ANEURISMA CEREBRAL

ANEURISMA CEREBRAL EN LA BIBLIA

 Aneurisma cerebral

 POR EL DR. JAVIER RIVAS MARTÍNEZ. (MD).

 

 «Y el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los segadores; y dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre. Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió» (2 R. 4:18, 19). 

Los aneurismas cerebrales, son dilataciones anormales de las arterias del cerebro que amenazan con romperse en cualquier momento. No se ha determinado exactamente la causa u origen; algunos dicen que son genéticos, otros, hereditarios.

Los aneurismas son habitualmente hallados en las necropsias por muertes que no tiene relación con ellos,  es decir, por otras causas, pero su diagnóstico se realiza cuando se rompen y provocan hemorragia cerebral o intracraneal que es manifestada por un cuadro clínico neurológico bastante severo, que va desde cefalea intensa (dolor de cabeza) por irritación meníngea, náusea, vómito, déficit neurológico motor y sensitivo, pérdida del conocimiento, coma y muerte. La muerte en los pacientes con malformaciones aneurismáticas, tiene una incidencia del 10 al 15%, antes de recibir atención médica y que es necesariamente neuroquirúrgica («clampeo vascular»). A los treinta días, la incidencia de mortalidad es de 46 %, siendo demasiado elevada. 

Su frecuencia aumenta entre la cuarta y séptima década de la vida, aunque su presentación es más esporádica en la niñez, como en el relato bíblico que se encuentra en el Segundo Libro de los Reyes (incidencia en infantes en un 2 %). 

El cuadro clínico en el libro mencionado, presenta la típica sintomatología de los aneurismas cerebrales. El niño se queja de cefalea insoportable, ya que grita desesperadamente por el dolor; posteriormente fallece por el compromiso neurológico o central. No ha otra entidad nosológica que encuadre o justifique algo diferente a los presentado. Es obvio el deceso por aneurisma cerebral.  

No queda la menor incertidumbre de la historia bíblica narrada en los textos que encabezan nuestro escrito, que el cuadro médico que hemos presentado, fue una malformación vascular neurológica, aneurismática que ocasionó la muerte del pequeño.

Dios les bendiga hermanos y amigos.

 

 

C    A    Í    D    A  

 

En el Huerto del Edén

Habitó el santo hombre:

Mas al serle a Dios infiel

Le vinieron maldiciones. 

 

                                          Con el alma maloliente

Él perdió la autoridad,

Ésta vino a la Serpiente

Que engañó la Humanidad.

  

Duro fue para el Pensante

El caer por su arrogancia;

Por deseos imperantes,

Él pecó para desgracia 

 

«Y desgracia bien se entiende

Que la vida es perdición»:

Perdición para quien tiene

Un andar sin el Señor.

 

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IDENTIFICANDO LA INFIDELIDAD MARITAL

 

Amiga, si usted siente dolores en la frente, entonces esto es para Usted

                                            

      Por Rodolfo Valentino, Galán

 

SÍNTOMAS DE INFIDELIDAD CONYUGAL MASCULINA:

 

En general, serían algunas conductas distintas a las habituales. Entre otras:

 

- Pasar mucho tiempo fuera de casa: en el trabajo, en la computadora, o con actividades “extra” hasta ahora no conocidas. Aunque esto por supuesto no es “necesariamente” un síntoma de infidelidad sino de que por alguna causa la persona quiere alejarse.

 

- Imprevistos viajes frecuentes (presuntamente por razones de trabajo).

 

- El alejamiento sexual, o a veces, por contraposición, un aumento. Algunas personas se sienten culpables y entonces buscan sexualmente a su pareja en mayor medida para sentir que “se sacan la culpa”.

 

- Hablar por teléfono a escondidas o empezar a tener espacios “secretos” cuando antes no los tenía.

 

- Correo electrónico confidencial (cuando antes, por ejemplo, compartían la cuenta).

 

- Mensajes con destinatario “erróneo” de correo-e o de texto por celular.

 

- Conductas de evitación en general.

 

-Mencionar reiteradamente el nombre de otra mujer.

 

-Aparecer con regalitos caros para la esposa a altas horas de la noche.

 

-Llegar a la casa y buscarle pleito a la esposa para tener un motivo para salir a la calle para encontrarse con alguien más.

 

-Llegar a la casa con algunas copitas de más, y oliendo a perfume de mujer.

 

-Mencionar “defectos” físicos que antes no veía en su esposa (especialmente los que originan por la edad madura) o sus ineptitudes culinarias o su “intolerable frigidez”.

 

-Llegar a casa con una ropa diferente con respecto a la que usaba antes de salir.

 

 

Si usted conoce más señales de infidelidad, anótelas como comentario.

 

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HIJOS Y SU EDUCACIÓN CRISTIANA

LOS HIJOS Y SU EDUCACION CRISTIANA

 

 

“Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu casa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida. Y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel”. (Salmo 128).

 

A través de los capítulos anteriores hemos dicho que el hombre y su mujer, unidos en el matrimonio, realizan uno de sus propósitos más significativos, el, de ser fructíferos y multiplicarse sobre la tierra, con el fin de tener hijos y contribuir así a la procreación de la raza humana. El amor de ambos cónyuges encuentra su punto culminante en las relaciones íntimas, y el fruto de esa unión amorosa son precisamente los hijos. Los hijos son los que traen gran felicidad al hogar, contentamiento y nuevas obligaciones para la pareja. Desde luego, el Creador podría darnos, de acuerdo con nuestros deseos, los hijos por acción milagrosa como creó al hombre en, el principio; pero Dios dispuso algo mejor, que el hombre engendrare los hijos en su mujer y que ella, de sus propias entrañas, pariere al hijo de su amor como algo que proviene de los dos y que ahora, en esta nueva relación de padres de familia, une aún más el vínculo matrimonial de los esposos.

 

Es una cosa maravillosa ser padre y madre, tener el privilegio de tener herederos de su nombre y la dulce compañía de criaturas que alegran el hogar y que, muchas veces, nos hacen olvidar las penas que siempre se presentan. A la verdad, los hijos son un gran tesoro. Lamentablemente, hay muchos hombres y mujeres en el mundo que evidentemente no comprenden la responsabilidad que como padres tienen frente a sus hijos. Hay matrimonios que hasta aborrecen el hecho de tener un nuevo ser en su familia; los maltratan y les niegan las cosas más esenciales que por derecho legítimo corresponden a cada ser humano: amor, protección, alimentación y cuidado.              

 

He conocido personas que, desgraciadamente, no han tenido una infancia muy gloriosa, sino que tuvieron padres incapaces de brindarles un hogar cálido, negándoles las cosas necesarias para su normal desenvolvimiento. El resultado de esta tragedia es evidente. Casi siempre crecen con algún trauma mental de gran seriedad; odian al mundo que los rodea y lo culpan de su desgracia; les es difícil comprender a otras personas y sufren, frecuentemente, de tremendos complejos de inferioridad y de persecución. Aún más, muchos de los jóvenes de nuestros días que terminan su adolescencia detrás de las rejas de una prisión, han tenido la mala suerte de no poder elegirse mejores padres. Es incuestionable que el padre y la madre tienen la responsabilidad absoluta en la formación correcta de sus hijos y son ellos los que con sus actitudes sabias o necias formarán el niño de hoy, que será el hombre de mañana. 

 

Un niño necesita mucho amor sincero de ambos padres, comprensión, dirección, enseñanza, cariño y el ejemplo diario del padre y de la madre. Pero no es esto todo. El hombre, como corona de la creación de Dios, tan complejo y con múltiples necesidades, tiene en su infancia necesidades tales como el juego sano, paseos, deportes, juguetes, y, como ser moral que es, dirección disciplinaria que le conseguiría firmeza en la vida y el debido respeto por las leyes y preceptos de Dios. Y aún más. Los padres que niegan estas cosas esenciales a sus hijos sin, desde luego, llegar al otro extremo de engreírlos, lo que más bien les dañaría, desarrollan seres insatisfechos, no debidamente desenvueltos física y mentalmente, y con muchos rencores en su mente, lo que tarde o temprano será una barrera cuando los niños mal formados lleguen a ser adolescentes y luego adultos. 

 

Las riquezas y las comodidades solamente no son suficientes tampoco para formar un hombre. Con una buena educación escolar y universitaria no hemos hecho aún todo. Dándoles muchos "caprichos", pensando que "los muchachos se lo merecen y, en fin, que se diviertan", no hacemos ningún bien. Lo que más necesita el ser humano en su estado tierno es amor, dirección y protección. Y en esto fallan muchos padres. Creo que podemos evitar todos los problemas de la juventud. La mayor dificultad reside, como ya lo hemos indicado, en los padres. Si nosotros como padres de nuestros hijos nos dedicamos suficientemente a su desarrollo y los cuidamos debidamente, pronto veremos qué clase de hijos sanos y felices tendremos. Toda buena cosa requiere atención, dedicación de tiempo y entrega total. Y, ¿qué es más bueno que la vida de nuestros hijos?

 

Veamos lo que como padres de familia tenemos que hacer por ellos, a fin de garantizarles un porvenir prometedor. La base sólida de toda educación cristiana es la enseñanza de los preceptos de Cristo que encontramos en las páginas del nuevo testamento. Debemos inculcar a nuestros hijos el respeto por la Sagrada Escritura, porque es la palabra de Dios. "Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino y al acostarte, y cuando te levantes" (Deuteronomio 6:6,7). Las palabras de Dios deben estar presentes en la mente del niño desde los primeros días de la infancia. Pero es menester dar ejemplo con nuestra propia vida. El padre o la madre que habla de las cosas divinas como si se tratara de los cuentos de los hermanos Grimm, jamás lograrán que sus hijos respeten las leyes de Dios y se hagan buenos cristianos. Es preciso que nosotros vayamos delante de los niños con un ejemplo legítimo. Debemos llevarlos a la iglesia, debemos orar con ellos, debemos nosotros instruirlos en el camino de Dios. "Hijo mío, no te olvides de orar hoy a Dios", suele a decirse a nuestros hijos, pero esto no va a resultar, si el matrimonio nunca ora juntamente con sus niños. "Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron, y no las encubriremos a sus hijos ... a fin de que pongan en Dios su confianza y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos" (Salmo 78). 

 

Los mandamientos de Dios dan al hombre inteligencia y sabiduría y son como una lámpara a sus pies para que tenga luz en medio de este mundo tenebroso. El niño bien instruido en este sentido, cuando llegue a ser una persona adulta, no va a naufragar en la vida.

 

Dice Pablo (Efesios 6:4). "Vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor". La disciplina siempre es necesaria. No puede haber sociedad justa alguna sin disciplina. Pero los hijos se disciplinan exigiéndoseles el cumplimiento de lo que les enseñamos y no con provocaciones, iras y malos tratos. Muchas veces será preciso utilizar la vara para exigir respeto de parte de nuestros niños. Dice la Escritura que por usar el castigo no morirá tu hijo y que con palabras sólo no entiende, pero la vara ayudará al hijo a gravarse la lección bien en sus adentros. "El que detiene el castigo, aborrece a su hijo, mas el que le ama, desde temprano lo corrige" (Proverbios 13:24). "La vara y la corrección dan sabiduría; el muchacho consentido avergonzará a su madre. Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y alegría a tu alma" (Proverbios 29:15,17). 

 

Yo sé que la educación de niños no es ninguna tarea fácil, pero también sé que todos los problemas los podemos resolver si solamente tuviéramos la voluntad que tanta falta nos hace. Decencia, moral, cultura, disciplina, estudio, etc. todo gritamos a nuestros jóvenes mil veces por día. En el futuro será más factible y más conveniente el inculcárselo desde los días más tiernos, pero con amor y constancia, y así* lo aprenderán poco a poco, casi sin darse cuenta. Que tampoco debemos exasperar a nuestros hijos, llevándolos a la desesperación o amargura (Colosenses 3:21). 

 

Se ha dicho que no hay cosa más hermosa en este mundo que un hogar cristiano, basado en el amor de Dios, la comprensión y la ayuda mutua. Todos estos factores son aquellos que el hombre en el mundo no encuentra y se desespera por poseerlos. Tú, querido amigo, y yo, los tenemos a nuestra disposición. Dios espera que utilicemos nuestra sabiduría para el bien de nuestros hijos para que ellos sean hombres íntegros y felices. 

 

El problema de divorcios es muy grave y no hay seres más infelices y expuestos a una vida malograda que aquéllos que provienen de matrimonios rotos o que viven al borde de la desesperación. Consideremos todo esto con mucha seriedad y pensemos ampliamente sobre el enorme trauma que formamos en la vida de los seres que deberían sernos más queridos: nuestros hijos, el fruto de nuestro amor. Hagamos un esfuerzo grande, extraordinario, para reparar los daños en nuestra casa matrimonial, para el bien de nuestros hijos, y para que ellos tengan un porvenir agradable. 

 

En los últimos 50 años los divorcios en los Estados Unidos, sólo para tomar un ejemplo, han aumentado en un 300 por ciento. No obstante, y esto que se está dictando cursos especiales en cuanto a este tema en los Colegios, las Universidades y otros centros de instrucción y de enseñanza, el porcentaje no ha encontrado mejoría alguna. Se supone que ahora el 51 por ciento de los matrimonios estadounidenses terminarán en las cortes de divorcio. Pero el divorcio, la separación del matrimonio, tiene una influencia devastadora en la pareja, especialmente en los niños. Los hijos provenientes de tales hogares destruidos tienen solamente el 25 por ciento de oportunidad de éxito en la vida que aquellos niños de hogares normales. Hay, según cálculos cuidadosamente elaborados, seis veces más peligro para los niños de padres divorciados de terminar en una vida de delincuencia que el niño corriente promedio. Precisamente del grupo anterior proceden los que cometen crímenes y toda clase de males sociales. Debemos hacer un alto y pensar. 

 

No olvidemos que Dios odia la actitud que mira hacia la separación del matrimonio, el divorcio (Malaquías 2:16). La voluntad de Dios para con el hombre es "un hombre y una mujer para toda la vida". Los niños necesitan nuestro cuidado, nuestro ejemplo, nuestro amor, nuestra vida misma. 

 

¿Qué dejará usted a sus hijos? He aquí unos consejos, algunos de los cuales ya han sido mencionados; cosas útiles que podemos y debemos dejar como herencia a nuestros hijos, para que tengan éxito en la vida. 

 

Un buen nombre (Proverbios 22: 1; Eclesiastés 7: l). "Mejores la buena fama que el buen ungüento". Mala fama es una carga pesada y un mal social muy grande. 

 

La memoria de un hogar cristiano. Cuando el hijo pródigo se fue para probar la vida por su propia cuenta, en la miseria y estando en la lejanía de su hogar, se acordó con cariño de su casa paterna, y, por fin, fue atraído nuevamente por el recuerdo de su hogar. Su vida se rectificó por el buen recuerdo del hogar decente, aunque tuvo que pasar por el fuego de las pruebas. 

 

Un ejemplo personal. Es correcto decir a nuestros niños que hagan esto y que dejen de hacer aquel. Pero el ejemplo nuestro es el mejor maestro. 

 

Una educación cristiana. La educación perfecta está descrita en Lucas 2:52 donde se dice que Jesús creció en sabiduría y estatura, y en favor con Dios y los hombres. 

 

Una apreciación de lo hermoso. Dios ha rodeado al hombre de lo bello y valioso en esta vida en la naturaleza, la música, la literatura, el arte y, sobre todo, en santidad de una vida justa. Queramos dejar a nuestros hijos la habilidad de apreciar lo hermoso y de contemplar lo bello en esta vida y en toda la creación de Dios. Demasiadas personas viven en frustración, con mentes vacías, una vida sin sentido, mientras que todo en su derredor es bondad inspiradora de un mundo maravilloso en todo el ancho y largo. Niños que sabrán apreciar lo bello de este mundo serán enriquecidos sobremanera y más allá de toda imaginación. Pero no te olvides: un mundo mejor comienza contigo mismo. 

 

Una fe genuina en Dios. En una época de escepticismo, dudas y cinismo, es maravilloso poder dejar a nuestros hijos la fe auténtica en el Dios viviente por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 10:17). Vayamos con ellos a los cultos de la iglesia y practiquemos la religión de Cristo con ellos. 

 

De nuestra enseñanza y educación dada a los hijos depende el que ellos obedezcan a Dios y a nosotros y muestren fidelidad en sus vidas. Los hijos son el tesoro más, apreciado de los padres y de la nación. Sin hijos sanos no habría familias sanas, ni tampoco naciones sanas, y la raza humana se extinguiría. Pero para que la nación sea poderosa, fuerte, sabia y progresista, el hombre y la mujer, en su calidad de padres, deben inculcar a sus hijos el respeto por las leyes divinas y del país; inspirarles espíritu de trabajo, de superación y de exactitud, proveerlos de una rígida disciplina hogareña y cristiana (el estado en miniatura), en la cual el amor no fingido y verdadero es la base. También deben darles la mejor educación escolar para así alistarlos para la vida práctica y el futuro. Es responsabilidad de los' padres el hacer lo que hemos dicho, y velar por el bienestar material de sus niños.

 

El hogar es el fundamento de cada pueblo. Si el hogar individual es débil, la nación será débil. Si el niño de hoy no es adoctrinado de acuerdo con las enseñanzas divinas, con disciplina y respeto, el hombre de mañana será un elemento inútil para la familia, la sociedad y el Estado en el que vive, y para Dios. No olvidemos que el niño de hoy será el hombre de mañana, y lo que como padre y madre le daremos hoy, esto se reflejará en el niño mañana cuando ya sea una persona adulta y consciente. 

 

Mucho ha sido escrito acerca del matrimonio, la educación de los hijos, y el valor del hogar. Sabemos a ciencia cierta que los hogares de nuestros días se están derrumbando más y más. Reconocemos el peligro y también discutimos acerca de la espantosa y peligrosa verdad de este hecho. Pero, querido lector, ¿qué hemos hecho para analizar nuestra propia vida que corre peligro? ¿Estamos seguros de que todo marcha bien y que no hay peligro de ninguna clase? Este pequeño estudio ha sido escrito con el fin de hacernos pensar y reflexionar sobre nuestro propio hogar, nuestra propia condición como padre y madre, y para meditar en el futuro de nuestros hijos. Es el deseo del autor que este escrito pueda resultar en una gran bendición para su hogar, que es lo más bello en este mundo, y que la luz roja de alarma pueda ser advertida a tiempo.

 

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EL RICO Y LÁZARO

EL RICO Y LÁZARO: ¿HISTORIA REAL O UNA PARÁBOLA?

 

¿Se ha puesto usted a meditar que tanto la parábola del mayordomo infiel (Lucas 16:1), como el relato de Lázaro y el rico, comienzan igual (v. 19)? Sin embargo, la V.R.V1960 antepone el vocablo “parábola"  al título "Mayordomo Infiel”, pero lo omite arbitrariamente en el caso de "Lázaro y el Rico"?



El relato del Rico y Lázaro ha sido como una piedra angular para muchos que enseñan dos de las más aceptadas enseñanzas en la cristiandad que son: La inmortalidad del alma y los tormentos eternos.


Estudiando conscientemente el relato paso por paso, vamos a ir descubriendo ciertos puntos que muchos ignoran al leer el relato como algo literal. Si tomamos el relato como una historia física, entonces encontraremos muchas contradicciones dentro de la misma Escritura. Entre ellas:


1.- Los muertos son recompensados al morir.

2.- Los justos ven cómo son castigados los impíos. Valdría la pena preguntarse ¿Pueden los justos gozar de una eternidad feliz o dichosa viendo a sus familiares, amigos, etc, quemándose y atormentándose en un lugar llamado infierno?


Muchos arguyen que son las almas las que son transportadas a estas dos diferentes condiciones (seno de Abraham e infierno), pero curiosamente el relato no dice por ningún lado que sean las almas las que van a esos “sitios”, sino más bien nos habla directamente de dos personas y no de sus almas.


Ahora bien, si tomamos este relato como una parábola, entonces el panorama es diferente, y entonces Jesús nos quiso dar una analogía, con tremendas verdades espirituales.


Algo que debemos notar en el cap. 16 de Lucas es que Cristo viene hablando a los escribas y fariseos en parábolas desde el cap 15, y el siguiente texto es claro:


"Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado" Mat 13.10-11


"Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba" ve 34.


Todo esto se debió a que Cristo era frecuentemente acusado por parte de los escribas y fariseos por relacionarse con pecadores, y cobradores de impuestos que venían a escuchar sus enseñanzas (Luc 15:1).


Así que el Mesías empieza a hablar una parábola en tres partes (la oveja perdida, la moneda perdida, el hijo prodigo) después narra la cuarta parte de su enseñanza que fue la parábola del mayordomo fiel, para aquellos amantes del dinero (Luc 16:14), y por último, para terminar de taparles la boca, les narra la parábola de rico y Lázaro.


Ahora pasaremos a analizar, parte por parte, el relato de la parábola del rico y Lázaro.


"Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez"


Vemos que la descripción del hombre rico es que se vestía de purpura y lino fino.

La purpura según el diccionario Eardmans dice" el vestir de purpura era asociado principalmente con la realeza" (purple p. 863) (en Inglés). En adición, el Nuevo Diccionario Bíblico (en Inglés) nos dice sobre "el lino": El uso del Lino era prescrito para los sacerdotes (Ex 28:39) la mayor parte de su vestimenta tenía que ser de lino.


Los elemento de "purpura" y "lino" son simbolismos de "Realeza" y "sacerdocio". Veamos la orden de Yahweh al pueblo de Israel. "Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel".(Ex 19:6)


Como sabemos, en el tiempo de Cristo solamente el remanente de la Casa de Judá que regreso del cautiverio de Babilonia continuó teniendo una relación con Dios.


El "Rico" representa a los Judíos del tiempo de Jesús, eran los únicos que tenían la verdadera adoración al verdadero Dios. El apóstol Pablo nos habla sobre este asunto y dice:

 

"Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; 4que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; 5de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén" (Rom 9.3-5).


Pero pasaba algo en aquellos tiempos: ellos (los judíos) en vez de serle luz a las demás naciones, y de ser "un sacerdocio real" como una bendición a las naciones, ellos no querían tener ningún tipo de contacto con el pueblo gentil.


"Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas"


En contraste del rico, vemos a Lázaro que reflejaba la condición en la que se hallaba el pueblo gentil, esperando al lado del pueblo Judío para una bendición de Dios hacia ellos. El apóstol Pablo nos da detalles


"En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo" (Ef 2:12).


Antes del sacrificio del Mesías, el pueblo gentil era representado como "perros".


En el ministerio del Mesías vemos una expresión similar en el relato acerca de una mujer Siriofenicia en la región de de Tiro, leamos:


"Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. 28Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos"


Ahora vemos con claridad qué representaban aquellas expresiones "migajas" "perros" "sobras que caen" refiriéndose a la condición del pueblo Gentil.


Un punto que hay que notar es que en el relato, el Rico no posee nombre propio, pero el pobre sí...que es Lázaro: el cual es un nombre proveniente de "Eleazar" que significa "Aquel que Dios ayudó". El uso de este nombre particular es muy significante para el mensaje del relato.


"Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado" (Luc 16:22).


Si este relato fuera literal o real, entonces estaríamos contradiciendo la misma Escritura que nos narra totalmente lo contrario, que serían los dos puntos siguientes:


1.- Inmediatamente después de la muerte el galardón es dado de parte de Dios
2.- La doctrina de una vida en el más allá, enseñada por el paganismo, tendría validez.

Incluso en el relato se habla de Abraham como que ya goza de la gloria de la recompensa, pero la Escritura, que es clara, nos dice:


"Conforme a la fe murieron todos éstos (incluso Abraham) sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra" (Heb 11:13)


ver 39-40


"Y todos éstos,(incluyendo a Abraham) aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros"

Los hombres justos declarados en Heb 11 no han sido perfeccionados, ni se les ha dado la vida eterna. Todos ellos están esperando esa bendita esperanza. Ellos reposan en sus sepulcros, leer los siguientes textos: Job 3:11-19; Sal 6:5, 115:17; Ecc 9:5,10; 1 Cor 15:20; Isa 57:1-2; Dan 12:2; Hech 2:29, 34; 13:36.etc.


Estos santos esperan la resurrección de los muertos cuando el Mesías venga al empezar la séptima trompeta: 1 Cor 15:51-52; 1 Tes 4:16; Rev 11:15-18.


¿Cómo podríamos acoplar todos estos textos en un relato alegórico?


Los términos "En el seno de Abraham" determinan un acercamiento en un lugar de honor, y allí vemos que Lázaro (el pueblo gentil) fue llevado, el lugar o posición en el cual el pueblo Judío se jactaba como suyo, y apoyándose al mismo tiempo en Abraham como sus únicos descendientes. Pero la situación se volvió diferente, ahora el pueblo Gentil llegó a ese "seno" o a ese lugar de honor por la fe en Cristo. El mismo Pablo nos habla en los siguientes versos, así:


"Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. 8Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham."(Gal 3:6-9), vemos que el pueblo creyente llegar a ser "hijos de Abraham" por la fe en Cristo Jesús."Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios" (Ef 2:19).


"Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno"


En contraste de Lázaro (El pueblo gentil) el rico fue "atormentado en el Hades".
Para comprender a cabalidad el significado de la palabra "Hades" es necesario tomar el significado del mensaje. Considerando El Nuevo diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento (en Inglés) presenta: Hades proviene de de "idein" (to see) con el negativo prefijo, significando=Invisible, (en algunas excepciones).


Así entendemos que el Pueblo Judío fue como "invisible para Dios" debido a su incredulidad, el favor de Dios fue quitado de ellos como una nación apartada. El corazón duro los llevó a no conocer a su propio Mesías (Jn 1:11).


Una pregunta ¿Qué quiso decir el Mesías con "Atormentados"?


La palabra "atormentados" viene de la palara Griega "basanois" que segun Friberg's en su Analytical Lexicon of the Greek New Testament: significa "Probar" (como con una piedra la genuinidad de los metales frotándolos fuertemente..)"


Dando a entender que el Rico (el pueblo Judío) iba a hacer atormentado (Basanois) al ser probado por la mano de Dios, y así fue tal como lo dijo Jesús.


ver 24

 

"Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama"


Primero leemos que el Rico identifica a Abraham como su "Padre", de la misma manera que los Fariseos lo hacían (Jn 8:39). El Rico (Judá) iba a ser probado y atormentado (castigado) en "llama" (singular no "llamas" en plural). Es obvio que esta llama no es literal, porque un dedo con una gota de agua no puede aliviar el dolor producido por el fuego.


Ahora notemos que la palabra "Atormentado" (en esta llama) viene de la palabra Griega "Odunao" que literalmente significa: dolor, sufrimiento, pero es algo psicológico y no físico. Esta palabra únicamente la encontramos cuatro veces en las Escrituras en los versos 24 y 25 de esta parábola, en Luc 2:48 y en Hechos 20:38.


¿Que representa "La llama"? Cuando analizamos la historia del pueblo Judío vemos un constante de sufrimiento y persecución desde el 66-70 A.D.; La Diaspora, La inquisición del siglo 15 y el Holocausto del siglo 20, han sido las páginas de la historia más sanguinarias que hayan sucedido.


Los Judíos representados por el "Rico" llegaron a ese estado por su incredulidad en el Mesías.


"Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado"


Abraham claramente define al Rico como "Hijo". Él le dice que las condiciones han cambiado, cuando el pueblo Judío fue el pueblo escogido por Dios, y ellos disfrutaban de las bendiciones espirituales, pero ahora las bendiciones eran otorgadas al pueblo Gentil.



6"Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá"

Esa gran "Sima" el apóstol Pablo lo define en el cap 11 v. 5 de Romanos por la incredulidad "como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9Y David dice:
Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución"


La Gran "sima" es la ceguera que Dios le dio al pueblo Judío "Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. 15Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos" (2 Cor 3:14-15)


"Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento"


El Rico le suplica a su padre Abraham, que envíe a la casa de su padre, para que sus hermanos huyan de ese "Tormento" (basanou): El proceso de castigo al que fue ejecutado.


El hecho de que el Rico tuviera "Cinco hermanos" es una verdad escrita para mostrar la identidad del Pueblo Judío. Judá, el progenitor de los Judios, era el hijo de Jacob y Lea (Gen 29:35). El tenía "cinco hermanos" Rubén, Simeón, Leví, Isacar, Zabulón (Gen 25:23).


"Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos."


Una vez más Abraham rechaza la petición del Rico, diciendo que tienen quien les testifique en los escritos de Moisés y en los profetas. Ya que en las Escrituras se encontraba a Jesucristo como Mesías, y como único medio de Salvación. (Luc 24:27; Juan 1:45; 5:46; Hech 3:22-24; 22:23 etc.).


Jesús usa los dos últimos versos para identificar la fascinante profecía de su resurrección de los muertos, el "Rico" dice que si no creen en las Escrituras, creerán si alguien se levanta de los muertos, pero Abraham dice todo lo contrario.


Conclusión:


Aunque el Mesías termina de una manera abrupta la parábola para el pueblo Judío, no quiere decir que ellos estarán en esa condición para siempre. El apóstol Pablo en el Cap 11 de Romanos, nos declara que vendrá un tiempo de restauración y alivio para que el "Rico" sea liberado de esos "tormentos" (basanos).


Que la gracia y paz de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros.
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LA FE DE JESÚS---¿CUÁL ERA?

 

La Fe de Jesús—¿Cuál era?

 

Por Sir Anthony F. Buzzard (M.Th)

 

      En cada sistema del conocimiento hay una idea fundamental para ser cogida, un concepto alrededor del cual el resto de los datos deben ser organizados. Esta idea central dominante, determinará el carácter del tema en su totalidad y da significado a cada parte de ella. El concepto de la base, la tesis básica, se convierte en el criterio por el cual todas las ideas subsidiarias son evaluadas. La fe Cristiana viene a nosotros en la Biblia como un cuerpo de información, desafiándonos a responder y a actuar. La fuente de esa información es, en última instancia, Dios Mismo que transmite Su mensaje a través de profetas y de profesores, y soberanamente, a través de su representante principal, Jesús el Mesías. 

 

     ¿Cuál, entonces, es el concepto central del núcleo de la enseñanza de Jesús?  ¿Qué forma el corazón de su mensaje?  ¿Qué idea sola es la base de toda Su prédica y enseñanza? ¿Qué idea primaria debe ser acogida y creída por cualquiera que desea seguir a Jesús?

 

     La respuesta a esta pregunta puede ser descubierta por cualquier persona con una capacidad ordinaria para leer cualquier versión de la Biblia, y con un deseo serio de descubrir lo que enseñó Jesús. La importancia de la idea dominante del Cristianismo — el corazón del Evangelio — impresionó tanto a los escritores del Nuevo Testamento que lo acentuaron una y otra vez. 

 

     Es un testimonio a la forma extraordinaria en la cual los conceptos fundamentales pueden perderse, que la idea principal de Jesús es muy raramente, si nunca, presentada al público en la predicación del presente siglo que corre. Igualmente es sorprendente el hecho de que los líderes del Cristianismo organizado admiten que no están proclamando lo que Jesús proclamó como el Evangelio. 

 

     Un número de textos principales, atravesando el período de tiempo desde la apertura del ministerio de Jesús en Galilea hasta la muerte de Pablo, demuestran un concepto refrescante simple: La Biblia sabe de un Evangelio solamente, para el judío y Gentil igualmente. Es el Evangelio sobre el Reino de Dios: 

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio [Buenas Noticias] del reino de Dios,  diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." (Marcos 1:14, 15). 

 

“Cuando creyeron a Felipe que predicaba el Evangelio del  reino de Dios y del nombre de Jesús Cristo, se bautizaban hombres y mujeres” (Hechos 8:12). 

 

“Y [Pablo] habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían” (Hechos 28:23, 24).  

 

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,  que prediques la palabra...”  (2 Tim. 4:1, 2). 

 

Idea Central Del Cristianismo

 

     Tres testigos primordiales del ministerio de Jesús, a saber, Mateo, Marcos, y Lucas, declararon unánimemente que Jesús fue un evangelista, el portador del Evangelio de Dios sobre el reino de Dios. Sin ningún posible temor de contradicción podemos afirmar con completa confianza que el eje alrededor del cual gira toda la enseñanza Jesús es el Reino de Dios. 

 

     Marcos nos provee de un resumen o “curriculum vitae” de la carrera completa de Jesús. Su ministerio público es iniciado con su aviso del Evangelio acerca del reino de Dios. El vino a Galilea y convocó a sus compatriotas a un cambio completo de mente — arrepentimiento — y a la creencia en las buenas noticias y al compromiso con ellas, el Evangelio acerca del reino de Dios (Marcos 1:14, 15). Haciendo esto, ellos se estarían alineando con el gran diseño de Dios para el rescate de la raza humana. 

 

     Lucas enfatiza la importancia fundamental del Evangelio acerca del reino. El primer pedazo de información sobre Jesús que nos ha dado Lucas, cuando el nacimiento del Mesías es anunciado, se refiere al Reino de Dios: "El Señor Dios le dará el trono de David su padre y él reinará sobre la casa de Jacob para siempre" (Lucas 1:32, 33).

 

     Como cualquier judío sabía bien, ésta era una declaración sobre la Majestad de Jesús en el reino venidero de Dios. Jesús Mismo dio una definición clara del propósito subyacente de su ministerio con estas palabras: "Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio [Buenas Noticias] del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado” (Lucas 4:43). Este texto  nos abre la mente de Jesús para nosotros y proporciona la llave para la verdadera y completa religión Cristiana, la cual se debe basar en su enseñanza. 

 

     Lucas prosigue inmediatamente para decirnos que Jesús estaba predicando "el mensaje" o "la palabra" (Lucas 5:1). Este es un término de la taquigrafía de Lucas (y del Nuevo Testamento) para el mensaje o el Evangelio Cristiano de la salvación. Una definición del contenido del mensaje es proporcionada por Mateo cuando él divulga que Jesús era predicador del "mensaje acerca del reino" (Mateo 13:19). Otra vez Lucas lo llama "la palabra de Dios" (Lucas 8:11) y Marcos simplemente "la palabra" (Marcos 4:14). 

 

     Jesús describe el Evangelio como una información vital que necesita tomar raíz profunda dentro del corazón humano. Un asimiento de este mensaje permite al convertido emprender el viaje cristiano hacia el reino. Nada podía ser más crucial para nuestro bienestar espiritual que obtener una comprensión de este mensaje. Es un mensaje y un solo mensaje — las Buenas Noticias sobre el reino de Dios. Lucas 4:43 y 5:1 compara el mensaje sobre el reino con "el mensaje de Dios",  "el mensaje", "la palabra", "El Evangelio”,  y "el testimonio" son todos términos permutables. Todas las referencias subsecuentes a “la palabra" y al “Evangelio" a través del Nuevo Testamento se deben remontar de nuevo y clarificar por el más comprensivo “texto del Padre", "el Evangelio acerca del reino de Dios". Esto impartirá armonía y continuidad al Nuevo Testamento entero, así como lo ligará a la revelación anterior en la Biblia Hebrea. Como John Bright escribió:  "El concepto del Reino de Dios implica, en un sentido verdadero, el   mensaje total de la Biblia. Este se asoma no solamente magníficamente en las enseñanzas de Jesús, sino que éste debe ser hallado, en una forma u otra, a través de la longitud y de la anchura de la Biblia... para captar qué se quiere dar a entender por el Reino de Dios es necesario acercarse al corazón del Evangelio de salvación de la Biblia".1 

 

     La propagación del mensaje del Evangelio era de importancia suprema para Jesús y los discípulos que él eligió que le asistieran: "recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino de Dios…" (Mat. 9:35; 4:23), “Y los envió a predicar el reino de Dios” (Lucas 9:2). Él cargó a sus seguidores con la responsabilidad de esparcir las noticias sobre el Reino: “Deja que los muertos entierren a sus muertos;  y tú ve, y anuncia el Reino de Dios " (Lucas 9:60). 

 

     Jesús definió el propósito final de la vida para Sus seguidores. Era la búsqueda del Reino de Dios: "Buscad primeramente el reino de Dios...” (Mateo 6:33). El reino era el tesoro supremo para el cual no había sacrificio demasiado grande (Mateo 13:44-46).  El Reino era también el objeto de su  ferviente oración, "Venga Tu Reino" (Mateo 6:10). Una comprensión del plan del reino del dios requirió un regalo de la iluminación concedido a los que siguieron sinceramente Jesús y su enseñanza, pero retenido del discípulo superficial (13:13-16 mate). 

 

     El mismo tema del reino dominó la conversación entre Jesús y los discípulos después de su muerte y resurrección. Cuando el Señor reapareció a sus representantes elegidos, por casi seis semanas "él les habló sobre el Reino de Dios " (Hechos 1:3). En una conversación final con Jesús antes de que él partiera de la tierra, los discípulos le preguntaron si ahora había llegado el momento para la restauración del Reino (Hechos 1:6). 

 

Información Vital para el Creyente Potencial

 

     Lucas nos informa sobre los hechos presentados ante los convertidos potenciales antes de que pudiesen ser bautizados en la fe Cristiana. Su declaración se lee como un credo antiguo, que proporciona un modelo ideal, en forma sumaria, de la esencia del evangelismo: "Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres"  (Hechos 8:12). 

 

     Felipe seguía fielmente el ejemplo de propio evangelismo de Jesús: Jesús había hecho de la creencia en el Reino de Dios la base de la salvación: "cuando cualquier persona oye el mensaje del reino y no lo entiende, el diablo viene y arrebata lejos la palabra que se ha sembrado en su corazón [mente] para no crean y se salven". La salvación fue relacionada con la promesa del Mesías de una recompensa suprema a sus discípulos. Ellos deberán asistir en el poder del nuevo mundo o de la nueva edad del reino venidero. “Yo os asigno un reino como mi Padre me lo asignó a Mi para  un reino, y os sentaréis tronos para gobernar las doce tribus de Israel". (véase Mateo 19:28; Lucas 22:28-30). Jesús anteriormente había prometido: "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre os a placido daros el reino" (Lucas 12:32). Una invitación al poder en el reino era evidentemente la base de la súplica de Jesús a sus audiencias.

 

     No es sorprendente, entonces, que Pablo, que imitaba fielmente a Jesús, podría resumir él su ministerio entero llamándolo una predicación del Evangelio del reino (Hechos 20:25).  Lucas desea que nunca nos olvidemos de lo que los Apóstoles siempre proclamaron como el Evangelio. Él prosigue para informarnos que Pablo predicó el Reino de Dios por tres meses en Corinto (Hechos 19:8).  Para no dejar espacio para la duda, o el malentendido, él termina su segundo tratado, el libro de Hechos, describiendo la actividad de Pablo en Roma: Por dos años él predicó "las buenas noticias acerca del Reino de Dios y enseñado referente al Señor Jesucristo" (Hechos 28:31). Este era el mensaje del Evangelio de la salvación que él dirigió a ambos, a Judíos y Gentiles por igual (Hechos 28:23, 28, 31).

 

     El mismo Evangelio del Reino debe ser anunciado a través del mundo entero como preparación esencial para la llegada final del reino en el día del Señor, el regreso de Jesús en poder para gobernar en la tierra. En las propias palabras de Jesús: "Este Evangelio del reino será predicado en el mundo entero... y entonces vendrá el fin " (Mateo 24:14). 

 

     Con esta evidencia ante nosotros — y hay mucha más — podemos decir que nadie honestamente en búsqueda de la verdad bíblica puede fallar en reconocer la idea principal detrás del mensaje Cristiano de salvación. El Reino de Dios es (junto con la proclama de su muerte y resurrección) indudablemente el corazón y la base de la predicación del Evangelio de Jesús y sus Apóstoles, la idea básica alrededor de la cual gira el cristianismo verdadero. 

 

El consenso Erudito Sobre la misión de Jesús

 

     No hay sitio para el desacuerdo de que el Reino de Dios era el tema del mensaje entero y de la misión de Jesús. "En un punto central hay un fuerte consenso de la opinión...el consenso se puede resumir así: El tema central en la predicación y la vida de Jesús era el reino de Dios."2 Este autor precisa, sin embargo, el hecho extraordinario que en el mensaje predicado por la iglesia desde aquellas épocas apostólicas "el reino de Dios no ha ocupado un lugar central."3  

 

     Otros nombres distinguidos confirmarán el centralidad absoluta del mensaje sobre el reino en la enseñanza de Jesús: "esta locución [el reino de Dios] está en el centro de su proclamación" 4.  Jon Sobrino escribe: 

 

El dato histórico más cierto sobre la vida de Jesús es que el concepto que dominó su predicación, la realidad que dio significación a toda su actividad, era "el Reino de Dios".  Este hecho y sus implicaciones son de importancia fundamental.  Nos provee dos llaves esenciales para entender a Jesús. Primero, Jesús no es el foco central de su propia enseñanza;  este hecho es admitido comúnmente. Como Karl Rahner lo puso, "Jesús predicó el Reino de Dios, no a Sí Mismo.5

 

     Mientras que es verdad que Jesús también hizo afirmaciones exclusivas para Sí Mismo, su mensaje sin embargo se centró en el reino. Otros testigos prominentes corroboran nuestra tesis: "el mensaje entero de Jesús se enfoca sobre el reino de Dios."6 "Se admite generalmente que el punto focal del mensaje de Jesús era el establecimiento del Reino de Dios”.7                                                                                      

 

     Al final del siglo, el erudito británico Archibald Robertson, dando las conferencias Bampton sobre el reino de Dios, había afirmado: "no puede haber duda que en la enseñanza de nuestro Señor el Reino de Dios es el representante y el resumen completo de su misión distintiva... en todas partes, su mensaje es las Buenas Noticias del reino."8 

 

     Un coro de escritores distinguidos en la Biblia proclama el hecho de que el Cristianismo es una religión cuya idea principal es el reino de Dios: 

 

El reino de Dios es el tema central de la enseñanza de Jesús, e implica su comprensión entera de su propia persona y trabajo.9 

 

El reino de Dios es, en sentido cierto e importante, el grandioso tema central de toda la Santa Escritura...Este reinado de Dios surge de su propia naturaleza soberana, fue reflejado en el "dominio" conferido por Dios en el primer Adán, fue perdido rápidamente por causa del pecado del hombre, se ha restaurado judicialmente en el último Adán, será observado en la tierra en la edad final de la historia humana, y alcanza sin fin más allá de la historia donde nosotros presenciamos un trono que, como Juan explica, es "el trono de Dios y del Cordero" (Revelación 22:3)... en la doctrina bíblica del reino de Dios tenemos la filosofía Cristiana de la historia.10   

 

El Nuevo Testamento no es menos receñido teocráticamente y no menos escatológicamente orientado hacia el Reino de Dios que el Antiguo Testamento. 11

 

El ministerio de Jesús gira alrededor de un término fascinador — "el Reino de Dios".  Todo  se relaciona con él e irradia de él. 12

 

El Reino de Dios es el punto central en la enseñanza de Cristo... las enseñanzas fundamentales de Jesús se agrupan ellas naturalmente alrededor de este tema central. 13

 

     El reino del dios nos da un centro coherente alrededor del cual montar las partes diversas de la Escritura.  Juan Reumann dice esto:

 

Pregunte a cualquiera de los cientos de eruditos del Nuevo Testamento alrededor del mundo, Protestante, Católico, o no-Cristiano, cuál era el mensaje central de Jesús de Nazaret, y la vasta mayoría de ellos — quizás cada uno de los expertos — convendría que su mensaje se centró en el Reino de Dios... Los investigadores modernos convienen:  Las "buenas noticias" que Jesús anunció tuvo que hacer con Dios y su Reino... pero hoy, cuando oímos hablar el mensaje de Jesús acerca del reino de Dios, suena extraño a nuestros oídos e incita a una multiplicidad de preguntas...Hay un enorme peligro para los hombres modernos que las enseñanzas y el mensaje de Jesús, mientras son oídos y leídos en pequeños momentos en la iglesia el domingo o son escudriñados fragmentariamente por los individuos, parecerán aislados el uno del otro y atomístico. Un artículo aquí, un rayo de la luz allá, una verdad en alguna parte, pero raramente ninguna cosa que integrar de todas las enseñanzas de Jesús en un conjunto que tiene sentido como totalidad...Es por eso que es tan importante ver que Jesús tenía un mensaje central, y que era sobre el Reino de Dios.  Porque es este tema del Reino que integra todas las palabras y hechos de Jesús... el reino de Dios es un énfasis unificador alrededor del cual todo lo que Jesús dijo e hizo puede ser ordenado. El Evangelio de Marcos abre, después de su breve prólogo, con una declaración concisa de las buenas noticias, prevista para fijar el tono para el libro completo.14 

 

     Un teólogo del australiano observa el centralidad del reino para el evangelismo: 

 

Los puntos de vista ingenuos que separan el Evangelio del Reino son imposibles si seguimos pautas bíblicas: En el Nuevo Testamento (especialmente los Evangelistas) el Evangelio es siempre "el Evangelio del reino... "La naturaleza del reino es totalmente importante, porque define la naturaleza de la salvación que Jesús vino a traer y es el Evangelio que estamos, por lo tanto, llamados a predicar... nuestra pregunta es: ¿Qué Evangelio predicamos a dos minutos para la medianoche en la escala del día del juicio final?... ¿Qué si no podemos estar de acuerdo sobre, o no estar seguro de, la naturaleza del mismo Evangelio que debemos predicar?15 

 

     En la luz de estos hechos, es duro ver cómo Cristo puede ser predicado si Su Evangelio del Reino no se comunica a los convertidos potenciales. La incertidumbre sobre el Evangelio parecería ser una admisión de la confusión en la iglesia.  Como Pablo indicó, "la fe viene por el oír y el oír por el mensaje del Mesías" (Rom. 10:17).  ¿"Cómo", preguntó Pablo, "pueden creer en él a quien no han oído [predicando]?" (Rom 10:14, NASV).16 Su punto era que la predicación auténtica del Evangelio de Jesús se debe retransmitir por los evangelistas que representan al Mesías. En la mente de Pablo el mensaje que Jesús había entregado debe alcanzar al convertido potencial. A los Efesios él escribió: "Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca" (Efe. 2:17). "Aprendiendo de Cristo” era una cuestión de "Oírlo" y de "ser enseñado por El conforme a la verdad que está en Jesús " (Efe. 4:20, 21).  Los Apóstoles nunca habían oído la teoría moderna de que el Jesús histórico que predicaba era para los judíos solamente y que el Cristo resucitado tenía un diferente mensaje para los Gentiles!  Vemos de nuevo cómo es críticamente importante creer en el Jesús de la historia y anclar nuestra fe en el Evangelio tal como él lo proclamó.

 

     En este punto el Nuevo Testamento demuestra una unidad maravillosa. Según el escritor a los Hebreos, el Evangelio Cristiano fue primero predicado por Jesús Mismo y luego pasado a las generaciones subsiguientes por los testigos fieles del mismo mensaje del Reino (Heb. 2:3).  Juan advirtió contra la amenaza de los que "no traen la enseñanza del Mesías" (2 Juan 7-9).  Pablo insistió sobre la adherencia a "las sanas palabras, a saber, las palabras del Señor Jesucristo" (1 Tim. 6:3). Se conviene en todos los lados que el propósito supremo de Jesús se refirió al Reino de Dios. Al mismo tiempo, los que demandan hoy propagar el Evangelio como Jesús lo predicó, no dicen casi nada sobre el reino!  Esto no tiene claramente ningún sentido. Uno obviamente no puede tener al profesor, Cristo, sin la enseñanza, el mensaje del Reino. Puede ser muy confuso decir que "el Evangelio es Cristo", a menos que nos pongan profundamente en las bases de los informes de Mateo, Marcos y de Lucas, que declaran constantemente que el mensaje de Jesús tiene una realidad objetiva distinta de Si Mismo como el Evangelio de Dios, su padre: "Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará" (Marcos 8:35). 

 

     Al tema, Cristo, le es dado un complemento claro en la Escritura.  Él no es un Salvador silencioso muerto en una cruz (tan esencial como es Su muerte).  Él predicó el Evangelio del Reino. ¡Jesús sin su enseñanza no es del todo Jesús! Un Jesús divorciado de su herencia y trasfondo en los profetas Hebreos es un Jesús desarraigado de la historia. Sin la suficiente instrucción, los supuestos creyentes imaginarán a Jesús de mil distintas maneras. Por lo tanto, la importancia para los cristianos de estar arraigados en la Biblia y en las palabras de Jesús Mismo. 

 

     Elizabeth Achtemeier detecta el elemento que falta en las presentaciones contemporáneas del mensaje cristiano: 

 

Uno de los mensajes centrales del Nuevo Testamento, que ahora es oído raramente por  el practicante promedio  es la proclamación de venida del Reino de Dios en la persona de Jesucristo. Esa venida fue prometida en cada complejo teológico importante en el Antiguo Testamento... los profetas prometieron la nueva edad del Reino, en el otro lado del juicio del exilio, con un nuevo éxodo (Isa. 52:11-12) y en las andanzas en los desiertos (Isa. 48:20-21) a una tierra prometida renovada (Ezeq. 34:25-31), donde Israel moraría en fidelidad y seguridad, en una nueva relación del pacto con su Dios (Jer. 31:31-34), y por su luz atraería a todas las naciones en su comunión (Isa. 60:1-3;  56:6-8). Israel anticipó que el Reino que venía y conoció un anticipo de él en su adoración (Sal. 47, 96-99).  A través de la mayoría de las páginas del Antiguo Testamento ella filtra hacia adelante hacia su llegada.17  

 

     El punto no debe perderse de que Evangelio de Jesús "ahora es raramente oído por el practicante promedio." 

 

Un resumen de los Hechos del Nuevo Testamento

 

     Podemos obtener un sentido de la importancia masiva del Reino de Dios en el Cristianismo bíblico citando algunos de los muchos versos en los cuales habló Jesús de él (el término "reino de los cielos", utilizado solamente por Mateo, es el equivalente del "reino de Dios".  Son términos permutables.  Mateo siguió la práctica Judía de evitar el término "Dios" y utilizó en lugar de ése, "cielo"): 

 

Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo (Mateo 4:23). 

 

Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 8:11, 12). 

 

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (Mateo 9:35).

 

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. (Mateo 13:11). 

 

Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino (Mateo 13:19). 

 

Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33).

 

Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad (Mateo 13:41). 

 

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. (Mateo 13:43). 

 

 Vosotros, pues, oraréis así:...Venga tu reino" (Mateo 6:9, 10). 

 

Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. (Mateo 19:24).

 

Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda " (Mateo 20:21). 

 

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.  (Mateo 26:29).

 

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.  (Mateo 24:14). 

         

          Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del 

          reino de Dios; porque para esto he sido enviado. (Lucas 4:43).

 

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él (Lucas 8:1). 

 

Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos (Lucas 9:2). 

 

Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados(Lucas 9:11). 

 

"Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios" (Lucas 9:60). 

 

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino (Lucas 12:32). 

 

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas[ los acontecimientos que rodean la vuelta de Jesús a la tierra ], sabed que está cerca el reino de Dios (Lucas 21:31). 

 

Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,  para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel. (Lucas 22:28-30).18

 

     Estas citas serán suficientes para subrayar el hecho de que el Reino de Dios es de hecho el foco del ministerio y de la misión de Jesús. El reino está abrumando en su importancia y es decisivo para el significado del Cristianismo, la llave que abre la enseñanza del Nuevo Testamento. 

 

     Jesús inauguró Su ministerio en Galilea invitando al público "Arrepentíos y creed en las buenas noticias del Reino de Dios" (Marcos 1:14, 15).  Con esta resonante directriz el Jesús resucitado continúa hablando a los hombres y a las mujeres por todas partes. El desafío es hoy tan urgente como lo era cuando fue publicado primero por Jesús. El desafío de la Biblia es éste: "cambien sus mentes y sus vidas y crean en el mensaje de la salvación, el mensaje de las buenas noticias sobre el reino de Dios que Jesús y el Apóstoles proclamaron siempre." Una vez más en las palabras del Dr. Robertson, conferenciante distinguido de la iglesia de Inglaterra: "el Reino de Dios es la respuesta Cristiana a la pregunta más vital que el hombre tiene que solucionar, la cuestión del propósito de su ser." 19

 

El Reino Esperado por los Contemporáneos de Jesús

 

     El Reino de Dios anticipado con impaciencia por los paisanos de Jesús era indudablemente un nuevo orden mundial que afectaba no sólo a un puñado de discípulos, sino a la tierra entera. El "día del Señor", que debía introducirlo, sería un cataclismo como la inundación debido a su poder destructivo (Mateo 24:37-39).  Con todo, más allá del juicio tremendo, una tierra renovada y regenerada emergería, y el gobierno saludable, pacífico aseguraría una edad de oro para todo lo permitido a sobrevivir en el nuevo Reino. Diferente de muchas audiencias modernas, los que oyeron a Jesús proclamar el Reino habrían estado completamente enterados de lo que habían dicho los profetas sobre el gran momento crucial venidero en la historia: 

 

Se humilla el hombre, y se abaja el varón: pero no les perdones. Entra en la peña, húndete en el polvo, lejos de la presencia pavorosa de Yahveh y del esplendor de su majestad, cuando él se alce para hacer temblar la tierra.Los ojos altivos del hombre serán abajados, se humillará la altanería humana, y será exaltado Yahveh solo en aquel día. Pues será aquel día de Yahveh Sebaot para toda depresión, que sea enaltecida, y para todo lo levantado, que será rebajado: contra todos los cedros del Líbano altos y elevados, contra todas las encinas del Basán, contra todos los montes altos, contra todos los cerros elevados, contra toda torre prominente, contra todo muro inaccesible, contra todas las naves de Tarsis, contra todos los barcos cargados de tesoros. Se humillará la altivez del hombre, y se abajará la altanería humana; será exaltado Yahveh solo, en aquel día, y los ídolos completamente abatidos. Entrarán en las grietas de las peñas y en las hendiduras de la tierra, lejos de la presencia pavorosa de Yahveh y del esplendor de su majestad, cuando él se alce para hacer temblar la tierra. Aquel día arrojará el hombre a los musgaños y a los topos los ídolos de plata y los ídolos de oro que él se hizo para postrarse ante ellos (Isa. 2:9-20, Biblia de Jerusalén)  

 

     La esperanza de una nueva era de la paz en la tierra, después del Día terrible del Señor, es un tema constante de los profetas Hebreos. La expectativa sobre el reino, corriente cuando Jesús lanzó su campaña para el arrepentimiento y la creencia en las buenas noticias, ha sido documentada claramente por el historiador y el teólogo igualmente. Los hechos que presentan proporcionan una guía imprescindible al significado de la frase preferida de Jesús, "el Reino de Dios", A menos que ese término se arraigue firmemente en su ambiente Hebreo del siglo primero, viene a ser absolutamente imposible saber lo que requiere Jesús de nosotros con su llamada para el "arrepentimiento y la creencia en el Evangelio acerca del reino".  Separado de su contexto, el reino de Dios ha sido redefinido, con casi total indiferencia por su significado bíblico, de varias diferentes maneras aceptables a nuestras propias ideas e ideales religiosos. Es absolutamente incorrecto, sin embargo, atribuir éstos a Jesús o llamarlos su Evangelio. La pérdida de un sentido histórico apropiado para definir el Evangelio Cristiano del reino descansa en el corazón de toda nuestra confusión y división teológica.

 

     Un historiador distinguido de cristianismo describe el trasfondo histórico necesario para captar el impacto hecho por el anuncio del Reino de Jesús y Juan el Bautista: 

 

La expectativa de una gran liberación... y de una edad de oro de la justicia y paz y prosperidad, mantenida viva por las lecciones de la Escritura que fueron leídas y expuestas en las sinagogas..., dieron a luz de tiempo en tiempo a los profetas, que anunciaron que el gran momento estaba llegando...20

 

     Con su proclamación, Jesús y Juan invitaban a hombres y a mujeres para prepararse para la intervención divina que venía, el día del Señor, que en el Nuevo Testamento es el equivalente a la llegada prevista del reino. La enseñanza de Jesús y de los Apóstoles es dominada en todas partes por la expectativa del juicio que viene y de la inauguración consiguiente del nuevo orden mundial. Cada palabra de sus exhortaciones se dirige hacia la nuestra preparación para el gran acontecimiento. Todo el Nuevo Testamento es un manual de instrucciones para aquellos que se preparan para gobernar con Jesús en el Reino venidero. 

 

     La predicación apostólica del Evangelio del Reino de Dios, el Evangelio Cristiano, presupone una comprensión de esta visión Hebrea de la historia.  Nuestro problema es que ahora a las audiencias se les pide constantemente  que acepten "el Evangelio" en la ignorancia del marco de referencia Hebreo dentro del cual Jesús enseñó. Esto da lugar a un malentendido que puede ser corregido solamente cuando enseñen a los convertidos potenciales el "vocabulario” básico del Nuevo Testamento. No es ninguna solución reducir el Evangelio a un mensaje acerca de la muerte y la resurrección de Jesús únicamente. Estos acontecimientos, con mucha seguridad, garantizan el establecimiento futuro del Reino; pero el Reino sigue siendo el tema previsto por los profetas.  Debemos todavía pedir por su venida (Mateo 6:10).  Y es el corazón del Evangelio de salvación (Hechos 8:12;  28:23, 31;  Mateo  13:19;  Lucas 8:12).  

 

El Hombre Destinado a Ser Gobernante

 

     El tema del Evangelio cristiano, el reino de Dios, tiene sus raíces profundamente en las Escrituras Hebreas (algo desafortunadamente conocido por nosotros como "el Antiguo Testamento”,  puesto que muchos Cristianos profesantes piensan en el vocablo "Antiguo" como prácticamente equivalente a "desechado").  Es bueno recordar que Pablo se refirió al Antiguo Testamento como las "las Sagradas Escrituras, las cuales te [a los cristianos] pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo" (2 Tim. 3:15).  Para ser un cristiano, por lo tanto, debemos adquirir la sabiduría y entendimiento hallados en la revelación sagrada de la parte Hebrea de nuestras Escrituras.

 

     El primer mandamiento dado al hombre era "gobernar... sobre toda la tierra " (Génesis 1:26).  Vemos aquí el comienzo del hilo de la rosca de oro del reino que funciona a través de la Biblia desde Génesis hasta Revelación.  Adán fue asignado a una posición como vice-regente de Dios.  Hecho a la imagen y semejanza de Dios, el hombre es un "facsímil" de Dios, una representación que corresponde a un modelo (Génesis 1:26).  La palabra "imagen" significa una estatua esculpida o tallada tal como un ídolo, una escultura.  Ambos 'imagen' y ' semejanza’ son las expresiones que... apuntan atrás del hombre a Dios... Dios se muestra a Sí Mismo como un ‘prototipo’ y ' original' del hombre”.21 

 

     El Salmista canta de la exaltada la posición conferida sobre el hombre por Dios: 

 

“Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos”
(Sal. 8:4-6). 

 

     El honor y la majestad son atributos de un rey ("arropado con honor  la majestad, Dios está viniendo a gobernar el mundo", Sal. 96:6, 10, 13). El Hombre, por lo tanto, es creado para ser el gobernante representativo de Dios en la tierra. El problema es que "no vemos aún todas las cosas sujetadas a él " (Heb. 2:8).22  

 

 

Monarquía en la Tierra Prometida

 

     La promesa de la tierra (Génesis 13:14, 15, etc.) como una posesión fue hecha a Abraham a condición de que él renunciara a todo en obediencia a Dios (Gén. 12:1-4). Abraham, "el padre de los fieles", es un "Cristiano modelo”, que demuestra su fe en el Dios no visto. Lo elogian por su confianza de que, a pesar de cada evidencia por lo contrario (Rom 4:18), él sería, de hecho, el "padre" del Mesías prometido. Su herencia incluyó el Reino de Dios que no era nada menos que la tierra prometida, extendida más allá de los límites de Palestina a los rincones lejanos de la tierra: La extensión de la tierra que incluye el mundo es la base de la observación de Pablo de que "la promesa a Abraham o a su simiente de que sería el heredero del mundo no fue por la ley sino por la justicia de la fe" (Rom. 4:13). 

 

     La paráfrasis dada por el Internacional Critical Commentary (Comentario Crítico Internacional) en Romanos da el sentido exactamente: "la promesa hecha a Abraham y sus descendientes de un gobierno Mesiánico mundial, no dependía de la circuncisión, como tampoco dependía de la ley, sino de una justicia que era un producto de la fe.  Si esta herencia mundial realmente dependiera de cualquier sistema legislativo, y si ella estuvo limitada a los que estaban bajo tal sistema, no habría dejado lugar para la fe o la promesa”.23  "El gobierno mundial Mesiánico" es un sinónimo para el Reino de Dios, que es el tema principal del Evangelio Cristiano.  Debe entenderse que Jesús y los Apóstoles anunciaron "el gobierno mundial Mesiánico" cuando proclamaron el Evangelio. Es un gobierno que espera ser manifestado públicamente en la Segunda Venida.  Todas las tentativas de forzarlo dentro del presente (excepto en el sentido de que el mensaje y el poder del Reino futuro están ya activos por adelantado porque Jesús ahora está sentado a la diestra del Padre) son desarticulaciones del esquema bíblico y una explicación de la confusión que existe a propósito del Reino (y así sobre la fe misma).  Debemos orar "Venga tu Reino."  Esto significa que el reino no ha venido todavía! 

 

     El magnífico tema central de toda la Escritura es la promesa de que el gobierno ideal será traído a la tierra cuando Jesús, como Mesías, simiente de Abraham y de David (Mateo 1:1), vuelva a gobernar. Los lectores de la Biblia deberían estar animados y ser humildes para  conocer el significado de su llamado como "hijos de Abraham", "coherederos" y "co-gobernantes potenciales" con el Mesías:

 

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por   

          heredad” (Mateo 5:5). 

 

“Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Rev. 5:10). 

 

Y vivieron [en la resurrección] y reinaron con Cristo mil años. (Rev. 20:4). 

 

Si sufrimos, también reinaremos con él (2 Tim. 2:12).

 

“Todas las cosas les pertenecen a ustedes” (1 Cor. 3:21). 

 

“Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual  

estamos hablando, [sino que él lo ha sujetado a Jesús y a sus

seguidores]” (Heb. 2:5). 

 

“Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres” (Sal.115:16). 

 

“Al que venciere… le daré autoridad sobre las naciones (Rev. 2:26). tendrás autoridad sobre diez ciudades. (Lucas 19:17). Sobre mucho te pondré” (Mateo 25:23). 

 

“Bienaventurado el hombre que teme a JehováSu descendencia será poderosa en la tierra…El poder de sus obras manifestó a su pueblo, Dándole la heredad de las naciones…. El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del muladar, Para hacerlos sentar con los príncipes, Con los príncipes de su pueblo” (Sal.  112:2;  111:6;  113:7, 8) 

 

“y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria”  (I Tes.  2:12). 

 

     Nuevamente deben prestarse atención a las voces de distinguidos comentaristas, pues se quejan por una seria ausencia de entendimiento por parte de los practicantes, lectores de la Biblia: 

 

Mientras que la mayoría de Cristiandad ha estado en el hábito de pensar en el "cielo" como el lugar para el cual los hijos de Dios son destinados, Jesús hace la sorprendente declaración de que los mansos poseerán la tierra. Esto concuerda con las tradiciones proféticas y apocalípticas casi en su totalidad... el Reino de Dios viene de cielo a la tierra, y la tierra será acondicionada para que sea la escena de tal gobierno.24  

 

¿Cómo puede ser posible que, con las Biblias abiertas ante ellos, los hombres y mujeres puedan estar errados, no tanto sobre ciertos detalles con respecto al Evangelio, sino sobre todo el asunto, sobre la misma esencia del Evangelio?  Es absolutamente comprensible que debería haber ciertos puntos, ciertas facetas de la verdad sobre las cuales la gente no esté clara y sobre las cuales puede haber una división de la opinión. Este Evangelio tiene muchos lados; tiene muchos aspectos, de modo que esto no es sorprendente. Pero yo sugiero que es, de hecho, muy sorprendente, que al comienzo del siglo 21, los hombres y mujeres deban todavía estar equivocados sobre qué es el Evangelio; errados sobre su fundación, errados sobre su mensaje central; errados sobre su objetivo y errados sobre la manera cómo uno viene a relacionarse con él.  Pero, ésa es la misma posición que estamos confrontados en este tiempo. 25

 

La mayoría de la gente tiene una opinión incorrecta del Reino.  No flotaremos alrededor en las nubes.  El reino será un gobierno, que funcionará en justicia perfecta. Habrá gente en posiciones de autoridad que  siervos fieles de Jesucristo en la tierra. Tal como un buen trabajador consigue una promoción, así los administradores fieles de Cristo conseguirán promociones en el Reino. Algunos dirigirán diez ciudades. 26

 

Todo en el Evangelio señala a la idea que la vida en el Reino de Dios en la edad venidera será vida en la tierra  — vida transformada por el Reino de Dios cuando Su pueblo entre en su bendición completa (Mateo 19:28). 27

 

Moraremos en cuerpos glorificados en la tierra glorificada. Esta es una de las grandes doctrinas Cristianas que se ha olvidado y no se ha hecho caso casi enteramente. Desafortunadamente la Iglesia Cristiana  — hablo generalmente — no cree esto,  y por lo tanto  no lo enseña. Ha perdido su esperanza, y esto explica porqué pasa la mayoría de su tiempo intentando mejorar la vida en este mundo, en la predicación de la política... pero algo notable va a ser verdad de nosotros según el Apóstol Pablo en 1 Corintios 6:1-3: "¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?  ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? "...  Este es Cristianismo.  Ésta es la verdad por la cual la iglesia del nuevo estamento vivió.  Era debido a esto que no estaban asustados de sus perseguidores…este era el secreto de su resistencia, de su paciencia y de su triunfo sobre todo lo que fue colocado contra ellos.28

 

La Esperanza del Gobierno Justo en la Tierra como la Base del Evangelio de Jesús

 

     La tensión entre el "actual estado malvado de cosas" (Gál. 1:4) y la esperanza del Reino venidero de Dios da un sentido de entusiasmo y de drama a toda la Biblia.  Un "diagrama coherente" funciona a través de las Escrituras. Adán es creado con una oficio divino.  Él "se vende" a Satanás después de ser burlado por la astucia del diablo (el archibandido del drama). La primera pareja "vota por" el gobernante malvado, y esta tendencia a someterse a Satanás se perpetúa en las generaciones subsiguientes.  La rebelión acumulada alcanza una crisis en Génesis 6, donde los seres angelicales malvados ("hijos caídos de Dios" 29) interfieren con el sistema genético humano para producir a una raza de gigantes. Esta condición terrible en la tierra invita para una catástrofe del mundo en el diluvio, en el cual solamente ocho personas sobreviven al juicio. Los descendientes de Noé no hacen mejor que sus precursores. Una segunda raza de tiranos nace de las “uniones” híbridas angélico-humanas (Gén. 6:4;  Núm.  13:33;  vea también Judas 6). 

 

     La solución divina para el rescate del hombre de su aparentemente maldad incorregible descansa en la promesa de la "simiente de Abraham" (Cristo, Gál. 3:16).  La esperanza de la Liberación final de los gobiernos Satánicos (2 Cor. 4:4) será satisfecha solamente cuando la "simiente de la mujer" (Gén. 3:15) ponga fin por siempre a nuestros actuales sistemas (malvados) mundiales por medio de aplastar a la serpiente (Rom. 16:20).  Esto sucederá cuando la propiedad de la tierra pase a sus herederos legítimos, a Cristo y a sus seguidores fieles.  El dominio sobre la tierra estaba destinado para el hombre en Génesis.  Ese gobierno se convertirá en una realidad cuando el Segundo Adán — hombre como fue deseado que fuera — asuma el control de los "reinos de este mundo" (Rev. 11:15) y "Gobierne en medio de sus enemigos" (Salmo 110:2). Con el Mesías en esa inauguración del gobierno del nuevo mundo estarán "los que se ofrecen voluntariamente en el día de tu poder [del Mesías] " (Sal. 110:3). Su pueblo recién revitalizado, que goza de nueva vida como resucitados, seres inmortales, asistirá a Jesús en su tarea de establecer la nueva sociedad en la tierra. Con esta carrera ante ellos, los Cristianos son el genuino pueblo de la Nueva Era que se prepara para el advenimiento de Jesús. 

 

     El énfasis debe ponerse en el hecho de que son los  “apacibles" quiénes son los destinados para este futuro brillante.  Esos creyentes que continúan amenazando a tanto a sus enemigos como a sus compañeros creyentes en otras tierras con la extinción nuclear deben preguntarse si pertenecen a la categoría de la cual Jesús habla. 

 

     El Sermón del Monte precisa las cualidades de carácter y de comportamiento requeridos en los que esperan heredar el Reino. La obediencia a través del espíritu es exigida por Jesús: "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. " (Mateo 7:24). 

 

     El empuje principal del mensaje de Jesús no es menos relevante en el presente siglo que cuando El lo trajo primero en Galilea hace unos dos mil años. El Reino todavía no ha venido, y su anuncio por todo el mundo debe preceder a su llegada (Mateo 24:14). Mientras que los cristianos aguardan el regreso del Señor, ellos son desafiados a desarrollar el carácter conveniente para su futura función como miembros de la administración real Mesiánica.  Todas las parábolas de Jesús del Reino enseñan lecciones sobre la importancia suprema de hacer del reino el objetivo de la existencia humana. 

 

La fe de Jesús

 

     La fe en Jesús se ha reducido en muchos sistemas teológicos a la creencia en su muerte y resurrección. Los Apóstoles, sin embargo, nos impulsan a una imitación de Jesús. Debemos tener "la fe de Jesús".  Debemos creer no solamente en él sino creer lo que él creyó.  La fe del Jesús histórico es el modelo para los Cristianos y no se le debe relegar como un tema antiguo o como perteneciente al "cristianismo primitivo", como si todo lo que ahora cuenta es la fe en un Cristo resucitado divorciado del Jesús real que vivió y enseñó en la tierra. 

 

     Una redefinición simple de la frase "fe en Cristo" como "la fe de Cristo" ayuda a religarnos a la fe tal como Jesús la practicó y enseñó. Como tantos comentaristas han observado, Pablo habló de tener "la fe de Jesús" en Romanos 3:26.30 Usando la misma frase él habla de “la fe de Abraham" (Rom. 4:16). No hay razón de traducir esta singular frase como "la fe de Abraham" y la otra como la " fe en Jesús", cuando la construcción Griega es igual. El libro de Revelación define a los cristianos como aquellos que tienen "la fe de Jesús" (Rev. 14:12). 

 

     La fe de Jesús incluye también la "fidelidad de Jesús", Su confiada obediencia al pacto, y a su mirada puesta a la proclamación del Reino. La fe en  Jesús no es de manera alguna disminuida cuando pensamos también en la fe como él la modeló. El Evangelio de Jesús no debe ser entendido como apenas un Evangelio sobre Él, sino el Evangelio como él lo predicó. Esto nos traerá en línea con el muy descuidado testimonio de Mateo, de Marcos y de Lucas como la base de la fe Cristiana. Debemos reenfocar nuestra atención en el mensaje del Mesías que es del todo tragado demasiado a menudo en frases vagas sobre "predicando a Cristo", como si Él “es” el “Evangelio”. Era con buena razón que Jesús habló del sufrimiento por "su causa y por la del Evangelio", equivalente a "De Mí y de Mis palabras" (Marcos 8:35, 38).  El Evangelio de Juan acentúa continuamente la necesidad de creer en las "palabras de Jesús",31un hecho que debe recordarnos que Juan creyó con igual intensidad que Mateo, Marcos y Lucas, que el Evangelio del Reino de Jesús es el centro de la fe verdadera.  

 

La Expectativa de Jesús de un Dramático Fin para los Presentes Gobiernos

 

     Un elemento importante en el Evangelio de Jesús es su relato de los acontecimientos destinados a ocurrir en el Oriente Medio antes de su propia llegada en el poder del Reino. Ningún aspecto de la enseñanza del Nuevo Testamento ha sufrido más en las manos de la crítica hostil que aquellos pasajes que contienen una predicción de los acontecimientos futuros. La noción de que Jesús pudo haber sido el vehículo de la comunicación sobre lo que va a suceder parece ser lo más impopular en el mundo de la erudición. 

 

     Jesús dio un bosquejo esencialmente directo de lo que se puede esperar que ocurra como un preludio a Su llegada.  En un largo discurso registrado por Mateo, Marcos y Lucas (Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21), él  respondió a la pregunta planteada por sus discípulos más íntimos: "¿Cuándo serán estas cosas [El destrucción del templo, Mateo 24:2], y qué señal habrá de Tu venida y del fin del la edad?"  (Mateo 24:3). 

 

     Debido a una tendencia entre los comentaristas a no hacer caso del trasfondo del pensamiento de Jesús en el libro de Daniel, al cual él expresamente nos señala en Mateo 24:15 cuando él habla de la "Abominación Desoladora"32 a ser esperada en el lugar santo, muchos han ensayado una explicación del discurso de los Olivos divorciado del contorno de los eventos ya suministrados por Daniel. Los discípulos están evidentemente familiarizados con la visión de Daniel del futuro justo antes de la inauguración del Reino. Su pregunta sobre el final de la edad, como Marcos la registra (Marca 13:4), se expresa, de hecho, en las palabras extraídas de Daniel 12:7 que se refieren al clímax de los acontecimientos inquietantes que preceden el establecimiento del Reino, cuando "todas estas cosas serán cumplidas".33 

 

     Daniel había hablado, en un sistema unificado de declaraciones proféticas hallados en los capítulos 2, 7, 8, 9, 11 y 12, de un tirano malvado final, el último "rey del norte" (Dan. 11:21-45), que perseguiría los fieles durante un período de angustia extrema, pero que será destruido justo antes de la resurrección de los santos para que participen en el Reino (Dan. 9:27;  11:31-45;  12:1-3; cp.  Mateo  13:38-43).  El cuadro dibujado por Daniel describe un corto estallido final de tribulación sobre los fieles a manos del gobernante impío que interfiere con el templo parando los sacrificios por un período corto, la última mitad del septuagésima "heptada" de Daniel 9:27.  A esta "abominación desoladora descrita por Daniel”  (Mateo 24:15) se refirió Jesús mientras daba Su visión inspirada de los acontecimientos finales de la edad.

 

     Las circunstancias de la "abominación" de Daniel tienen una "forma definida". La abominación es instalada por un rey del norte, y por un período de 1290 días, justo precediendo a la resurrección.  Estos hechos no encajarán con los acontecimientos que rodean a la historia del año 70 DC. La carrera de Tito es absolutamente diferente de la descripción del gobernante final de Daniel, y aquella de Nerón tampoco satisface completamente la profecía de Daniel. Los comentaristas no han prestado la atención a la demanda de Jesús de estar investigando a partir del material ya existente en la Biblia Hebrea. Esto es sintomático de un abandono mucho más general del Antiguo Testamento. 

 

     El informe dado por Daniel no encontró ciertamente su cumplimiento completo en la vida de Antíoco Epífanes IV quién persiguió a los judíos salvajemente en el segundo siglo A.C. Jesús obviamente lee a Daniel como prediciendo la venida del  tirano malvado en un tiempo muy cercano del fin de la edad cuando "Los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Dan. 12:3;  Mateo 13:43). 

 

     Mientras el marco proporcionado por Daniel no se abandone, nadie incurrirá en la equivocación de suponer que los acontecimientos del año 70 DC, y la destrucción del templo en aquel tiempo, satisfacen las predicciones de Jesús. Está claro que no hubo un período de siete años, en el tiempo de la invasión de Jerusalén por el Romanos, durante el cual una cesación de sacrificios ocurrió durante la mitad de la última semana de  las 70 “semanas” de Daniel”. Daniel describió una época de angustia sin paralelo que dura 1290 días y que termina con el resurrección de los muertos.  El agente malvado retratado por Daniel como el "rey del norte" no puedo haber sido Tito, quien de todos modos "no vino a su fin" (Dan. 9:26;  11:45) 35en Palestina después de estar luchando con el "rey del sur" (Dan. 11:40-45). Por ningún “alargamiento” posible de la imaginación pueden los hechos de la profecía de Daniel hacerse que encajen con los acontecimientos del año 70 DC.  El año 70 DC no fue el "final de la edad", una expresión técnica (también trazada de Daniel) para el tiempo de la manifestación del Reino de Dios en Jerusalén, cuando, como Jesús dijo, la cosecha de la salvación vendría y la justicia sería glorificada (Mateo 13:39, 43). 

 

     Cuando Jesús respondió a la pregunta sobre el destino del templo, El no sabía cuánto tiempo más transcurriría antes de su regreso. Él negó específicamente el conocimiento del día y de la hora de Su venida (Marcos 13:32) y dijo más adelante a los discípulos que no era para ellos  “saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad" (Hechos 1:7).  Estas declaraciones claras de ignorancia prueban no solamente que Jesús no era omnisciente, sino también que su aserción de que "esta generación no pasaría hasta que hayan sucedido todas estas cosas" no significa que su llegada en poder sucedería en el plazo de cuarenta años.  Es imposible que Jesús diga a los discípulos "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones" y al mismo tiempo haberles dado antes una predicción del fin en el plazo de cuarenta años! 

 

     Mientras que Jesús y los discípulos miraban hacia fuera en el complejo del templo, ambos, él y los discípulos sabían del contorno de la profecía contenido en las escrituras de Daniel.  Habría angustia en el templo y " gran tribulación" (Dan. 12:1;  Mat. 24:21) en la tierra momentos antes de la venida del Reino (Lucas 21:31).  La pregunta presentada por los discípulos asume este programa dado por Daniel. Ellos Inquirieron naturalmente sobre la destrucción del templo y de la Segunda Venida como acontecimientos conectados estrechamente. La respuesta de Jesús asume la misma conexión, puesto que Daniel había descrito una invasión terrible del templo momentos antes de la resurrección de los muertos (que marca la llegada del reino). 

 

     Jesús no sabía si el templo real que ellos estaban viendo vendría a ser, de hecho,  el templo que sería invadido por el Anticristo final.  Lo que El sí sabía era que cualquier templo construido en la edad antes de su Segunda Venida sería destruido para permitir la construcción de un templo purificado en la edad del reinado de Mesías en la tierra (Hag. 2:9).   El pensamiento hebreo como hemos observado ya "captura una totalidad".  Cualquier templo construido en diferentes tiempos sobre el monte del templo puede ser descrito como "este templo".  La clara evidencia de esta manera "sintética" del pensar está probada por las palabras del profeta Hageo, quien puede hablar de "este templo" como diferente a los edificios existentes en los extensamente separados períodos de tiempo.  El templo que los lectores de Hageo vieron en 520 A.C es el “mismo” templo como el  que construyó antes Salomón, aunque un diferente edificio: "¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera?"  (Hag. 2:3). Mirando al futuro, Hageo puede informar del Señor como que dice: "voy a sacudir los cielos y la tierra [una predicción del Día del Señor (Heb. 12:26)] y Yo llenaré esta casa de gloria" (Hag. 2:6, 7). "esta casa" ahora significa una casa del futuro, lejos superior al templo de Salomón o de aquel del sexto siglo. "La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera... y en este lugar daré paz" (Hag. 2:9). Cualquier templo construido sobre el único sitio se puede llamar "este templo."

 

     Entendiendo mal esta manera del pensar muy no occidental, los comentaristas han luchado para determinar qué parte del Discurso de los Olivos de Jesucristo era una predicción de la invasión de Tito del templo en el año 70 DC y qué parte es una descripción de Su Segunda Venida.  Una vez que se entienda que Jesús está elucubrando simplemente sobre un esquema de profecía dado ya por Daniel, no habrá necesidad de discutir que él predijo dos acontecimientos separados por lo menos 1900 años.36  Como tantos comentaristas han observado, es simplemente imposible dividir el discurso profético de Jesús para hacerlo un relato de acontecimientos del año 70 DC y de Su regreso (Lucas 21:25-31). Jesús está interesado en el clímax de la era, no en predecir la historia del mundo por casi dos milenios (o no importa cuánto más largo pueda resultar ser ésta). Lo que él previo era un tiempo terrible de angustia en Judea accionado por la aparición de un Anticristo en el templo.37 Inmediatamente después las convulsiones en los cielos anunciarán entonces la llegada inminente del Hijo del Hombre en gloria para asumir el control de las riendas del gobierno del mundo (Mateo 24:29-31). 

 

La Pérdida de Elementos Vitales en el Evangelio

 

     El discurso elaborado de Jesús basado en Daniel como profecía pronosticadora ha sido impopular en la iglesia, pero éste es parte y paquete de una indisposición Gentil de aceptar la perspectiva Mesiánica de Jesús.  Consecuentemente el Evangelio como Jesús lo enseñó se ha reducido a menudo a esos elementos — tales como perdón y amor — creídos que son el “núcleo” eternamente valioso de la enseñanza del Mesías como distinto de su desechable cáscara apocalíptica Judía. Esto nos parece que es una manera más cuestionable de ocuparse de la información. ¿Por qué es correcto "hurgar y elegir" de las expresiones del Mesías?  El público practicante permanece en gran parte ignorante de las teorías extraordinariamente enrevesadas por las cuales las secciones indeseadas de la enseñanza de Jesús han sido puestas a un lado. 

 

     Jesús y los Apóstoles hicieron del Reino de Dios el tema principal de toda su enseñanza. El mensaje de las Buenas Nuevas de salvación consistía de información referente al Reino de Dios y la necesidad de prepararse para una posición en él, incluyendo los hechos sobre la muerte y la resurrección de Jesús, que promovieron la causa del reino venidero. Generalmente hablando las iglesias que se llaman a sí mismas Cristianas admiten que nunca han dicho mucho sobre el Reino. Los predicadores modernos no lo predican. Los evangelistas contemporáneos confiesan que el reino no es parte de su agenda evangelizadora. Esto se puede demostrar fácilmente, también, señalando la ausencia de la palabra "reino" en folletos que afirman promover el Evangelio. Concluimos, por lo tanto, que hay una diferencia asombrosa entre el Cristianismo de Jesús y los Apóstoles y lo que se ha llamado Cristianismo por unos 1900 años — y que afecta al corazón de la fe. 

 

     A través de los relatos bíblicos de la predicación de Jesús y de los Apóstoles, encontramos un claro registro de que el Reino de Dios, que será inaugurado por Jesús como Rey de ese Reino, es el concepto principal del Cristianismo. A través de la historia de la iglesia ha habido un eclipse importante del mensaje central de Jesús. Por tanto, sostenemos, que el Cristianismo de Jesús y de los Apóstoles, y el Cristianismo tradicional, son substancialmente diferentes. 

 

      Es nuestro propósito en los capítulos que siguen explicar esa diferencia llamativa.

 

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Notas de Pie de Página

 

[1] The Kingdom of God, New York: Abingdon Press, 1953, p. 7.

 

2 Thomas Groome, Christian Religious Education, San Francisco: Harper and Row, 1980, p. 39.

 

3 Ibid., p. 42.

 

4Hans Küng, On Being a Christian, New York: Doubleday, 1976, p. 214.

 

5 Christology at the Crossroads, Orbis Books, 1978, p. 41.

 

6Norman Perrin, Language of the Kingdom, Philadelphia: Fortress Press, 1976, p. 1.

 

7 Reginald Fuller, “The Double Commandment of Love,” in Essays on the Love Commandment, ed. Schottroff, Philadelphia: Fortress Press, 1978, p. 51.

 

8Regnum Dei, New York: The Macmillan Co., 1901, pp. 8, 9.

 

9Alan Richardson, A Theological Word Book of the Bible, London: SCM Press, 1957, p. 119.

 

10 A.J. McClain, The Greatness of the Kingdom, Chicago: Moody Press, 1968, pp. 4-5.

 

11 T.C. Vriezen, “Theocracy and Soteriology,” in Essays on Old Testament Hermeneutics, ed. C. Westermann, Atlanta: John Knox, 1979, pp. 217-218.

 

12 L. Goppelt, Theology of the New Testament, Grand Rapids: Eerdmans, 1981, Vol. 1, p. 43.

 

13 Dictionary of Christ and the Apostles, Vol. 1, p. 486.

 

14 Jesus in the Church’s Gospels, Fortress Press, 1968, p. 142ff.

 

15 R.A. Cole, “The Gospel and the Kingdom: What Are They?” Agenda for a Biblical Church, Sydney, Australia: Anglican Information Office, 1981, pp. 32, 33.

 

16 Para esta traducción ver W. Sanday and A.C. Headlam, The International Critical Commentary: Romans, T & T Clark, 1905, p. 296.

 

17Preaching as Theology and Art, Nashville: Abingdon Press, 1984, pp. 41, 42, emphasis added.

 

18 La palabra “Juzgar” que aparece en muchas versiones es traducida correctamente “gobernar”, “administrar” o “regir” (Cp. El “juez” del AT que era un regidor, y Sal. 2:19, 1 Mac. 9:73, etc).

 

19 A. Robertson, Regnum Dei, Bampton Lectures, 1901, p. vii.

 

20 G.F. Moore, History of Religions, New York: Charles Scribner’s Sons, 1926, p. 107

 

21 Friedrich Horst, “Face to Face,” Interpretation, July 1950, p. 260.

 

22  La referencia es a Jesús como el hombre representativo.

 

23 International Critical Commentary, p. 109.

 

24 G.R. Beasley-Murray, Jesus and the Kingdom of God, Grand Rapids: Eerdmans, 1986, p. 163.

 

25 Martin Lloyd-Jones, Cassette No. 5356, “The Signs of the Kingdom.”

 

26 Tony Evans, What a Way to Live! Nashville: Word, 1997, p. 171.

 

27 George Ladd, A Theology of the New Testament, Eerdmans, 1974, p. 48.

 

28 Martin Lloyd-Jones, Commentary on Romans, Grand Rapids: Zondervan, 1976, pp. 72, 75, 76,énfasis añadido.

 

29 Sal. 29:1; 89:6; Dan. 3:5; Job 38:7.

 

30 El genitive debe leerse como subjetivo, como es propuesto por G. Howard en “The Faith of Christ,” Expository Times (85), Abril 1974, pp. 212-215. Ver también Ludwig Albrecht, Das Neue Testament, Brunnen-Verlag, 1957, pp. 399, 400, notas a su traducción de Rom.3:26.

 

31 Juan 4:41, 50; 5:24, 34, 38, 47; 6:63, 68; 7:16; 8:31, 37, 38, 43, 47, 52; 12:46-50; 14:23, 24; 15:7; 17:8, 14, 17. Se dice mucho acerca de “recibir a Cristo” en el evangelismo moderno, y muy poco sobre “recibir sus palabras” (John 17:8).

 

32  Referido a la abominación de la desolación, referido en Dan. 8:13; 9:27; 11:31; 12:11.

 

33 Ver Dan. 12:7, LXX. Para un completo informe de los paralelos entre Daniel y el Discurso de los Olivos, ver Lars Hartman, Prophecy Interpreted, Coniectania Biblica, NT Series 1, Sweden: Gleerup Lund.

 

34  Dan. 12:2, 7, 11, se refiere atrás a 11:31 cuando la abominación fue puesta y detenido el sacrificio.

 

35 Nerón no encaja con la profecía. El cometió suicidio en Junio del año 68DC.

 

36 Mateo describe la gran tribulación (que sigue el patrón en Daniel) como que sucede “immediatamente” antes del regreso de Cristo (Mat. 24:29). La conexión de Marcos no es menos clara (Marcos 13:24). Lucas del mismo modo tiene en mente en una invación del tiempo del fin de Jerusalén que precede inmediatamente a las “señales en el sol, la luna y las estrellas” (Lucas 21:23-25). Los eventos finales de Lucas 21 son “días de venganza cuando todas las cosas que están escritas se cumplan” (Lucas 21:22). Esto va más allá de los eventos del año 70 DC y causa consternación “entre las naciones” (Lucas 21:25) y en la gente “en la tierra habitada” (Lucas 21:26), no sólo Israel. La moderna teoría que el año 70 DC vio el arribo de Jesús en su Segunda Venida falla en ver que mucho más está implicado en el relato de Jesús sobre el fin que la destrucción de Israel en el primer siglo.

 

37  El uso de Marcos del participio masculino (13:14) sugiere una persona humana.

 

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SOBRE LA AGONÍA DE NUESTRO SEÑOR

 

EL DERRAME PLEURAL DE CRISTO

 

          Por Dr. Javier  Rivas Martínez (M.D)

 

Un dato interesante médico que aparece en la Biblia, es la salida de agua y sangre del costado del Señor, al  ser perforado por la lanza del soldado romano. 

 

Juan explica lo acontecido, así: 

«Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los solados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua» (Jn. 19:34). 

Para entender lo anterior, debemos explicar en primer lugar que existen dos capas muy finas llamadas pleuras: Un pleura cubre el pulmón y se denomina pleura visceral, la otra, recibe el nombre de pleura parietal, que cubre las regiones costales, mediastínicas, y el diafragma además. Las pleuras se encuentran unidas entre ambas, no adosadas, y una pequeña cantidad de líquido se encuentra entre ellas. Realmente, existe un espacio virtual que se forma entre las dos pleuras cuando la cantidad de líquido excede dentro de ellas. 

La pleura está formada por tejido mesotelial con una membrana basal de sustentación, con capas fibro-elásticas, y con sus vasos sanguíneos y linfáticos juntamente.  

El mantenimiento ideal del líquido pleural es llevado a cabo a través de la absorción linfática de dicho líquido, que es realizado por la circulación linfática que se encuentra en la mitad inferior de la pleura parietal. 

Cuando se rompe el equilibrio reabsorción-producción, al ser ésta reabsorción menor que una producción desmedida de líquido intrapleural por eventos ajenos a la adecuada homeostasis, el derrame habrá de ser factible, lenta o rápidamente,  de acuerdo a los estados clínicos fisopatológicos desencadenantes, que son varios. Entre ellos están: La insuficiencia cardiaca congestiva, la insuficiencia renal, la insuficiencia hepática, carcinomas,  neumonías, sarcoidosis, y por eventos traumáticos, éste último, siendo lo último lo que nos concierne en el presente estudio.

El derrame pleural traumático, o hemotórax (presencia de sangre en la pleura), es debido a la destrucción de los vasos sanguíneos intercostales, diafragmáticos, del pulmón (del parénquima), del diafragma y del corazón, por mecanismos de agresión, como son  golpes contusos importantes con fracturas costales o no, heridas por proyectiles de armas de fuego, o por lesiones con arma blanca. La injuria vascular y linfática, a causa del traumatismo torácico,  da como resultado el cúmulo de líquido inflamatorio dentro de la pleura, que se forma por la apertura de brechas intercelulares en el sistema vascular con salida de plasma, de solutos y proteínas, salida que es exacerbada por la cascada inflamatoria del ácido araquidónico y de la ciclooxigenasa, por efecto de las anafilotoxinas que provienen  de la cascada del complemento como C3a-C5a,  también por razón del efecto directo de interleucinas. De ese modo, se llegará  a formar lo que se denomina y se conoce como exudado (de acuerdo a sus características físico-químicas que se logran aclarar por medio del laboratorio). Macroscópicamnete, es un líquido amarillento denso,  -acuoso-, que difiere de la sangre aun a simple vista, y pensamos, sin temor a equivocarnos, que Juan, por su falta de conocimientos médicos, lo describe como si fuera -agua-, y correctamente,  al producto del hemotórax,  como sangre, de acuerdo a lo descrito en Jn.19:34.

La Biblia es clara, que el Cristo de Dios fue traumatizado, no solamente, según la tradición,  con un gato de nueve colas que le laceró los tejidos blandos como la piel, el tejido celular subcutáneo y los músculos del Bendito Mesías (Is.53:4; Jn.19:1), sino que fue molido y desfigurado (Is.32:14), y la única forma para hacerlo habría de ser con golpes contusos y terribles que no tienen relación con castigos que provocan solución de continuidad en los tejidos (Heridas abiertas hechas con látigos y armas blancas en su diferentes formas y tamaños).

El profeta Isaías es claro en el asunto:

«Mas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados» (Is.53:5).

Hemos visto, que tal situación, no tienen nada de sobrenatural, si alguno lo ha creído siempre así. Solo es un estado fisopatológico que tiene una explicación totalmente racional y científica.

Que Dios les bendiga amigos y hermanos.

 

LA  HISTORIA  MÁS  BELLA  DE  TODAS

 

Voy  contarles la historia,

Del Dios de amor y portentos,

Creador de excelso universo,

De huestes que habitan los cielos.

 

Del Dios que hizo del barro

Al hombre, agente perfecto;

Que puso en el huerto terreno:

Con  miras de ser siempre eterno.

 

Del Dios de gran compasión,

Que vio con dolor al primero,

Que a causa de Serpe engañosa,

Caminan los otros, perversos.

 

Del Dios que hizo encarnar

El logos, su alto ideal

De vida al vil pecador,

Que libra con sangre en madero.

 

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PELÍCULAS Y FOTOS PORNOGRÁFICAS

 

PELÍCULAS Y FOTOS PORNOGRÁFICAS

¿Qué tiene de malo con sólo verlas?

 

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 Rompiendo cadenas

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

No hace mucho me escribió un señor confesándome que era un adicto a la pornografía, y que se le hacía muy, pero muy difícil abandonar ese hábito que lo tenía esclavizado y sin fuerzas para poder liberarse de él a pesar de todos sus esfuerzos. Me pidió que le diera algunas sugerencias para poder escapar de la lujuria a la que estaba sumido y que reconocía como mala o dañina para todo su ser.

En realidad, no hay mejor consejero que la Biblia para escapar del pecado, aunque también son útiles las pautas o consejos de alguno que estuvo esclavo a ese vicio y que ya no lo está gracias a su fe y a su entrega genuina a Cristo. Personalmente yo, apologista, nunca tuve problemas con la pornografía, ya que mi formación cristiana recibida desde que era muy niño me hacen automáticamente odiar todas esas representaciones denigrantes y  pecaminosas que utiliza Satanás vía pornógrafos y productores de filmes de adultos que se enriquecen con este negocio vil.

El Señor que me escribió es uno de millones que existen y que viven esclavizados a la pornografía, la cual acceden principalmente vía internet. Hoy, las páginas más vistas en el internet son las pornográficas, y son las que más abundan y las que más están corrompiendo a niños, jóvenes, y adultos por igual. Incluso cristianos supuestamente “renacidos” en los E.U reconocen que están visitando esas páginas pornográficas regularmente y que no pueden dejar de hacerlo. La trampa del demonio ya ha sido colocada para envenenar las mentes de los incautos para que se vuelvan adictos al sexo ilícito, lascivos, y hasta violadores y pedófilos consumados. La mayoría de los violadores y asesinos en serie son personas que están esclavizadas a la pornografía más repulsiva y degradante que consiguen fundamental por el internet.

El pecado de la Pornografía

Sin duda la pornografía es una forma de fornicación, pues Jesús dijo que “cualquiera que mira a una mujer con el deseo de tener sexo con ella, ya fornicó (o adulteró, según sea el caso) en su corazón” (Mat. 5:28). Por lo tanto, toda persona que se “recrea” con la pornografía es ya culpable del pecado de fornicación (o adulterio, según sea el caso) aunque no se haya unido físicamente con aquella mujer que ve en la foto o en la película. Así que la pornografía induce a la fornicación, y los que fornican no podrán entrar en el reino de Dios.

Cuando a una persona que está sumida en este vicio se le presenta esta verdad de su segura condenación si persistiere en este hábito, ésta bien podría  llegar a sentir temor por lo que le espera después de “partir”, y a la vez una necesidad urgente de escapar de esa trampa diabólica antes de que sea demasiado tarde. De manera que toda persona esclavizada debe entender que quien lo oprime pueden ser varios espíritus inmundos que buscan destruirlo en el “castigo eterno”. Lamentablemente, son muchos los que aún no se dan cuenta que están siendo manipulados, sugeridos, impulsados, por fuerzas oscuras de maldad que se ríen de ellos como si fueran sus marionetas sin voluntad y sin juicio propios. La Biblia dice que el “dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos para que no vean la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cor. 4:4). Todos los hombres impíos están con una venda en los ojos que ha sido puesta por el mismísimo Satanás para que no vean la luz que viene del evangelio. Estos necesitan ver la luz a través de la Palabra de Dios (el evangelio) que Cristo predicó. “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”(Juan 8:36), dijo el Señor.

Amor a Dios, temor al castigo,  y odio al pecado: Un Trío Perfecto

Una buena fórmula para la liberación de las garras satánicas es el amor genuino a Dios (Sal. 91:14), pero a la vez, un temor al castigo que nos espera si persistimos en rebelarnos contra Su autoridad (Salmo 34:9; 85:9). También es importante llegar a odiar el pecado, la injusticia, o la maldad (Ver Salmo 45:7). Tenemos que sentir un odio profundo por la maldad, o por el pecado, porque a nadie le beneficia o le hace bien las malas acciones egoístas de los pecadores.  Sabemos que quiénes practican el pecado son siervos del diablo, y son como sus marionetas estúpidas que caminan por allí sin juicio alguno (Juan 8:44). Debemos comprender que el Diablo se ríe de cada uno de nosotros cuando nos hacemos sus siervos, oyendo y poniendo en acción sus seducciones sin vacilación alguna.  Realmente no creo sinceramente que a nadie le guste ser el hazmerreír de alguno por allí. ¿Quiere ser usted el hazmerreír del diablo y de sus demonios? Pues si no desea serlo, déle una patada en el trasero a estos malos espíritus, y entonces usted finalmente se reirá de ellos, exclamando: “No me atraparán más, ya me escapé de ustedes, y he puesto mi confianza en alguien realmente Altísimo y Supremo…no me podrán tocar más, pues ya soy verdaderamente libre…¡váyanse al diablo!”  

 

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¿UNA VEZ SALVO, SIEMPRE SALVO?

 

 

¿Una Vez Salvo, Siempre Salvo?

 

Una de las Doctrinas de algunos de los sectores del Protestantismo que ha devenido en una  herejía es la que dice que “una vez salvo, siempre salvo”. Es decir, una vez que el creyente obtiene la Salvación JAMAS la pierde así cometa los pecados más abominables. Estos grupos han perdido el sentido evangélico  y la doctrina de Jesús terminando por ser lo que tanto critican y que tan bien lo describió San Pablo en  II Timoteo  4, 3

 

 “Pues vendrá un tiempo en que los hombres ya no soportaran la sana doctrina, sino que se buscaran un montón de maestros según sus deseos.  Estarán ávidos de novedades y se apartaran de la verdad para volverse a puros cuentos”

 

Estas personas sólo estudian a San Pablo como si Pablo fuera el Verbo de Dios encarnado y descartan la doctrina Evangélica de Jesús, el Señor. Al oírlos totalmente  parece que fue San Pablo quien murió en la Cruz por nuestros pecados. Para ellos Jesús vino a apoyar lo que dijo Pablo y es lo  contrario!

 

Para entender a Pablo hay que leerlo mirándolo a través de la Doctrina de Jesús. Pablo vino a predicar a Jesús y no lo contrario. Cuando se ve la Doctrina Paulina a través del mensaje de Jesús, la Palabra toma su dimensión Evangélica, pues de lo contrario estaremos creando “nuestra propia doctrina” como bien dijo Pablo en I Corintios 15, 1 -3:

 

“Hermanos les recuerdo la Buena Nueva que les predique, que ustedes recibieron y en la que perseveran firmes. Por ese Evangelio ustedes se salvan, con tal que lo guarden tal como yo se los prediqué, de otro modo HABRIAN CREIDO EN VANO”  

 

Esa es la sana doctrina, el creer en el evangelio de la forma que le fue entregado a los Apóstoles, pues de lo contrario “se habrá creído en vano”.Me temo querido hermano que si sigues esta doctrina de “Salvo siempre salvo”  estas creyendo en vano y peligra tu salvación.

 

No hay ni una sola intervención de Jesús que afirme que la Salvación, una vez recibida, nunca se pierde. Es todo lo contrario, y les daremos versículos al final del estudio como apoyo a lo que creemos de verdad, pues no hay una sola cita en los Padres de la Iglesia de los primeros trescientos años del Cristianismo que nos hable de esta doctrina, y no existe ningún Concilio que haya hablado al respecto, y tampoco ninguno de los Reformadores  hablaron de esta doctrina. Sólo Calvino habló de la predestinación pero en un contexto totalmente diferente. Esta doctrina no se conoció hasta mediados de los años 1980s. En teología hay un axioma que dice “si en teología hay algo nuevo, lo más probable es que no sea cierto”. EL Espíritu Santo que fue prometido para “introducir a la Iglesia a la verdad” no hubiera callado dos mil años una doctrina esencial para la Salvación. Con doctrinas como éstas surgidas en los albores de los últimos tiempos tenemos que aplicarle las palabras de Jesús en San Mateo 24, 11-13:

 

“aparecerán gran cantidad de falsos profetas que engañaran a muchos y el amor se enfriara”

 

Debemos ser prudentes. El demonio trata de quitar la importancia de la Salvación y esta es una de las vías. San Pablo nos da la clave de la inutilidad de esta doctrina en Filipenses 2, 12 cuando dice:

                             “cuida tu salvación con temor y temblor”

 

Tampoco se dejen impresionar con falsos vocablos griegos. La PalabraSALVACION”  se utiliza en el Nuevo Testamento de dos Maneras “Soteria”  y “Soterios”. La Palabra “Soteria”  se utiliza en: San Lucas 1, 69, 71 y 77/ San Lucas 19,9/San Juan 4,22/Hechos 4,12  7,25  13,26  17,17  27,34, Romanos 1, 16  10,1  11,11  13,11  / II Corintios 2,16  6,2  7,10 /Efesios 1, 13  1,19 /Filipenses 1, 19  ,1,28  2,12 / I Tesalonicenses 5,8  / II Tesalonicenses 2, 13 / II Timoteo 2,10  3,15 / Hebreos  1,14  2,3  2,10  5,9  6,9  9,28  11,7 / I Pedro 1,5  1,9  1,10  2,2 / II Pedro 3,15 /Judas 3  / Apocalipsis 7,10 12,10 y 19,1 en todos los casos quiere decir según el Diccionario VOX  “Salvación, preservación, conservación, liberación, medio de salvación. Seguridad, vuelta feliz y felicidad”.  Todas las veces se utilizan en referencia a la obra Redentora de Jesús en el hombre. Lo mismo ocurre con “Soterios”.

 

Según Filipenses 2,12c la obra redentora de Jesús que actúa en mi vida como Salvación  se puede perder y no se adquiere per se. La Redención no se pierde— es eterna— pero mi aceptación de esa Redención en mi vida si se puede perder y llegar a ser destituido de la Gracia cuando el pecado mora en nosotros o se ha abrazado la desobediencia a Dios como norma.

 

La doctrina de nuestro Señor Jesucristo, quien dice revelar “lo que oyó de Su Padre”, es bien clara y en ningún lugar indica que la Salvación es definitiva mientras caminamos en la vida. Así, en San Mateo 6,14 condiciona mi salvación o condenación al perdón que yo otorgue o niegue a los demás.

 

“Queda bien claro que si ustedes perdonan las ofensas de los hombres también el Padre celestial los perdonara. En cambio, sino perdonan las ofensas de los hombres, tampoco el Padre los perdonara a ustedes”

 

Jesús aquí habla a Sus apóstoles  y seguidores y en ningún momento les asegura una salvación  imperdible, sino más bien les deja saber que ésta  depende de sus acciones.

 

En la Parábola del Sembrador de San Mateo 13 1-23 Jesús dice que la Semilla se arrojó y la Planta nació, o sea que dio frutos de vida y que después murió por diversos motivos. Si Dios es el sembrador, y la semilla es Su Palabra, al crecer la Planta que se plantó con la semilla de la Palabra significa que ésta tomó vida, y esta vida es la salvación que no es más que la vida de Dios. Estas gentes entraron en la salvación, pero la perdieron por los motivos que enseña la parábola, se atreverán a contradecir a Jesús?   

 

En  San Mateo 7, 1-4 también Jesús condiciona la Salvación a los hechos

“No juzguen y no serán juzgados; porque de la manera que juzguen serán juzgados y con la medida que midan serán medidos”

 

Estos son consejos de como “cuidar la salvación”, y no es la forma de hablar a quienes no tienen nada que temer o perder.

 

En San Mateo 7, 22-23 Jesús es mas especifico:

 

“En el día del juicio muchos me dirán: Señor, Señor en tu nombre profetizamos y en tu Nombre arrojamos demonios e hicimos milagros. Yo les diré entonces: no os reconozco. Aléjense de mi todos los malhechores”

 

En este pasaje estas personas eran miembros de la comunidad de los creyentes y poseían dones espirituales y Jesús los condena, aunque ellos se creían salvos. Sé que los “siempre salvos” dirán que ellos no eran “realmente salvos”, pero yo en seguida les pregunto: Como tienes seguridad entonces de tu salvación?  Puedes estar en el mismo caso de estos!

 

El Señor en San Mateo 10, 28 es contundente:

 

“No teman a lo que solo puede matar el cuerpo, pero no el alma; teman mas bien al que puede echar alma y cuerpo al infierno”

 

Por lo tanto hay algo que puede matar el alma del creyente, y la muerte del alma es la perdida de la Salvación. San Mateo 25 Jesús habla de las Vírgenes necias y las prudentes. Todas estaban juntas esperando al novio, sin embargo, durante la espera, a las necias se les acabó el aceite y se quedaron fuera del banquete de bodas. Esa es una comparación perfecta para el creyente que espera su Redención y la pierde por no cultivar el  espíritu. En San Mateo  25, 31-46  es la única vez que Jesús habla del Juicio final y definitivamente la gran pregunta es: si somos siempre salvos—para que juicio? Un juicio es donde se decide la condena o la absolución. Si somos absueltos no necesitamos juicio….Hay una teoría de estos grupos que dicen que este juicio no es para la Iglesia, sino para los paganos…no hay ningún indicio evangélico para  esto, ya que es un juicio a la creación entera, a todas las naciones, razas y credos.

 

En San Juan 5, 28-29 Jesús habla de quiénes se salvaran:

 

“Llega la hora de que todos los que están en el sepulcro oirán mi voz. Los que hicieron el Bien saldrán para salvación, pero los que obraron el mal resucitaran para condenación”

 

Esto se explica más claramente en San Juan 15,1 donde Jesús dice:

 

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre el viñador si alguna de mis ramas no produce frutos, él la corta”.

 

Vemos claramente que estas ramas están en Cristo, están en la Gracia y en la salvación, pero no dan frutos, y esta carencia de frutos determina la perdida de su salvación.

“Los que obraron el bien saldrán para Salvación”. El  obrar el bien es un proceso de toda la vida, por lo que no se puede obtener una salvación instantánea, la Redención fue ofrecida para todos y la salvación es un proceso.

 

Veamos Romanos 11: 22-23

 

“Fíjate a la vez en la bondad y en la severidad de Dios: fue severo con los que cayeron y bueno contigo pero CON TAL QUE SIGAS SIENDO BUENO. De lo contrario serás cortado”

 

Aquí hay un ejemplo claro de que podemos ser cortados del Reino. Si fuésemos siempre salvos esto no pudiera ser posible.

 

En Gálatas 5:4 Pablo les habla a Cristianos y les declara que el creyente se puede apartar de la GRACIA. Si fuéramos siempre salvos, entonces NADIE nos apartaría de  la Gracia que caracteriza al Salvo.

 

“Los que procuráis justificaros por la Ley os habéis desligado de Cristo. Habéis caído de la Gracia

 

También en Hebreos 2:3 San Pablo desmiente la doctrina de “Salvo siempre salvo” cuando dice:

 

“ Como escaparemos nosotros, si descuidamos una  salvación tan grande?

 

En otras palabras, se puede descuidar la Salvación, y si ésta se descuida— se pierde!

 

En otras palabras hermanos, no se dejen confundir con doctrinas nuevas surgidas para entretener al creyente con “novelerías” y apartarlo de Cristo con falsas seguridades. Esa es una de las estrategias de la Nueva Era disfrazada de “cristianismo”— Apartar al creyente del poder de Cristo y darle la falsa seguridad de que el hombre tiene control de su vida. La única salvación que no se pierde es la vida eterna  cuando nos encontremos con Jesús en el Reino. Allí sí seremos “Salvos siempre salvos”, mientras caminamos en la vida. “Cuida Tu salvación con temor y temblor”.

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LA PREDICACIÓN APOSTÓLICA

 

¿Qué cosa predicaron los apóstoles?

 

 

El libro de Hechos muestra un cambio dramático en los discípulos. No más preguntas, no más dudas, no más discusiones entre ellos. Predicaron a miles en el templo, desafiando a los líderes religiosos, arriesgando sus vidas porque eran muy celosos por el mensaje.

 

¿Qué hizo cambiar a los pescadores en predicadores llenos de fe? Dos cosas: estaban convencidos de que Jesús estaba vivo y que a ellos se les había dado el mismo poder que Jesús tenía –el Espíritu Santo les ayudó a comprender y les dio valor.

 

El Mesías estaba vivo y su mensaje era verdadero. El tiempo había llegado. ¡El Reino de Dios ha venido! ¡Vuélvanse a Dios y crean la maravillosa noticia! Jesús les dijo que predicaran, ¡así que ellos predicaron!

 

Pero, ¿Qué predicaron?

 

El Sermón de Pedro

 

En el día de Pentecostés, se escucharon extraños sonidos desde el cielo. Cerca de los discípulos aparecieron cosas extrañas. De sus bocas salieron palabras extrañas. Los judíos preguntaron: ¿Qué pasa? Y Pedro se paró a explicar lo que estaba sucediendo: Una profecía de Joel se estaba cumpliendo (Hechos 2:1-20).

 

Una profecía de Jesús se estaba cumpliendo también. Él había predicho que el Espíritu Santo vendría a sus discípulos y esto estaba sucediendo. El Espíritu Santo había llenado a Pedro y este predicaba con poder.

 

¿Qué fue lo que dijo? El predicó acerca de Jesús. “Escuchen lo que tengo que decir”, dijo. “Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.” (v. 22-24).

 

Pedro continuó predicando acerca de Jesús y concluyó su sermón diciendo: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” (v.36) “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (v. 38).

 

En el capítulo 3, Pedro y Juan hablaron a otra multitud, iniciando su sermón hablando acerca de Jesús (v.13). Explicaron que las Escrituras predecían el sufrimiento y muerte del Mesías (v.18) y los llamaron al arrepentimiento (v.19). Terminaron su sermón hablando acerca de Jesús. Este modelo se repite en todo el libro de Hechos (vea el recuadro en la siguiente página).

 

Los discípulos no se olvidaron completamente del Reino de Dios. Este se menciona unas pocas veces, pero el enfoque principal de su mensaje era Jesús. La cosa más importante que la gente necesitaba conocer acerca del Reino de Dios era Jesús, específicamente que Él es el Mesías, el Cristo, que había venido y había sido resucitado a la vida.

 

El Reino de Dios en Hechos

 

El evangelismo es el tema principal del libro de Hechos, pero la palabra reino no se usa en ninguno de los sermones. Se usa solamente ocho veces en Hechos.

 

Aunque los Judíos creían en el Reino de Dios y tenían las profecías del Antiguo Testamento sobre él, Pablo discutió acerca del Reino por tres meses en la sinagoga efesia (Hechos 19:8). Su concepto del Reino debió ser considerablemente diferente de lo que los Judíos Efesios habían creído. Y no es de extrañarse, porque el mensaje de Pablo acerca del reino estaba acompañado con un mensaje acerca de Jesús, la gracia y la fe.

 

Este era también el mensaje de Jesús. Por 40 días después de su resurrección, Él enseñó a los discípulos acerca del Reino (Hechos 1:3). ¿Qué incluía esto? Lucas nos dice de lo que Él habló esa vez. En el camino a Emaús, “Él les interpretó las cosas que sobre Él decían las escrituras” (Lucas 24:47). Después, Él resumió su propio mensaje: “Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (v.44).

 

¿Qué está escrito? “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. (V. 46-47). Este es el mensaje del Reino: un mensaje acerca del Mesías que sufre, muere y resucita, llama al arrepentimiento y perdona.

 

Por todo el libro de Hechos, vemos a los discípulos predicando acerca de Jesús, acerca de su resurrección, acerca del arrepentimiento, la fe y la salvación. Muchas personas aceptaron el mensaje. Otros se burlaron y otros se enojaron. Las personas reaccionan de forma diferente a Jesús.

 

¡Un momento! ¿Cómo se cambió el mensaje acerca del Reino de Dios en un mensaje acerca del mensajero? ¿Se equivocaron los discípulos? ¡Absolutamente no! Ellos fueron inspirados a entender lo que Jesús estaba enseñando. Jesús había hablado en lenguaje figurado; Él los inspiró a tomar el siguiente paso. También fueron inspirados a escribir los libros de Nuevo Testamento –y los primeros cuatro son completamente sobre Jesús. Jesús es el enfoque de los evangelios, de Hechos, de las epístolas y de Apocalipsis. Él es el enfoque del mensaje de la iglesia.

 

Jesús habla sobre sí mismo

 

Jesús hizo algunas declaraciones asombrosas sobre sí mismo –tanto que los líderes judíos lo odiaron por eso. Ellos podían tolerar que hablara sobre el reino, pero se molestaron cuando Jesús habló sobre sí mismo.

 

Él habló como si fuera el Juez de todo el mundo (Mateo 10:32; 7:21-23), como si todos tuvieran que obedecerle así como obedecían a Dios (v. 24-29). Él afirmó tener autoridad para perdonar pecados. Naturalmente, cualquiera puede perdonar los pecados que son contra ellos, pero Jesús afirmó perdonar los pecados que eran contra Dios (9:2-6). Él afirmó conocer lo que el Espíritu Santo haría (10:20). Él garantizó recompensas eternas (v. 42; 19:29).

 

Jesús afirmó conocer cómo les irá a las ciudades en el juicio (12:41-42; 11:20-24), y afirmó que era peor rechazarlo a Él que cometer los pecados de Sodoma (v. 24). Él afirmó que conocía más acerca de Dios que cualquier otra persona (v. 27), afirmó ser más importante que el templo de Dios (12:6) y tener autoridad sobre el sábado (v. 8).

 

Sí, Jesús predicó sobre sí mismo y esto enojó a algunos. Él se aseguró de que sus discípulos supieran quién era (16:13-17), y les prometió recompensas celestiales (v. 19). Dijo que la devoción a Él era más importante que la vida misma (16:25-27). Dijo que regresaría con la gloria de Dios (v. 27). Le dio enorme autoridad a sus discípulos, lo que significa que Él mismo tenía una autoridad aún mayor (18:18).

 

Él afirma tener toda autoridad y todo poder (v. 20; 28:18).

 

Él afirma ser el Juez y tener el poder para nombrar a sus discípulos como jueces sobre todo Israel (19:28; 25:31-34). Él es el que les puede permitir entrar en el Reino de Dios (v. 34) o sentenciarlos al infierno(v. 41).

 

Jesús afirmó que su vida pagaría por todas la de todos los demás (20:28), como si Él valiera más que todos los demás juntos. Él dijo que su sangre instituiría un nuevo pacto entre Dios y los humanos (22:28). Él citó un Salmo acerca de Dios como si se aplicara a Él mismo (21:16). Él afirmó tener el poder de enviar ángeles por el mundo (24:31). Él dijo que sus palabras eran infalibles y eternas (v. 35).

 

Buena noticia– ¿o blasfemia?

 

Los líderes Judíos pensaban que estas eran blasfemias. Ellos entendían que esas afirmaciones eran asombrosas. La validez del mensaje que Él predicó dependía de quien era. Si lo que dijo era cierto, Él era Dios. Ellos no podían aceptar esto.

 

Encontramos enseñanzas similares en los evangelios de Marcos y Lucas: Jesús dijo que Él era alguien increíblemente importante, el punto focal de la profecía, la clave para la eternidad de todos. No podemos entrar en el Reino de Dios a menos que aceptemos a Jesús como Rey. No podemos tener uno sin el otro. La buena noticia acerca del Reino es que Jesús mismo ha llegado. En sus hechos y en sus palabras, Jesús mostró que Dios acepta a las personas en su Reino, Él las perdona, las invita y les da la bienvenida.

 

Era buena noticia para los pobres. Era buena noticia para los pecadores. Jesús no vino a invitar gente “buena” –Él vino a invitar a pecadores. Ellos son los que saben que necesitan su ayuda.

 

Pero a la gente que pensaba que podían hacer algo para entrar en el Reino, no les gustó el mensaje. Su concepto de religión era totalmente opuesto a lo que Jesús enseñó. ¿No era la religión una manera de tener a la gente en línea? ¿No era necesaria la amenaza de castigo para una sociedad guardadora de la ley? Jesús estaba cambiando la forma en que mundo funcionaba.

 

Ellos pensaban que Jesús era un blasfemo. Él estaba amenazando la ley de Moisés no por casualidad. Él debía ser uno de los falsos profetas que Moisés dijo que debían matarse (Deut. 13:1-5). Sin duda ellos se sentían justificados al planear su muerte. Era mejor que un hombre muriera a que toda la nación cayera en rebelión (Juan 11:49). Esa era la elección que debían hacer: matar a un blasfemo o arriesgar una venganza romana. La elección era obvia.

 

Poco sabían ellos que todo esto era parte del plan de Dios para el reino. El Mesías tenía que morir, dar su vida como rescate, hacer posible que la gente fuera perdonada, hacer del Reino una buena noticia de salvación en lugar de una mala noticia de castigo. Para que la gente se salvara, un hombre tenía que morir.

 

¡Qué hombre era este! El hombre enviado por Dios para ser el Cordero de Salvación (Juan 1:29), para que todos los que crean en Él tengan el derecho de llegar a ser hijos de Dios, nacer de Dios (v. 12-13). Nosotros somos hijos del Rey –por medio de la fe en Jesús.

 

Jesús es el Salvador, el Mesías, el pan de vida, la puerta de entrada a la salvación, la luz del mundo, el pastor del pueblo de Dios, la resurrección y la vida, el camino y la verdad (Juan 6:35; 8:12; 10:7,11; 11:25; 14:6). Si creemos en Él, si confiamos nuestro futuro a Él, la vida eterna es nuestra – otra forma de decir que pertenecemos al Reino de Dios (Juan 3:35).

 

Jesús tiene la autoridad de dar vida eterna, de juzgar al mundo, de ser honrado en forma igual a Dios (Juan 5:21-24). Jesús tiene la vida eterna (v.26) y levantará a otros de nuevo a la vida (6:40), se levantará a sí mismo (10:17). Él era tal como Dios (5:17-20; 14:8-10). Él dijo que tiene existencia eterna (8:58; 17:5) y aceptó adoración (9:38; 20:28).

 

Para entrar al reino de Dios, debemos confiar en Jesús. Para comprender el Reino de Dios, debemos comprender acerca de Jesús. Para predicar acerca del Reino de Dios, tenemos que predicar acerca de Jesús, porque sin Él, no habría buena noticia que dar. El Reino es buena noticia sólo si tenemos la esperanza de entrar en él y Jesús nos da más que esperanza – nos da confianza, seguridad. Sabemos que el precio supremo ha sido pagado. Sabemos que somos hijos de Dios por medio de la fe en Él – y cuando estamos en la familia real, podemos estar seguros de que estamos en el Reino de Dios.

 

El Reino es bueno sólo si nosotros estamos en él, y como parte de su buena noticia Jesús habló acerca de cómo podemos entrar en él. Esto es realmente lo más importante que necesitamos saber. Dios se encargará de donde está, de cuando estará y de cómo será el Reino de Dios. Nosotros podríamos querer saber estas cosas, pero no tenemos que saberlas. Lo que necesitamos saber es cómo podemos ser parte de él.

 

Podemos estar seguros de que el Reino será increíblemente bueno –pero también queremos estar seguros de que estamos en él, y la única forma de estar seguros es por medio de Jesús. La buena noticia acerca del Reino es que Jesús es el camino para entrar en él. Cuando Jesús vino predicando acerca del Reino, el tiempo había llegado. El Reino estaba cerca. Jesús quería que la gente lo creyera y que entrara en él.

 

Así que les dijo cómo.

 

Entrando en el Reino.

 

"Los recolectores de impuestos y las prostitutas entrarán al Reino de Dios delante de ustedes”, les dijo Jesús a los sacerdotes y ancianos (Mateo 21:31) ¿Cómo entrarán? Creyendo las palabras de Jesús sobre la justicia y el arrepentimiento (v. 32) y haciendo lo que Dios quiere (v. 28-31). La gente entra al reino arrepintiéndose y creyendo el evangelio.

 

Debemos “recibir el Reino”, dijo Jesús (Lucas 18:17). Él habló acerca de cuan difícil era para los ricos “entrar en el Reino” (v.24). Aquí, vemos varias frases usadas para indicar la misma cosa: recibir el Reino, entrar en el Reino, ser salvo. Estas son formas diferentes de hablar sobre la misma cosa.

 

Jesús no predicó mucho sobre los detalles del futuro Reino. En su lugar, predicó acerca de cómo los ciudadanos de su Reino pueden vivir y pensar en esta era. Él no dijo cómo nuestros pecados son perdonados. Él nos dijo que nos arrepintamos y creamos el evangelio. Sus discípulos predicaron lo mismo (Lucas 9:6; Marcos 6:12).

 

El Reino de Dios está aquí, dijo Jesús. Comienza ahora mismo. Si, en el futuro el Reino tendrá gran gloria – Dios verá que así sea. Habrá fabulosas recompensas futuras, pero la pregunta que Jesús hace es: ¿Queremos estar en el Reino hoy mismo? Hoy el reino es pequeño (Mateo 13:31-33). Hoy el reino tiene bien y mal en él (v. 24-30). Hoy el reino está esperando crecer (Marcos 4:26-29). Eventualmente, el Reino vendrá en poder, pero hoy es pequeño. La buena noticia es que podemos entrar en él.

 

Algunos fariseos le preguntaron a Jesús cuándo vendría el Reino (Lucas 17:20). Él les contestó que el Reino ya estaba en medio de ellos (v. 21). Pero ellos no podían verlo todavía. Eventualmente el Reino será visto por todos, pero el Rey tenía primero que sufrir y morir (vs. 22-25).

 

Jesús también dijo a los fariseos: “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” (Mateo. 12:28, Lucas 11:20). El Reino está aquí, dijo Él, y la prueba está en el poder. El Reino de Dios está demostrando su autoridad sobre el gobierno de Satanás – y esta prueba continúa en la iglesia hoy. Así como el Reino podía verse en el ministerio de Jesús, se ve también en el ministerio de su iglesia. Jesús predijo que sus seguidores harían obra mayores que las que Él hizo (Juan 14:12). El Reino está creciendo.

 

El Reino de Dios está aquí, dijo Jesús. La gente no necesita esperar por un Mesías conquistador – Dios ya está gobernando y nosotros debemos volver nuestros corazones hacia Él hoy. El anuncio del Reino demanda una decisión. Es un llamado a la acción. No necesitamos esperar – hay cosas para hacer ahora mismo.

 

La buena noticia acerca de Reino no sólo es que está cerca – la buena noticia es que podemos ser parte de él. La cercanía no es buena noticia si nosotros no estamos en él. Nuestros pecados nos descalificarían, pero en Jesús, nuestros pecados son perdonados. Podemos creer en Jesús y volvernos a Dios. Podemos estar en el Reino de Dios para siempre, ¡esta es una maravillosamente buena noticia!☺


Predicando en el libro de Hechos

¿Acerca de qué predicaron los discípulos? Estos son los versículos en Hechos que usan la palabra para “predicar”:

4:2 — anunciando que en Jesús hay resurrección de los muertos
5:42 — anunciando que Jesús es el Mesías
8:4 — anunciando la palabra
8:5 — anunciando al Mesías
8:12 — anunciando la Buena noticia acerca del reino de Dios y el
nombre de Jesucristo
8:25,40— anunciando la Buena noticia
8:35 — anunciando la Buena noticia acerca de Jesús
10:36 — predicando paz por Jesucristo
11:20 — anunciando al Señor Jesús
13:5 — anunciando la palabra de Dios
13:32-33 — dando la Buena noticia que Dios cumplió la promesa al
resucitar a Jesús
13:38 — anunciando perdón de pecados por medio de Jesús
14:7, 21; 16:10 — anunciando la buena noticia
14:15 — anunciando buenas noticias, que debes volverte a Dios
15:7 — el mensaje de la buena noticia
15:35 — proclamó la palabra del Señor
17:3 — anunciando al Mesías, Jesús
17:18 — diciendo la buena noticia acerca de Jesús y la resurrección
17:23 — anunciando lo que adoran como desconocido
20:24 — testificando la buena noticia de la gracia de Dios
20:27 — declarando el propósito de Dios
26:23 — anunciando luz a los judíos y a los gentiles


Un Reino aún por venir

Jesús anunció que el Reino de Dios estaba cerca, pero también habló sobre él como algo que estaba en el futuro distante. Él le dijo a sus discípulos que oraran “venga tu Reino” (Lucas 11:2). Él les dijo una parábola porque algunas personas pensaban que el Reino aparecería ya (Mateo 26:29). Las personas “entrarán al Reino” en un futuro “día” de juicio (Mateo 7:21-23, Lucas 13:22-30).

Jesús hablaba sobre el Reino de Dios como si ya existiera y también como un evento futuro, dependiendo de qué aspecto del Reino quería explicar. El tiempo estaba cerca, el Reino había llegado, aunque todavía no en la clase de Reino Glorioso que los Judíos estaban esperando. No obstante, para aquellos que tenían fe, para aquellos que se arrepintieron y creyeron la buena noticia, el Reino había llegado.

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EL EVANGELIO COMO TAREA DEL CRISTIANO COMPROMETIDO

 

LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO: ¡TAREA DE TODOS LOS CREYENTES!

 

Jesús predicando. 

Por Ing° Mario A Olcese

 

“Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación, al judío primeramente y luego al Griego” (Romanos 1:16)

 

La Predicación del evangelio

Se ha supuesto siempre que la tarea de evangelizar a los “paganos” recae sobre los obispos o pastores ordenados, quienes han recibido un título de los seminarios después de haber estudiado varios años teología y filosofía. En el catolicismo, por ejemplo, la separación entre el clero y los laicos ha hecho suponer a los feligreses de esta denominación que es el clero el que debe difundir la palabra y enseñarla en las iglesias, conventos, seminarios, escuelas, en los congresos y en concilios. Sin embargo, podemos demostrar con toda seguridad que esa división laico-clerical es totalmente anti escrituraria y peligrosa para los intereses del evangelio.

Para entender con claridad el tema que nos ocupa, es importante investigar qué más dicen las Escrituras sobre la tarea de la evangelización ordenada por Cristo en Marcos 16:15,16.

¿Mandó Jesús que solamente los ministros ordenados predicaran el evangelio?

Una de las primeras preguntas que debemos contestarnos es si Cristo ordenó sólo a los llamados ministros ordenados a predicar la Palabra, y no la feligresía en general como suponen muchos. Y esto es importante, porque el evangelio tiene poder para salvar, no sólo al que lo oye y recibe, sino también al que lo difunde. Esto tiene que quedar bien en claro (Romanos 1:16, 1 Cor. 9:16).

Cuando Jesús comenzó su ministerio, él reclutó a doce hombres para que lo siguieran a todas partes. Estos eran hombres de distintas profesiones y de diferentes niveles sociales y educativos. Pablo fue un fariseo y docto en la ley, pero Pedro fue un pescador, por citar dos de los apóstoles del Señor. Seguramente Pedro no era un docto de la ley como su correligionario, el apóstol Pablo, pero aún así el Señor le dijo que lo siguiera para ser “pescador de hombres”. Mientras Pablo había sido educado por Gamaliel, un erudito doctor Judío de las leyes, Pedro simplemente se dedicaba a la pesca sin tener mayor erudición escrituraria. El hecho de que Jesús los haya elegido a ambos que eran abismalmente opuestos en lo que ha educación se refiere, indica que Jesús no exigía ni pretendía que sus potenciales predicadores o seguidores fueran necesariamente teólogos egresados de universidades o de  seminarios bíblicos de renombre.

El joven que quería seguir a Jesús

Cuando el Señor Jesús caminaba en su terruño predicando el mensaje del reino, se le acercó a un joven, y a él le dice: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios” (Lucas 9:59,60). En esta historia Jesús llama a un joven, de quien nada sabemos de sus antecedentes, para que le siguiera. Seguramente éste no era un docto de la ley siendo aún joven, y menos, un miembro del Sanedrín, pero aún así Jesús lo llama para que lo siga— ¿para qué?— para que anuncie el reino de Dios, que es el evangelio verdadero y único. Nótese, además, que en los versos citados arriba he subrayado tres palabras claves: Sígueme, ve, y anuncia. Esto significa que ser un seguidor de Cristo es anunciar su evangelio, el evangelio del reino de Dios.  Lo curioso del caso es que Jesús llama a este joven para que lo siga, pero vemos que enseguida le ordena a que vaya a predicar el evangelio por otros lugares. Es decir, Jesús no pretendía que el joven literalmente lo siguiera por todo su periplo evangelizador, sino que lo envía a predicar a otros lugares, alejado de su persona.  Así que un seguidor de Cristo en la Biblia no era necesariamente un apóstol de Jesucristo, sino cualquiera que predicase su evangelio cerca o lejos de él.

Lo que el libro de Hechos nos revela

El libro de los Hechos es prácticamente el libro de la historia de la primera iglesia y de sus actividades misioneras apostólicas entre los judíos y gentiles. En Hechos 8:1-4 leeremos sobre la persecución de Saulo contra la iglesia de Jerusalén, lo siguiente: Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”. Observemos que los hermanos que fueron esparcidos a causa de la persecución de Saulo iban por todas partes anunciando el evangelio”. Así que tenemos que los esparcidos iban a todas partes predicando el evangelio, y entre ellos no estaban los apóstoles por cierto (8:1), sino sólo la feligresía que logró escapar, pues un buen número de ellos fueron capturados y llevados a la cárcel (8:3). Así que no encontramos en este relato que los que predicaron el evangelio en el exilio fueron sólo los líderes de las iglesias, o los llamados “religiosos”, sino que se nos habla en forma general, de “los esparcidos”.

El Apóstol Pablo le dijo en una ocasión al joven y novato Timoteo que predicara el evangelio a tiempo y fuera de tiempo. Estas son sus palabras: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina… Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Tim. 4:2,5). Este Timoteo no era un hombre experto, sino un seguidor novato que podía ser considerado no apto para el ministerio de la predicación debido a su juventud. Esto se desprende de las siguientes palabras de Pablo: Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:12-16).

Sin duda no todos tenemos los dones para ser maestros, pero todos debemos hablar de nuestra fe a otros como embajadores del reino. Es nuestro deber dar testimonio de nuestra fe a los demás, pues de lo contrario seríamos siervos inútiles que no hacemos nuestra parte correspondiente por la difusión del evangelio.

 

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EL PRIMER PAPA

¿Cómo apareció el primer Papa?

 

Primeramente tenemos que la palabra "Papa", aparte de que no aparece en la Biblia, es incluso completamente antibíblica, ya que su empleo está terminantemente prohibido por el mismo Señor Jesús en el evangelio de Mateo 23:8, 9, donde el Señor, anticipando el surgimiento de jerarquías entre sus discípulos, les previene diciendo:

 

8) Pero vosotros no queráis que os llame Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 9) Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que esta en los cielos.

 

El sentido de las palabras del Señor en el versículo 9, cuando dice "no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra", se refiere obviamente a no llamarle a alguien "padre" en el sentido espiritual. Pues el versículo 8 anterior se está refiriendo precisamente a la prevención de jerarquías de índole espiritual entre los cristianos.

 

La palabra latina Papa, que significa "Gran Padre", tiene un trasfondo pagano religioso, como era de esperarse. En la Roma pagana de la antigüedad existían una gran variedad de cultos pertenecientes a diversos dioses, sin embargo, había un culto que destacaba en importancia con respecto a los demás, este era el de la diosa Gíbele, la "Madre de los dioses". Su culto era antiquísimo, pues se le ha rastreado incluso hasta el período Neolítico (edad de piedra), con una civilización matriarcal asentada en la región de Catal Hüyük, cerca de la antigua ciudad de Iconio. Gíbele vino a Roma desde Frigia (Asia) y los romanos la llamaban Magna Mater, la Gran Madre.

 

La Gran Madre , por otro lado, tenía también un consorte, cuyo nombre era...Papas, que en el griego significa Gran padre.

 

Este era el nombre antiguo en Asia del consorte de Gíbele, pero los romanos después lo nombraron Attis (The Oriental Religions in Román Paganism, Franz Cumont, 1911, p.48).

 

Aquí salta a la vista, no obstante, una conexión muy evidente que resulta necesario mencionar. Es decir, Gíbele era la "Gran Madre" de los antiguos romanos, así como hoy en día la Virgen María es la "Madre de todos" los católicos romanos. Y Papas, el consorte o amante de Gíbele, viene a ser ahora el Papa Romano. Porque ¿acaso no son los papas romanos los que promueven la idolatría de María? Y, ¿acaso no son ellos también los que la han deificado a través de sus dogmas, como la Inmaculada concepción y la Ascención de su cuerpo sin sufrir corrupción?.

 

Otro aspecto del origen y empleo pagano de la palabra Papa, lo encontramos incluso en México. Pues vemos que Fray Juan de Zumárraga -primer obispo y segundo inquisidor en México-mandó que nunca se pronunciase ni en latín ni en castellano la palabra "Papa", sino más bien Pontifex o Pontífice. Esto porque los indios acostumbraban llamarle "Papas"a sus sacerdotes paganos, y se pretendía así evitar la confusión (Apolegética historia de las Indias, Fray Bartolomé de las Casas, cap. 138,p.366).

 

La aparición del primer Papa, por otro lado, no fue algo que sucedió de la noche a la mañana. Más bien implicó un proceso de varios siglos a través de los cuales se fueron dando una serie de circunstancias que propiciaron finalmente la aparición de esta figura tan nefasta. Cuando los apóstoles estaban todavía sobre la tierra, ellos establecieron obispos en las iglesias locales que habían fundado. Y, el centro de la fe Cristiana, era obviamente la iglesia en Jerusalén. Sin embargo, el martirio de Santiago (62 d.C.), pilar de esa iglesia, y la destrucción total de Jerusalén por el emperador Tito (70 d.C.), abrieron el camino después para el desarrollo de la iglesia en Roma.

 

El hecho que la iglesia en Roma estuviese ubicada en la capital del imperio, le confirió inmensas ventajas con respecto a otras iglesias también importantes, como ciertamente lo eran Antioquía y Alejandría. Estas ventajas consistían, por ejemplo, en que la iglesia en Roma podía intervenir ante las autoridades imperiales en favor de las otras iglesias, o representándolas, por causa de tener contactos con el gobierno. También, por su posición estratégica, empezó a prosperar económicamente y adquirir prestigio eclesiástico. Como consecuencia, la posición del obispo de la iglesia en Roma se consolidó y éste empezó a asumir la autoridad que le confería el ser la cabeza de la iglesia Romana.

 

No obstante, todavía durante el reinado de Constantino (313-337), cuando el Cristianismo ya se había convertido en la religión oficial del imperio Romano, el obispo romano era todavía simplemente un obispo más entre los obispos de las demás iglesias. Pues Constantino, como ya vimos anteriormente, era Obispo de obispos, Pontifex Maximus, y Vicario de Cristo. No fue sino hasta después de la muerte del emperador Constantino (337 d.C.) cuando los obispos romanos -en forma tentativa- se atrevieron a empezar a reclamar una posición de prestigio, influencia, y autoridad para sí mismos. Y, las características doctrinas falsas respecto a la primacía del papado, empezaron también a ser sistemáticamente formuladas.

 

La evidencia histórica muestra que el incentivo básico que motivó al obispo de Roma -todavía no se llamaba Papa- el empezar a formular sus "derechos" y primacía sobre otras iglesias, fue el hecho que vio su posición amenazada por las ambiciones del obispo de la "nueva Roma", es decir, Constantinopla.

 

Las ambiciones del obispo de la "nueva Roma" salieron a la luz en el Concilio de Constantinopla (año 381), segundo concilio ecuménico, donde el entonces obispo de Roma, Dámaso I, no fue invitado. Allí se decretó que el obispo de Constantinopla debía tener el primer rango después del obispo de Roma, "porque Constantinopla es la nueva Roma". El propósito era, sin duda, darle a Constantinopla una posición en el imperio del Este que estuviese por encima de Antioquía y Alejandría; y Roma, por supuesto, no sería afectada (The Chair of Peter; A History of the Papacv; F. Gontard, 1965, p. 116). Dámaso reaccionó inmediatamente, y en el año 382 un sínodo romano declaró -con obvia referencia a la decisión del año previo- que la iglesia Romana debía su primacía no a los decretos de un sínodo, sino a los poderes comisionados a Pedro por Cristo. Roma era, según Dámaso, "la primera Sede (silla o trono) del apóstol Pedro (Ibid.)" Dámaso también añadió el término "apostólica" al nombre de la iglesia Romana; y, en su afán de reclamar suprema autoridad espiritual para sí mismo, fue el primero en apropiarse de las palabras dichas a Pedro por Cristo: "Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi iglesia" (A Woman Rides the Beast, Dave Hunt, 1944, p.102).

 

Esta afirmación de Dámaso, por cierto, no fue aprobada por dos supuestos grandes teólogos católicos contemporáneos de Dámaso: "San" Agustín y "San" Ambrosio. San Pedro, escribió Ambrosio, "tenía una primacía de confesión, no de oficio; una primacía de fe, no de rango". Sin embargo, los sucesores de Dámaso en Roma se aferraron neciamente, y, por consecuencia, continuaron desarrollando las doctrinas que apoyaban la posición "especial" del obispo de Roma. Esto de tal manera que el sucesor inmediato de Dámaso, Siricio, fue el primero en llamarse "Papa", como lo atestiguan los mismos historiadores católicos romanos en sus crónicas de los papas. Sin duda, la intervención de Dámaso en la historia del desarrollo del papado, jugó un papel muy importante. Pero no solamente por lo expuesto anteriormente, sino también porque él fue el primer obispo romano en recibir el nombramiento de Pontifex Maximus, Sumo Sacerdote de los Misterios Paganos, veamos cómo sucedió:

 

Resulta que en el año 382 el emperador Graciano ordenó que el Altar de Victoria –una diosa patraña del imperio- fuese destruido. Hasta ese entonces los senadores habían tomado el juramento de lealtad al imperio sobre ese altar. Y, antes de empezar sus sesiones, cada uno de ellos quemaba un grano de incienso sobre el altar. Cuando el Senado, que en su mayoría era pagano, fue informado del edicto imperial, mandaron una comitiva a Milán para que se entrevistara con Graciano. La comitiva llevaba consigo la túnica de Ponitfex Maximus, la cual intentaban presentar al emperador. Y el emperador, por su parte, debía recibir el título y la túnica, pues pensaban que el sentimiento amistoso así inducido haría que el emperador cambiase de opinión. Sin embargo, el emperador terminó rechazando la túnica y el título, afirmando que resultaba impropio para un emperador cristiano (Gontard, op.cit., p.120).

 

Cuando el emperador Graciano rechazó el título y rito de iniciación de Pontifex Maximus, que le correspondía a él por causa de ser el emperador romano en turno, el puesto obviamente quedó vacante y fue tomado entonces por el obispo romano Dámaso. Definitivamente alguien tenía que ocupar la vacante, pues los paganos en el imperio Romano todavía eran muchos en número, como lo atestigua el historiador Gibbon en su extensa obra Decline and Fall of the Román Empire (1781, vol.V, cap. 28, p.87):

 

"La imagen y altar de Victoria fueron removidos de la casa del Senado, pero el emperador dejó las estatuas de los dioses que estaban expuestas a la vista del público; 424 templos todavía permanecían para satisfacer la devoción de la gente, y por todas partes en Roma la moral de los cristianos era ofendida por los olores de los sacrificios idolátricos".

 

El obispo romano Dámaso, por otro lado, duró poco tiempo oficiando como Pontifex Maximus. Ya que el emperador Graciano rechazó el nombramiento en el año 382 y Dámaso murió en 384. Sin embargo, es necesario hacer notar que esta TRANSFERENCIA del oficio de Pontifex Maximus del emperador a un obispo romano, resultó ser otra estrategia genial de Satanáspara completar lo que ya había iniciado con Constantino, veamos a continuación los resultados que obtuvo: Había conseguido que el obispo romano, en su afán de poder, consintiera en aceptar el puesto vacante de Pontifex Maximus, Sumo Sacerdote de los Misterios Paganos; oficio que, por causa de ir contra la moral cristiana, el mismo emperador había rechazado. De esta manera el obispo romano quedaba completamente bajo su control y poder, como todos los demás Pontífices anteriores habían estado. Una vez poseído por el diablo y saturado de energía satánica, el obispo romano celosamente se encargó de introducir el Paganismo dentro de la Iglesia. Los paganos, por otro lado, empezaron a ser aceptados en la Iglesia sin cambiar sus creencias y prácticas; y, ante sus ojos, ahora el obispo romano era el legítimo representante de su larga línea de Pontífices (The Two Babylons or the Papal Worship, Alexander Hislop, 1916, p.252).

 

Ahora bien, por lo que respecta al carácter moral de Dámaso, el testimonio histórico nos habla de un hombre sumamente corrupto. Pues habiendo sido inicialmente diácono, y para conseguir posteriormente el obispado de Roma, tuvo que disputárselo a otro diácono rival de nombre Ursino. Ambos, Dámaso y Ursino, habían conseguido cada uno por su parte obispos que los consagraran. Uno de estos obispos pertenecía a la ciudad de Tibur, y el otro pertenecía al puerto de Ostia. Dámaso, que era español, llegó a acumular bastante dinero, el cual obtenía hábilmente extrayéndolo de damas ricas. Con el dinero así obtenido, contrató una banda de empleados de circo, entre los que se encontraban luchadores, corredores de caballos, y otros hombres violentos con los que atacó a los seguidores de Ursino.

 

La batalla empezó en la calle, después los seguidores de Ursino se encerraron en la recién construida basílica de Santa María la Mayor, conocida como "Nuestra Señora de la Nieve". La gente de Dámaso trepó al techo, hizo un agujero, y empezó a bombardear a los ocupantes con tejas y piedras. Otros, mientras tanto, estaban atacando la puerta principal. Cuando ésta cayó, se desarrolló una sangrienta lucha que se prolongó por tres días. Al final, 137 cadáveres fueron removidos, todos pertenecían a seguidores de Ursino (Vicars ofChrist: The DarkSide ofthe Papacy; Peter De Rosa, 1988, p.38). Dámaso, una vez habiendo obtenido la victoria sobre su rival, fue confirmado como obispo de Roma en el año 366. Ursino, por su parte, no se había dado aún por vencido y consiguió que Dámaso, ya como obispo de Roma, compareciese ante la corte imperial. Se le acusaba de instigación al homicidio y de financiar y organizar una guerra civil entre los cristianos de Roma. Dámaso se las arregló para que los testigos de la parte contraria fuesen torturados, y, finalmente, fue absuelto. Ursino y sus seguidores terminaron después siendo desterrados a la Galia (Francia).

 

El hecho que Dámaso y Ursino se hubiesen peleado como perros por el "hueso" de obispo de Roma, era porque evidentemente representaba una posición sumamente lucrativa. Cuando en una ocasión un prefecto de Roma -el cual tenía muchos títulos paganos- fue confrontado por Dámaso para que se convirtiese, el hombre respondió: "Por supuesto, si me haces obispo de Roma" (Gontard, op.cit., p.l 13).

 

Un escritor de ese entonces, el historiador Amiano Marcelino, sugirió que definitivamente se llevaba a cabo una reñida competencia por esa posición tan lucrativa: "Porque una vez ganado el puesto, el individuo puede disfrutar en paz una buena fortuna asegurada por la generosidad de matronas; puede trasladarse en carruaje y vestirse con magníficas ropas; y dar banquetes cuyo lujo supera el de la mesa del emperador" (De Rosa, op.cit., p.39).

 

Se podría decir que a partir de Dámaso, los papas romanos empezaron a enriquecerse en gran manera y a poseer grandes extensiones de tierra. Esto aunado al hecho que al cambiar Constantino la capital del imperio al Este (Constantinopla), no quedó ningún emperador que gobernase en el Oeste, creándose así un gran vacío político, administrativo, y emocional. Vacío que el Papa estuvo más que dispuesto a llenar, convirtiéndose, gradualmente, en la potencia más grande de Italia y de Europa Occidental, y lo siguió siendo durante toda la Edad Media.

 

Aproximadamente sesenta años después de Dámaso aparece el Papa León I (440-61), el cual ocupa un lugar importante en la historia de los papas, pues llevó teóricamente la doctrina de la primacía del papado lo más lejos posible. Este Papa consiguió que, por causa de sus servicios diplomáticos prestados al imperio, el emperador romano Valentiniano III confirmara finalmente la primacía del obispo de Roma sobre todas las demás Sedes. Una vez logrado esto, León entonces proclamó que la primacía de Roma -reconocida ahora políticamente- sería heredada por todos sus sucesores (Gontard, op.cit., pp.137, 138). Además, fortaleció y exaltó su Sede en Roma refiriéndose a sí mismo como "Pedro en la silla de Pedro"; afirmó poseer plenitud de poder (plenitudo potestaíis); y se consideraba incluso el "gobernador del Universo".

 

León también fue el primer Papa en adjudicarse, para su propia conveniencia, el texto bíblico de Mateo 16:19 donde el Señor le entrega a Pedro las llaves del reino de los cielos y el poder de atar y desatar. Tal autoridad, no obstante, no fue conferida solamente a Pedro, pues dos capítulos más adelante, en Mateo 18:18 el Señor da la misma autoridad a todo el grupo de discípulos. Y después, en los versículos siguientes 19 y 20 del mismo capítulo, vemos que se extiende este derecho a TODOS los creyentes.

 

Otra contribución principal de León a la teoría del papado, consistió en hacer una distinción entre persona y oficio. Es decir, él afirmaba que aunque un Papa fuese pecaminoso, esto no afectaba el carácter Petrino del papado. Una distinción leonina que resultó de gran ayuda después para los papas, pues así justificaron todo tipo de inmoralidad entre ellos. Durante el reinado de León también se vio, por primera vez, el nefasto primer ejemplo de interacción entre la Ley Canóniga y la ejecución de la Ley Civil. Pues a todas las ordenanzas del Papa se les dio fuerza legal, de tal manera que todo aquel que no se sometiera a la Iglesia, se convertía entonces en un hereje; y, por lo tanto, sujeto al edicto de las leyes de herejía del imperio (Ibid.).

 

La Iglesia Católico Romana, mas no apostólica, pues no desciende de los apóstoles sino de los emperadores romanos, formó su estructura en base al patrón organizativo del mismo imperio romano, como puede apreciarse abajo en el dibujo:

 

Después de la caída del imperio Romano del Oeste, en el año 476, los papas asumieron el papel de los emperadores y el "MATRIMONIO" de la Iglesia con el mundo se consumó. De ser perseguida, ahora la Iglesia se había convertido en el principal persecutor, y no sólo en asuntos religiosos, sino también en cualquier forma de libertad de conciencia, como más adelante veremos en otro capítulo. Peter De Rosa, en su libro Vicars of Christ: The Dark Side of the Papacy (1980,p.34) describe esto elocuentemente:

 

"El tiempo no está lejos cuando los sucesores de Pedro no serán los sirvientes sino los

amos del mundo. Se vestirán de púrpura como Nerón y se llamarán a si mismos Pontifex

Maximus. Se referirán al hombre pescador como 'el primer Papa', y apelarán no a la autoridad del amor, sino al poder investido en él (Pedro) para actuar como Nerón actuó. Desafiando a Jesús, los cristianos harán a otros lo que les han hecho a ellos, y peor aún harán. La religión que se enorgullecía de haber triunfado sobre la persecución por medio del sufrimiento, se convertirá en la fe más perseguidora que el mundo ha visto. Perseguirán incluso a la raza de la cual Pedro y Jesús provinieron. Ordenarán en el nombre de Jesús que todos los que no estén de acuerdo con ellos sean torturados, y algunas veces crucificados sobre fuego. Harán una alianza entre el trono y el altar; e insistirán que el trono es el guardián del altar y garantizador de la fe. Su idea será que el trono (el Estado) imponga su religión en todos sus súbditos. Sin molestarles que Pedro mismo se opuso a tal alianza y que por causa de ello murió. Tres siglos después que el apóstol murió en la Colina del Vaticano, la Iglesia, a pesar de la persecución, creció en fuerza hasta que vino el día en que fue tentada a echar su suerte con César"

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EL JUICIO VENIDERO DEL MUNDO

 

EL JUICIO DE LAS NACIONES

 

Primera prueba atómica en el desierto de Los Álamos, Nuevo México

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (M.D) 

 

El valle de Josafat es mencionado en la Biblia. Allí serán reunidas las naciones de todo el mundo para ser juzgadas por el Hijo de Dios, Jesucristo, en su segunda venida en gloria a la tierra. 

 

El AT.  da luz al respecto: 

 

«Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad a Judá y Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra». . . (Jl.1, 2). 

 

«La Enciclopedia libre, Wikipedia», determina su posición geográfica: 

 

«El valle de Josafat, se encuentra en el desierto de Tego, en la zona de Khirbet Berêkût, que era conocido entre los hebreos como êmêq Berâkâh, algo así como "valle de bendiciones". Se asocia al valle dónde el rey Josafat venció a la coalición de los reinos de Moab, Ammón y Edom». 

 

Y más adelante, en la misma enciclopedia: 

 

«Allí sitúa el profeta el juicio a los gentiles de Jehová, al final de los días, tras la restauración de Judá. De hecho Josafat, Yehoshaphat, significa "Jehová ha juzgado" o "Juicio de Jehová"». 

 

En Jl.3:14, se alude a el valle de Josafat con un nombre diferente, en este caso, como el valle de la decisión, «decisión» que definirá la entrada de las personas, por un lado, al Reino Venidero, y por otro lado, el ser condenadas, según el veredicto del Mesías Rey: 

 

«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de el todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos» (Mt.25:32). 

 

Las naciones serán juzgadas personalmente por el Señor Jesucristo después de la batalla sangrienta de Armagedón (Ap cap.19). 

 

El juicio de las naciones es para separar las Ovejas (los fieles), de las Cabras (los rebeldes): 

 

«Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda» (Mt.25:33). 

 

A las Ovejas: les será dada el Reino en la tierra (Mt.25:34). 

 

Las Cabras: serán condenadas para su definitiva destrucción (Mt.25:41). 

 

La segunda parte de la Gran Tribulación Escatológica, tendrá una duración de tres años y medio (Dn.7:27), es decir, mil doscientos sesenta días (Ap.12:6), o cuarenta y dos meses (Ap.13:5). Con relación a lo último, en Dn.12:12 dice que será «Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días», refiriéndose al tiempo en que se llevará a cabo el juicio de las naciones, tiempo, que lo podemos obtener si restamos los mil doscientos sesenta días que dura la segunda parte de la Gran Tribulación Final menos los mil trescientos treinta y cinco días de Daniel 12:12. Así, obtenemos un tiempo de setenta y cinco días de juicio para las naciones, es decir, un poco más de dos meses

 

Para terminar, el ángel que revela a Daniel en el capítulo doce de su libro los acontecimientos de los últimos tiempos, se refiere como «Bienaventurado» a la persona que por medio del juicio de las naciones habrá de conocer el veredicto final que le acredite a ser partícipe del Reino Teocrático de Jesucristo (ver además Mt.5:5): 

 

«Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo» (Mt.25:34). 

Dios les bendiga siempre.

 

 

M E S Í A S   V E N C E D O R 

 

Vendrá a Jacob

La Estrella de Dios,

Su cetro en Sión alzará. 

 

Vendrá y partirá

El cráneo a Moab,

Los hijos de Set destruirá. 

 

Vendrá sobre Edom,

Y a Seir tomará:

Yoshua Mashiah vencerá.

 

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EL VERDADERO VALOR EN LA VIDA

EL VERDADERO VALOR EN LA VIDA

“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17) 

Por Eddy López, Cuba 

Este artículo o esta reflexión es en especial para aquellas personas que llevan a Dios en su corazón todos los días. Pero por supuesto esto que les voy a comentar sirve tanto para los cristianos como para los que todavía no han dado el paso para serlo.

El mundo se mueve dibujando un sistema complicado. Pero Dios nos enseñanza que nosotros debemos movernos por los caminos que Él nos ha trazado. Las muchachas hoy en día miran más con sus ojos, que con el corazón, miden más con la vista que con la vara  que Dios nos mide. Dios no tiene en cuenta si somos lindos, si somos menos lindos, si somos altos o bajitos. Dios tiene en cuenta si tenemos un corazón dispuesto, a hacer su voluntad y caminar con él.

Pensaba, qué sería cambiar de nivel social así de repente, puesto que conozco hasta el momento a 3 personas que viven en los EUA y que han estado viviendo una vida diferente, en un país diferente, con personas que tienen costumbres diferentes; pero aquí y allá, Dios es el mismo.

Pensaba que en ocasiones el materialismo nos consume y medimos  a las personas por su capacidad monetaria, es decir, por el dinero con que cuenta la familia. Y nos olvidamos que Dios no nos mide de esa manera.

Chicos y chicas de todo el mundo: la vida que hoy tenemos es un regalo de Dios. No podemos pasarnos la vida siendo superficiales, siendo arrogantes y selectivos, despreciando al que tenemos al lado por el simple hecho de que es negro, o que es feo, e en la mayoría de los casos, porque es pobre.

El dinero no es la felicidad, pues muchos después de haberse enriquecido se ponen a meditar y se dan cuenta que apenas han disfrutado la verdadera vida, no la de los placeres momentáneos, sino la vida que nos quiere dar Dios.

Aunque tengas poco, no te frustres, alégrate y gózate porque al fin y al cabo no eres esclavo de un trabajo que te quita el sueño, que te separa de la familia, y te roba las horas preciosas para dedicarlas al Señor. Alégrate con tener lo necesario para poder vivir tranquilo y seguro, para cubrir tus necesidades y la de tu familia. Recuerda que sólo podrás usar un par de zapatos, un reloj, una camisa, o un auto a la vez. No necesitas tener un montón de estas cosas para ser feliz. Sólo medita en Elvis Presley y lo infeliz que era a pesar de sus cientos de millones de dólares.  Serás feliz si das amor a todos los que están a tu lado y compartes lo poco o mucho que tienes con tu familia y los necesitados.

Hagamos eco de las palabras sabias de Salomón:

“No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios” (Proverbios 30:8,9). 

Dios te bendiga.

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EVANGÉLICOS Y ECUMENISMO

 

Ellos son los responsables del Ecumenismo que involucró a Marcos Witt

RESTITUCIÓN DEL CRISTIANISMO

Reedición de la "Restitución del Cristianismo"


Culmina la edición de las Obras Completas de Miguel Servet con los volúmenes V y VI, que reúnen su obra más importante: la Christianismi Restitutio o Restitución del Cristianismo, impresa sigilosamente en Viena del Delfinado entre 1552 y 1553.

Según Sergio Baches, secretario del
Instituto de Estudios "Miguel Servet":

"Se trata de una obra que a lo largo de la historia ha sido de muy difícil acceso al gran público ya que, tanto la maquinaria represiva calvinista como las de las demás corrientes religiosas de la época (dejando a salvo los incipientes movimientos Unitarios), lograron destruir casi todos los ejemplares impresos (unos 800) menos tres: el ejemplar de Edimburgo, al que le faltan las 16 primeras páginas, que, según Bainton, han sido sustituidas por un texto manuscrito que difiere del impreso y que fueron probablemente copiadas del borrador original de 1546; el ejemplar de París, y el ejemplar que se encuentra en Viena (Austria).

La obra es destacable porque recoge in extenso todo el pensamiento reformador de Servet en su versión más madura y es, por ello, de obligada lectura para todos aquellos que quieran acceder, sin intermediarios ni apologistas innecesarios, al corpus teológico-filosófico de Miguel Servet.

Según Roland H. Bainton, en su "Servet, el Hereje Perseguido" (1953, reeditada en 2005 por Peter Hughes): "la nueva obra iba a incorporar en buena parte obras anteriores, pero en varios aspectos mostraba el impacto de nuevas influencias. La primera, la del Neoplatonismo, popularizado en Francia por Sinforiano Champier, y la segunda, la del el Anabaptismo, con el que Servet había trabado contactos en Estrasburgo."

Hasta el momento, tan sólo existía una primera y única traducción al español del libro, obra de Luis Betés y Angel Alcalá (Fundación Universitaria Española, 1980), aunque agotada desde hace varios años." La presente edición, de 1760 páginas, ofrece la traducción española anotada y, por primera vez, el texto latino del original que se conserva en la Biblioteca Nacional de
Viena.
 
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ALGUNAS PROFECÍAS CUMPLIDAS SOBRE JESUCRISTO

Datos Interesantes de la Bilblia

 

Profecías cumplidas por Jesús durante su transito por la tierra.

 

Los profetas que escribieron en el Antiguo Testamento, siendo inspirados por El Espíritu Santo , se encargaron de describir lo que sería la vida del Señor Jesús. En esta parte estamos presentando algunas de las profecías cumplidas por el Señor Jesucristo durante su paso por esta tierra, cuyo propósito fue el de salvarnos. 

 

PROFECIA

 

CUMPLIMENTO

·         Simiente de la mujer

15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón.

 

Génesis 3:15

 

4 Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

Gálatas 4:4

·         Descendiente de Abraham

3 Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra."

 

Génesis 12:3

 

Libro de la genealogía de Jesucristo,

hijo de David, hijo de Abraham.

S. Mateo 1:1

·         Descendiente de Isaac

Y Dios respondió:

-Ciertamente Sara tu mujer te dará un hijo, y llamarás su nombre Isaac. Yo confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para su descendencia después de él. 20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído: He aquí que le bendeciré, le haré fecundo y le multiplicaré en gran manera. El engendrará doce príncipes, y yo le constituiré en una gran nación. 21 Pero yo estableceré mi pacto con Isaac, que Sara te dará a luz por este tiempo, el próximo año.

 

Génesis 17:19

 

3 Entonces él anduvo por toda la región alrededor del Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados, 4 como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice:

Voz del que proclama en el desierto:

"Preparad el camino del Señor;

enderezad sus sendas.

S. Lucas 3:34

·          

·         Descendiente Real de Jacob

17 "Yo lo veré, pero no ahora; lo contemplaré, pero no de cerca: Una estrella saldrá de Jacob, se levantará un cetro de Israel.

Aplastará las sienes de Moab

Números 24:17

 

2 Abraham engendró a Isaac; Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y a sus hermanos;

S. Mateo 1:2

·          

·         Rey de la tribu de Judá

El cetro no será quitado de Judá,ni la vara de autoridad de entre sus pies,hasta que venga Siloh;

y le obedecerán los pueblos.

 

Génesis 49:10

 

33 hijo de Aminadab, hijo de Admín,

hijo de Arní, hijo de Hesrón, hijo de Fares, hijo de Judá,

S. Lucas 3:33

·          

·         Será un Rey

Jehovah quebrantará a sus adversarios; contra ellos tronará desde los cielos.

Jehovah juzgará los confines de la tierra.

El dará fortaleza a su rey y enaltecerá el poder de su ungido."

1 Samuel 2:10

 

38 Ellos decían:

-¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo, y gloria en las alturas!

S. Lucas 19:38

·          

·         Heredero del Trono de David

7 Lo dilatado de su dominio y la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afirmarlo y fortalecerlo con derecho y con justicia, desde ahora y para siempre. El celo de Jehovah de los Ejércitos hará esto.

Isaías 9:7

 

32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David. 33 Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin.

S. Lucas 1:32,33

·          

·         Ungido y eterno

6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino.

7 Has amado la justicia y aborrecido la injusticia; por eso te ha ungido Dios, el Dios tuyo, con aceite de gozo, más que a tus compañeros.

Salmos 45:6,7

 

8 mientras que del Hijo dice:

Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos; cetro de rectitud es el cetro de tu reino.

9 Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con aceite de alegría, más que a tus compañeros.

10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.

11 Ellos perecerán, pero tú permaneces;

todos ellos se envejecerán como un vestido.

12 Como a manto los enrollarás, y serán cambiados como vestido. Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.

Hebreos 1:8-12

·          

·         Nacido en Belén

2 Pero tú, oh Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será el gobernante de Israel, cuyo origen es antiguo, desde los días