, en crecimiento, y feliz. La responsabilidad de esto recae directamente sobre los hombros de EGW.

 

Ciertamente, una iglesia que tiene 100,000 páginas de escritos "inspirados" debería tener una comprensión aún mayor de las Buenas Nuevas que otras iglesias. Triste es decirlo, pero no es así. Jesús nos enseña a probar los profetas por sus frutos.

¿Qué hacemos con los problemas que acabamos de mencionar? Gál. 1:8 dice que, si aún un "ángel de luz" viniese y nos enseñase un evangelio diferente, sería maldito. Ellen White no enseñó una teología de "fe que obra", sino una teología de "fe más obras", aún en algunas de sus obras posteriores como Great Controversy.

Lea el capítulo sobre el Juicio Investigador y vea qué le parece. Sólo con estos puntos en disputa, nos vemos obligados a decir que, en el mejor de los casos, EGW no es digna de confianza como profeta. Ciertamente no podemos decir que debemos tomar sus opiniones como compañeras de la Biblia.

 

Creemos que hay algunas razones que dificultan revelar la verdad completa acerca de EGW. Una razón principal puede ser un interés personal en aferrarse a la idea de que EGW era una verdadera profeta en escala de uno con los profetas bíblicos. Esto es parte de la identidad de la "iglesia remanente".

 

Allá por 1919, la decisión de la Conferencia Bíblica celebrada por nuestra Conferencia General fue que se revelaran inmediatamente los problemas con EGW como voz profética en la iglesia. Intentaron ayudar a la gente a entender la verdad sobre su don. Pero hubo tal reacción contra los que trataban de decir la verdad, que algunos instructores bíblicos clave fueron despedidos. Desafortunadamente, la denominación no quiso revelar toda la verdad sobre EGW. Prevalecía el temor de discutir estos temas. Hoy día, tenemos que enfrentarnos a esta realidad después de muchos años más de arraigados conceptos erróneos.

 

La afirmación de Apocalipsis 12:17 de que el remanente guardaría los mandamientos de Dios (los ASD creen que esto quiere decir los Diez Mandamientos, pero esto no es apoyado por la lingüística, como se comenta en la sección de estudio bíblico) es parte de esta identidad remanente en la iglesia.

La segunda parte del pasaje dice que este "remanente" tendría el testimonio de Jesús. Luego, la perspectiva Adventista señala que Apocalipsis 19:10 dice que el testimonio de Jesús es el Espíritu de Profecía. La conclusión: la "verdadera iglesia" de los últimos días enseñaría todos los mandamientos de Dios, incluyendo el cuarto, y tendría un profeta. Muchos ASD llaman cariñosamente "Espíritu de Profecía" a los escritos de EGW. El problema con esta interpretación es que es injusta con la lingüística y con el contexto de Apocalipsis.

 

En Apocalipsis 19:10, el "Espíritu de Profecía" se refiere claramente al Espíritu Santo. Es otro nombre para el Espíritu Santo que inspira a los profetas. Este mismo Espíritu está detrás de toda proclamación del evangelio.

 

Traducir como si el testimonio de Jesús se refiriese siempre a la voz profética es ignorar lo que dice el resto de Apocalipsis sobre el testimonio de Jesús. Por ejemplo, en el capítulo 1, versículo 1, dice que Juan "ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto". ¿Se refiere aquí a Ellen White?.Seguramente ella no encaja aquí. En contexto, parece ser una referencia al mensaje del evangelio.  

 

Ahora observe el versículo 9. Aquí Juan dice que estaba en la isla de Patmos "por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo".  ¿Se refiere esto a EGW?. No. Ni siquiera se refiere a la profecía en general.  Juan todavía no había recibido ninguna visión profética. Esta es una clara referencia al evangelio, el testimonio (testigo) acerca de Jesús. Se me hizo claro que meter a EGW en Apocalipsis 12:17 era estirar las cosas. Yo no quiero ser culpable de leer mi propia versión de escatología en el texto en vez de dejar que el texto hable por sí mismo.

Esto es increíblemente peligroso a la luz de las advertencias sobre añadir o quitar de las palabras del libro, advertencia que se encuentra en el capítulo 22:18-19.


 

¡Amor para todos vosotros!
En Cristo Jesús, nuestra Seguridad y nuestro Reposo.
Greg y Paula Taylor

Carta abierta a nuestros amigos y a nuestra familia
Gregory E. Taylor
Ex-pastor ASD

(Parte III)


Nuestra principal razón para hacernos Adventistas hace años fue nuestro profundo deseo de servir al Señor. Tanto Paula como yo ingresamos a esta iglesia (yo cuando me rebauticé en mis años de escuela preparatoria) y nos convertimos en ASD porque creíamos que era la denominación que más de cerca seguía la palabra de Dios. Veíamos en el Adventismo a un grupo de personas que no temían seguir sus convicciones aunque sus posiciones no fuesen populares en nuestra cultura. Llegamos a ser parte de la iglesia principalmente porque creíamos que la observancia del sábado era obligatoria y honraba a Dios. También, nos atraía el estilo de vida saludable. Creíamos que el Adventismo tenía mucho que ofrecer al mundo. Todavía creemos mucho de lo que la iglesia enseña.

 

Aunque Paula y yo no creemos en la posición Adventista de que el sábado es moralmente obligatorio y bíblico, sí creemos que es una saludable manera de vivir y que tiene mérito para el crecimiento espiritual. Valoramos y apoyamos el concepto del reposo sabático. Disfrutamos de los beneficios espirituales de tomar un día para dedicarlo a Dios y a la familia. Nos gusta ayunar por un día y dejar que cesen el ruido y el clamor. Esto es parte de nuestras vidas espirituales, algo que amamos y que siempre atesoraremos. Pero insistir en que siempre sea en sábado, o que es apoyado por la Biblia, es añadir a la Palabra de Dios un requisito innecesario para nuestros creyentes. Constituye una piedra de tropiezo innecesaria. Impide que muchos vayan a Jesús. Creemos que debemos quitar todos los obstáculos del camino del verdadero buscador, excepto el escándalo de la cruz. Este es el corazón del mensaje de Gálatas y el resto del Nuevo Testamento.

Paula y yo amamos profundamente a la iglesia Adventista y nos preocupamos por ella. No se nos ha hecho daño ni hemos sido maltratados. No sentimos animosidad hacia nadie en la iglesia. La denominación ha sido muy buena con nosotros. No tenemos ninguna historia de horror ni maltrato a manos de los dirigentes, como las tienen algunos. Estamos agradecidos del Adventismo por lo que ha significado para nuestra familia y nuestro crecimiento en el Señor. Casi todo nuestro proceso de maduración como cristianos ha tenido lugar dentro de la iglesia Adventista. Hemos sido profundamente bendecidos por nuestra asociación con la iglesia.

Pero Dios nos llama a continuar progresando. Creo que es la intención de Él para la iglesia Adventista también. Realmente había mérito en lo que los pioneros Adventistas creían. Eran inflexibles sobre no convertirse en otra denominación, pero insistían en llamarse a sí mismos movimiento. Con esto indicaban que, si descubrían más verdades, las seguirían y dejarían los errores atrás. La iglesia Adventista tiene mucho que ofrecer. Si quisiera continuar progresando, creo que podría tener un tremendo impacto en el mundo como parte de la iglesia remanente de Dios en general. Pero, en un sentido muy real, el Adventismo tiene que enfrentarse a su lado oscuro. Tiene que continuar progresando y permitirle a Dios que la moldée y la convierta en lo que Él se propone que sea.

 

Probablemente, somos más "adventistas" de lo que jamás hemos sido. Por supuesto, quiero decir que somos fervorosos creyentes en el pronto regreso de Jesús. Por esta razón, ya es tiempo, ya es hora, de que todas las iglesias dejen de promover su propio estilo de cristianismo como la "única verdadera" y exclusiva comunidad, y que, en vez de ello, se unan alrededor de la causa común de alcanzar al mundo para Jesús. Esta era la pasión de Jesús en Juan 15. "Por esto conocerán todos los hombres que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros".

 

La marca de la verdadera madurez cristiana es este amor de los unos por los otros y llevar el mensaje de Jesús al mundo. La oración de Jesús en Juan 17 deja claro que Él anhela la unidad de su iglesia. Es esta unidad lo que atraerá al mundo a Cristo Jesús. Cuando los cristianos luchan entre sí, esto sólo reafirma a los incrédulos en su impresión de que el cristianismo es sólo otra institución humana.

 

La unidad de propósito es de lo que trata el verdadero remanente de la profecía bíblica. En todos mis años de ministerio, no puedo recordar que ninguno de nosotros se haya regocijado por el éxito de la Cruzada de Billy Graham. Nunca oí a nadie alabar a Dios por el hecho de que Greg Laurie tuviese una exitosa Cruzada de la Cosecha. Tengo que incluirme en ese grupo. ¿Por qué? Porque estos hombres no eran parte de la "verdadera iglesia". Desgraciadamente, esta actitud se puede encontrar en muchos sistemas eclesiásticos. Esto no es sólo un fenómeno ASD.

He tenido que reexaminar mis propias actitudes con el correr de los años. Creemos que ha llegado el momento de que hagamos a un lado el exclusivismo que ha paralizado a la iglesia cristiana por siglos (véase Gál. 4:17) y cumplamos la Comisión Evangélica (Mat. 28:18-20). Estamos convencidos de que este es el sueño de Jesús para su iglesia en estos últimos días. Creemos que la forma más elevada de culto, el camino que más honra a Dios que podamos escoger, es seguir a Jesús a medida que Él nos guíe. Creemos que su remanente está constituido por los que obedecen sus mandamientos de amarle plenamente, amen a los demás como a ellos mismos, y dediquen sus vidas a hablar al mundo acerca de Él.

 

Mientras escribo esto, no sé qué nos depara el futuro. No sé qué nos sucederá financieramente. Debo decir que hubo un sentido real en que tuve que enfrentarme a una parte oscura de mi propia personalidad en esta lucha. Era importante para mí ser un respetado pastor ASD y que la gente pensara bien de mí. Era increíblemente difícil para mí aceptar que otros a los que había conocido y con los cuales había servido en el Adventismo me perdieran el respeto.

 

En un sentido muy real, tuve que arrepentirme de haber amado la alabanza de los hombres más que la alabanza de Dios. Ahora he resuelto que "por lo que a mí concierne, yo y mi casa serviremos al Señor". En Él hallaremos nuestro reposo y nuestra seguridad. Y esperaremos ver cómo Dios nos guía a nosotros y les guía a todos vosotros en los meses y los años que vienen. Nuestras oraciones están con vosotros, y pedimos vuestras oraciones a favor de nosotros.

 

Esperamos que algún día la iglesia Adventista se enfrente a algunos de estos puntos de desacuerdo. Oramos para que un día los dirigentes tengan el valor de reexaminar los "pilares de la fe". Oramos para que le pidan a Dios valor para estudiar abiertamente, sin riesgo, las enseñanzas fundamentales, y vean lo que las Escrituras enseñan sin preocuparse de lo que suceda si descubren algunos errores en el camino. Pero el valor es una de las cualidades por las que los Adventistas han sido conocidos en el pasado. Confiamos en que la misma cualidad exista todavía.No creemos que la iglesia sufra a largo plazo a causa de tal estudio. Quizás la imagen de que los Adventistas son la única iglesia remanente caiga a la vera del camino.

Quizás el Juicio Investigador sea enterrado en el cementerio teológico también. Puede que haya todo un nuevo enfoque sobre el sábado. Puede ser que el sábado se sugiera como una disciplina espiritual, más bien que como un deber moral. El nombre "Adventista del Séptimo Día" podría quedar reducido a sólo "Adventista" para mantener como centro a Jesús antes que a la ley. Puede que la vida saludable se enseñe desde un punto de vista de la salud, más bien que desde el de un requisito que se confunde con la salvación. Quizás la iglesia sea conocida como la iglesia que está verdaderamente basada en la Biblia y la Biblia solamente.
Tal vez hasta se pidan algunas excusas a los grupos cristianos que han sido menospreciados y abusados por los "evangelistas" que les llamaban "apóstatas" y "Babilonia".

Tal vez el enfoque del evangelismo cambie para alcanzar los 130 millones de personas sin iglesia en este país, en vez de principalmente a los que ya están relacionados con una familia en la iglesia. Quizás los adventistas alrededor del mundo lleguen a ser conocidos como el pueblo que fervorosamente trabaja por alcanzar a la gente para Jesús, que coopera para enlazarse con otros grupos cristianos, y sea totalmente desprendida al usar los enormes recursos de la iglesia para la causa de Cristo. Quizás todo esto parezca un sueño, pero, ¿puede Ud. imaginar cuánto podría Dios bendecir una organización con esa clase de valor y autenticidad?.

Imagínese cuánto respetarían los buscadores espirituales y los creyentes por igual una espiritualidad tan auténtica. Pero esto no sucederá si no hay por lo menos unos pocos que oren pidiendo un verdadero reavivamiento y una verdadera unidad en el cuerpo de Cristo, la unidad que vendrá cuando todos los verdaderos cristianos tomen en serio a Juan 17.