JESÚS NO ES DIOS

 

JESÚS NO ES DIOS

 

Jesus Christ Is Not GOD

El Dr. Wierwille dio todo de sí para que la gente pudiera amar a Dios y Su maravillosa  Palabra de verdad sin pedir nada a cambio.

Muchos lo criticaron por ser no ortodoxo porque sus enseñanzas realmente eran diferentes por que se adhería a la exactitud de la Palabra de Dios y no a las tradiciones.

Grandes hombres a través de los años hicieron tareas grandiosas para llegar con la Palabra de Dios a las personas e infinitas gracias a Dios por ellos. Los empeños del Dr. Wierwille dirigidos a que la gente común entendiera y viviera la integridad y exactitud de la Palabra de Dios como una realidad cotidiana fueron únicos y originales para nuestra generación. El posibilitó a la gente de su época que tuvieran el amor que el tenía por las Sagradas Escrituras como pocos antes de el. Hizo posible a jovencitos y a mayores que llegaran a ver al Padre celestial de una manera simple y pudieran amarlo a través de amar Su Palabra.  Desaparecido el hombre, lidera aun su legado de amor por Dios y Su Palabra en todos sus trabajos y en todos los que lo conocieron.

Por ello este artículo que sale a vos justamente el día de su nacimiento, por agradecimiento a Dios, el Padre celestial que tuvo la inmensa misericordia de haber diligenciado las cosas de tal manera que un puñado de nosotros hayamos podido tener que ver con la vida y obra del Dr. Wierwille. 

 

Dr. Victor Paul Wierwille on Christology 

The expressions “God the Father”, “God the Son” and “God the Holy Spirit” are almost cliché in their association with Christianity. The doctrine of a three-in-one God is so familiar that the vast majority of Christians believe it to be the keystone of Christian faith. The author of this explosive study was also reared to believe in the “trinity”. Yet, through his biblical research, he gradually came to see that Jesus Christ is not God- that he is the Son of God, but not “God the Son”. Without “God the Son” there is no trinity. What is Christianity without a trinity? It is placed back at the point when the first century apostles lived and dynamically taught those things which God revealed to them and which Jesus himself had shown them during his life.

The Bible clearly teaches that Christianity is monotheistic. God, the Father of our Lord Jesus Christ, is the one and only true God whom Jesus Christ and his followers are to worship as above, before and over all things. How can Christians hope to please God when they aren’t clear on who God is?

The author contends that separating the Father from the Son does not at all discredit the Son. Rather, trinitarian dogma placing the Son on God’s level degrades God from His elevated, unparalleled position; besides, it leaves man unredeemed.

This book looks at the historical evolution of the trinity, since trinitarianism simply was not apart of the doctrine of the first century apostles, nor in fact, a part of Church doctrine for the first four centuries. Then, Biblical study elucidates the beauty and significance of God’s relationship with His Son. Jesus Christ was not an extension of God, but one who was willing to be the sacrificial Passover lamb-the redeeming, second Adam.

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¡UNO, Y NADA MÁS!

 

¡UNO, Y NADA MÁS!


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra» (Sal.83:18). 

«…En las palabras de un clérigo británico, él mismo siendo Trinitario, dice: “la razón es insultada y la fe se queda medio estupefacta frente a la Trinidad”». 

«Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? 
 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios» (Mr.12:28-33). 

En un principio, el pueblo judío fue enseñado en una doctrina monoteísta. 

«Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto» (Is.45:5-7). 

En los Evangelios, Cristo jamás discutió que fuera parte de un Dios compuesto por tres personas distintas, co iguales en tres sí, sin faltar mencionar, eternas. La pregunta esmaltada de fina ironía y formulada  por aquel escriba conocedor del Dios presentado y develado en el Antiguo Testamento, es contestaba con simple obviedad que el escriba no se sorprende de la respuesta dada por el Hijo de Dios, al decir que: «El Señor es nuestro Dios, el Señor uno es». Esto no genera conflicto, al contrario, se aprecia el claro apruebo cuando el escriba exclama: «Bien, maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él…». Si Cristo hubiese dicho ser parte de una Deidad trinitaria, estamos seguros que el escriba sin tardanza refutaría correctamente la presunción del Mesías de hacerse igual a Dios. Cristo nunca alegó ni insinuó tampoco ser una persona distinta pero inherente a la Deidad. Esta absurda cohesión, únicamente la conciben las mentes confundidas por la ignorancia bíblica y por el error doctrinal que agitan aguas sucias y turbulentas para ahogar la razón, dejándola puspa, macilenta y desnutrida.  

Antes que se cristalizaran en los sucios rincones de las mentes oscuras y profanas los desquiciados credos de Nicea y de Atanasio que trasudan con descaro inmovible la perversidad trinitaria, para nadie era extraño saber en un inicio de la fundación de la Iglesia cristiana que el Dios de Abraham, de Moisés, de Isaac y Jacob, de reyes y profetas del pueblo de Israel siempre fue Uno. No hay indicios de un conocimiento previo por parte de los primeros cristianos de un Dios compuesto por tres personas co-sustanciales, raramente jerarquizadas; aunque en el año 215 de la presente era Jerónimo utilizo la palabra “Trinidad”, no fue sino hasta en el Concilio de Nicea en el año 325 que se estableció oficialmente como  Símbolo Niceno de la fe cristiana.       

El credo niceno exhala  la trinidad, contrariamente de lo que piensa el Sr. Tito Martínez, que por ser henoteísta, declara  que Cristo es “dios”, uno menor que el Padre, uno que es “segundo”, ignorando al Espíritu Santo. El credo niceno auspicia el pseudo misterio abigarrado trinitario, proclamando que el Espíritu Santo es una “tercera  persona”  co-igual al Padre y al Hijo: 

 «Y creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, procedente del Padre y del Hijo, el cual con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado…».  

¿Queda claro el asunto Sr. Tito Martínez? 

El credo niceno y de Atanasio disturban el concepto veraz de la unipersonalidad de Dios, de acuerdo al Antiguo Testamento. Para nadie era extraño saber que el Dios de Abraham, de Moisés, de Isaac y Jacob, de reyes y profetas del pueblo de Israel siempre fue Uno. No hay indicios de un conocimiento previo por parte de los primeros cristianos de un Dios compuesto por tres personas co-sustanciales entre ellas, aunque es merecido comentar por su importancia cronológica que el término «trinitas», que es el latín de «trinidad», fue utilizado por vez primera por teólogo latino Tertuliano en el siglo II, pero no fue hasta en el Concilio de Nicea en el año 325 que se estableció oficialmente como Símbolo Niceno de la fe cristiana.      

 

«Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» (Is.44:6). 

« No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno» (Is. 44:8). 

Teniéndose en mente la singularidad en la que habla Jehová,  el Padre: «…y fuera de mí no hay Dios», «No hay Dios sino yo», es sensato admitir que dos personas más de una supuesta trinidad no cabrían en la lógica de estas declaraciones hechas por el mismo Dios del cielo: saldrían sobrando, sin la menor duda. 

En Nuevo Testamento apreciamos la misma línea  veterotestamentaria acerca de la unipersonalidad de Dios:  

«…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él» (1 Co.1:8:6). 

Es tan transparente la distinción que Pablo realiza en este texto entre el Padre, que es Dios, y  Jesucristo, que es el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre (O es Hijo de Dios, o es Dios, sencillo y punto). Éste último, Cristo, no está involucrado en la naturaleza propia de la Deidad y que le compete al Padre precisamente. Es racional y evidente por lo que Pablo escribe, que sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas. Con esto se resuelve que él, con exclusividad, es el creador de ellas en general. No hay nada que indique la participación de otros agentes deíficos para tal efecto. ¿No lo muestra de ese modo el versículo a tratar? Por lo tanto, es imposible que el Hijo sea «Dios» también. Se exime incuestionablemente esta probabilidad. 

«Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos» (Mt.23:9). 

En este texto tan leído por tantos trinitarios, pero cuyo contendido real ha sido velado, en mucho, por el mismo diablo (2 Co. 4:4), el Señor declara que a nadie en esta tierra o mundo deberá llamársele Padre, y se entiende, con relación a la divinidad de Dios. Vimos en 1 Co.8:6 que Pablo afirma que sólo el Padre es Dios. Aquí se echa por tierra la mentira de que Cristo sea llamado en la tierra  «Padre» o «Dios», en el sentido de la Deidad, como es costumbre que lo hagan los católicos y protestantes trinitarios que han sido amamantados con infecto calostro de dogmatismos extravagantes por la antigua madre fornicaria que surgió al mezclare el cristianismo con el paganismo religioso en los primeros siglos de nuestra era, y me refiero, a la apóstata  Iglesia católica romanista. Si alguien piensa que nuestra posición es incorrecta, de manera automática haría de Cristo y de Pablo unos perfectos mentirosos, de primera clase y de calibre cósmico.  

Se habrá  de considerar con mucha seriedad que la palabra «dios» («Elohim», heb.) no siempre se relaciona con la Deidad, con el Dios Todopoderoso, Omnipresente y Omnisciente. Este  término se ha utilizado en aquellos hombres mortales y fallidos cuando han representado al «Eterno Divino» en la tierra (Léase por favor: Ex.7:1; Sal. 82:1, 6-7). 

Un autor cristiano unitario comenta al respecto con atinada y absoluta  verdad. Esto, que me parece tan convincente, lo hemos plasmado en comentarios y escritos ya en otras ocasiones para que se logre entender... Es nuestro más vivo y ferviente deseo: 

«…Dentro de las páginas del Evangelio de San Juan Jesús nunca se refirió a sí mismo como Dios. El hecho es que el Nuevo Testamento aplica la palabra «Dios» en su forma Griega «ho theos» a Dios, el Padre solamente unas 1350 veces. Las palabras «ho theos» (el único Dios), usadas absolutamente, no son aplicadas con certeza en ninguna parte a Jesús. La palabra que Tomás usó para describir en Juan 20:28 fue en efecto «theos». Pero Jesús mismo había reconocido que el Antiguo Testamento llama a los jueces «dioses», cuando él se refirió en Juan 10:34 al Salmo 82:6: «…Yo dije, dioses sois?» «Theos» (aquí en el plural «tehoi») aparece en la Septuaginta Griega del Nuevo Testamento como un título de los hombres que representan al único Dios verdadero».   

Al igual que Moisés y los Jueces, Cristo también cae en la misma lista, aunque superior a todos por su especial propósito (véase Heb. 3:3), de dichos representantes:

«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno,

Príncipe de Paz» (Is.9:6). 

Por otro lado, se ha tratado de justificar con grande error, a través del siguiente texto espurio que fue introducido con forzada deliberación en la primera carta juanina, la existencia  de un Dios trino:    

«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno» (1 Jn.5:7). 

Para los que no lo saben, en este punto la Vulgata Latina da las palabras en el Textus Receptus, que no aparece en ningún Ms. excepto en dos cursivos tardíos (el 162 en la Biblioteca  Vaticana, del siglo quince, y el 34 del siglo dieciséis en el Trinity Collage de Dublín). Jerónimo lo tenía. Cipriano aplicó el lenguaje de la trinidad, y prisciliano lo tiene, es evidente su inconstancia. De importancia suma, es vital comentar, que Erasmo no lo incluyó en la primera edición, pero se ofreció precipitadamente a insertarlo si un solo Ms. griego lo tuviera. Se le presentó el Número. 34, como si hecho bajo pedido. La edición espuria es: «en töi ouranöi ho patër, ho logos kai to hagion pneuma kai houtoi hoy treis hen eisin kai treis eisin hoy marturountes en tëi gëi» (en el cielo, el padre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y hay tres que dan testimonio en la tierra). Algún escriba latino se asió a la exégesis de Cipriano, y lo escribiría en el margen de su texto, y así se introdujo en la Vulgata latina, y finalmente en el Textus Receptus al plegarse Erasmo de las presiones sobre él ejercida (Comentario al Texto Griego del Nuevo testamento, de A.T., de Robertson, página  625). 

En ningún lado de las Santas Escrituras se evidencia el más mínimo esbozo de la  doctrina trinitaria, no encontramos ni  tan siquiera una leve insinuación de ésta. Las malas apreciaciones exegéticas y sintácticas de la Biblia  han puesto en el pedestal de la herejía y de la  condenación a los que acariciado con ternura su maldad. ¿Cómo pude llamarse un cristiano verdadero a quien ha amado la magna mentira de la trinidad? Hemos visto, que el Shemá judío presenta con harta y diáfana clareza al Dios unipersonal, al verdadero único, sin jamás provocar en el pensar la abstrusa conceptualización de un Dios a manera de «Hidra griega de tres cabezas».

El credo de Atanasio, o símbolo Quicumque, que a pesar de no haber sido estructurado por algún concilio ecuménico, pero que armoniza con fidelidad asombrosa con el nicenico, alcanzó ancha autoridad que entró en el uso litúrgico, para tenerse como “verdadera definición de fe”. Esta es una parte de él:

«…Hay, consiguientemente, un solo Padre, no tres padres; un solo Hijo, no tres hijos; un solo Espíritu Santo, no tres espíritus santos; y en esta Trinidad, nada es antes ni después, nada mayor o menor, sino que las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad de la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera, pues, salvarse, así ha sentir de la Trinidad».

El credo de Atanasio, así como el nicenico, son seguramente incompatibles por sus contenidos con el del Shemá judío, que presenta al Dios único y eterno sin tener problemas de extraños “aderezos” místico-paganos como los que sí poseen los nombrados credos que han confundido en todos los tiempos a las gentes escasas en las Sagradas Escrituras. El rechazo que nació de los judíos para con Cristo, no fue porque estos creyeron que era Dios, viéndolo dentro de una perspectiva célica y divina, como una parte de la Deidad, como piensan muchos todavía por fatal desgracia, sino que jamás asumieron que fuera un enviado de Dios, el Mesías prometido que libraría a la nación de Israel del yugo del gobierno romano y que instalaría de inmediato el reino teocrático para regirlo con vara de hierro y con justicia (Sal. 2; Ap. 2:27). Rechazaron toda idea de que Cristo, como el intachable hombre que miraban (Jn.8:46), fuera un representante en el mundo del Perfecto Invisible (Jn.10:33), mas ahora, es, el supremo agente humano glorificado, el mediador entre Dios y los hombres terrenales (1 Tim.2:5), del que nosotros «somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Ef.5:30). 

Para concluir el escrito, lo dejo hermano y amigo mío que nos visita con las palabras uno de los más grandes eruditos de la teología unitaria del siglo veinte y veintiuno, Sir Anthony Buzzard:

«Cuando se cambia el verdadero fundamento de una religión, se requiere una explicación para ello. Semejante drástica revolución teológica no pasa inadvertida; nótese los volúmenes escritos y a las a veces a las sangrientas controversias disputadas por los defensores de la Trinidad contra las protestas de los estrictos unitarios. Hubiera sido razonable y aceptable una revelación divina para introducir la creencia en un Dios tri-personal. Pero donde ambas: la revelación está carente y la razón violada, existe poca base para aceptar una semejante idea extraordinaria como la Trinidad».

Amén. 

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MENSAJE DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE ENERO DEL 2009

 

MENSAJE DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE ENERO DEL 2009


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Estimados correligionarios y detractores que visitan mi blog regularmente:

 

Quiero desearles a todos ustedes un feliz año 2009 y que frente a la presente dura crisis mundial el Señor les provea de trabajo y salud para afrontar los meses difíciles que se avecinan.

 

Sin duda alguna estamos viviendo tiempos tristemente emocionantes, pues vemos que las profecías del Antiguo Testamento y las de nuestro Señor Jesucristo se están cumpliendo a pasos agigantados. Todos los eventos catastróficos que estamos contemplando con nuestros propios ojos no nos dejan dudas de que el Señor Jesucristo vendrá muy pronto a este mundo para restaurar todas las cosas a través de su reinado milenario mundial desde Jerusalén. Como los dolores de parto de la mujer encinta que van en aumento, y que anuncian la pronta “aparición” del hijo esperado, así los dolores de parto de nuestro mundo que van agudizándose día a día nos anuncian la pronta venida del Hijo esperado, el Señor Jesucristo.

 

Los estudiantes de las profecías bíblicas están replanteando sus antiguas creencias con respecto al anticristo y están dirigiendo su atención hacia otra dirección en vista de que Europa ya no representa mayor peligro para nuestro mundo. Sí, más y más estudiantes de la profecía están dirigiendo su atención hacia el Medio Oriente, y están esperando, ya no a un anticristo europeo, sino uno oriundo del Medio oriente, probablemente de la región Mesopotámica, y puntualmente, de Irak. Todo apunta al hecho de que los “diez dedos” de Daniel y los “diez cuernos” de Apocalipsis y Daniel que se levantarán en los días finales contra el pueblo santo, no saldrán de la Unión Europea— que por otro lado está conformada por veinte naciones y no diez— sino del Oriente Medio, como bien se puede comprobar leyendo el Salmo 83. Los estudiantes de la profecía pasaron por alto por mucho tiempo este Salmo que nos presenta precisamente diez reinos del Oriente Medio que se unirán para intentar aniquilar a Israel.

 

Este blog es un sitio que orienta al lector neófito de las Santas Escrituras y le brinda una visión panorámica y un nuevo entendimiento de los eventos mundiales a la luz de la palabra profética, pues nosotros seguimos fielmente el consejo de Pedro que dice: Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1:19).

 

Nosotros creemos sinceramente que sin las profecías de las Escrituras la humanidad entera estaría en tinieblas, y la misma iglesia del Señor carecería de brújula y de horizonte en su derrotero piadoso. Las Escrituras nos dicen que sin profecía el pueblo se desbanda, se pierde, o se desorienta, por eso se hace cada vez más imperioso estar atentos a ella. (Prov. 29:18).

 

Viendo los cristianos fieles todos estos preocupantes eventos mundiales, no deberían ellos porqué sentirse atemorizados y desconsolados como aquellos individuos que no tienen esperanza, ya que es harto conocido por todos los cristianos bíblicos que todos estos sucesos anuncian la pronta venida de su rey y Señor, el cual transformará sus cuerpos mortales en inmortales para así poder heredar como ”reyes y sacerdotes” el reino de su Majestad, el Señor Jesucristo. Ellos recuerdan siempre las palabras del Señor Jesucristo, quien dijo: Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca (Lucas 21:28). 

 

Así que amigos,  manténganse atentos a este blog para que puedan entender aún más el significado de los eventos que están tomando lugar hoy en el mundo entero, y en especial, en el Oriente Medio, que es la región donde las profecías bíblicas se enfocan principalmente.

 

Su Servidor,

 

Apologista  

DEFENDIENDO LAS OPERACIONES MILITARES EN GAZA

 

DEFENDIENDO LAS OPERACIONES MILITARES EN GAZA


Defendiendo Las Operaciones Militares de Israel en Gaza

 

Por Honestreporting.com

 

Una guía rápida para entender algunos de los temas más relevantes.

 

Esta semana los aviones de combate del ejército de Israel han bombardeado el cuartel general de Hamas en la Franja de Gaza. El objetivo de la operación es dar un golpe duro a la infraestructura terrorista de Hamas y anular su capacidad de lanzar misiles a los ciudadanos israelíes desde la Franja de Gaza, además de neutralizar otros diversos tipos de ataques terroristas como por ejemplo los secuestros de ciudadanos y soldados israelíes.

 

A medida que aumentan las víctimas fatales, la cobertura del conflicto en los medios de prensa determinará la habilidad de Israel para llevar a cabo la ofensiva militar y así completar la operación necesaria.

 

A continuación, una guía rápida para entender algunos de los temas más relevantes.

 

¿Por qué Israel bombardea Gaza si en esos bombardeos inevitablemente mueren civiles inocentes?

 

Israel nunca dirige sus ataques hacia blancos civiles. La muerte de civiles inocentes es lamentable bajo cualquier punto de vista y se hacen todos los esfuerzos para evitar estas víctimas. Este imperativo se contrapone a la necesidad que tiene el estado de Israel de defender a sus ciudadanos, que sufren incansables ataques desde la Franja de Gaza. Pero, mientras que los palestinos disparan misiles Kassam indiscriminadamente a blancos civiles israelíes, el ejército de Israel lanza ataques aislados apuntando específicamente a la infraestructura de Hamas. Antes de llevar a cabo un ataque militar, Israel pasa meses identificando los cuarteles militares y los campos de entrenamiento de las organizaciones terroristas. La Fuerza Aérea Israelí ha logrado bombardear exitosamente blancos militares “secretos” como por ejemplo, lanzadores de misiles subterráneos - esto demuestra que Israel se esfuerza por identificar los blancos militares, atacando solamente a Hamas y tratando de evitar a toda costa víctimas inocentes.

 

Israel no quiere generar una crisis humanitaria con sus ataques, Hamas es la causa del sufrimiento y de la agonía de toda la población palestina en Gaza.

 

Desafortunadamente, Hamas nunca ha demostrado un nivel de preocupación similar, tanto por civiles palestinos como por civiles israelíes. Por una parte, Hamas ha lanzado miles de misiles a Israel, hiriendo y matando a cientos de víctimas inocentes.

 

Por otra parte, en vez de buscar el bienestar de la población palestina (que está bajo su control en Gaza), Hamas sitúa a los civiles inocentes en áreas militares y los utiliza como escudos humanos, apelando a la reluctancia por parte del ejército israelí de causar víctimas fatales inocentes. Hamas coloca mujeres y niños inocentes en las azoteas de los edificios que albergan a las organizaciones terroristas para prevenir ataques aéreos; envían civiles al frente de batalla; se esconden en colegios y en mezquitas; disparan desde lugares llenos de gente; y envían a madres palestinas a asesinar niños israelíes a través de atentados terroristas.

 

Además, muchos de los túneles que Hamas utiliza para contrabandear armas, pasan por debajo de hogares civiles.

 

Esta cínica utilización de escudos humanos es ilegal en base a la ley internacional y es la causa de muchas e innecesarias víctimas inocentes palestinas. Por lo tanto, Hamas es responsable por las muertes inocentes, no Israel.

 

¿La operación militar israelí viola la tregua pactada con Hamas?

 

Hamas es responsable por esta situación, ellos violaron la calma disparando misiles, atacando a civiles israelíes e invirtiendo todos sus recursos para adquirir armamento y poder.

 

El rompimiento de la tregua con Egipto fue ocasionado por Hamas, no sólo para emplear el terror en contra de los ciudadanos israelíes, sino que también para adquirir armamento militar y así aumentar su capacidad terrorista expandiendo su rango de amenaza. Los militantes de Hamas se escabullen y se entrenan en Irán y Siria.

 

Hamas dispara misiles caseros inofensivos, en cambio Israel responde con aviones sofisticados y misiles de alta precisión. ¿No es acaso un uso excesivo de la fuerza?

 

Los palestinos han cultivado una imagen de victimas para ganar la simpatía del mundo y para condenar los ataques de Israel. En realidad, los “primitivos” misiles Kassam han matado y herido a cientos de civiles israelíes. Además, las cifras serían mucho mayores si Israel no hubiera adoptado medidas de seguridad como por ejemplo ‘alarmas de amenaza de ataque’ que permiten que los israelíes se escondan en refugios anti-bomba antes de que caigan los misiles. Hamas ha disparado también “primitivos” misiles Katyusha tipo Grad de medio alcance, poniendo a más de 250.000 civiles bajo amenaza de ataque.

 

Dado el poder militar palestino y su intención de utilizarlo, es claro que culpar a Israel de “uso excesivo de la fuerza” es simplemente un ejemplo más de la estrategia palestina de victimización. Los grupos terroristas disparan indiscriminadamente a víctimas inocentes y después se quejan del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza cuando Israel responde. Pero de acuerdo a las leyes internacionales de guerra, Israel puede responder con la fuerza necesaria para erradicar el conflicto.

 

También es importante examinar la intención detrás de los ataques. Los terroristas palestinos hacen cualquier cosa para herir y matar a la mayor cantidad de civiles israelíes posible; Israel en cambio, utiliza su avanzada tecnología militar para proteger en la medida de lo posible a las víctimas inocentes.

 

¿Acaso Hamas no tiene derecho de defender su territorio de la ocupación israelí?

 

Israel se retiró completamente de la Franja de Gaza en el año 2005, evacuando a miles de ciudadanos israelíes que perdieron sus casas y sus trabajos para respetar así los limites reconocidos internacionalmente en esa zona. Los palestinos no tienen ningún reclamo territorial en contra de Israel con respecto a la Franja de Gaza. Pero en lugar de trabajar para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, Hamas se ha concentrado en adquirir armamento militar y en mejorar la precisión de sus ataques con misiles Kassam. Por lo tanto, los ataques palestinos no son sino una agresión injustificada hacia Israel sin ninguna base moral.

 

Los palestinos han disparado más de 6.000 misiles y morteros en contra de Israel desde la evacuación de la Franja de Gaza - todos ellos gratuitamente, sin ningún tipo de provocación. Los ataques continuaron incluso durante los seis meses de “calma” que fueron pactados y que terminaron el viernes recién pasado. Desde ese día, Hamas ha aumentado sus ataques substancialmente, disparando más de 170 misiles en 8 días, un promedio de más de 20 misiles diariamente.

 

Ningún país del mundo permitiría este tipo de ataques en contra de sus ciudadanos. Como dijo el presidente electo Barack Obama durante su visita a la afectada ciudad de Sderot hace cinco meses, “Si alguien estuviera disparando misiles a mi familia, yo haría todo lo posible para detenerlos, y no me sorprende en absoluto que Israel haga lo mismo”.

 

¿Acaso Hamas no es el gobierno democráticamente elegido en Gaza? ¿Por qué Israel intenta derrocarlo?

 

Hamas se promociona a si mismo como el poder político legítimo en Gaza. En realidad, Hamas es una organización terrorista que se rehúsa a detener la violencia y a reconocer el derecho de existir del estado de Israel. Hamas está registrado como una organización terrorista en los Estados Unidos y también en la Comunidad Europea.

 

Hamas llegó al poder en Gaza a través de una violenta rebelión en contra del gobierno de la Autoridad Palestina. La comunidad internacional continúa reconociendo a la AP, bajo el liderazgo de Mahmoud Abbas, como el legítimo gobierno palestino en los territorios autónomos. Mientras que Israel combate el terror, al mismo tiempo, mantiene deliberada y abiertamente un proceso político con el gobernador palestino Abbas. Hamas se opone a estas negociaciones y a cualquier acuerdo con el gobierno israelí, y constituye un elemento de inestabilidad en la región.

 

Hamas continuamente se rehúsa a reconocer al estado de Israel y continúa lanzando ataques. Como Hamas se rehúsa a vivir en paz con Israel, entonces, el gobierno israelí no tiene otra opción que buscar un reemplazo para Hamas.

 

Mensajes del Ministerio de Relaciones Exteriores por Herb Keinon / Jerusalem Post.

 

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MÁS DATOS SOBRE EL CONFLICTO EN GAZA A LA LUZ DE LA PALABRA PROFÉTICA

 

MÁS DATOS SOBRE EL CONFLICTO EN GAZA A LA LUZ DE LA PALABRA PROFÉTICA


 

 

Muchos me preguntan si el conflicto actual en Gaza podría llevar a la invasión rusa de Israel que está profetizada en Ezequiel 38 y 39.  Yo creo que eso no es posible porque una de las condiciones para que ocurra esa invasión es que el pueblo Judío debe vivir en paz en ciudades sin paredes (Ezequiel 38:8 y 11). Eso ciertamente no es el caso por el momento. La mayor parte de los judíos de Israel están viviendo detrás de una pared gigante que corre a todo lo largo de la región vital del territorio del país, separándolos de los palestinos. Y las decenas de miles de judíos en el sureño Israel han estado viviendo en refugios antiaéreos para protegerse diariamente de ataques con cohetes fuera de Gaza.

Bill Salus, un estudioso de profecía de la Biblia en California, ha propuesto que la situación tranquila descrita para los israelís en Ezequiel 38 podría ser el resultado de una guerra victoriosa en contra de sus vecinos árabes como está delineado en el Salmo 83 (vea al libro de Salus, Israelstine)

Semejante guerra también podría solucionar un misterio concerniente a la invasión rusa—a saber, el hecho de que la coalición rusa de estados musulmanes que está retratado en Ezequiel 38 y 39 no incluye a ninguno de los estados árabes que actualmente existen adyacente a Israel.

¿Podría ser que Israel pelee primero la guerra del Salmo 83 en contra de sus vecinos árabes? Luego, después de doblegarlos y experimentar paz verdadera, los rusos lanzarían la guerra de Ezequiel 38 que dará como resultado la aniquilación sobrenatural de sus fuerzas, incluyendo a todos los ejércitos de sus aliados musulmanes.

La guerra del Salmo 83 neutralizaría el anillo interior de estados musulmanes. La guerra de Ezequiel 38 daría como resultado la destrucción del anillo exterior de naciones musulmanas.

El país a observar es Siria. El es uno de los enemigos principales de Israel. Ellos han sofisticado misiles, y sólo tienen que dispararlos 150 millas para pegarle a los blancos cruciales como Haifa y Tel Aviv. Si deberían emprender una andanada de misiles, la única esperanza de Israel sería el uso de armas nucleares tácticas. Está profetizado que el capital de Siria, Damasco, dejará de existir en el tiempo del fin (Isaías 17:1-14 y Jeremías 49:23-27). Eso bien podría muy bien ser la consecuencia de la guerra del Salmo 83.

Estamos viviendo en momentos transcendentales cuando podemos observar la consumación de los acontecimientos históricos que están profetizados para el regreso de Señor. ¡Póngase su cinturón de seguridad y ore!

D.R

¿ESTÁ LA FRASE “VENGA TU REINO” EN SUS PRECES?

 

¿ESTÁ LA FRASE “VENGA TU REINO” EN SUS PRECES?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino  de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama  tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.

 

          Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.

 

El Reino y los Judíos

 

          Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.

 

          Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).

 

          Las Parábolas del Reino, en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos.  Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.                      

 

¿Qué es el Reino de Dios?

 

          En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con  la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!

 

          ¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.

 

          Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).

            

          Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”

 

          El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).

 

          Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.           

              

El Patriarca Abraham y el Reino

 

          ¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.

 

          Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.

 

          Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!

 

El Rey David y el Reino

                

          Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a  ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5).  Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!

 

          Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.

 

          Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.

 

El Gobierno Mundial de Jesucristo

 

          Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

 

          Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).

 

          Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.

 

           El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.      

 

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EL SEÑOR SANTOMAURO Y SU OBCECADA “TRINI-TERQUEDAD”

 

EL SEÑOR SANTOMAURO Y SU OBCECADA “TRINI-TERQUEDAD”


 

 ¡Por poco me persuades a ser Unitario, Mario!

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 

Los Trinitarios acusan a los que no son trinitarios de herejes, sectarios, cismáticos y apóstatas, cuando en realidad no encontramos semejantes calificativos en los libros del Nuevo Testamento para los antitrinitarios (¡Aunque la Trinidad era una doctrina inexistente en aquel entonces!). No encontramos tampoco a ninguno de los apóstoles acusando de herejes y “apéstatas” a los que no aceptaban la Deidad del Hijo, y menos aún, condenando al infierno a quienes creían en un solo Dios, el Padre.

 

El Señor Santomauro parte de una premisa preconcebida—que a mi juicio es errada— la cual afirma que para los Judíos una Deidad plural o compuesta por más de una persona era inherente a la fe Judía. Pero el Sr. Santomauro se olvida de la shemá de Israel, la cual es una confesión fundamental de la fe judía sobre Dios, presenta claramente a la Deidad Yahweh (Elohim) como UNO [echad] (Deut 6:4). UNO que implica singularidad y sin igual, pues el mismo Yahweh dice que nadie más hay como Él, el que creó todo por Sí Mismo (Isa.44:24; 45:6).

 

Para la fe Judía, Dios (Elohim) no tiene igual, es Todopoderoso, Soberano, y muy singular. En el Salmo 110:1 está la prueba de que el Señor Yahweh (Adonai) y el segundo ‘señor’ (Adoni) son dos personas distintas, siendo uno el Señor Dios propiamente dicho, y el segundo, el Señor Mesías. De modo que si hacemos una interpretación correcta de Deuteronomio 6:4, el único Yahweh que es Dios (Elohim) es Adonai, que en el Salmo 110:1 se refiere exclusivamente al Padre y no al Hijo. Jamás al Hijo se le llama Adonai, sino Adoni… y Adoni era un título para hombres majestuosos o con poderes extraordinarios, tales como los reyes y los jueces. Todo parece indicar que para el Señor Santomauro, Yahweh es el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. ¿Pero creería alguno que el Hijo de Yahweh es Yahweh mismo? ¿Creería alguno que el hijo del Señor Juan Pérez es el mismo Señor Juan Pérez? ¿Puede el hijo del Sr. Juan Pérez tener la misma edad de su padre? ¡Obviamente no! Pero los trinitarios nos dicen que el Hijo de Dios y Su Padre son eternos, es decir, que tienen la misma “edad”…¡Por favor! Recordemos que todo hijo viene de sus padres, quienes son mayores o primeros que sus hijos.

 

En el Salmo 83:18 leemos muy claramente sobre Yahweh con estas solemnes palabras: “Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.” Si Yahweh es un Dios compuesto, hubiéramos esperado encontrar que el texto dijera: “Y conozcan que tu nombre es Jehová; Vosotros solos los Altísimos sobre toda la tierra”. Pero para desgracia de los Trinitarios, así no dice el versículo en cuestión, sino que éste dice textualmente en el original Hebreo: “Tú (singular) solo Altísimo sobre toda la tierra”.

 

El Señor Santomauro supone que Pablo le preguntó al rey Agripa si él creía a los profetas sobre la naturaleza divina de Cristo. Esta presuposición del Señor Santomauro no tiene fundamento alguno, ya que si hay algún escrito inspirado que nos habla de la supuesta divinidad en nuestro Señor ése es el evangelio de San Juan, y no alguno de los escritos de los profetas. Lo que Pablo quería saber era si Agripa creía en las profecías mesiánicas de Jesús, y en particular, en aquellas que hablaban de su muerte, sepultura y resurrección de entre los muertos, y su venidero glorioso reino milenario en la tierra.

 

El apóstol Pablo jamás presentó a un Jesús (Hijo de Dios) que fuese de la misma forma, poder, y autoridad del Padre. Al contrario, Pablo enseñó que efectivamente existen los llamados “dioses” en el cielo, en la tierra, y debajo de la tierra, pero que sólo uno es el verdadero Dios, EL PADRE (1 Cor. 8:4-6). Y cuando Pablo presentó al “Dios no conocido” a los filósofos atenienses en el famoso Areópago de Grecia, él no introdujo a un Dios tripartito que fuera Padre, Hijo, y Espíritu Santo como lo hacen hoy los hijos del romanismo. Su predicación fue simple, y en ningún momento insinuó a un Dios que fuera uniplural. Dice Hechos 17:23-31: “Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.  El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,  ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;  para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.  Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.  Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;  por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”

 

Al examinar el testimonio de Pablo a los atenienses, notaremos que en ningún momento él les insinuó a un Dios Trino, sino que les dijo más bien que el único Dios, el que creó todo,  ha establecido un día en el que Él juzgará al mundo por aquel varón (Su Hijo) a quien Él designó como Juez, y a quien Él resucitó de entre los muertos. Así pues, Pablo presenta como Dios al Padre de Jesucristo, y a Jesucristo como Su juez designado, el varón perfecto.

 

Todo parece indicar que al señor Santomauro aún le quedan reminiscencias  de su pasado católico romano, y no puede desprenderse fácilmente del dogma católico de la trinidad, doctrina que fue elucubrándose paulatinamente en los concilios de Nicea y Constantinopla del siglo  IV.

 

Es cierto que en Proverbios 30:4 Salomón habla de un Hijo aparentemente preexistente (¡aunque no divino ni eterno!). Sin embargo, el profeta Isaías escribe del rey Persa Ciro como si ya existiera en sus tiempos (aunque nacería unos tres siglos después). Noten cómo escribe el profeta: “Ciro, ES (no, ‘será’) mi Pastor” (Isa. 44:28). No hay duda que Salomón en sus Proverbios escribió del Hijo de Dios como si fuera preexistente, tal como lo hizo el profeta Isaías con el rey Ciro, mencionándolo por su nombre propio. Desafortunadamente muchos trinitarios como el señor Santomauro sacan conclusiones doctrinales sin mayor asidero bíblico de pasajes que no nos dicen mucho por sí mismos.  

 

A todos nos han enseñado que Dios es omnisciente, es decir, que todo lo sabe. Este atributo lo esperaríamos encontrar en el supuesto “Dios el Hijo” cuando estuvo en la tierra, pero el hecho real es que el Hijo de Dios no sabía todas las cosas mientras estuvo entre sus paisanos y seguidores Judíos. Por ejemplo, él no sabía el día y la hora de su segunda venida (Mr. 13:32) y tampoco sabía cuándo se restauraría su reino (Hechos 1:6,7). Y cuando subió al cielo él continuó recibiendo nuevas revelaciones de Su Padre, las cuales él desconocía por completo. Además, Jesús en el cielo continuó llamando a su Padre “Mi Dios, Mi Dios, Mi Dios, mi Dios” (4 veces!),  tal como lo hizo él cuando estuvo en la cruz del calvario (“Dios mío, Dios mío”) (Comp. Marcos 15:34 y Apo. 3:12). Jesús está subordinado a Su Padre, y aun después de su reinado milenario, él seguirá sujeto a Su Padre para que Yahweh (elohim) sea todo y en todos (1 Cor. 15:27, 28). Esto desbarata la doctrina trinitaria que tanto defiende el ortodoxo Santomauro.

 

No entiendo cómo pueden los trinitarios tener esa capacidad tan peculiar de aceptar un dogma que ni ellos ni los más sabios del planeta lo pueden definir. Hay que ser muy fanáticos o muy tontos para aceptar algo sin entenderlo. Jesús vino para develar misterios, y como dice Pablo en Col. 2:2, él anheló que todos pudiesen recibir la revelación de Dios y entender plenamente al Padre y al Hijo. Sin duda Pablo no fue un apologista trinitario, pues de haberlo sido, no pudo haber esperado que los colosenses entendieran a Dios y a Su Hijo plenamente. En realidad Dios desea que lo conozcamos bien, y como dijo Jesús: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado”.

 

Así que para Jesús el conocimiento del Padre y del Hijo es algo muy vital para alcanzar la inmortalidad. Y ese conocimiento debe empezar aceptando las dos primera simples verdades: Que el Padre es el único Dios verdadero, y Jesucristo, su enviado, Su Mesías, el salvador de los hombres. Si esto no lo pueden entender los trinitarios como el Sr. Santomauro, y quieren poner a Cristo dentro de lo que él llamó “el único Dios verdadero” allá ellos. Sim